jueves, 16 de junio de 2016

Soy de por aquí nomás


Soy el que lleva un compañero muerto entre los brazos y una compañera herida sobre las espaldas.
Soy una bandera altiva en la muchedumbre y una consigna pintada en el destierro.
Soy el que lleva en la mirada un niño hambriento de justicia y mucho más hambriento de un plato de comida. 
Soy de por aquí nomás. Vivo en la misma casa donde hace rato me tiró la vida en un descuido.
Vivo como puedo y con lo justo, agradeciendo estar de pie en el estribo de mi vida.
Soy la América profunda e irredenta.
Soy hermano del Che y de Eva Perón, por si les caben dudas de mi parentesco.
Soy lo que soy en nombre de Vicente Cacho Ayala, de Salvador y el Pocho, de Beto y de Paloma, del Añamen, de Juanca y de Carlitos, del Chacho Pietragalla, del Flaco Salas, de Tierno y los masacrados en la madrugada de Margarita Belén.
Soy lo que soy en nombre de mi hermano Omar y de mis viejos queridos, combatientes.
Soy el que pintó Luche y vuelve, para morir después de soledad en los bosques de Ezeiza.
Soy el que volvió dignamente con Néstor y Cristina y una pueblada en la Plaza.
Y como sé quién soy en este día, en esta tarde, en esta noche exacta, no voy a permitirles a los poderosos y sus alcahuetes que humillen la memoria de los 30 mil tras la mascarada de uno o cien corruptos.
Soy de por aquí nomás, igual que muchos de ustedes, y le pese a quien le pese, soy un hombre digno y no me entrego ni me doblo ni me vendo.
Soy a pruebas de infamias y derrotas. De hambres y despidos. De ofensas y calumnias de propios y de ajenos. De cárcel y traiciones.
Soy de lealtad y rabia. De vino y de poesía.
Soy la memoria ardiendo a un costado del camino.
Y aunque a veces me lleno de tristezas, yo se que volveremos, no sé cuándo ni cómo, pero volveremos.

jueves, 19 de mayo de 2016

El tamaño de la victoria


El medio millón de almas movilizadas el último 24 de marzo. Las 200 mil almas rodeando a Cristina el pasado 13 de abril. Los 300 mil trabajadores marchando el 29 de abril. Los 60 mil estudiantes de la semana anterior. Los miles de despedidos movilizados en calles y plazas a lo largo y ancho del país desde que asomó la guadaña neoliberal sobre las espaldas dolidas del pueblo.
Todos ellos, todos sin excepción, constituyen el tamaño de esta primera victoria política contra el gobierno de los Ceos de Macri.
A horas de la votación en el Congreso, más dormidos que despiertos cuando asoma el sol en el horizonte, nos llena de emoción esta victoria más allá y más acá del amenazante veto presidencial.
Macri ya perdió la iniciativa. El pueblo movilizado le marcó su límite. Y ese mismo pueblo deja claro a sus dirigentes, de cualquier sector, que no está dispuesto a rendirse así nomás y así lo demostró en las calles en todo este tiempo. Miremos la panorámica para apreciar el tamaño, el sabor, la textura, la profundidad de este primer gran paso hacia la recuperación del país inclusivo y democrático que fuimos y seguiremos siendo.
Si Macri no lo entiende así y cree que es más fuerte su necesidad de dar una señal por derecha a "los mercados" y firma el veto, habrá firmado la sentencia hacia un paro general y lo que es peor para él, habrá colaborado en su propia y rápida caída en la consideración social. Y de allí ya no se vuelve.
De igual modo, si algunos dirigentes opositores se creen que esta victoria es parte de su patrimonio político, le habrán errado al viscachazo gravemente.
Los principales ganadores son los trabajadores y las trabajadoras movilizados y son los dirigentes y militantes que saben leer correctamente esta hora crucial y actúan en consecuencia.
El macrismo se opuso. Y de ese modo no dejó espacio para las pretendidas "terceras vías" que también son blindadas por los medios bajo el eslogan de ser "la oposición responsable". Perdieron ambos.
El ancho y complejo bloque de voluntades del peronismo kirchnerista legitimó esta madrugada su rol de locomotora principal en el plano político institucional. Lo hizo porque supo expresar muy bien ese tamaño ciudadano de la resistencia popular que se ve en la imagen.
La lucha será larga y costosa. Pero al final de este tramo de la historia, el pueblo vencerá y el pueblo volverá a gobernar con un proyecto nacional, popular y democrático.
Avancemos entonces.

domingo, 1 de mayo de 2016

"La patria salió a las calles"



"La patria salió a las calles" dijo. Y me volvió a enamorar. 
Hay que festejar este Día del Trabajador por eso mismo. El pueblo está de pie y movilizado. Y hay conducción política. Salú!

Zamba




Zamba, Zambita, ¿qué te han hecho, gurí? 
¿quién fue capaz de semejante maldad? 
Te juro que estas lágrimas borrarán más temprano que tarde tanto odio estimulado desde el poder fascista que nos gobierna. Y te prometemos: vamos a volver con el Niño que lo sabe todo y con Niña y con el General San Martín y con Belgrano y con Juana Azurduy y con los Héroes de Malvinas a reparar cada pedacito de tu cuerpito roto para hacer junto a vos una ronda enorme que sane tus heridas y dolores.
Ahora soñemos y luchemos, niño nuestro. 
No habrá olvido ni perdón, Zamba del pueblo. 
Te lo juramos.


Publicado el 28 de abril de 2016

Porqué marchamos


Por estos ojos que nos miran desolados, marchamos.
Por estos hombres y mujeres que hoy quedaron en la calle, marchamos.
Por cada historia de vida en desamparo, marchamos. 
Por la vergüenza del recién desocupado de no saber qué decir al regresar a su casa con las manos vacías, marchamos.
Por estas voces dolientes que supieron hace muy poco "atender al público" en horarios de soles, de lluvias y de lunas rotas y llenas, marchamos.
Por defender la alegría, el salario justo, el derecho al trabajo, la memoria, la verdad y la justicia, marchamos.
Porque seguimos creyendo que sólo hay Fiesta del Trabajador en un país con trabajo y en una patria libre, justa y soberana, marchamos.
Porque no vamos dejar en soledad esta angustia en la mirada, marchamos.
Y porque nuestra única venganza será el día que logremos que estos trabajadores vuelvan a reir como lo hacían cuando había trabajo, producción, salud, educación y cultura..."esa pesada herencia", marchamos.
Y seguiremos marchando hasta recuperar todo lo que perdimos el día que la patria dejó de ser el otro.
Es por eso que marchamos.

Publicado el 28 de abril de 2016

martes, 26 de abril de 2016

Zannini



Si pudieran encarcelarnos de nuevo, lo harían con gusto, Zannini.
Si pudieran torturarnos, exiliarnos o matarnos incluso, también lo harían con ese placer que sólo sentían los verdugos de la dictadura, Zannini.
Qué pensarías Zannini cuando te acosaron primero en un estadio y horas mas tarde en un avión?
Ya se. No me digas. No hace falta. Seguramente eras vos mismo con tus 20 años y una jauría de rabiosos uniformados y civiles mordiendote los talones hasta darte caza y apresarte y matarte a golpes y picanas y vendas en los ojos y gritos de amenazas. Como los que se oían en el avión cual si fuese una mesa de tortura en la carcel de Córdoba donde fuiste a parar en tiempos de la dictadura por orden del asesino múltiple Luciano Benjamín Menéndez.
Y te la bancaste entonces y te la bancaste ahora, Zannini.
Pienso que no sólo sirve la operación del presunto "escrache" para tapar el genocidio económico de la fuga de dinero descubierta en los ya tristemente célebres Panamá Papers.
No sólo sirve esta opereta ejecutada por la cría que dejó la dictadura para tapar el descalabro social que está causando la ola de despidos, los precios de la canasta básica que se fue a las nubes, la entrega de nuestro patrimonio y el nuevo ciclo de endeudamiento con los fondos buitres del imperio.
La opereta sirve, sobre todo, para demostrarnos que las oligarquías de esta parte del mundo no volverán a tolerar un proyecto de país que se anime siquiera a intentar repetir la experiencia kirchnerista de estos últimos años.
La experiencia sirve para recordarnos que aquí manda el odio como mandó siempre que las clases dominantes gobernaron durante estos 200 años de historia.
Los siento mucho Zannini. Creeme que lo siento mucho. Que querría alas para estar con vos en ese instante y estamparles en la cara a esa derecha rabiosa que: ¡a Zannini se lo respeta carajo, como se lo respeta a Néstor, a Cristina, a Máximo, a Alicia, a Milagro, a Hebe, a todos quienes hicieron posible que vivamos un país que marchaba a ser un país de iguales como nunca antes!.
Pero en especial a vos se te respeta porque fuiste el hacedor de tan bella prosa y tan bellos poemas como los que dieron letra y corazón a la Asignación Universal por Hijo, al primer discurso de Néstor, junto a Cristina, a cinco millones de puestos de trabajo, a la recuperación de YPF y tantas otras conquistas colectivas.
A vos se te respeta, carajo. Como se respeta la vida. Como se respeta la historia. Como se respeta a los sobrevivientes del genocidio, como vos, que no devolvieron con odio tanto odio, sino con amor al pueblo. Que es al fin y al cabo nuestro único desvelo. Y es la única razón para seguir enteros pese a tanto odio nuevamente desatado desde la altura de un avión. Casi como una metáfora del poder concentrado y rapaz que hoy nos gobierna.
Y si de algo te sirve, Zannini, (deberías saberlo pero no está mal reafirmarlo en estas horas), que somos miles los compatriotas que apostamos a nuestras convicciones y que por eso cantamos y que por eso soñamos y que por eso amamos y que por eso damos testimonio de este humilde compromiso con tu compromiso de vida.
Nada más, que darte las gracias por tu ejemplo de entereza soportando dignamente el aliento de los nuevos verdugos. Y porque se acortan las palabras y se alarga el abrazo, Zannini.

miércoles, 20 de abril de 2016

Para la libertad sangro, lucho y pervivo


Breve crónica del encuentro de Cristina Fernández de Kirchner con artistas y comunicadores en el Instituto Patria.
Buenos Aires, 19 de abril de 2016.
Al ingresar al Instituto, nos saludaba un amplio espacio colmado de caras conocidas y un rumor en el aire como un colmenar de abejas. Sabíamos que Cristina podía demorarse, pero no importaba. Ella venía de la Isla Maciel, de reunirse con chicos de las barriadas más humildes y con curas comprometidos con su opción por los pobres. Con ellos, vale la vida.
Hasta que apareció por el frente del salón y todos se levantaron para expresarle su amor en un abrazo colectivo que se hizo canción, consignas y aplausos emocionados. Pero Cristina decidió bajarse del escenario que le habían preparado, caminó hasta el centro del espacio y desde allí nos habló como si lo hiciera sentada en la cocina de su casa, alrededor de leños encendidos que abrigaban el alma desolada de quienes la esperaban.
Fueron dos conceptos principales los que desarrolló en su amena charla: el poder de la comunicación y la defensa de la libertad.
Descarnadamente describió, citando a don Arturo Jauretche y al vicepresidente de la hermana Bolivia, Álvaro García Linera, cómo el poder económico ejerce su dominio social en el mundo y en nuestra región principalmente, penetrando en amplios sectores populares a través de sus potentes bocinas mediáticas, para desestructurar, descontextualizar y finalmente desclasar a esos sectores, logrando se aparten del proyecto colectivo que les posibilitó ascender social y culturalmente y transformarlas luego en presas fáciles y funcionales a favor del proyecto neoliberal de los sectores dominantes. Las revoluciones aprenden más de sus derrotas que de sus victorias.
“Nada de lo que aquí se publica se decide acá”, sostuvo Cristina. “Esto viene desde muy lejos”, afirmó, mientras mostraba las tapas de dos revistas de venta masiva en Brasil y Argentina que parecían un calco: Dilma y Cristina, falsamente, con el rostro crispado.
La nueva versión siglo XXI de la “operación Cóndor” estaba a la vista de todos.
El antídoto propuesto y desarrollado para enfrentar lo antedicho, es contar la verdad desde la pasión, la emoción y la experiencia concreta que vive y sufre nuestro pueblo.
Y luego habló de la libertad al desarrollar la razón de ser del “Frente Ciudadano” que propuso bajo el aguacero el 13 de Abril en las puertas donde habita el mismo diablo, allí en la Avenida Comodoro Py.
Dijo Cristina que podríamos discutir e incluso permitirnos seguir discutiendo ante la sociedad y el gobierno de turno, cualquier otro concepto, cualquier otro derecho, cualquier otro pensamiento sobre la vida y su porvenir. Discutir por ejemplo sobre la igualdad y sobre los programas de gobierno y sobre las políticas de estado según el cristal con el que se mire. Pero hay algo sobre lo que no discutimos, ni transamos, ni flexibilizamos, ni relativizamos. Y es sobre la libertad. Para rematar afirmando: “y lo que hoy está en juego y en peligro es la libertad”. Por eso un Frente Ciudadano que reúna todas las almas libres, piensen como piensen políticamente y hayan votado a quien hayan votado en las últimas elecciones.
Con un gobierno de derechas es posible resignarse a perder conquistas sociales muy valiosas, a la espera de nuevas oportunidades políticas que permitan reconquistarlas una por una. Lo único que no nos está permitido es resignarnos a perder el derecho a ser ciudadanos libres.
Era Cristina en su plenitud luminosa. Alumbrando en medio de la noche más oscura.
Y dijo: el miedo es la antesala de la pérdida de la libertad. Y empieza a ser la nuestra, triste y lamentablemente, una sociedad con miedo.
Miedo a perder el trabajo. Miedo a que te espíen el perfil personal en las redes sociales. Miedo a que te persiga la justicia injusta al servicio de los poderosos. Miedo a que te inventen causas y salgas escrachado en los grandes medios. El miedo son los medios; y viceversa. Miedo a que no te alcance el sueldo para bancar la mesa, el desayuno y la merienda de la familia.
Para defender la libertad, entonces, hay que enfrentar el miedo.
Por eso, nada más ni nada menos, es necesario construir un gran frente que nos agrupe y exprese a los millones de ciudadanos decididos a no caernos del piso que logramos conquistar en estos últimos años.
Nuestra arma es la palabra. Y la palabra organizada es nuestra convicción y es nuestro sueño de hombres libres. “Lo demás no importa nada”, diría San Martín.
Ahora dependemos de nosotros mismos para pegar la vuelta. Cristina ya volvió, para recordar lo que enseñó Belgrano: “el miedo sólo sirve perderlo todo”. Y para decirnos que nos propongamos, para la próxima, hacer inconmovibles las conquistas sociales y hacer irreversibles los movimientos populares, más allá y más acá de sus propios líderes. Estamos todos convocados.

viernes, 15 de abril de 2016

El mismo amor, la misma lluvia



Este 13 de Abril fuimos miles de voces en las calles. Fuimos miles de miradas llorosas de emoción. Fuimos miles y miles de almas bajo la lluvia y el viento en los alrededores de los Tribunales de Comodoro Py para estar junto a Cristina. Junto a la lider. Junto a la Presidenta de todos y de todas, la que al igual que Néstor, no dejó a nadie en la banquina; más que a los fondos buitres de adentro y de afuera.
Un puñado de militantes de la generación diezmada fuimos una modesta parte de esas almas. Y no cabíamos de la emoción y la gratitud a la vida por brindarnos esta oportunidad de ser una pequeña parte de esta historia colectiva.
Nos acordamos más que nunca de nuestros amados compañeros y compañeras ausentes para siempre. Y que estuvieron presentes nuevamente.
Hoy volvió la política al centro del escenario y habló del futuro y de las asignaturas pendientes para poder construir, más temprano que tarde, un frente tan amplio y ciudadano que sea capaz de abarcar a todos los perdedores y agredidos del gobierno neoliberal vigente.
En un momento se me dio por recordar que el 14 de abril es mi cumpleaños y el de mi hija Sol. Pero faltaba un día. Y entonces, soñador al fin, volé muy alto imaginando que esa multitud de pueblo celebraba con nosotros un nuevo año de vida. Muy pronto entendí que junto a esa multitud que nos contenía, celebrábamos la vuelta de Cristina y celebrábamos la vida haciendo historia, como acostumbran los pueblos cuando ganan las calles.
Con eficaz disimulo, por semejante vuelo, me dije por lo bajo: "Salú".
Y nos fuimos cantando. Como en aquel lejano 17 de noviembre cuando volvió Perón y nos animaba, igual que ahora, el mismo amor, la misma lluvia.