lunes, 12 de agosto de 2013

Cuando la democracia es una fiesta



El pueblo votó. Pero esto recién comienza.
Desde siempre nos emocionaron los abuelos que concurren a votar sin tener la obligación de hacerlo.
Esta vez sucedió un dato inaugural que seguramente hará historia: el aplauso cerrado a los pibes de 16 y 17 años que emitían su voto por primera vez.
Las paredes de las escuelas retumbaban cada tanto como si fuera un día de fiesta.
Y claro que lo fue.
Más allá del porcentaje que representa el voto joven, la democracia nace una y otra vez de la mano de los pibes.
El otro dato cualitativo revelador del resultado de estas primeras PASO para definir las candidaturas legislativas que dirimirán en octubre próximo, es que a nivel nacional ganó clara y ampliamente el Frente para la Victoria.
¿Por qué es importante este dato para nuestras vidas cotidianas? Porque le da previsibilidad a la gobernabilidad democrática de los argentinos: hay un proyecto de país y un proyecto de nación que después de diez años de gobierno vuelve a ratificar en las urnas la vigencia de un modelo inclusivo.
Lo decimos porque hay una perniciosa tendencia en algunos análisis de “feudalizar” el voto popular.
Como si la Argentina no fuera un solo país, sino la suma de segmentos feudales. Y no es así.
En consecuencia, esto significa que ni la oposición partidaria ni la predica nociva de la corporación mediática, lograron articular y consolidar un proyecto de país que esté en las antípodas del Kirchnerismo.
¿Dónde quedó el tan mentado “fin de ciclo” proclamado por la oposición?
Es interesante advertir que la respuesta a este interrogante, sea afirmativa o negativa, lo da el total del mapa electoral nacional y no sus parcelas de forma fraccionadas. Y por lo que ocurrió ayer, hay un solo ganador a nivel nacional: las urnas dicen que el ciclo histórico abierto en el 2003 con Néstor Kirchner y continuado luego por Cristina, es un ciclo que está vivito y coleando.
El otro dato es la transparencia de los comicios y el alto porcentaje de concurrencia, con más del 70 % del padrón. ¿Dónde quedó el tan mentado “fraude” y el desinterés ciudadano que advirtió por anticipado el Grupo Clarín y sus aliados?
La ampliación de derechos en esta democracia abre la cancha, para decirlo en términos futboleros. El achicamiento de derechos, en cambio, la cierra. Por eso el fraude es literalmente un fantasma: no existe.
La excelente elección del FPV en la Capital Federal, las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, más el amplio triunfo en las provincias del interior profundo conforman el principal rasgo de este primer tramo electoral: el pueblo reafirmó la voluntad de continuar, paso a paso, por este camino nacional, popular y democrático.

El Argentino, lunes 12 de agosto de 2013