jueves, 29 de agosto de 2013

Una audiencia con perfume de mujer



Cuando la Defensora del Público, Cyntia Ottaviano, miró imperturbable a los miembros de la Corte Suprema y les dijo: “Ahora es tiempo que la Corte decida ¿Quién es David y quién es Goliat? Para esta Defensoría del Público no hay dudas, las audiencias lesionadas por una concentración abusiva, depredatoria y cruel, son el David de esa historia”, la piel de la democracia se erizó de emoción y de nuevas convicciones.
Es por aquí que podemos y debemos. Adelante, pues.
Ya habían pasado a exponer, antes de ella, distinguidos amigos del Estado nacional, es decir del pueblo, y los defensores del capital monopólico y concentrado del Grupo Clarín.
Pero la claridad y la bravura de esa mujer que fue capaz de decir tantas verdades en un par de minutossin abandonar la cordura y la sonrisa, hizo que el solemne silencio que imponía el Palacio se llenara de voces y aplausos y de una lágrima furtiva, quizá, en nombre de tantas luchas populares que precedían ese emotivo momento.
Se dio tiempo para transmitir las palabras que desde el pie  vienen reclamando desde hace muchos años por el cumplimiento efectivo de la ley de medios y para acuñar conceptos medulares como: “Traigo la perplejidad del público, que espera saber cuánto tiempo es necesario para la aplicación de una ley antimonopolios. Es tiempo de terminar con las posiciones dominantes o monopólicas, de considerar la información como un derecho y no como una mercancía”. Y siguió de modo categórico: “Estamos ante un grupo comunicacional que cuando tuvo el mandato de informar, silenció un genocidio. La información pertenece al público, no a los periodistas ni a los empresarios”.  
Otra mujer, la Procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, fue la que coronó brillantemente una audiencia signada por la defensa deun derecho a la libertad, de un lado y la defensa de la rentabilidad empresaria, del otro.
En la calle, la gente se iba sumando hasta llenar la plazadonde al fin de la jornada seguiría emocionándose, esta vez con las palabras de Martín Sabbatella.
Hoy continuará la audiencia pública. Después, el reloj caminará con paso de cangrejo para los cortesanos. Es tiempo de descuento para todos, pero mucho más para quienes se arrogan el derecho de decidir por sobre la decisión que ya tomaron, hace cuatro años, los genuinos representantes del pueblo, que son los diputados y senadores de la nación.
“Que dios los ilumine”, les deseó Cynthia Ottaviano en el final de su conmovedor mensaje.
Y desde el llano agregamos: que dios y la democracia y la voz del pueblo y la historia y la patria y la Constitución Nacional y la decencia y la verdad y la ética los ilumine en la decisión que tomen.

El Argentino, jueves 29 de agosto de 2013



1 comentario:

sergio dijo...

Jorge, muy buena tu descripción y esperamos ansiosos y esperanzados que algún día la Justicia se acuerde de la ley. Abrazo