domingo, 27 de julio de 2014

De Tecnópolis a Gaza ida y vuelta


La Franja de Gaza queda al lado de La Matanza y La Matanza queda cerca de Tecnópolis y Tecnópolis cerca del Museo Malvinas y el Museo Malvinas cerca de la Casa Rosada y la Casa Rosada cerca de la Franja de Gaza…
Y así sigue la rueda de la vida y de la muerte sobre un planeta que nos es común, a pesar de todo.
Pero en Palestina los niños vuelan por el aire con las alas rotas y el cuerpo roto y la cabeza rota y el alma humana allí donde tenga ojos para mirar y piel para sentir, se romperá  de ver tanto dolor y tanta angustia.
¿Acaso alguna causa que se pretende justa vale la vida de un niño, de uno solo? ¿Acaso la disputa por el territorio  vale la vida de dos niños, de dos solo? ¿Acaso la venganza de unos cuantos adultos vale la vida de tres niños, de tres solo? ¿Acaso una razón de estado por valedera que fuera vale la vida de cuatro niños, de cuatro solo?
Basta de matar niños en Palestina y en cualquier lugar del mundo. Matar a un niño es el mayor    pecado que pudiera cometer la humanidad en todo tiempo y lugar. Matar a un niño es clavarse un puñal en el costado más sublime que le pudiera quedar a un ser humano.  Matar a un niño, a dos, a tres, a cientos de niños, como hoy ocurre en la Franja de Gaza, es matar el origen y el principio de la vida.
Nacemos para seguir naciendo, más allá del calendario. Atentar contra ese mandato,  es atentar contra la vida misma.
Aquí en Buenos Aires, Argentina, aquí en el sur de América Latina, aquí en Tecnópolis no caen las bombas que el Estado de Israel, sus tanques y sus aviones disparan contra Gaza. Salgamos a pedir que vengan todos los pibes de Gaza a Tecnópolis. Que vengan a jugar y a divertirse sin temor a un bombardeo. Hay que ayudar a construir Tecnópolis en la Franja de Gaza. Porque ese es el mundo que queremos habitar los argentinos y en nombre de la paz, todos los hombres buenos del mundo.  
¿Nos imaginamos a un padre palestino con su niño ensangrentado en brazos,  entrando por la puerta principal de Tecnópolis un domingo cualquiera?
Habría que abrirle paso y pedirle perdón en nombre de la humanidad. Habría que socorrerlos ya. Hay que parar la masacre de los niños de Gaza, hay que indignarse de dolor y rabia en nombre de los dioses todos. O de los dioses, nada. Pero hay que gritar bien fuerte que la muerte de un niño es un grito que ordena como la canción de León,  que todos bajen las armas, que aquí sólo hay niños comiendo. Niños estudiando. Niños corriendo. Niños jugando. Niños viviendo.
Mientras caen los misiles allá, los fondos buitres preparan sus cañones financieros desde Nueva York y sus guaridas locales para dispararnos nuevamente, acá.
Nada hay que temer si estamos unidos. Nada pasará sin el consentimiento de este pueblo. Nadie sufrirá si estamos juntos como nación y pueblo.
¿Dónde están los opositores? ¿A quién defienden y representan? ¿Qué nos quieren decir Macri, Cobos y los diarios tradicionales y sus repetidoras cuando alarman nuestro sueño diario con la amenaza permanente de un “default” que no existe ni podrá existir?
Dice Cristina Fernández de Kirchner,  la Presidenta, la Jefa de Estado, la Jefa de la Nación, la líder de una mayoría de este pueblo que somos:
“Hoy, quieren asustarnos a los argentinos diciendo que si no hacemos lo que quieren los fondos buitres, no van a ingresar capitales ni vamos a tener acceso al financiamiento. Y digo yo, desde el año 2003 a la fecha, ¿cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional?
¿Quieren que les cuente cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional? En toda la década del 90. Ahí entraban los dólares. ¡Y cómo no iban a entrar!
Por eso, yo lo que les pido a los argentinos es mucha unidad nacional, no importa si no están de acuerdo con el Gobierno en algunas cosas o en todas, pero en lo que no podemos dejar de estar de acuerdo los argentinos, es que no podemos volver para atrás al infierno que significó la deuda externa durante décadas y que pesó sobre las posibilidades de crecimiento, de desarrollo, de conocimiento, de educación, de vivienda, de salud, de universidades de millones de argentinos. No nos podemos dejar arrebatar el presente y mucho menos el futuro”.
Esta Argentina no es la misma del 2001. Y no hablamos sólo de su economía. Hablamos de la historia. Hay que decirlo con todas las letras: esta Argentina no se parece al país del 2001, sino al país que supo cruzar los Andes para liberar la Patria Grande y supo aprender con Belgrano cómo se lo defiende y supo cruzar cadenas sobre el Paraná cuando los cartuchos eran insuficientes contra el poderío de la mayor flota del mundo y supo decirle que No al ALCA en Mar del Plata, con Néstor, Lula y Chávez. Esta Argentina se parece más, muchísimo más, a la Patria de San Martín, de Mariano Moreno y de Castelli, del Chacho Peñaloza y del Gaucho Rivero defendiendo a Malvinas, de la Juana Azurduy, de Perón y Evita,  que a la patria empobrecida en cuerpo y alma que supimos tener con el neoliberalismo de Menem y De la Rúa, con Cavallo de por medio.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el presente”.
Cuando nos digan al oído que hay que ceder ante los buitres y el juez que los representa, sintamos indignación porque nos vuelven a dejar sin trabajo, sin escuelas, sin hospitales, como en el 2001. Pero luego sintamos en lo más profundo del alma que no estamos solos. Que tenemos patria. Que tenemos Jefa que nos defienda, aunque se piense muy distinto a ella en muchas otras cosas.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el futuro”.
Cuando te dicen que hay que volver a endeudarse y decirle que sí a los poderosos de afuera y sus alcahuetes de adentro, es porque te están mutilando el futuro, el tuyo, el de tus hijos y el de las próximas generaciones de argentinos.
¿Pero sabes qué? Si estamos juntos no habrá Gaza que temer en un país que tiene en Tecnópolis y en el Museo Malvinas el mejor de sus espejos.
Hay que saber vivir y disfrutar este momento histórico.
Y saber vivir, es guardarlo todo en la memoria.

Miradas al Sur, domingo 27 de julio de 2014



Imagen: Oscar Rovito

domingo, 20 de julio de 2014

El mundo unipolar ha finalizado


Si en 7 días se creó la vida, en 7 días se construyó otro mundo.
En ese tiempo Cristina firmó acuerdos estratégicos con Putin y después con Xi Jinpin, ambos en la Argentina y  en el medio hizo tronar su voz cascada ante el poderoso BRICS. 
Estamos aislados: faltan los marcianos.
Hasta la reciente cumbre en Brasil del BRICS, la UNASUR y la CELAC, el mundo se regía por la imposición que ejercía el poder hegemónico de los EE.UU.
Pues bien, desde esta semana el mundo entró de lleno a una nueva fase multipolar que augura un sistema de vida más equilibrado y más justo entre las naciones.
El poder hegemónico es aquel que ostenta una determinada potencia demostrando su  capacidad de “ordenar” el escenario mundial según sus intereses, sin necesidad de apelar al uso de la fuerza. Con sólo advertir sus deseos y sus prohibiciones, debería alcanzar para que los países se disciplinen.   
Las bombas se descargan sólo cuando la industria bélica renueva su stock  y/o el alto mando imperial decide fragmentar en mil pedazos a una nación y a los seres humanos que lo habitan.
La historia difícilmente se escriba con la lógica de los almanaques. Nada ocurre porque sí un día cualquiera. Si señalamos la cumbre de los BRICS y la UNASUR del  15 y 16 de julio de 2014 es porque conforma un punto de inflexión en un proceso que arrancó posiblemente el mismo día de 1989 cuando el neoliberalismo celebraba con champagne la caída del Muro de Berlín y el fantástico  “fin de la historia y de las ideologías” escrito por el Consenso de Washington con la pluma de Fukuyama. 
Que es un soplo la vida. 
Claro que EE.UU. conserva su poderío económico y militar; pero ese poder  no le alcanzó para evitar  Fortaleza;  y  no le alcanzó para evitar que se conforme una nueva banca de fomento mundial que asista a los países emergentes ante el embate del capitalismo financiero que viene asolando al mundo. Y más grave todavía: no le alcanzó al poder del  Tea Party republicano y sus socios demócratas nucleados en la guarida oscura de los fondos buitres, para poder acorralar una vez más el desarrollo virtuoso del pueblo argentino.
Aquí no se rinde nadie.  
Es la primera vez, desde el  fin de la Segunda  Guerra Mundial, que ocurre algo así.
Y Argentina es protagonista principal de este cambio histórico.
¿O qué hubiese pasado si Cristina se rendía ante la apretada  extorsiva de los buitres y el juez que los representa?
¿Acaso no era esa la actitud que siguieron los gobiernos anteriores y los gobiernos que en distintos países del  viejo mundo sucumbieron a la voracidad de los bancos y a los llamados fondos de inversión?
Tendríamos que llamarlos “fondos de inmersión” por sus consecuencias en la Argentina antes de Kirchner  y más recientemente en Grecia, Portugal, Italia, España y la lista sigue.
A  diferencia de otros momentos de profundos cambios a nivel mundial, esta vez no se puso en jaque a la potencia hegemónica que dominaba el planeta casi a su libre albedrío reemplazándola  por  una potencia de igual o mayor tamaño en términos económicos, financieros y militares; esta vez los países emergentes de la densidad e importancia estratégica de India, China y Rusia, junto a los dignos países de América Latina y el Caribe, nucleados en la UNASUR y la CELAC, se organizaron en términos políticos, económicos y financieros para construir una nueva alternativa  a  escala global.
En esa diferencia y en esa diversidad está la riqueza de la nueva humanidad global que se está construyendo.  
Esta vez los depredadores del siglo XX se encuentran con que los que siempre fueron países depredados, construyen un nuevo ecosistema para defender sus territorios, sus riquezas naturales y sus economías. No con el ánimo de invadir a nadie; sino para seguir creciendo en un mundo que merezca ser  vivido.
La complejidad y la interacción de este momento trascendente que vivimos es tal que la situación interna del país se explica por la situación externa. Y viceversa.
No es casualidad que haya venido a la Argentina el presidente ruso, Vladimir Putin, la semana que pasó y que ahora fuera el turno del presidente chino, Xi Jinpin.
Ni es casual que la mitad más uno del mundo reunido en Brasil haya expresado enfáticamente el apoyo a nuestro país ante el ataque especulativo de los fondos buitres.
No es casual que la Presidenta haya concitado la atención que concitó con su discurso ante el pleno del BRICS y la UNASUR.
Lo de adentro está afuera y lo de afuera está adentro. Esa es la cuasi fórmula que explica la singularidad de un cambio de época. No entenderlo así  es ignorar las leyes sociales que rigen el devenir histórico de los acontecimientos.
Pero no todo es ignorancia.
Hay agentes encubiertos de los fondos buitres que en nombre de la prensa libre y las ganancias presas, están haciendo fabulosos negocios rentísticos con el acoso que aquellos ejercen contra el país de los argentinos.
Piedra libre.
¿Se puede alegremente criticar con la severidad con que algunos critican al gobierno nacional, en medio de la feroz batalla que este viene librando en defensa del interés nacional?
Nadie del gobierno va a prohibir que todos se expresen como mejor se les ocurra, a nivel sindical, político y periodístico. Pero al menos, desde la sociedad, hay que sacarles la careta a quienes lo hacen.
Son simplemente cipayos.
Porque no es ético ni patriótico facilitarles páginas a los fondos buitres o asesorarlos  para que se expresen extorsionando a la Argentina.
No es ético ni patriótico ocuparse del trasero del gobierno, de criticar su talla, de condenar sus formas, cuando el gobierno está cruzando esforzadamente cadenas de resistencia contra los poderosos del mundo, como lo hiciera Rosas en 1845 en la Vuelta de Obligado.
Para ser más claro desde esta modesta e incolora columna: nos sentimos orgullosos del gobierno que preside Cristina Fernández de Kirchner y creemos que es hora de dejar de mirar este partido desde las tribunas para entrar a jugar con la camiseta argentina bien puesta.
Como dijo Sabella: “El equipo, como la patria, es el otro”.

Miradas al Sur, domingo 20 de julio de 2014


lunes, 14 de julio de 2014

Germán, el mar y la memoria

Comparto convocatoria a la charla de este martes 15 de julio a las 19:30hs en Almagro.
Germán siempre con nosotros.
Nosotros siempre con Germán.
El que quiera sumarse, bienvenido.


domingo, 13 de julio de 2014

Argentina en una batalla decisiva


Argentina se juega hoy una patriada brava y linda en el Maracaná; mientras sigue jugando otra patriada feroz en Nueva York.
Futbolistas por un lado, buitres por el otro. Vaya con la diferencia.
Dejamos al libre vuelo de la imaginación las consecuencias que acarreará el resultado final de una y otra batalla.
Sólo diremos que hoy en Brasil, ganar o perder en la final de la Copa, ya es una verdadera gloria.
En la otra batalla, no.
Ganar o perder con los fondos buitres es una cuestión de vida o muerte, de ser libres o ser colonizados, de apostar a la esperanza o hipotecar el futuro, de ser un país alegre o ser un país de tristes.
La sensación generalizada es que contra el arco de los carroñeros, se impone el juego habilidoso del equipo económico argentino y la garra heroica, estilo Mascherano, que vienen desplegando nuestros funcionarios. 
Y eso nos alienta a pensar que saldremos airosos de una y otra instancia.
Hay un sesgo cultural del kirchnerismo que esta vez, como en tantas otras, brilla en el centro de la escena con sus mejores luces.
Desde un primer momento negoció a cara descubierta la pesada deuda que dejaron los gobiernos anteriores. No se dejó empujar y acorralar hacia los rincones oscuros donde se dirimían estos asuntos y donde todos los actores, acreedores y deudores, mediocres y victimarios, sabían reír cínicamente mientras descuartizaban a un país y a un pueblo en una mesa de dinero.
El gobierno de la Nación descorrió las cortinas, también como otras veces, y puso a la vista de todo el mundo lo que estaba ocurriendo con el juez Griesa y la extorsión de los buitres. Y jugó fuerte.
En este trance lo hizo rompiendo una lógica de hierro del capital usurero: la Argentina pagó sus deudas aún en medio de la amenaza del puñal acerado del embargo tan temido. Para ese capital usurero, las deudas están para no pagarse; las deudas están para seguir endeudándose hasta el infinito. Esa es la lógica que nos impusieron siempre y quieren imponer ahora.
Pero Argentina dijo basta desde que Kirchner dijo basta y pagó lo que se debía y se podía pagar.
Hoy el punto de inflexión está al alcance de la mano. Se lo puede mirar, tocar, oler, gustar. Quizá por eso mismo la estrategia y la táctica se confunden en un mismo plano si de actitud y decisión se trata. Permítannos sostener, sin pudor alguno, que esta batalla política la venimos  ganando por goleada.
La coronación de la victoria será el ingreso efectivo al nuevo espacio de acumulación de poder mundial que constituye en escala ascendente, el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, G77 ampliado y ahora el BRICS, junto a las nuevas potencias emergentes, Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica.
Los buitres no podrán resistir semejante poder en contra. Y si lo siguen haciendo, peor para ellos, porque corren el serio riesgo de quedarse sin el pan y sin la torta.
Es que la victoria política de Argentina en los foros regionales y mundiales, por ejemplo la OEA y la ONU, es tan contundente que hace volar por el aire cualquier pretensión desmedida de esos fondos extorsivos y del juez que los representa.
Es una batalla épica e histórica la que está dando la Argentina.
Federico II, que reinó entre 1740 y 1786 la antigua Prusia, no casualmente admirado dos siglos después por los nazis y particularmente por Hitler, confesaba: “Los crímenes se enlazan forzosamente, unos con otros, como eslabones de una cadena; la sed de gloria y de placeres ocasiona gastos; para sufragarlos se necesitan riquezas; para obtenerlas no hay medio más cómodo que robarlas a sus legítimos poseedores y para disfrutarlas con toda seguridad es preciso exterminar a las víctimas”.
Como se verá, el modus operandi de los grandes criminales es de vieja data.
El valor de la digna posición del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner frente a los delincuentes de guante blanco es, entonces, inconmensurable. Porque es ella la que rompe la lógica del “pague todo ahora y reclame después”. Pagamos lo que podemos, se dijo y se sostuvo con Néstor primero y Cristina después.
Hasta hace una semana esta batalla parecía a grandes rasgos con final abierto.
Hoy no.   
Argentina no negociará la suerte de su pueblo, su dignidad, su vida.
Y esa es nuestra primera victoria.
Una referencia más que especial nos merece la solicitada de los fondos buitres en diarios locales: ello constituye una verdadera afrenta al orgullo nacional.
No por lo que esos fondos extranjeros pudieron decir y amenazar y aconsejar al gobierno argentino en el manejo de la cosa pública.
Ni por el descaro de insultar el buen nombre y honor del 93 % de los acreedores de distintos países que dialogaron y acordaron con la Argentina en estos años.
La principal afrenta la ocasionaron los medios hegemónicos de comunicación local que sirvieron de pista de aterrizaje y bombardeo mediático de esos buitres, para que puedan desplegar aquí sus alas, sus picos y sus garras contra los argentinos todos.  
“Traidores a la patria” es la única figura conceptual, democrática y constitucional que les puede caber. Porque ya no se trata de simpatías o antipatías políticas con el gobierno de turno. Se trata de estar del lado de la patria o de sus enemigos. Y los buitres se demuestran enemigos de la salud, la educación, el trabajo, la producción y la cultura de los argentinos. Y con eso no se jode. Mucho menos después de haber caído como caímos el 19 y 20 de diciembre de 2001.
Lo hicieron de nuevo, habrá que decir ante tanto cinismo editorial.
En el 2002 titulando que “la crisis causó 2 nuevas muertes” y ahora facilitando espacio para este ataque brutal contra nuestra economía.
Es preciso hacer docencia con estos pesares. Es preciso no olvidar.
Es preciso ligar cada concepto de las solicitadas mencionadas de los buitres con la dirigencia política local y los medios hegemónicos; y hay que identificarlos ahora, mientras ocurre la batalla decisiva contra esa extorsión. 
Todos ellos son parte de un mundo que se muere de viejo.
Argentina y su gobierno son partes de un mundo nuevo que recién está amaneciendo.

Miradas al Sur, domingo 13 de julio de 2014


domingo, 6 de julio de 2014

El juez y la grasa de los capitales


El discurso del ministro Axel Kicillof y del Canciller Héctor Timerman ante la OEA, el jueves 3 de julio pasado, debiera ser leído y analizado en las escuelas, en las Universidades, en las fábricas, en las plazas, en las legislaturas, en las empresas, en los barrios y en los templos religiosos.
Es que esta batalla contra los buitres la ganamos juntos y movilizados; o no la ganamos.   
Expondremos cinco conceptos que creemos centrales para ayudar a entender el momento histórico que estamos viviendo en el país y en la región.
1.- Los fondos buitres no constituyen la última fase del capitalismo, sino su negación.
2.- Los mejores aliados de los fondos buitres siguen estando en la Argentina. 
3.- América Latina es el territorio donde se libra la batalla definitiva contra el voraz capitalismo financiero que acosa a la Argentina y al mundo entero.
4.- El capitalismo buitre no tiene su origen en la crisis del 2001 ni en la caída del Lehman Brothersen 2008 ni en el Tea Party ultra conservador de los EE.UU.,  sino en el sangriento golpe de estado del 24 de marzo de 1976 en la República Argentina.
5.- La victoria final contra este virus letal para las naciones y los pueblos del mundo, está hoy mucho más cercana.
La taba está en el aire. Si cae, como esperamos que caiga, del lado de Argentina, los pueblos de la región y del mundo entero, podrán respirar aliviados porque se habrá impedido el triunfo de los explotadores y especuladores más rapaces y crueles del sistema capitalista.
Estos fondos liderados por Paul Singer, apoyados judicialmente por el juez Griesa y sostenidos políticamente por el falso “neutralismo” de Canadá y los EE.UU, no son a la maquinaria del capitalismo su aceite lubricante, sino la basura que tapa sus arterias y cañerías vitales. Ellos sí que son la grasa de los capitales, parafraseando la bella canción de Charly García y el mítico grupo Serú Girán. 
Estos fondos buitres no favorecen el circuito virtuoso de la producción y el trabajo ni de la ganancia legítima y el consumo popular, sino que constituyen un taponamiento letal para el desarrollo de la sociedad a escala planetaria.   Son usureros vip. Son asaltantes de caminos. Son la escoria que nació del vientre del capitalismo para acabar con él y no para favorecerlo.
Con ellos no hablamos de un sistema social superador al que floreció con la Revolución Industrial en Francia e Inglaterra en el siglo XVIII y se expandió en los siglos XIX y  XX. Estamos hablando de un esquema de acumulación financiera que afecta los cimientos del sistema económico que adoptó la humanidad en los últimos 300 años.
El mundo tendrá que acabar con esa usura criminal si quiere salvar a la civilización.
Basta con leer los grandes medios corporativos de Argentina, escuchar sus  radios y ver sus programas de TV, para comprobar que estamos en lo cierto cuando enunciamos el segundo punto de esta nota.
Mientras al gobierno de su propio país, Argentina, lo ametrallan diariamente, a los fondos buitres lo justifican de la manera más ruin y vende-patria que hayamos conocido.  Ni que hablar de esa dirigencia política opositora local que prefiere ubicarse al fondo, a la derecha, para atacar las instituciones argentinas. Cuando el país está en peligro, estas actitudes se llaman simple y llanamente  “traición a la patria”.
Nótese que la OEA aprobó casi por unanimidad el apoyo solidario a la Argentina; el “casi” fue por la posición contraria de EE.UU. y Canadá. Esto quiere decir que la América Latina y el Caribe están férreamente unidos librando esta batalla contra los buitres financieros y su sostén judicial y político.
Esta unidad de la región anticipa la victoria.
Es interesante repasar el origen del desquicio (como lo llamó Kicillof) que provocaría el cumplimiento del fallo del juez de Nueva York, Thomas Griesa.
El 24 de marzo de 1976 se inició en la Argentina una larga etapa signada por la irrupción del sistema democrático con el derrumbe violento del esquema productivo industrial en pleno desarrollo y su reemplazo por un sistema económico basado en la renta financiera especulativa. El fantasma de Martínez de Hoz y Domingo Cavallo recorre el mundo, fijando domicilio en el despacho del juez neoyorquino.
Los peores parámetros de la dictadura serían repuestos si Argentina cae en las garras de los buitres. La desocupación obrera, el hambre y la miseria de la población, la muerte de la industria, la caída en picada de las reservas del Banco Central, la negación de la cultura y la educación como factores de cambio y la multiplicación sideral de la deuda externa, arrastrarían a todos los países en situación semejante.
¿Y por qué somos optimistas sobre la suerte final de esta partida? Porque entramos a una etapa donde la resolución de esta crisis política crucial que atraviesa la Argentina y el mundo, abre las puertas de un nuevo ciclo venturoso donde lo viejo, condensado en el modus operandi de estos buitres,   terminará al fin por derrumbarse mientras lo nuevo se parará sobre sus propios pies para empezar a caminar hacia un nuevo horizonte para la humanidad.
En honor a Charly nos vamos cantando esa canción a la que hoy le pedimos prestado el título, pero también recordando a Néstor y en honor a Cristina,  con aquella zamba a Luis Burelas, el gaucho de Salta que le cuidó las espaldas a Manuel Belgrano; esa que decía “Con qué armas señor lucharemos, con las que le quitaremos, dicen que gritó”.
O sea.
Que importan tus ideales, que importa tu canción. La grasa de las capitales cubre tu corazón. ¿Por qué tenes que llorar? Es que hay otro en tu lugar que dice: Vamos, vamos, la fama, la oportunidad está aquí; lo mismo me pasó a mí, lo tienes todo, todo y no hay nada.
A buscar el pan y el vino ya fui muchas veces a sembrar ese camino que nunca florece, no transes más. Con la cantina, con la cantora, con la TV gastadora, con esas chicas bien decoradas, con esas viejas todas quemadas, gente revista, gente careta, la grasa inmunda cual fugazzetta!
¡No se banca más! La grasa de las capitales no se banca más”.


Miradas al sur, domingo 6 de julio de 2014

domingo, 29 de junio de 2014

Una mujer, un pueblo


Allí está Cristina junto a su pueblo.
Unidos, firmes, sabios, dignos y valientes.
Hay que saber interpretar y vivir este momento; no es para cualquiera.
El calendario del futuro seguramente lo calificará como un momento histórico.
Porque la historia está pasando por la puerta de la patria en los días que corren. Y Cristina es quien conduce los destinos de este pueblo y al hacerlo como lo viene haciendo, ayuda a conducir a todos los pueblos de la América Latina y a todos los sectores sociales de ese costado del mundo que sigue resistiendo contra el viejo poder de la codicia y el saqueo.
De este modo, una lucha desigual y sin cuartel se desarrolla a nivel planetario.
La Argentina se enfrenta al poder financiero mundial concentrado, con una decisión inclaudicable: la de ser un país soberano, digno de ser parte de lo mejor de su propia historia y de lo mejor de la historia del continente americano.
Queda claro para todos los mortales, que a Paul Singer, al Tea Party republicano, al juez Griesa y a todos los fondos buitres internacionales les interesa robar de un zarpazo letal el capital acumulado por el pueblo argentino y su Estado en estos últimos años; pero mucho más les interesa poner de rodillas una nación como la Argentina,  que viene batallando desde el 2003 para dejar atrás lo peor de la triste etapa iniciada con la dictadura civil-militar en 1976 y cuyas políticas neoliberales, Martínez de Hoz-Cavallo mediante,  alcanzaran su esplendor en la década de los 90.
O sea, ya en democracia.
Subrayemos esto para que no queden dudas de quién es quién en la historia que estamos escribiendo. 
Cual si fuera Mansilla en la Vuelta de Obligado, el ministro Kicillof traza y destraza para volver a trazar sólidas cadenas sobre el río indomable y soberano que los nuevos invasores de la flota colonial buscan infructuosamente hacer claudicar para su entero dominio. Su misión principal es evitar que se lleven gratuitamente y de arriba este atropello imperial que se dictaminó en un texto judicial tan ruin como vergonzoso. Y lo viene logrando.
Demuestra así que no basta con ser corajudo. Hay que ponerle inteligencia y picardía al coraje. Y  Axel Kicillof y todo el gobierno nacional se mueven con la sagacidad que requiere esta nueva batalla decisiva para nuestra integridad como nación.
Para comprender la anchura y la profundidad que se están amasando en esta coyuntura, diremos que es la segunda vez que en democracia se está a un paso de cuajar la unidad latinoamericana de una vez y para siempre. La vez anterior fue contra el ALCA con los eternos presidentes Néstor Kirchner, Lula y Chávez inaugurando una nueva etapa en la historia continental, signada por la unidad y no por la dominación imperial.
Triste paradoja: pero la vez anterior a esa batalla de Mar del Plata contra el cowboy George Bush,  fue la que se desarrolló durante la guerra de Malvinas en 1982. Todos los pueblos y gobiernos de la región, salvo uno, se unificaron alrededor de la Argentina y su causa mayor de soberanía. Pero claro, se partía de una falla de origen que impedía consolidar dicha unidad: la protagonista central era la dictadura. Y como señaló nuestra presidenta, ninguna guerra se gana contra los pueblos. Y por si no alcanzara el argumento, hay que recordar que el ejército sudamericano nace con San Martín y Bolívar desde el macizo concepto de “un pueblo en armas”.
Esta vez es distinto en casi todos los planos.
No hay dictaduras, manda la democracia en el continente; no hay falsas divisiones entre nuestros países, manda el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, EL G-77 más China.
No hay sumisión al poder financiero dominante a nivel mundial, hay dignidad en nuestros pueblos y sus gobiernos.
No hay fragmentación entre la Causa Malvinas y la causa soberana contra esta deuda injusta.
La dictadura defendía y promovía la causa de Malvinas como una forma de tapar su aberrante genocidio y su complicidad y rapiña con la deuda externa.
La democracia y su gobierno, en cambio,defienden infatigablemente la soberanía en Malvinas con la misma convicción con que defiende la soberanía económica de nuestro pueblo y nación. 
Para decirlo de otro modo: el fin de época marca la diferencia. Una época signada por el neoliberalismo rapaz que se llevaba puesto al mundo con aires doctorales, está llegando a su fin en estas comarcas.
Quizá no le  veamos nunca la cara a dios, pero al diablo sí que le vimos la cara, el pico y las garras; y que nadie diga nunca más que no lo sabía o que eran puros inventos de analistas mal intencionados.
Una nueva época ha comenzado a brillar en la América del Sur.
Y por eso cruje, tiembla, tensa el ambiente y conmueve los corazones. 
Todo esto sucede al mismo tiempo que se denuncia judicialmente el trabajo esclavo en los campos de la familia del presidente de la Sociedad Rural.
Los procesos de cambio, cuando son verdaderos, se distinguen porque en su vientre se gesta una nueva sociedad, más justa y más libre. No se demoran las causas sociales en nombre de las causas nacionales. O viceversa.
Una alimenta a la otra.
Salvando las distancias, los enemigos del pueblo hacen algo parecido.
Por eso, que a nadie extrañe aquella denuncia contra la patronal rural ni el nuevo plan del gobierno para aumentar el poder adquisitivo de los asalariados en medio de la batalla contra los fondos buitres, como a nadie extrañe que estos sean defendidos impúdicamente por los grandes medios de comunicación.
Si a bordo de los buques de la flota anglo-francesa que atacó en la Vuelta de Obligado en 1845, viajaban deshonrosos argentinos que traicionaban y vendían a su patria, a bordo de esta embestida del poder financiero, se desplazan las plumas reales de los medios cipayos. Y el político que dice que hay que pagar todo al contado como manda Griesa. Y el sindicalista patotero que le hace coro.
Es que la historia se escribe no sólo con los actos heroicos, sino también con la baba que dejan los seres despreciables.
La cuestión es evitar que ganen los segundos y asegurar que salgan victoriosos los primeros.

Miradas al Sur, domingo 29 de junio de 2014




domingo, 22 de junio de 2014

La patria es la memoria



Veníamos bien, demasiado bien para que nos dejen seguir nuestro camino sin tendernos otra emboscada.
Y lo hicieron nuevamente.
Esta vez el fuego graneado partió del domicilio del mismísimo imperio, allá en el norte del mundo.
Pero no vamos a analizar aquí las cuestiones leguleyas del fallo del juez Griesa, ni la actitud maliciosa de la Corte Suprema de ese país del norte, ni caeremos en la trampa de confundir los enemigos, los de adentro y los de afuera.    
Vamos a conversar entre nosotros, vamos a abrazarnos como quienes van a una batalla por el honor de la patria, vamos a darnos fuerza y coraje en nombre de nosotros mismos. Vamos a honrar la vida y la memoria de Néstor Kirchner que fue el que nos hizo recuperar este hermoso país que somos.
Gracias a él y a Cristina, volvimos a sentir la patria y el viejo orgullo nacional que andaba escondido y malherido entre los archivos de la historia.
Eso sí: hay que escuchar y registrar cada palabra, cada frase, cada declaración de los que en lugar de apuntar su encono hacia la guarida hedionda de los fondos buitres, lo apuntan contra el gobierno de su propio país, es decir, contra sus compatriotas.
Guardemos todo en la memoria para cuando haga falta.
Abundan las voces que proclaman “la impericia del gobierno” con la misma perversidad con que lo hace el psicópata libidinoso que acusa a la víctima de una violación por usar pollera minifalda. “Si usas pollera corta, hacete cargo”, dicen los miserables.     
De igual modo, dicen, “si te animas a enfrentar a los poderes financieros que dominan el mundo, si no aceptas ponerte de rodillas cada vez que te ordenan las corporaciones, entonces, hay que hacerse cargo de tal irresponsabilidad”, expelen.
Ay patria mía.
Veníamos bien, demasiado bien, ordenando el desorden con que dejaron la casa después del 2001 y del último tirón del mantel que con la trepada del dólar ilegal y otros menesteres provocaron a principios de año.
Salimos de esa encerrona, desfiló victoriosa la campaña de Precios Cuidados y la querida YPF. Volvieron los trenes. Creció el consumo. Se cerraron con éxito las Convenciones Colectivas de trabajo. Creció la recaudación fiscal y creció la AUH y las Jubilaciones. Se puso un torniquete al desempleo tan temido y anunciado por las usinas del terror que hacen guerra de zapa contra las posiciones nacionales.
Pero hubo dos momentos que decidieron apurar esta nueva emboscada a la que estamos sometidos los argentinos desde el 16 de junio pasado.
Qué triste fecha, patria mía. 
El acuerdo final con el Club de París fue uno de esos momentos y la invitación a Cristina, es decir, a la Argentina, a la próxima cumbre del BRICS, fue el otro.
Los sudacas argentinos, esos negros de mierda, esos peronistas incorregibles, esos tipos que fueron capaces de decirle “No al ALCA” ¿ahora pretenden construir junto a otros países de la periferia un nuevo orden mundial?
Era demasiado para el paladar de los poderosos. Por eso el tiro por elevación también es contra la UNASUR, la CELAC y el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Es como si la  Séptima flota armada hasta los dientes con misiles financieros, quiera amarrar sus bestias en el puerto de Buenos Aires para imponer el nuevo orden internacional, como ya lo hicieron en Grecia, en España, en Italia, en el resto del mundo. Y como lo hicieron aquí con Martínez de Hoz y Domingo Cavallo. 
Calma. Mucha calma. No hay que abrirles las puertas ni las ventanas para evitar que entren a nuestra alcoba con sus voces de miedo.  
Hay que leer El Eternauta nuevamente.     
“Si al enemigo lo miramos de rodillas, parece invencible. Si nos ponemos de pie, podemos”, enseñó San Martín; y el mismo Libertador dijo en la Orden General del 27 de Julio de 1819 que “A la guerra la tenemos de hacer del modo que podamos; si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos tiene de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres, y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: seamos libres, y lo demás no importa nada...”
Cristina, su ministro Axel Kicillof y todo el gobierno siempre condujeron bien la nave del Estado en aguas turbulentas. Como si nunca hubiera sosiego cuando se decide defender el honor, la soberanía y la dignidad de un pueblo y una nación que se precia de tal.
Calma, mucha calma, la nave sigue en muy buenas manos. No aceptemos cumplir ninguna otra Orden General que la que emane del gobierno. No le hagamos el juego a los especuladores. Que no nos gane el odio ni el desánimo. Es eso lo que pretenden cuando las editoriales y los titulares redactados en las cuevas de la mafia mediática corporativa son escupidos de las bocas ruines de los que mirando a cámara dicen como los buitres: “la culpa es toda suya, señora presidenta”.
El otro Padre de la Patria, ese Manuel Belgrano que honramos más que nunca este 20 de Junio, desde Rosario al Museo Malvinas, junto al pueblo y sus Granaderos, solía decir a los que se desanimaban frente a la desigualdad  de las fuerzas en pugna que “el miedo sólo sirve para perderlo todo”.
Ese es el sabio consejo que debemos seguir. Sin verborragias altisonantes, pero sin medias tintas, defendiendo la patria.
Nada nos será fácil ¿o acaso alguna vez fue fácil defender este proyecto de país que sostiene el gobierno nacional?
Para esos buitres imperiales, costra putrefacta del capitalismo del siglo XXI, tampoco les será fácil acabar con los pueblos del mundo que hoy posan su mirada sobre la suerte final de los argentinos. 
En nuestro destino se juega el destino de muchos pueblos y naciones.
Si estos poderes facciosos continúan con su rapiña, atentarán contra sus propios países. Y ahí los quiero ver.
Deberían saber, además, que en estas tierras americanas ningún poder extranjero pudo establecer una cabecera de playa de una vez y para siempre.
“La patria es el otro”, dijo la Presidenta.
Es preciso que hoy lo recordemos quienes habitamos este lugar soberano que,  orgullosamente, es nuestro lugar en el mundo. 

Mirada al Sur, domingo 22 de junio de 2014

domingo, 15 de junio de 2014

Las Malvinas ya tienen domicilio propio





Las Islas Malvinas ya tienen domicilio y techo propio; y desde ese techo cuelga el avión Cessna 185 que piloteó Miguel FitzGerald en 1964 para llegar a Malvinas, desplegar una bandera azul y blanca  y proclamar en nombre de su pueblo que esas islas australes eran, son y serán por siempre argentinas.
Un milagro de amor acaba de suceder: fue el 10 de junio pasado cuando la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró el primer Museo nacional dedicado íntegramente a la Causa Malvinas. 
Lo maravilloso está a la vista de todos.
Cruzando el amplio y bello jardín del Museo, se aprecia una escultura en chapa de barco, que expresa el drama del Crucero “ARA-General Belgrano” en el preciso instante de ser impactado por el ataque británico en 1982. Y el alma se estremece, como si se escucharan todavía los ayes de dolor de los caídos.
Un espejo de agua simula a su alrededor el mar Atlántico y en el centro del espejo, las Malvinas emergen con todo su esplendor.
La bandera patria envuelve todo el contorno y de tan alta que es, parece confundirse con el mismo cielo. No estamos haciendo una metáfora simplona y de ocasión; simplemente es así lo que se ve.
El nuevo domicilio de Malvinas no está en cualquier lugar; está en el Espacio de la Memoria, el que recuperamos junto a Néstor Kirchner en la ex ESMA.
Allí donde supo fijar alguna vez su domicilio el reino del terror de la dictadura; donde fueron torturados y desaparecidos decenas de miles de hombres y mujeres; allí donde estuvo Rodolfo Walsh expirando su último aliento de amor y compromiso; donde estuvieron las monjas y las Madres, los obreros y los estudiantes, los artistas y los pensadores que pensaban en un mundo más justo y más libre, allí está representada ahora la Causa Malvinas como nunca estuvo en lugar alguno.
No es un Museo de la guerra, claramente no lo es. Ni es el capítulo final de ninguna historia. Es el comienzo de una nueva etapa de nuestras Malvinas y de sus viejas y sus nuevas heridas y de su brazo extendido hacia esa Patagonia a la que definitivamente pertenece.
Se hace trizas aquí, en este Museo de la vida de Malvinas, el concepto reaccionario que sostiene que las islas son sólo un par de rocas inservibles. Además, si así lo fueran, también serían nuestras rocas argentinas.
Pero no.
Con objetos históricos y proyecciones visuales de última generación tecnológica, se puede apreciar la rica fauna y la rica flora de las islas. Allí están los petreles y los albatros que unen la costa continental patagónica con Malvinas, ida y vuelta. Y está el elefante marino que les permitió a nuestros científicos del CENPAT-CONICET comprobar que era cierto nomás que   navega el Atlántico de Patagonia a Malvinas y desde allí a Georgias y después pega la vuelta como quien vuelve a casa sin perderse jamás.
Las Malvinas tampoco perdieron el rumbo en su larga carta de navegación. Este Museo lo recuerda y lo demuestra por si alguien se creyó que el olvido se impondría alguna vez.
Lo maravilloso empezó a suceder desde el día de su inauguración.
Cuando Cristina cruzó la amplia puerta de entrada del Museo Malvinas, la Argentina que soñamos siempre, la de la unidad nacional, la de los jóvenes, la de las Madres de Plaza de Mayo con Hebe de Bonafini al frente, la de los Hijos, la de los 30 mil desaparecidos, la de los ex Combatientes y los Veteranos de la Guerra de Malvinas, la de las Fuerzas Armadas reencontradas con su pueblo, la de los radicales de Irigoyen, Illia y Alfonsín, la de la izquierda de Raymundo Gleyzer, la Argentina de Dardo Cabo y sus compañeros del Operativo Cóndor aterrizando en Malvinas con sus 7 banderas en 1966, la del Gaucho Rivero resistiendo al colonialista inglés hasta las últimas consecuencias y la patria de Luis Vernet y la del Comandante de Malvinas Pablo Areguatí, un indio guaraní que parió la patria junto al Ejercito de Manuel Belgrano, esa Argentina unida estaba allí como si fuera un faro hacia el futuro.
¡Qué me van a hablar de “unidad” al lado de Magnetto!
Este nuevo domicilio de la patria es un lugar de encuentro entre diversas culturas y miradas. Razones le sobran a la Presidenta cuando dice que este Museo expresa la construcción histórica más grande que se haya realizado sobre la soberanía en Malvinas. Es que aquí se puede sentir el viento de  Malvinas, su vida, su pasión, su muerte y su resurrección. Pero lo más importante es que está pensado como un lugar de encuentro nacional y  profundamente latinoamericano.
Cuando el relato liberal y mitrista de la historia quiso dividirnos para poder someternos a los intereses colonialistas, utilizó a menudo la brecha que media entre lo social y lo político, entre lo nacional y lo popular, entre lo cultural y lo diplomático, entre lo soberano y lo humano.
Quiso el proyecto de país que nos gobierna desde Néstor a Cristina, que este Museo construya todos los puentes que fueran necesarios para poder unir definitivamente esas categorías y otras que se quieran agregar.
En la misma sala donde se expresa en toda su desnudez el horror que sembró la dictadura, allí donde se ve a la Madre del pañuelo blanco portar aquel cartel con un grito desgarrado que afirmaba que “Las Malvinas son argentinas, los desaparecidos también”, allí donde se defiende a voz en cuello la causa de los Derechos Humanos, allí también se defiende la dignidad heroica de nuestros ex Combatientes.
Si el peor colonialismo es el cultural, como dijo Cristina, el Museo se propone ser un lápiz que escriba una nueva hoja de ruta hacia el futuro que queremos construir  nosotros, los argentinos. No es una unidad de las zonceras, como diría Jauretche, sino una unidad llena de convicciones por un país donde entremos todos.
Y si alguien duda que aquí habita el futuro, tendría que observar a ese puñado de guías que de tan jóvenes que son, miran de reojo y admirados esa sala de los niños, la de Paka-paka, la que mira al sur, la que dirá con Zamba jugando en el Museo que más pronto que tarde volveremos a Malvinas en nombre de la paz, de la memoria y de la soberanía.  

Miradas al Sur, domingo 15 de junio de 2014