Empujan por derecha y por izquierda, empujan los monopolios mediáticos y los patrones del campo, empujan en el subte, empujan Carrió y Duhalde, De Narváez y Macri, empuja el piquetero que amenaza con “romperle la cabeza a los intendentes”…
¿Qué les pasa a los opositores que siempre están crispados?
¿Qué alternativa superadora proponen a cambio del proyecto que gobierna?
¿Menos trabajo? ¿Menos producción? ¿Menos vigencia irrestricta de los derechos humanos?
Lo sucedido en las últimas horas vuelve a ser un retazo fiel de la etapa histórica que atraviesa la Argentina.
El conflicto social es siempre un tonificante de la democracia. Pero el usufructo del mismo, es su caricatura más cruel e inhumana.
Empecemos por “el campo”.
Los patrones rurales salieron nuevamente a amenazar con paros y desabastecimientos por que, dicen ellos, están “desesperados económicamente”. Y en simultáneo, las cámaras empresarias que agrupan a los fabricantes y comerciantes de maquinaria agrícola, difundieron datos sobre el extraordinario repunte en las ventas y en la producción. O sea. “El campo” sigue mintiendo.
Vamos a otro sector.
La Avenida 9 de Julio fue ocupada y cortada durante dos días por miembros de grupos piqueteros, opositores al gobierno nacional.
Reclamaban ser ellos mismos, quienes detenten el monopolio de distribuir los cupos de nuevos empleos en las cooperativas de trabajo alentadas y financiadas por el gobierno nacional. Algunos pretenden, incluso, manejar la asignación universal por hijo.
El enemigo declarado volvió a ser para ellos, “el clientelismo pejotista de los intendentes del conurbano”.
O sea. ¿La bronca estalló entonces por querer cambiar de clientelismo? ¿En lugar del pejotismo manejando los cupos de empleo, que sea el izquierdismo antiperonista el que lo haga?
Es un ejercicio para esclarecer, nada más. Por que nadie negó que el Plan “Argentina trabaja” sigue su curso. El piquete fue para posicionarse en el manejo del mismo, reemplazando los estados comunales por un buró político.
O sea. Terminan siendo funcionales al objetivo de cierta derecha que estigmatiza a las organizaciones sociales como modo de aislar y condenar la política de redistribución de la riqueza del gobierno nacional.
Si usted contrasta este hecho con la conducta pacífica seguida por el gobierno y con las declaraciones violentas de los opositores y los escribas mayores de Clarín y La Nación, queda claro que algo falló en los cálculos de algunas minorías del poder.
No hubo represión, como reclamaron algunos. Ni muertos. Ni desmadre. Ni lograron criminalizar la protesta.
Y mucho menos, ausencia del Estado a la hora del combate contra el hambre y el desempleo.
Ahora, como hay que disparar contra la esperanza en marcha, el nuevo partido de las telecomunicaciones, montó el escenario mediático para juntar a sus huestes. De derecha a izquierda, ida y vuelta.
Un programa televisivo consumó la imagen de un maridaje reiterado en la historia.
En un mismo lado sentó a un diputado del Pro, otro de la coalición de Carrió y una legisladora “progre” que logró su banca por la lista electoral del kirchnerismo pero luego desertó de la misma. Los tres, en una versión posmoderna de la “Unión democrática”, arremetieron unidos y a los gritos, contra todas las medidas del gobierno de Cristina.
Del otro lado, sentaron a un diputado oficialista y una diputada aliada al gobierno que defendieron con altura el embate opositor.
Cosa vederes, Sancho…
Para identificarnos mejor, la Presidenta inauguró ayer el nuevo DNI de los argentinos. Es otra forma de seguir profundizando la transformación y la redistribución del ingreso. Una manera de materializar en un documento de última tecnología, el derecho a la identidad de un pueblo, el de los pibes recuperados y el del pibe que está naciendo ahora.
Como dicen en el transporte público, no empujen, que en este modelo de país hay lugar para todos.
Jorge Giles. El Argentino. 05.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64697-No-empujen-que-hay-lugar-para-todos.html
jueves 5 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
MARTÍN, EL HIJO DE GUILLERMO Y MARCELA
Desde ayer suman 98 los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo.
98 mujeres y hombres restituidos en su verdadera identidad, y en libertad de elegir qué hacer con sus vidas.
Ese muchacho jovial que ayer se abrazó con sus hermanos, sus tíos y familiares venidos del Chaco para recibirlo, se llama Martín, el cuarto hijo de Guillermo Amarilla y Marcela Esther Molfino, secuestrados en Buenos Aires el 17 de octubre de 1979 y desaparecidos desde entonces.
Dicen que los milagros acontecen de vez en cuando, pero acontecen. No vienen por que sí, ni caen desde el cielo sin que nadie los llame.
Los milagros son la obra más perfecta de la voluntad humana. Así ocurrió con Martín.
Las tragedias tampoco suceden sólo por designio de la fatalidad. También suceden por la mediación del hombre sobre la tierra y sus semejantes. Así fue con Guillermo y Marcela.
El día que Martín encontró su partida de nacimiento y creyó leer borrosamente que su lugar de alumbramiento era Campo de Mayo, juntó y procesó todos los gestos, todos los rastros, todos los huecos, que la sensibilidad y la memoria genética le habían puesto más de una vez en su camino durante los años de su joven vida.
En otro lado, mientras tanto, las Abuelas recibían denuncias alertando sobre la posibilidad que ese joven fuese hijo de desaparecidos.
Martín tomó la decisión, averiguó adónde ir y sin dudar concurrió a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para contar sus asuntos.
Allí se abrió un legajo el 13 de diciembre de 2007 y se dispusieron los primeros análisis de ADN.
Esa vez no esclarecieron nada, en razón que no había muestras genéticas de la familia real.
Es que nadie sabía que Marcela estaba embarazada cuando fue secuestrada.
Buscaban a Guillermo y a Marcela, solamente.
Hasta que el 21 de agosto de este año se presentó ante la Secretaría de Derechos Humanos una mujer que dijo ser sobreviviente de ese lugar de exterminio que fue Campo de Mayo durante el terrorismo de estado. Declaró que estuvo junto a Marcela y que ésta tuvo un niño, nacido en cautiverio, confirmando un testimonio anterior.
Entonces, la CONADI ordenó cruzar los datos genéticos de Martín y del grupo familiar Amarilla Molfino.
Las pruebas de ADN son algo así como la versión bioquímica de la verdad. Y cantaron la justa.
El 17 de octubre, Día de la Lealtad, Guillermo y Marcela habrían despertado cantando bajito, entre murmullos casi, la marcha peronista, con los dedos en ve, recordando a sus compañeros, abrazando a sus hijos.
Horas después la dictadura los desapareció.
El 13 de diciembre de 1976 sucedió en el Chaco, la llamada Masacre de Margarita Belén, en la que fueron fusilados por las fuerzas represivas, 22 militantes de la Juventud Peronista, esa JP de la que Guillermo Amarilla fuera el Secretario General en su región. El mismo día, pero del 2007, Martín empezaba a recorrer el último tramo de la búsqueda de su identidad.
Dicen los jóvenes que con anterioridad fueron restituidos, que el reencuentro pone el derecho de la vida en su justo lugar. La identifica. Le da justicia. Le dice "presente" a la dolorosa búsqueda de tantos familiares. Rompe todos los silencios cómplices. Suplanta la mentira y el ocultamiento con la luz y la verdad.
Les permite a los recuperados, ser lo que son y no lo que quisieron los apropiadores. Saber que no fueron abandonados por sus padres sino apropiados por sus captores.
Sólo el amor, la verdad y la identidad personal permiten construir el futuro de una sociedad.
Y permite que el Estado ayude a reparar los crímenes que en su propio nombre los genocidas cometieron.
Esta es la Argentina que se reconstruye con memoria, verdad y justicia.
La que paga las deudas históricas, como dijo la Presidenta de la Nación, antes de un encuentro donde la vida hizo más luminosa la noche en la Casa Rosada.
Lo contrario, es simple y llanamente, la continuidad de la dictadura por otros medios.
Todos saben que es así. También Elisa Carrió.
Jorge Giles. El Argentino. 04.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64557-Martin-el-hijo-de-Guillermo-y-Marcela.html
martes 3 de noviembre de 2009
DE LA TRAGEDIA A LA ESPERANZA COLECTIVA
La tragedia sufrida por el ex jugador de fútbol, Fernando Cáceres, nos duele y conmueve a todos, mereciendo la solidaridad con la víctima y el repudio generalizado contra la delincuencia.
Pero el abuso mediático de este nuevo drama y el reiterado repicar de las voces de la falanges que vuelven a la carga con las consignas de la mano dura y la pena de muerte, sinceramente provocan repugnancia y estupor.
Las estadísticas más veraces indican que la Argentina es uno de los países más seguros de la región. No hay un incremento de la inseguridad, como determinados medios desinformativos pretenden instalar, usando inescrupulosamente cada crimen cometido, para crear zozobra en la población.
El último Índice de Seguridad de América Latina elaborado por Latin Business Chronicle durante el 2009, basado en datos oficiales y privados, estudió la incidencia de la recesión económica mundial en la situación de seguridad hemisférica y concluye que Argentina se ubica entre los cinco países más seguros de América.
El debate es otro y hay que sincerarlo.
Que levante la mano el que pretenda la opción de ofrecer más muerte a la muerte.
Que lo hagamos también quienes pensamos que la mejor política social es la mejor política de seguridad.
Esas siguen siendo las dos opciones que atraviesan la sociedad en los momentos dramáticos.
Desde ya que la historia demuestra que los argentinos, en su inmensa mayoría, apuestan por la vida y desde esa base, apoyan las políticas de inclusión social para construir una sociedad más igualitaria, donde la esperanza sea parte del territorio cotidiano y el horizonte posible para todos.
El ejemplo contundente son los familiares de las 30 mil personas desaparecidas durante el genocidio de la dictadura. Con todo el horror que ocasionaron los dictadores, no hay ningún caso de justicia por mano propia. Ni las Madres ni las Abuelas de Plaza de Mayo exigieron jamás la pena de muerte para los asesinos de sus hijos.
En esa fuente de amor debemos inspirarnos, desoyendo la cadena de odios que una minoría aprovecha a repetir en circunstancias dolorosas como ésta.
La justicia más implacable es la que juzga, castiga y repara cuanto sea posible hacerlo, no la que convierte a los miembros de una sociedad en lobos cazadores de lobos.
La asignación universal por hijo dispuesta por la Presidenta de la Nación, la recuperación de millones de puestos de trabajo y el plan de creación de miles de cooperativas que darán empleo a cien mil personas del conurbano en una primera etapa, están cimentando el andamiaje de una nueva sociedad inclusiva.
Insistimos en la necesidad de ejercitar una pedagogía que revierta el bombardeo de desesperanza, desconfianza, de pesimismo, de tristeza patológica, que desde sectores muy poderosos han lanzado desde hace tiempo contra las medidas del gobierno nacional.
Lamentablemente y como otras veces en la historia, le hacen el coro ciertas voces de la progresía opositora, los partidos de centro derecha y la intemperancia del clientelismo radicalizado.
Sin ningún pudor, ayer cortaron la Av. 9 de Julio, transitada por millones de laburantes, profesionales, comerciantes, taxistas, motociclistas.
El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue contundente a la hora de calificarlos como un nuevo stalinismo clientelar que pretende reemplazar el rol intransferible del Estado en la implementación de los planes de seguridad social y de pleno empleo.
Nada les viene bien a esa oposición; cortada por la misma tijera, diría una vecina.
Que cinco millones de chicos empiecen a gozar del derecho a una asignatura universal les importa un comino, a los monopolios mediáticos y a esa oposición destructiva.
Que el salario haya aumentado casi un 13 %, que el índice de actividad económica registrara en septiembre un incremento del 3,2 %, que las fábricas de maquinaria agrícola trabajen horas extra por las optimas perspectivas de mayor producción, son para ellos, apenas susurros en la oscuridad.
Jorge Giles. El Argentino. 03.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64397-De-la-tragedia-a-la-esperanza-colectiva.html
Pero el abuso mediático de este nuevo drama y el reiterado repicar de las voces de la falanges que vuelven a la carga con las consignas de la mano dura y la pena de muerte, sinceramente provocan repugnancia y estupor.
Las estadísticas más veraces indican que la Argentina es uno de los países más seguros de la región. No hay un incremento de la inseguridad, como determinados medios desinformativos pretenden instalar, usando inescrupulosamente cada crimen cometido, para crear zozobra en la población.
El último Índice de Seguridad de América Latina elaborado por Latin Business Chronicle durante el 2009, basado en datos oficiales y privados, estudió la incidencia de la recesión económica mundial en la situación de seguridad hemisférica y concluye que Argentina se ubica entre los cinco países más seguros de América.
El debate es otro y hay que sincerarlo.
Que levante la mano el que pretenda la opción de ofrecer más muerte a la muerte.
Que lo hagamos también quienes pensamos que la mejor política social es la mejor política de seguridad.
Esas siguen siendo las dos opciones que atraviesan la sociedad en los momentos dramáticos.
Desde ya que la historia demuestra que los argentinos, en su inmensa mayoría, apuestan por la vida y desde esa base, apoyan las políticas de inclusión social para construir una sociedad más igualitaria, donde la esperanza sea parte del territorio cotidiano y el horizonte posible para todos.
El ejemplo contundente son los familiares de las 30 mil personas desaparecidas durante el genocidio de la dictadura. Con todo el horror que ocasionaron los dictadores, no hay ningún caso de justicia por mano propia. Ni las Madres ni las Abuelas de Plaza de Mayo exigieron jamás la pena de muerte para los asesinos de sus hijos.
En esa fuente de amor debemos inspirarnos, desoyendo la cadena de odios que una minoría aprovecha a repetir en circunstancias dolorosas como ésta.
La justicia más implacable es la que juzga, castiga y repara cuanto sea posible hacerlo, no la que convierte a los miembros de una sociedad en lobos cazadores de lobos.
La asignación universal por hijo dispuesta por la Presidenta de la Nación, la recuperación de millones de puestos de trabajo y el plan de creación de miles de cooperativas que darán empleo a cien mil personas del conurbano en una primera etapa, están cimentando el andamiaje de una nueva sociedad inclusiva.
Insistimos en la necesidad de ejercitar una pedagogía que revierta el bombardeo de desesperanza, desconfianza, de pesimismo, de tristeza patológica, que desde sectores muy poderosos han lanzado desde hace tiempo contra las medidas del gobierno nacional.
Lamentablemente y como otras veces en la historia, le hacen el coro ciertas voces de la progresía opositora, los partidos de centro derecha y la intemperancia del clientelismo radicalizado.
Sin ningún pudor, ayer cortaron la Av. 9 de Julio, transitada por millones de laburantes, profesionales, comerciantes, taxistas, motociclistas.
El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue contundente a la hora de calificarlos como un nuevo stalinismo clientelar que pretende reemplazar el rol intransferible del Estado en la implementación de los planes de seguridad social y de pleno empleo.
Nada les viene bien a esa oposición; cortada por la misma tijera, diría una vecina.
Que cinco millones de chicos empiecen a gozar del derecho a una asignatura universal les importa un comino, a los monopolios mediáticos y a esa oposición destructiva.
Que el salario haya aumentado casi un 13 %, que el índice de actividad económica registrara en septiembre un incremento del 3,2 %, que las fábricas de maquinaria agrícola trabajen horas extra por las optimas perspectivas de mayor producción, son para ellos, apenas susurros en la oscuridad.
Jorge Giles. El Argentino. 03.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64397-De-la-tragedia-a-la-esperanza-colectiva.html
lunes 2 de noviembre de 2009
¿A QUÉ LE TEMEN LOS OPOSITORES?
Se ha dicho, con rigor académico y olfato popular, que el neoliberalismo dominante durante los años del terror y el menemato, buscaba su consolidación en base a tres propósitos fundamentales: la fragmentación cultural, la exclusión social y la pérdida de soberanía.
1. Fragmentación. Se trató de un intenso bombardeo mediático contra la unidad cultural y política más profunda de los sectores populares. Fue la época donde reinaban las ideas que exaltaban, por ejemplo, el municipalismo, lo local sobre lo provincial y lo provincial sobre lo nacional. Eslabones todos sometidos a su vez a una suerte de gobierno universal, que unas veces se llamaba Banco Mundial, otras FMI o Consenso de Washington.
Es aquí donde deberíamos encontrar los antecedentes que explican la razón que haya 700 partidos políticos, chocándose como autitos de parque de diversiones a la hora de elaborar un discurso, pero perfectamente separados al cobrar los 10 millones de pesos que les correspondían por el sistema electoral vigente. El neoliberalismo alentó esta fragmentación hasta el paroxismo. Había que eliminar la idea de Nación, la idea de Pueblo, y por tanto, junto al vaciamiento de los partidos populares había que alentar la multiplicación sin límites de pequeños aparatos partidarios que hablaran en nombre de una sociedad incrédula y también fragmentada.
2. Exclusión. Hagamos el ejercicio de superponer una fotografía de la sociedad de los noventa con otra de la Argentina del primer centenario. Son muchas las similitudes. Un país donde siempre habría muchos pobres (lo dijo Menem alguna vez) y donde los ricos serían los privilegiados y dueños de un destino que en verdad, no nos pertenecía. Miles de trabajadores, profesionales, estudiantes y pequeños empresarios y comerciantes eran arrojados a las calles del olvido mientras, se cerraban empresas, se aniquilaban puestos de trabajo, como si la exclusión estuviera en la naturaleza de las cosas.
3. La desnacionalización. La implosión del edificio Warnes fue la dolorosa metáfora de la perdida de soberanía de prácticamente todos los recursos que pertenecían al capital social, es decir al Estado. Nos quedamos sin trenes, sin barcos, sin línea aérea de bandera, sin petróleo, sin recursos naturales, sin jubilaciones. De allí venimos. Si lo olvidamos, volverán los ladrones de caminos a tendernos una emboscada.
La entrega fue posible por que el divisionismo popular fue inversamente proporcional a la unidad monolítica de los intereses monopólicos y poderosos.
En este marco conceptual, la reforma política que el Gobierno nacional impulsa, busca reagrupar las fuerzas políticas en torno a las distintas ideas y proyectos diferentes de país que proliferan en el seno de la sociedad, de derecha a izquierda y viceversa.
Es poco serio sostener que hay 700 proyectos. Tampoco se trata de dictaminar a priori cuántos serán. Pero sí de darles un cauce institucional razonable, creíble y representativo de las demandas de la sociedad. No de las apetencias de los mercantilistas de la política.
La tendencia a la inclusión social es claramente comprobable con sólo observar que, con viento de cola o con crisis mundial en contra, las políticas oficiales fueron destinadas, con la Presidencia de Néstor Kirchner y la de Cristina después, a recuperar millones de puestos de empleo y a otorgar en estos días la asignación universal por hijo. Para todos los trabajadores, ocupados y desocupados, registrados y no registrados.
Igual valor tiene el camino ascendente hacia la recuperación de los espacios de soberanía, como el ahorro de los trabajadores, Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, AYSA, entre otros.
No tema la oposición, si los anima la unidad del pueblo y no su fragmentación; la inclusión social y no la exclusión; la recuperación en ascenso de lo que nos robaron en la larga noche del neoliberalismo y no la entrega.
Todo lo demás, como dijera un filósofo norteño, es pura cháchara.
Jorge Giles. El Argentino. 02.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64245-A-que-le-temen-los-opositores.html
1. Fragmentación. Se trató de un intenso bombardeo mediático contra la unidad cultural y política más profunda de los sectores populares. Fue la época donde reinaban las ideas que exaltaban, por ejemplo, el municipalismo, lo local sobre lo provincial y lo provincial sobre lo nacional. Eslabones todos sometidos a su vez a una suerte de gobierno universal, que unas veces se llamaba Banco Mundial, otras FMI o Consenso de Washington.
Es aquí donde deberíamos encontrar los antecedentes que explican la razón que haya 700 partidos políticos, chocándose como autitos de parque de diversiones a la hora de elaborar un discurso, pero perfectamente separados al cobrar los 10 millones de pesos que les correspondían por el sistema electoral vigente. El neoliberalismo alentó esta fragmentación hasta el paroxismo. Había que eliminar la idea de Nación, la idea de Pueblo, y por tanto, junto al vaciamiento de los partidos populares había que alentar la multiplicación sin límites de pequeños aparatos partidarios que hablaran en nombre de una sociedad incrédula y también fragmentada.
2. Exclusión. Hagamos el ejercicio de superponer una fotografía de la sociedad de los noventa con otra de la Argentina del primer centenario. Son muchas las similitudes. Un país donde siempre habría muchos pobres (lo dijo Menem alguna vez) y donde los ricos serían los privilegiados y dueños de un destino que en verdad, no nos pertenecía. Miles de trabajadores, profesionales, estudiantes y pequeños empresarios y comerciantes eran arrojados a las calles del olvido mientras, se cerraban empresas, se aniquilaban puestos de trabajo, como si la exclusión estuviera en la naturaleza de las cosas.
3. La desnacionalización. La implosión del edificio Warnes fue la dolorosa metáfora de la perdida de soberanía de prácticamente todos los recursos que pertenecían al capital social, es decir al Estado. Nos quedamos sin trenes, sin barcos, sin línea aérea de bandera, sin petróleo, sin recursos naturales, sin jubilaciones. De allí venimos. Si lo olvidamos, volverán los ladrones de caminos a tendernos una emboscada.
La entrega fue posible por que el divisionismo popular fue inversamente proporcional a la unidad monolítica de los intereses monopólicos y poderosos.
En este marco conceptual, la reforma política que el Gobierno nacional impulsa, busca reagrupar las fuerzas políticas en torno a las distintas ideas y proyectos diferentes de país que proliferan en el seno de la sociedad, de derecha a izquierda y viceversa.
Es poco serio sostener que hay 700 proyectos. Tampoco se trata de dictaminar a priori cuántos serán. Pero sí de darles un cauce institucional razonable, creíble y representativo de las demandas de la sociedad. No de las apetencias de los mercantilistas de la política.
La tendencia a la inclusión social es claramente comprobable con sólo observar que, con viento de cola o con crisis mundial en contra, las políticas oficiales fueron destinadas, con la Presidencia de Néstor Kirchner y la de Cristina después, a recuperar millones de puestos de empleo y a otorgar en estos días la asignación universal por hijo. Para todos los trabajadores, ocupados y desocupados, registrados y no registrados.
Igual valor tiene el camino ascendente hacia la recuperación de los espacios de soberanía, como el ahorro de los trabajadores, Aerolíneas Argentinas, el Correo Argentino, AYSA, entre otros.
No tema la oposición, si los anima la unidad del pueblo y no su fragmentación; la inclusión social y no la exclusión; la recuperación en ascenso de lo que nos robaron en la larga noche del neoliberalismo y no la entrega.
Todo lo demás, como dijera un filósofo norteño, es pura cháchara.
Jorge Giles. El Argentino. 02.11.09
http://www.elargentino.com/nota-64245-A-que-le-temen-los-opositores.html
domingo 1 de noviembre de 2009
LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL DE LA ESPERANZA
Las barriadas más humildes están de fiesta. Y los niños están entre los más contentos.
Es apenas una reparación, dijo la Presidenta cuando anunció el decreto que “establece una Asignación Universal por Hijo para Protección Social, destinado a aquellos niños, niñas y adolescentes residentes en la República Argentina, que no tengan otra asignación familiar prevista por la presente ley y pertenezcan a grupos familiares que se encuentren desocupados o se desempeñen en la economía informal”.
Así reza el artículo 1 de este decreto presidencial que incorpora el inciso c) a la Ley 24.714.
Pero a la par del festejo, es preciso hacer docencia militante, cuadra por cuadra, casa por casa, para entender el profundo significado de la medida anunciada y desmontar las tristes infamias de las minorías opositoras. Allá vamos.
1. La historia dice que es la medida de mayor impacto social positivo después de las instauradas por los primeros dos gobiernos de Juan Domingo Perón en adelante. Ello es fruto de la universalidad en el alcance. Es decir, no habrá trabajador, cualquiera su condición laboral, desocupado o informal, que deje de percibir esta asignación. No queda nadie afuera.
2. Seguramente no elimine la pobreza, pero sí dará combate frontal a la indigencia, que es la peor, la mayor y la más dolorosa de todas las pobrezas. El referente social comunitario, Juan Carr, opinó que quizás ahora se esté más cerca de alcanzar la meta del hambre cero para los argentinos.
3. La asignación de 180 pesos por hijo va acompañada por la garantía de la inclusión en el sistema educativo y el de salud pública. Vale decir que no expresa un concepto meramente asistencialista, donde el Estado actúa como un dador pasivo de una suma fija. La asignación está comprendida en la cosmovisión que sólo otorga el trabajo decente y digno y su consecuencia inmediata, la inclusión social integral de la ciudadanía en sus distintas franjas etarias.
4. La fuente y el sostén económico de los 10 mil millones de pesos que demandará el otorgamiento de este derecho universal, provendrán de la renta derivada del ahorro de los trabajadores, administrados por la ANSES. Usted escuchará en estos días la maliciosa campaña opositora y mediática que indica que “le están sacando la plata a los jubilados”. Claro, como ellos lo hicieron en épocas de Menem y de De la Rúa con la quita del 13 % en los haberes jubilatorios, cometen el acto fallido del ladrón que cree que todos son de su misma condición. Es el ahorro de los trabajadores que vuelve a los trabajadores y se comparte solidariamente con los hermanos que mas precisan.
5. Esos 10 mil millones se volcarán a su vez al consumo interno, a la demanda de bienes básicos, al estímulo de nuevos empleos y diversidad productiva.
6. Nótese que en el inicio de la nota dimos cuenta que se trata una medida de gestión asentada sobre una Ley vigente, la 24.714. Dos consideraciones al respecto: hacerlo así, constituye esta decisión presidencial en una medida de carácter permanente, amparada por la legislación vigente, y por otra parte, hace caer en el absurdo a las voces opositoras que reclamaban por una ley. Primero muerden, y después preguntan. Esa es la actitud opositora. Si se hubiesen tomado el trabajo de leer lo dispuesto, posiblemente los hubiese asistido el pudor antes que esta nueva vergüenza.
7. El padre y/o la madre que reúne las condiciones previstas por la ley, se presenta con los certificados de escolaridad y de salud requeridos y directamente la ANSES le otorga bancariamente la asignación universal.
8. Entonces, ¿De qué clientelismo habla la oposición? ¿Dónde está el intermediario que se quedará con el dinero de los pobres, como dicen? Un poco de cordura no les vendría nada mal.
9. Es necesaria una pedagogía integradora al momento de relatar estas medidas, para poder contextualizarlas correctamente.
10. Todas conforman el marco de un modelo de país que avanza con decisión y desde la esperanza reparadora, hacia el Bicentenario de la Patria.
Jorge Giles. El Argentino. 01.11.09
Es apenas una reparación, dijo la Presidenta cuando anunció el decreto que “establece una Asignación Universal por Hijo para Protección Social, destinado a aquellos niños, niñas y adolescentes residentes en la República Argentina, que no tengan otra asignación familiar prevista por la presente ley y pertenezcan a grupos familiares que se encuentren desocupados o se desempeñen en la economía informal”.
Así reza el artículo 1 de este decreto presidencial que incorpora el inciso c) a la Ley 24.714.
Pero a la par del festejo, es preciso hacer docencia militante, cuadra por cuadra, casa por casa, para entender el profundo significado de la medida anunciada y desmontar las tristes infamias de las minorías opositoras. Allá vamos.
1. La historia dice que es la medida de mayor impacto social positivo después de las instauradas por los primeros dos gobiernos de Juan Domingo Perón en adelante. Ello es fruto de la universalidad en el alcance. Es decir, no habrá trabajador, cualquiera su condición laboral, desocupado o informal, que deje de percibir esta asignación. No queda nadie afuera.
2. Seguramente no elimine la pobreza, pero sí dará combate frontal a la indigencia, que es la peor, la mayor y la más dolorosa de todas las pobrezas. El referente social comunitario, Juan Carr, opinó que quizás ahora se esté más cerca de alcanzar la meta del hambre cero para los argentinos.
3. La asignación de 180 pesos por hijo va acompañada por la garantía de la inclusión en el sistema educativo y el de salud pública. Vale decir que no expresa un concepto meramente asistencialista, donde el Estado actúa como un dador pasivo de una suma fija. La asignación está comprendida en la cosmovisión que sólo otorga el trabajo decente y digno y su consecuencia inmediata, la inclusión social integral de la ciudadanía en sus distintas franjas etarias.
4. La fuente y el sostén económico de los 10 mil millones de pesos que demandará el otorgamiento de este derecho universal, provendrán de la renta derivada del ahorro de los trabajadores, administrados por la ANSES. Usted escuchará en estos días la maliciosa campaña opositora y mediática que indica que “le están sacando la plata a los jubilados”. Claro, como ellos lo hicieron en épocas de Menem y de De la Rúa con la quita del 13 % en los haberes jubilatorios, cometen el acto fallido del ladrón que cree que todos son de su misma condición. Es el ahorro de los trabajadores que vuelve a los trabajadores y se comparte solidariamente con los hermanos que mas precisan.
5. Esos 10 mil millones se volcarán a su vez al consumo interno, a la demanda de bienes básicos, al estímulo de nuevos empleos y diversidad productiva.
6. Nótese que en el inicio de la nota dimos cuenta que se trata una medida de gestión asentada sobre una Ley vigente, la 24.714. Dos consideraciones al respecto: hacerlo así, constituye esta decisión presidencial en una medida de carácter permanente, amparada por la legislación vigente, y por otra parte, hace caer en el absurdo a las voces opositoras que reclamaban por una ley. Primero muerden, y después preguntan. Esa es la actitud opositora. Si se hubiesen tomado el trabajo de leer lo dispuesto, posiblemente los hubiese asistido el pudor antes que esta nueva vergüenza.
7. El padre y/o la madre que reúne las condiciones previstas por la ley, se presenta con los certificados de escolaridad y de salud requeridos y directamente la ANSES le otorga bancariamente la asignación universal.
8. Entonces, ¿De qué clientelismo habla la oposición? ¿Dónde está el intermediario que se quedará con el dinero de los pobres, como dicen? Un poco de cordura no les vendría nada mal.
9. Es necesaria una pedagogía integradora al momento de relatar estas medidas, para poder contextualizarlas correctamente.
10. Todas conforman el marco de un modelo de país que avanza con decisión y desde la esperanza reparadora, hacia el Bicentenario de la Patria.
Jorge Giles. El Argentino. 01.11.09
viernes 30 de octubre de 2009
LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS SON LOS NIÑOS

Jueves 29 de Octubre, canta el calendario.
El Salón de las Mujeres es una sala de partos. Y es la Casa Rosada.
Con tanta patria hembra no podía ser de otra manera.
Todos aguardan la palabra de esa mujer que empieza a hablar.
Cristina Fernández de Kirchner, Presidenta por mandato de las mayorías populares.
Está anunciando la asignación universal por hijo. Y se emociona al hacerlo.
Como si cargara con la vergüenza de un país entero, de su historia, de sus penas más hondas.
Como si dijera ¿por qué tardamos tanto?
Y nos mirara a los ojos, interpelándonos y pidiendo ayuda.
Lo hicimos, dice alguien. Creí que ya no lo vería, musita otra voz.
Es Cristina la que habla, la que anuncia y decide que es ahora. Que no hay tiempo que perder.
La Nochebuena esta vez, será un poco más justa.
La pobreza duele siempre. Pero la de los pibes, es algo más que una injusticia. Es un crimen que ofende. Un Cristo crucificado.
Un dolor que de tanto dolor se quedó sin lágrimas.
Es para ellos, los privilegiados de Evita, la asignación que decreta Cristina de un plumazo.
Todo acto de amor empieza en un abrazo. El decreto es sólo eso, dice la Presidenta.
Allá afuera, la vida sigue.
Decime que me querés, y limpia el parabrisas.
No te olvides de mi, chabón, y ensaya malabares en el aire sin pelotas.
Ya era hora que te acercaras, y vende un ramo de jazmín en plena calle.
No soy distinto a usted aunque parezca, y acumula los cartones en su carro.
Esta asignación universal es un acto de amor en la víspera mejor. Anuncia el porvenir. Redistribuye la riqueza y las estrellas.
Por algo se empieza, dirá Juancito. Y empieza a correr como si fuera su fiesta, a juntar a los pibes de la villa, a contarles lo que acaba de escuchar.
Este día, los únicos privilegiados son ellos.
Entrarán por el ojo de una aguja como un camello de miel. Escaparán de a poco de ese frío en la panza que les duele tanto.
La pobreza nunca es digna en un país desigual.
Que nadie importe más que ellos, este día. Porque de ellos y de los poetas será el reino de este mundo.
Otro día.
En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre…decía a su hijo hambriento, Miguel Hernández, desde la prisión fascista.
Vuela niño en la doble luna del pecho, él triste de cebolla, tú satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
Y dice Jaime Quesada, chileno de Salvador Allende la cordillera, allí donde hoy está esa mujer que sigue hablando de la asignación universal.
Digo pan. Y la mesa extiende su mantel como un cuaderno de dibujo y en un abrir y cerrar de ojos ya no existe el pan ni la mesa ni el mantel. Sólo el retrato hablado de mi hambre.
La madre engaña a su hijo con un cuento. Y el plato de sopa queda limpio. El hijo crece. Se hace hombre. Se casa. Y tiene un hijo. Y el hijo engaña a su madre con un cuento. Y el plato se ensucia con el llanto.
Como verán, el anuncio convoca hoy sólo emociones. Y siguen los poetas.
Nicolás Guillén inventa una canción de cuna para despertar a un negrito. Y Juan Gelman recuerda a su hijo secuestrado, torturado, muerto, desaparecido y dice que un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire y ninguno ve, yo tampoco los veo, yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo, pacen en su temblor…
Que hable Raúl González Tuñón y su poema para un niño que habla con las cosas.
Y diga. Toma este mundo, cuídalo. Es una cosa seria y una simple cosa. Un mapa con las rutas que siguiera Juancito Caminador, tu viejo. La Esperanza. Y una caja de música que traje de la estrella. Toma este mundo, tómalo. ¡La vida es vasta y bella! Mira siempre allá lejos, hijo mío…allá lejos.
Y dice Cristina, que seguirá peleando por más trabajo decente y más inclusión y más justicia. Pero que ella sola no puede hacerlo.
Sólo es de buena leche darle las gracias, Presidenta. Y ofrecerse en la pelea.
Jorge Giles. El Argentino. 30.10.09
http://www.elargentino.com/nota-63980-Los-unicos-privilegiados-son-los-ninos.html
jueves 29 de octubre de 2009
LA ERA DEL DEDO HA LLEGADO A SU FIN

La Presidenta de la Nación anunció el envío al Parlamento de la palabra comprometida el pasado 9 de Julio en Tucumán: el Proyecto de ley de la democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral.
Abreviando, la Reforma Política.
Cristina está cumpliendo así con el empeño de la democracia en transparentar el sistema de partidos políticos y ponerlos en garantía de la participación popular.
¿Qué razones profundas y misteriosas asistieron a los opositores para estar ausentes en el acto oficial?
¿Se lo pidió o sugirió algún monopolio mediático?
¿Le temen a la participación popular en asuntos que hasta ahora estaban limitados al comité partidario?
Quizás recién ahora se tomaron a pecho la consigna nacida al calor de la mayor crisis política que afrontara este país allá por el 2001y el 2002.
“Que se vayan todos”, se dijo entonces. Y a destiempo y equivocadamente, se fueron de una cita con ellos mismos, es decir, con la democracia, con las instituciones de la República, con una obra colectiva transformada en un Proyecto de Ley que seguramente será debatida en profundidad cuando llegue a los ámbitos sonoros del Congreso de la Nación.
En el imaginario de muchos, el anuncio de la Reforma Política hubiese merecido una Plaza de Mayo cubierta de pueblo, con todas las banderas partidarias y sociales, con la ciudadanía a pleno, con el abanico total de la dirigencia nacional.
¿No era esto acaso lo que se reclamaba y se proponía desde el estruendo bullicioso de aquella gran crisis del 2001?
¿No fue este el motivo de la ronda del dialogo iniciado entre el Ministro Florencio Randazzo y la dirigencia de todos los partidos políticos argentinos?
La oposición está tan fanatizada que un día de estos, no habrá que extrañarse si declaran que se oponen a la ley de gravedad, sospechosa de ser otra “ley K”.
El ejemplo más patético, nuevamente, fue la imagen y el discurso de odio y resentimiento de Elisa Carrió. Descalificó a las organizaciones humanitarias y se mofó de su expulsión de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos.
El pudor ante tanta desvergüenza, hoy nos impide cualquier comentario al respecto.
Pero sigamos viendo lo importante de esta novedosa instancia que se abre en la Argentina.
Una autentica revolución ciudadana consistirá, de aprobarse el Proyecto oficial, en que desde ahora y en el futuro, los representantes del pueblo surgirán de la voluntad explícita del pueblo y no de las roscas y componendas de los aparatos viciados y los dirigentes mesiánicos y platinados que conforman sus listas electorales en el living de su casa.
La circunstancia no puede ser más propicia para los legisladores, por que este debate sucede a la par de la eliminación de la figura de calumnias e injurias, el derecho a conocer la identidad de los chicos secuestrados durante la dictadura, el avance del Plan “Argentina trabaja” y la extensión del justo ingreso para todos los hijos de los trabajadores. Proyectos que expresan el sentido más concreto de la redistribución del ingreso.
Si así no hubiese sido, esta reforma se hubiese prestado a ser tildada de mero maquillaje. Pero se da en un marco de transformaciones estructurales que impactan sobre la suerte cotidiana de los ciudadanos, donde todo tiene que ver con todo.
Así fue con la recuperación del ahorro de los trabajadores, el fin del imperio voraz de las AFJP y con la ley de Comunicación de la democracia.
Este proyecto nos interpela en nuestra condición de ciudadanos libres.
El ejercicio de la democracia será más participativo y vinculante.
Vamos a definir entre todos la composición de las listas electorales.
Ahora sí que cada uno de nosotros llevará en su mochila un bastón de mariscal.
Es el soñado empoderamiento social de la política.
Quizás por eso las minorías del privilegio salieron con sus dentelladas.
Pobres. El odio les impide participar de un proceso donde se hace verdad aquel apotegma de que lo mejor que tenemos es el pueblo.
Jorge Giles. El Argentino. 29.10.09
http://www.elargentino.com/nota-63821-La-era-del-dedo-ha-llegado-a-su-fin.html
miércoles 28 de octubre de 2009
LA OPOSICIÓN BAILA CON SU PROPIA SOMBRA

Cuando el reloj marque las cinco de la tarde y el laburante vuelva de su trabajo, otro seguirá con sus tareas, alguien irá a la facultad a estudiar o a dar clase, una pareja de novios dirá su último adiós en una esquina cualquiera, otra se amará furiosamente, un pibe jugará en la plaza del barrio a la salida de la escuela y en la Casa Rosada, la Presidenta anunciará al país el envío al Parlamento del proyecto de Ley de Reforma Política a que se había comprometido el 9 de Julio en Tucumán.
Así transcurre la vida en el país que somos.
Pero la derecha opositora, que fue invitada cordialmente, no estará junto a Cristina, según adelantaron.
Ubicarse en ese lugar donde la política niega la palabra al otro y ningunea la convivencia civilizada, la democracia, el dialogo, siempre será un tributo a la derecha más violenta. No importa el carné que exhiban los ausentes.
Como si no bastaron para algunos medios y dirigentes políticos, las ausencias forzadas de la dictadura. No aprendieron siquiera a respetar a los gobiernos que surgieron del mandato de las urnas. No de las armas.
Mírelos, escúchelos y anote todo en su memoria. Son los que lagrimean de emoción admirando el ejemplo cívico de otras latitudes y otras democracias. Pero que aquí no son capaces de acompañar institucionalmente a un gobierno democrático que al fin y al cabo, presentará en sociedad una síntesis de los aportes que ellos mismo brindaron durante estos meses y que pondrá en la cuestión, seguramente, su propia mirada del asunto y convocará a aprobarla o rechazarla cuando llegue al Parlamento, que para eso sirve, entre otras cosas, la democracia que supimos conseguir.
Pero los opositores son así. No hay democracia que les venga bien.
Verlos juntos en una conferencia, convoca inevitablemente la cita borgiana del "no los une el amor sino el espanto". Portan en el gesto adusto y crispado el rostro que corresponde a un buen opositor o que se precie de tal.
Temen acercarse al gobierno, pero no dudan a la hora de defender con fanatismo a los monopolios de la desinformación.
Cuando quedan sin política y sin argumentos para defender posiciones, acuden a los estrados judiciales y denuncian un complot.
Así cualquiera hace política.
Si el gobierno los llama a participar para concretar la reforma de los partidos, contestarán más temprano que tarde, que es una trampa del oficialismo.
Si no los llama, dirán de él que es un gobierno autoritario.
Si el gobierno los convoca a debatir la libertad de la palabra y de los medios, dirán que es una forma de disimular la "ley mordaza".
Si se les propone debatir la extensión universal de la asignación por hijos a todos los trabajadores del país, protestarán por que no están incluidos los nietos de Amalita ni los niños de Finlandia.
Si el gobierno se esfuerza para que entre el abecedario completo en cualquier proyecto que presente, ellos insistirán con nombrar sólo una letra, la K.
Allá lejos y hace tiempo, fuimos parte de un país donde todos hablaban, hablábamos, de la necesidad imperiosa de una reforma política. No siempre se sabía bien de qué se trataba. Pero sí sabíamos que así no podíamos seguir. Que había que transparentar la cuestión relativa al financiamiento partidario. Que las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias eran necesarias. Que se imponía ya la democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral. Que mientras no haya una ley que reforme la política, la democracia se degrada, se vacía, se corrompe. Que el gobierno debía convocar al dialogo a todo el arco político para discutir estos asuntos trascendentes para la salud de la república. Que el Santa Fe de Binner era un ejemplo.
Sucederá esta tarde finalmente.
El Gobierno anuncia la Reforma Política tan largamente deseada y bailará al sonar de las campanas cuando den las cinco, las seis o las siete. Aunque la oposición prefiera bailar, una vez más, con su propia sombra.
Jorge Giles. El Argentino. 28.10.09
http://www.elargentino.com/nota-63675-La-oposicion-baila-con-su-propia-sombra.html
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