domingo, 24 de agosto de 2014

Ese indigno espíritu de partido


En política, como en la vida, te podes equivocar una y mil veces. Podes cambiar de opinión y contradecirte. Podes avanzar y retroceder y volver a avanzar. Podes ser optimista en algunas  ocasiones y pesimistas en otras. Podes ser piñón fijo con algunas convicciones y bailarín del Colón en cada coyuntura.
Lo que no podes hacer, ni en la política ni en la vida, es traicionar a la patria que te parió, que te alimentó, que te crió, que te educó, que te dio un carné de identidad ante tu descendencia, tu barrio, tu pueblo, tu país y el mundo.
Todo nos está permitido, menos traicionar a la patria.
En esta coyuntura contra los fondos buitres y el juez Griesa lo que se pone en juego, una vez más, es qué queremos ser y hacer con esta patria que somos desde hace ya 200 años de historia.
Nunca estuvo más claro que ahora la delimitación de los bandos en pugna: esa vieja puja entre la patria y la colonia. Quizá el antecedente más cercano  sea el 45 del siglo pasado entre Braden o Perón. Pero aun allí, convengamos, había razones para que muchas almas inocentes se confundan y duden.
¿Pero dudar ahora con los milenarios pueblos de Grecia, España, Francia, Italia y Portugal hambreados y aprisionados por las mismas sentencias de los buitres y las políticas neoliberales que nos hambrearon a nosotros en el 2001 con Cavallo al frente?
¿Dudar ahora que el  93 % de los acreedores de la deuda externa contraída por gobiernos anteriores les  dan la razón a la Argentina y siguen aceptando las condiciones del canje del 2005 y el 2010?
¿Dudar ahora que los enemigos de nuestro desarrollo están bien identificados, con domicilio particular en las islas Caimán y domicilio judicial en el despacho de Griesa en Nueva York?
No podes. No podes confundirte. Salvo que lisa y llanamente estés jugando en el bando enemigo.
Al pan, pan y al vino, vino.
La Presidenta de unos 40 millones de bandidos, según los buitres, nos da la certidumbre de avanzar siempre por el mismo carril: el de la defensa de la soberanía, la dignidad y el bienestar de los argentinos. No te cambia la veleta según soplen los vientos. Podrás estar de acuerdo a veces y menos o nada en otras tantas veces. Pero en esta disyuntiva entre la patria o los buitres, no hay mucho lugar para la duda.
Permítannos convocar a don José de San Martín para que nos ilumine.
Sostiene el ilustre correntino en carta fechada en Boulogne sur Mer, Francia, el 2 de noviembre de 1848 dirigida al “Excmo. Sr. Capitán general D, Juan Manuel de Rosas” felicitándolo por la digna defensa nacional desplegada en el Combate de la Vuelta de Obligado, el 20 de Noviembre de 1845, contra la flota anglo-francesa, la más poderosa del mundo por entonces:
“Mi respetable general y amigo:
A pesar de la distancia que me separa de nuestra patria, usted me hará la justicia de creer que sus triunfos son un gran consuelo a mi achacosa vejez. Así es que he tenido una verdadera satisfacción al saber el levantamiento del injusto bloqueo con que nos hostilizaban las dos primeras naciones de Europa; esta satisfacción es tanto más completa cuanto el honor del país, no ha tenido nada que sufrir, y por el contrario presenta a todos los nuevos Estados Americanos, un modelo que seguir y más cuando éste está apoyado en la justicia. No vaya usted a creer por lo que dejo expuesto, el que jamás he dudado que nuestra patria tuviese que avergonzarse de ninguna concesión humillante presidiendo usted a sus destinos; por el contrario, más bien he creído no tirase usted demasiado la cuerda de las negociaciones seguidas cuando se trataba del honor nacional. Esta opinión demostrará a usted,mi apreciable general, que al escribirle, lo hago con la franqueza de mi carácter y la que merece el que yo he formado del de usted. Por tales acontecimientos reciba usted y nuestra patria mis más sinceras en horabuenas.”
Tiempo después de su muerte se sabría que en su Testamento, el General había legado su sable corvo de Libertador a Don Juan Manuel de Rosas por los mismos conceptos que motivaron aquel texto.
Antes de esa carta, San Martín escribió a Rosas el 10 de julio de 1839: “Lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española, una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.
Y mucho antes aún, en carta a Godoy Cruz del 12 de mayo de 1816, escribe San Martín: “¿Y quién hace los zapatos me dirá usted? Andemos en ojotas, más vale esto que nos cuelguen y peor que esto, perder el honor nacional”.
De tal pensamiento sanmartiniano, estos amaneceres.
“La Presidenta habla por cadena nacional e impone la agenda política”, escriben como resignados ciertos analistas.
“La Presidenta da lecciones de orgullo nacional, mientras los opositores dan vergüenza ajena”, murmuran algunos comentaristas.
“La Presidenta enfrenta a los poderosos buitres del capitalismo financiero, mientras los opositores se enfrentan entre ellos”, se lamentan otros.
Con este panorama ¿quiénes son los verdaderos bandidos? ¿Los que quieren pagar sus deudas o los asaltantes de la diligencia a plena luz del día? ¿Los que defienden los intereses del laburante, del profesional, del empresario nacional y del comerciante o los que quieren empujarnos nuevamente hacia el infierno como en el 2001?
No nos podemos equivocar esta vez; porque no hay derecho a equivocarse cuando hay tanto honor mancillado a la vuelta de la esquina de la historia.
De la batalla contra la flota neoliberal se ocupa el gobierno de Cristina, visto está; pero de los buitres de adentro, se deben ocupar y preocupar los ciudadanos todos.
Estamos decidiendo nuestro destino colectivo y por tanto, hay que saber guardar en la memoria estos días que corren. Ninguna propaganda electoral futura será superadora de la actitud que los candidatos asuman ahora.
Habría que guardar los recortes de los diarios de estos días para volverlos a leer el día que vayamos a votar al cuarto oscuro.

Miradas al Sur, domingo 24 de agosto de 2014




domingo, 17 de agosto de 2014

El día que San Martín nombró a Malvinas


Este 17 de Agosto sucederá un hecho emotivo y decisivo para la historia malvinera y de la patria toda: el Museo Malvinas, ubicado en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, en la ex Esma, inaugurará una instalación museológica con la carta que José de San Martín enviara el 14 de agosto de 1816 al gobernador de San Juan transmitiendo un oficio del ministro de guerra, Luis Antonio Beruti, por el que se disponía ofrecer la libertad a los presos en distintas prisiones del territorio argentino, entre ellas la de Malvinas, a cambio que se incorporen a la causa pública.
Eran los días en que el Libertador formaba contra viento y marea el heroico Ejército de los Andes y  para tal fin convocaba a los negros libertos, a los criollos, a los indios y a los presos que querían redimirse de sus condenas sirviendo a esa patria que venía amaneciendo por su costado norte.
El hallazgo de esta carta vincula por primera vez en un escenario mayor, el nombre del Padre de la Patria con la defensa soberana de nuestras Islas Malvinas.
La lectura es sencilla y conmovedora: San Martín sabía de Malvinas y la sabía integrando el territorio nacional. Tiemblen aquellos mitristas de cualquier pelaje que enarbolan la imagen edulcorada de un Libertador que sólo sabía del arte de sables y fusiles y que jamás se metía con los asuntos internos de los criollos.  
Alguien que como él supo construir un Ejército americano con la doctrina de “un pueblo en armas”, convocando para tal noble misión a todos los argentinos sin distinciones sociales, aunque privilegiando el compañerismo con los más humildes, tenía que nombrar en algún momento a Malvinas como parte natural de nuestro territorio.
El Museo recientemente inaugurado por la Presidenta y por la ministra de Cultura, Teresa Parodi, realizó la investigación y desde hoy podrá exhibir su resultado con verdadero orgullo.   
En estos días donde la Argentina libra la más bella y al mismo tiempo corajuda batalla cultural contra los fondos buitres, es útil y necesario repasar la verdadera historia de este país que somos desde hace 204 años.
Somos patria y estamos hecho de memoria; que nada ni nadie pretenda disociar estos dos elementos constitutivos de nuestra identidad nacional.
El mundo es otro y lo sabemos; pero las condiciones adversas con las que la idea de patria se forjó a lo largo de estos dos siglos siempre fueron semejantes. También ahora hay que “cruzar los Andes” para derrotar a los buitres, los de afuera y los de adentro, que sólo buscan la caída vertical del desarrollo alcanzado por nuestro país.
No se trata de una coyuntura más donde caben alegremente todas las miradas y todas las voces de la democracia. No hay lugar para las ambigüedades y mucho menos para las pretendidas poses de neutralidad.
O estás con San Martín o estás con los godos. O estás con los buitres o estás con la patria, como señalaron Hebe de Bonafini y Andrés Larroque hace unos días en el acto del Luna Park.
La última lección  pedagógica sucedió el último jueves con el brillante discurso de la Presidenta en la Casa Rosada. Habría que leerlo, releerlo y difundirlo por todos los rincones del país.
Y mire usted que interesante: mientras sucede esta batalla, fronteras adentro, la crema del rico empresariado local y políticos como Binner y Massa salieron con los tapones de punta contra las medidas que en defensa del consumidor adoptó el gobierno. Es como si los especuladores olieran que de esta instancia histórica el proyecto nacional y popular, en general y el gobierno de Cristina, en particular, salen más que fortalecidos. Y  temen que sigan perdiendo privilegios en nombre del país inclusivo que se construye desde el 2003. Critican por eso y no sólo porque el Estado cuida como pocas veces antes las góndolas de los hipermercados. Le ponen la traba a un país que sigue su marcha en medio de un mundo que se sigue cayendo por la aplicación de políticas neoliberales.
Haga usted el ejercicio de releer las portadas de diarios europeos de enero pasado. Descorchaban botellas anunciando el fin de la crisis económica y financiera en la eurozona. Mira lo que quedó: esta semana se anunció oficialmente que Alemania volvió a caer, que Francia se estancó y que Italia cayó nuevamente en recesión.
Mientras la crisis capitalista siga siendo manejada por los bancos, los fondos de inversión,  las calificadoras de riesgo y toda esa menesunda llamada capitalismo financiero, el mundo alargará su agonía, pero no superará su enfermedad estructural.
Los economistas de fuste lo saben muy bien y lo dicen mejor.  
Desde la observación política habrá que advertir y se tendrá que admitir, seas o no simpatizante kirchnerista, que el gobierno argentino lidera la posición liberadora de los pueblos sometidos a la voracidad de esos capitales. Hay que juntar mucha masa crítica en defensa del gobierno para seguir volcando la balanza de la distribución de la riqueza en favor de los que menos tienen. Y para eso hace falta militancia y convicciones.   
La relación de fuerzas que construye el gobierno nacional pulsea con los titulares del poder concentrado, como alguna vez llamó Cristina a los empresarios de mayor capacidad de decisión, mientras defiende el interés colectivo.   
Todos los argentinos que queremos verdaderamente a la patria, deberíamos ayudar entonces a consolidar y acrecentar las fuerzas que representa el gobierno y no andar con dobleces ni medias tintas.
Qué vergüenza la oposición que sólo se mira en el espejo de su narcisismo.
Viendo el panorama del mundo y de la Argentina real descripto antes, no habría que reírse por lo que dicen Massa, Macri ni por la riña de gallos entre Carrió y Solanas.
Habría en cambio que pensar muy seriamente qué sería de nosotros, simples mortales de a pie, si esta oposición llega un día a gobernarnos.
Es 17 de Agosto, un día sanmartiniano.
Atrás quedó aquel 30 de julio cuando la oposición mediática y algunos empresarios,  pronosticaban el derrumbe para nuestro país si no cumplíamos a rajatabla el fallo del juez Griesa.
La historia ya los condenó.    


Miradas al Sur, domingo 17 de agosto de 2014

domingo, 10 de agosto de 2014

Amada Laura


El kirchnerismo  vino a resignificar muchos contenidos políticos y culturales en la Argentina y en la región.
Después de tanta sangre derramada en la larga noche de la dictadura y después del  vertido de odio que los sectores dominantes ejercieron y ejercen sobre el cuerpo de esta sociedad, hoy podríamos acuñar una categoría bautizada por el pueblo en el siglo XXI: el amor es el partero de la historia.
No es la violencia ni la crispación constante ni la desesperanza ni la dócil subordinación al poder financiero, sino el amor. Y esta sí que es una marca registrada en el orillo del proyecto nacional, popular y democrático.
Si no hubiese sido así, si el kirchnerismo y su militancia hubiesen respondido con el “ojo por ojo y diente por diente”, o se hubiesen rendido a los buitres de adentro y de afuera, este país sería un país inviable e incendiado.
Hay momentos en la historia que marcan un punto de inflexión en el largo derrotero que recorren los pueblos. La Argentina vivió una buena parte de esos momentos con tres magnas muertes: la de Evita, la de Perón y más recientemente, la de Néstor Kirchner.
La muerte de Eva Perón fue un cuchillazo de dolor en el corazón de los humildes del que les costó una vida recuperarse. Inauguramos entonces nuestra condición de huérfanos de Evita.
La muerte de  Perón, junto al tremendo dolor que causó en el grueso de la sociedad, provocó una sensación de incertidumbre y vértigo que muy pronto se demostraría real y atado rigurosamente a las condiciones de vulnerabilidad en que se encontraba un pueblo al que lo venían acosando los sables y las metrallas de la dictadura.
La muerte de Néstor Kirchner, en cambio, fue un aullido de dolor popular pero que anunciaba al mismo tiempo, el parto definitivo de una nueva generación de jóvenes decididos a participar de “la causa pública”, como llamaba San Martín a su gesta libertadora.
No nos sentimos huérfanos ni tuvimos nauseas por ningún miedo al vacío porque la sola presencia de Cristina, su entereza, su coraje, su mano firme en el timón del Estado, su liderazgo, alfombró la entrada a este tiempo de logros colectivos y donde cualquier acechanza, externa o interna o ambas a la vez, choca con la certidumbre del  hombre de a pie de que esta vez el país es presidido por gente que tiene convicciones y una Presidenta que se parece a su pueblo.
Es en este tramo de la historia que aparece Guido.
Como si esperara para abrazarse con su abuela que Videla y Massera se hayan ido por los albañales de un presidio,  con cientos de genocidas presos y juzgados y con un gobierno que hizo de la Memoria, la Verdad y la Justicia,  una política de Estado.
Guido no apareció en cualquier momento, sino cuando el destino colectivo que escriben los pueblos silenciosamente, quiso que apareciera.
Y  si aquellas muertes magnas que mencionamos antes marcaron un punto de inflexión, una bisagra histórica, la aparición de Guido fue un rayo luminoso en el cielo despejado de un país que siempre está naciendo.
Algo maravilloso pasó esa tarde y esa noche y se niega a partir de nuestros ojos llorosos desde entonces.
¿Por qué nos emociona tanto? ¿Por qué nos conmueve tanto? ¿Por qué nos alegra tanto? ¿Por qué nos une tanto?
Quizá sean muchas las razones, pero nos animamos a pensar que quizá  la razón principal sea que el Certificado de Nacimiento de Guido firmado por un pueblo entero ese martes  5 de agosto, es el Certificado de bautismo del país inclusivo que ha venido a nacer de una vez y para siempre.
Guido es portador de una noticia reveladora: la dictadura civil y militar ha sido derrotada en el más sublime y estratégico escenario donde se definen los tramos largos de la historia de los pueblos, el campo de la batalla cultural. Para decirlo de otro modo: el abrazo de Guido con su abuela Estela es la victoria popular en esa batalla.
Decía Roque Dalton, el poeta salvadoreño, que “el amor es una categoría política”; pues bien, los que vienen atrás, los que siguen ladrando, tendrán que acostumbrarse a aceptar que este reencuentro con Guido, como el amor, también es una categoría política.
Es que si no lo decimos así, con esta certidumbre de la pasión, corremos el riesgo que algún distraído se crea que las cosas suceden por que sí, por puro azar.
El día que Néstor Kirchner descolgó los cuadros, Estela empezó a coleccionar portarretratos para cuando apareciera su nieto.
Kirchner lo decía a menudo: “más temprano que tarde Estela y todas las abuelas recuperarán a los hijos de nuestros compañeros asesinados y desaparecidos”.
Está pasando nomás.
Y  queremos hablar de Laura y de Walmir, los papás de Guido; es decir, queremos rendir nuestro homenaje a esa generación diezmada que hoy volvió a tener nombre propio.
Es otro logro del kirchnerismo: sacarlos del oscurantismo que sembró la dictadura sobre su memoria. Supieron luchar y traerlo a Perón junto a su pueblo, pero también supieron aprovechar en apenas 5 horas para infundir el amor en el hijo que sabían iba a ser secuestrado. Esas 5 horas de amor intenso de Laura con su niño en brazos le alcanzaron a Guido para encontrar la huella que lo devuelva a su vientre familiar.
En honor a Laura y a Walmir y a todos ellos, nació entre llantos, como son los nacimientos, este pequeño poema para Laura, para nuestra amada Laura.
Lo queremos compartir  como quien levanta el vaso para brindar por la vida, que de tan poderosa, siempre se impone a la muerte:   
"¿Ya puedo irme a dormir, mamá?" preguntó Laurita.
"¿Verdad que puedo irme a descansar y a curar mis heridas y a seguir volando con mis compañeros?"
"Fíjate que haya comido bien, mamá y que no se descuide con el abrigo", recomendó Laurita.
"¿Hizo todas las tareas de la escuela? ayúdalo mamá”
Dormí Laurita, compañerita Laura, amada montonera, amada compañera peronista, amada revolucionaria, ahora podes descansar y volar y cantar y seguir soñando.
Guido, tu Guido, ya está con nosotros, en el mismo regazo que acunó tu infancia.
Avísale a Walmir para que esté tranquilo y a todos los compañeros que andan por allá.
Amada Laura...   

Miradas al Sur, domingo 10 de agosto de 2014


domingo, 3 de agosto de 2014

El sombrero de Braden


Corría el mes de julio de 1945. El embajador norteamericano Spruille Braden, con la frescura de los búfalos, ya había soltado su propuesta cuando Perón giró  la cabeza  elegantemente y lo miró fijo a los ojos. El representante de los EE.UU. había dicho que toda la campaña mediática contra Perón se esfumaría con un chasquido de sus dedos si Perón accedía a darle el manejo de la economía argentina a los poderosos intereses que él representaba.
Perón entonces le preguntó: “¿Sabe cómo le dicen en nuestro país  a los que se entregan al poder económico que usted representa?
“No”, respondió Braden.
“Hijos de puta”, le aclaró Perón.
Braden ofuscado se levantó de su silla y partió raudamente sin saludar siquiera.
En la huida intempestiva, se olvidó su sombrero; hecho que le causó mucha gracia a Perón que jugó un buen rato con la prenda antes de ordenar que se lo devolvieran al embajador.
Hay veces en la historia de los pueblos, como esta que aquí contamos, que la vida se divide entre malas personas y buenas personas, entre leales a la patria y traidores a la patria.  Y es eso lo que venimos viviendo en los días que corren.
La explicación didáctica y pedagógica del conflicto argentino contra los fondos buitres y el juez Griesa, ya lo brindan de manera brillante e insuperable el ministro Axel Kicillof y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. 
Nos queda a nosotros, partecitas de un pueblo que se ha puesto de pie, arrimarnos al fogón del pensamiento para saber dónde estamos, quiénes somos y quiénes son los enemigos. Pero por sobre todo saber dos cosas esenciales: qué pretende el capitalismo financiero global con la Argentina y qué pasos debemos dar nosotros de ahora en más.
Repasemos un poco.
El 19 y 20 de diciembre de 2001 la Argentina se cayó. Mejor dicho, la empujaron para que se caiga, muchos políticos, banqueros, medios de comunicación corporativos y  los buitres de adentro y de afuera. Pero hay que decir también que allí se gestó la matriz social colectiva que le permitió a Néstor Kirchner encarar decididamente desde el primer día de su presidencia en 2003, el nuevo sujeto nacional, popular y democrático del siglo XXI.
El sujeto neoliberal creado en las madrigueras del poder económico desde el 24 de marzo de 1976 empezaba a mirar azorado la reaparición de quienes representaban al hecho maldito del país burgués.
Como la cigarra, el movimiento popular demostraba a propios y ajenos que no está muerto quien pelea.
Y por aquí pasa la cuestión. Por comprender que no sólo están en juego las reservas  del Banco Central, los  500.000 millones de dólares que el país debería pagar en una nueva deuda externa infinita y letal si llegara a rendirse ante los fondos buitres, por los puntos de menos que nos adjudica ese eufemismo maldito llamado “riesgo país” impuesto por las autodenominadas “calificadoras de riesgo”, que no son más que las consultoras mediáticas de esos mismos buitres.
Es algo más que eso.
Lo que está en juego en esta instancia histórica es la maravillosa construcción cultural que América Latina en general y la Argentina en particular han realizado en estos últimos años.
Hay una lógica del poder que se ha impuesto en el viejo mundo y que aquí lo expresan dócilmente con todas las letras los titulares del Clarín y La Nación y sus repetidoras, los discursos de la Sociedad Rural y las declaraciones de muchos políticos opositores que como Mauricio Macri dicen, por ejemplo, que si el juez Griesa dice que hay que pagar, el gobierno debe acatar el fallo y pagar sin más vueltas. 
De tal manera que el neoliberalismo no sólo es un libro contable, con columnas de debe y haber y donde las multimillonarias ganancias financieras se logran con apretar un botón de una computadora o apretar a un gobierno soberano para que deje de serlo. El neoliberalismo, además, pretende ser una nueva cultura global y una nueva forma de razonar sobre las formas que los ciudadanos deciden su destino, su presente y su futuro. Allí está el carozo de la ideología que transmiten los lenguaraces de la corporación mediática, en ese   lugar común que repiten hasta el cansancio los Lanata y los Castro y los Morales Solá: “estamos en default por culpa del gobierno”.
La Argentina rompió con esa lógica de la resignación el día que Néstor descolgó los cuadros de los genocidas y le dijo a Bush que No al ALCA y la volvió a romper ahora cuando se negó a firmar lo que le exigían los fondos buitres en el despacho de Griesa.
Todos los gobernantes que firmaron estos aprietes antes, aquí y en otros países del mundo, lograron ser tratados como “próceres” por los grandes medios, pero serán recordados para siempre como cómplices de haber hundido en la miseria y la desnacionalización a sus respectivos países.
Es necesario repasar los discursos de la Presidenta del jueves último en los balcones interiores de la Casa Rosada. Por allí pasa la vida de los argentinos, de todos los argentinos, piensen como piensen.
Si los buitres buscan derrotar el proyecto de país que gobierna la Argentina desde el 2003 para sumarnos a la triste y oscura lista de los países empobrecidos en el viejo mundo, nuestro país hizo saber al mundo entero que no dará ni un paso atrás en la defensa del camino de desarrollo con inclusión social que recorre desde el 2003.
La historia está demostrando, una vez más, que es en América Latina donde se define esta batalla que antes que económica y financiera es política y cultural.
Y  la historia también demuestra que quien está liderando esa batalla continental por la soberanía, es el gobierno de Cristina.
Hay que mantener la calma. Y estar unidos. Y estar organizados. Nada hay que temer con un gobierno como el que tenemos, con el apoyo de los BRICS y la UNASUR y el MERCOSUR y la CELAC.
Dicen que la bronca de los buitres no es sólo porque no pudieron cobrar lo que pretendían, sino porque sintieron que Kicillof antes de irse de la guarida de Griesa tuvo la gentileza de devolverles el sombrero que el embajador Braden dejó olvidado en el despacho de Perón.

Miradas al Sur, domingo 3 de agosto de 2014







domingo, 27 de julio de 2014

De Tecnópolis a Gaza ida y vuelta


La Franja de Gaza queda al lado de La Matanza y La Matanza queda cerca de Tecnópolis y Tecnópolis cerca del Museo Malvinas y el Museo Malvinas cerca de la Casa Rosada y la Casa Rosada cerca de la Franja de Gaza…
Y así sigue la rueda de la vida y de la muerte sobre un planeta que nos es común, a pesar de todo.
Pero en Palestina los niños vuelan por el aire con las alas rotas y el cuerpo roto y la cabeza rota y el alma humana allí donde tenga ojos para mirar y piel para sentir, se romperá  de ver tanto dolor y tanta angustia.
¿Acaso alguna causa que se pretende justa vale la vida de un niño, de uno solo? ¿Acaso la disputa por el territorio  vale la vida de dos niños, de dos solo? ¿Acaso la venganza de unos cuantos adultos vale la vida de tres niños, de tres solo? ¿Acaso una razón de estado por valedera que fuera vale la vida de cuatro niños, de cuatro solo?
Basta de matar niños en Palestina y en cualquier lugar del mundo. Matar a un niño es el mayor    pecado que pudiera cometer la humanidad en todo tiempo y lugar. Matar a un niño es clavarse un puñal en el costado más sublime que le pudiera quedar a un ser humano.  Matar a un niño, a dos, a tres, a cientos de niños, como hoy ocurre en la Franja de Gaza, es matar el origen y el principio de la vida.
Nacemos para seguir naciendo, más allá del calendario. Atentar contra ese mandato,  es atentar contra la vida misma.
Aquí en Buenos Aires, Argentina, aquí en el sur de América Latina, aquí en Tecnópolis no caen las bombas que el Estado de Israel, sus tanques y sus aviones disparan contra Gaza. Salgamos a pedir que vengan todos los pibes de Gaza a Tecnópolis. Que vengan a jugar y a divertirse sin temor a un bombardeo. Hay que ayudar a construir Tecnópolis en la Franja de Gaza. Porque ese es el mundo que queremos habitar los argentinos y en nombre de la paz, todos los hombres buenos del mundo.  
¿Nos imaginamos a un padre palestino con su niño ensangrentado en brazos,  entrando por la puerta principal de Tecnópolis un domingo cualquiera?
Habría que abrirle paso y pedirle perdón en nombre de la humanidad. Habría que socorrerlos ya. Hay que parar la masacre de los niños de Gaza, hay que indignarse de dolor y rabia en nombre de los dioses todos. O de los dioses, nada. Pero hay que gritar bien fuerte que la muerte de un niño es un grito que ordena como la canción de León,  que todos bajen las armas, que aquí sólo hay niños comiendo. Niños estudiando. Niños corriendo. Niños jugando. Niños viviendo.
Mientras caen los misiles allá, los fondos buitres preparan sus cañones financieros desde Nueva York y sus guaridas locales para dispararnos nuevamente, acá.
Nada hay que temer si estamos unidos. Nada pasará sin el consentimiento de este pueblo. Nadie sufrirá si estamos juntos como nación y pueblo.
¿Dónde están los opositores? ¿A quién defienden y representan? ¿Qué nos quieren decir Macri, Cobos y los diarios tradicionales y sus repetidoras cuando alarman nuestro sueño diario con la amenaza permanente de un “default” que no existe ni podrá existir?
Dice Cristina Fernández de Kirchner,  la Presidenta, la Jefa de Estado, la Jefa de la Nación, la líder de una mayoría de este pueblo que somos:
“Hoy, quieren asustarnos a los argentinos diciendo que si no hacemos lo que quieren los fondos buitres, no van a ingresar capitales ni vamos a tener acceso al financiamiento. Y digo yo, desde el año 2003 a la fecha, ¿cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional?
¿Quieren que les cuente cuándo tuvimos acceso al financiamiento internacional? En toda la década del 90. Ahí entraban los dólares. ¡Y cómo no iban a entrar!
Por eso, yo lo que les pido a los argentinos es mucha unidad nacional, no importa si no están de acuerdo con el Gobierno en algunas cosas o en todas, pero en lo que no podemos dejar de estar de acuerdo los argentinos, es que no podemos volver para atrás al infierno que significó la deuda externa durante décadas y que pesó sobre las posibilidades de crecimiento, de desarrollo, de conocimiento, de educación, de vivienda, de salud, de universidades de millones de argentinos. No nos podemos dejar arrebatar el presente y mucho menos el futuro”.
Esta Argentina no es la misma del 2001. Y no hablamos sólo de su economía. Hablamos de la historia. Hay que decirlo con todas las letras: esta Argentina no se parece al país del 2001, sino al país que supo cruzar los Andes para liberar la Patria Grande y supo aprender con Belgrano cómo se lo defiende y supo cruzar cadenas sobre el Paraná cuando los cartuchos eran insuficientes contra el poderío de la mayor flota del mundo y supo decirle que No al ALCA en Mar del Plata, con Néstor, Lula y Chávez. Esta Argentina se parece más, muchísimo más, a la Patria de San Martín, de Mariano Moreno y de Castelli, del Chacho Peñaloza y del Gaucho Rivero defendiendo a Malvinas, de la Juana Azurduy, de Perón y Evita,  que a la patria empobrecida en cuerpo y alma que supimos tener con el neoliberalismo de Menem y De la Rúa, con Cavallo de por medio.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el presente”.
Cuando nos digan al oído que hay que ceder ante los buitres y el juez que los representa, sintamos indignación porque nos vuelven a dejar sin trabajo, sin escuelas, sin hospitales, como en el 2001. Pero luego sintamos en lo más profundo del alma que no estamos solos. Que tenemos patria. Que tenemos Jefa que nos defienda, aunque se piense muy distinto a ella en muchas otras cosas.
Salgamos a predicar con la palabra: “No nos podemos dejar arrebatar el futuro”.
Cuando te dicen que hay que volver a endeudarse y decirle que sí a los poderosos de afuera y sus alcahuetes de adentro, es porque te están mutilando el futuro, el tuyo, el de tus hijos y el de las próximas generaciones de argentinos.
¿Pero sabes qué? Si estamos juntos no habrá Gaza que temer en un país que tiene en Tecnópolis y en el Museo Malvinas el mejor de sus espejos.
Hay que saber vivir y disfrutar este momento histórico.
Y saber vivir, es guardarlo todo en la memoria.

Miradas al Sur, domingo 27 de julio de 2014



Imagen: Oscar Rovito

domingo, 20 de julio de 2014

El mundo unipolar ha finalizado


Si en 7 días se creó la vida, en 7 días se construyó otro mundo.
En ese tiempo Cristina firmó acuerdos estratégicos con Putin y después con Xi Jinpin, ambos en la Argentina y  en el medio hizo tronar su voz cascada ante el poderoso BRICS. 
Estamos aislados: faltan los marcianos.
Hasta la reciente cumbre en Brasil del BRICS, la UNASUR y la CELAC, el mundo se regía por la imposición que ejercía el poder hegemónico de los EE.UU.
Pues bien, desde esta semana el mundo entró de lleno a una nueva fase multipolar que augura un sistema de vida más equilibrado y más justo entre las naciones.
El poder hegemónico es aquel que ostenta una determinada potencia demostrando su  capacidad de “ordenar” el escenario mundial según sus intereses, sin necesidad de apelar al uso de la fuerza. Con sólo advertir sus deseos y sus prohibiciones, debería alcanzar para que los países se disciplinen.   
Las bombas se descargan sólo cuando la industria bélica renueva su stock  y/o el alto mando imperial decide fragmentar en mil pedazos a una nación y a los seres humanos que lo habitan.
La historia difícilmente se escriba con la lógica de los almanaques. Nada ocurre porque sí un día cualquiera. Si señalamos la cumbre de los BRICS y la UNASUR del  15 y 16 de julio de 2014 es porque conforma un punto de inflexión en un proceso que arrancó posiblemente el mismo día de 1989 cuando el neoliberalismo celebraba con champagne la caída del Muro de Berlín y el fantástico  “fin de la historia y de las ideologías” escrito por el Consenso de Washington con la pluma de Fukuyama. 
Que es un soplo la vida. 
Claro que EE.UU. conserva su poderío económico y militar; pero ese poder  no le alcanzó para evitar  Fortaleza;  y  no le alcanzó para evitar que se conforme una nueva banca de fomento mundial que asista a los países emergentes ante el embate del capitalismo financiero que viene asolando al mundo. Y más grave todavía: no le alcanzó al poder del  Tea Party republicano y sus socios demócratas nucleados en la guarida oscura de los fondos buitres, para poder acorralar una vez más el desarrollo virtuoso del pueblo argentino.
Aquí no se rinde nadie.  
Es la primera vez, desde el  fin de la Segunda  Guerra Mundial, que ocurre algo así.
Y Argentina es protagonista principal de este cambio histórico.
¿O qué hubiese pasado si Cristina se rendía ante la apretada  extorsiva de los buitres y el juez que los representa?
¿Acaso no era esa la actitud que siguieron los gobiernos anteriores y los gobiernos que en distintos países del  viejo mundo sucumbieron a la voracidad de los bancos y a los llamados fondos de inversión?
Tendríamos que llamarlos “fondos de inmersión” por sus consecuencias en la Argentina antes de Kirchner  y más recientemente en Grecia, Portugal, Italia, España y la lista sigue.
A  diferencia de otros momentos de profundos cambios a nivel mundial, esta vez no se puso en jaque a la potencia hegemónica que dominaba el planeta casi a su libre albedrío reemplazándola  por  una potencia de igual o mayor tamaño en términos económicos, financieros y militares; esta vez los países emergentes de la densidad e importancia estratégica de India, China y Rusia, junto a los dignos países de América Latina y el Caribe, nucleados en la UNASUR y la CELAC, se organizaron en términos políticos, económicos y financieros para construir una nueva alternativa  a  escala global.
En esa diferencia y en esa diversidad está la riqueza de la nueva humanidad global que se está construyendo.  
Esta vez los depredadores del siglo XX se encuentran con que los que siempre fueron países depredados, construyen un nuevo ecosistema para defender sus territorios, sus riquezas naturales y sus economías. No con el ánimo de invadir a nadie; sino para seguir creciendo en un mundo que merezca ser  vivido.
La complejidad y la interacción de este momento trascendente que vivimos es tal que la situación interna del país se explica por la situación externa. Y viceversa.
No es casualidad que haya venido a la Argentina el presidente ruso, Vladimir Putin, la semana que pasó y que ahora fuera el turno del presidente chino, Xi Jinpin.
Ni es casual que la mitad más uno del mundo reunido en Brasil haya expresado enfáticamente el apoyo a nuestro país ante el ataque especulativo de los fondos buitres.
No es casual que la Presidenta haya concitado la atención que concitó con su discurso ante el pleno del BRICS y la UNASUR.
Lo de adentro está afuera y lo de afuera está adentro. Esa es la cuasi fórmula que explica la singularidad de un cambio de época. No entenderlo así  es ignorar las leyes sociales que rigen el devenir histórico de los acontecimientos.
Pero no todo es ignorancia.
Hay agentes encubiertos de los fondos buitres que en nombre de la prensa libre y las ganancias presas, están haciendo fabulosos negocios rentísticos con el acoso que aquellos ejercen contra el país de los argentinos.
Piedra libre.
¿Se puede alegremente criticar con la severidad con que algunos critican al gobierno nacional, en medio de la feroz batalla que este viene librando en defensa del interés nacional?
Nadie del gobierno va a prohibir que todos se expresen como mejor se les ocurra, a nivel sindical, político y periodístico. Pero al menos, desde la sociedad, hay que sacarles la careta a quienes lo hacen.
Son simplemente cipayos.
Porque no es ético ni patriótico facilitarles páginas a los fondos buitres o asesorarlos  para que se expresen extorsionando a la Argentina.
No es ético ni patriótico ocuparse del trasero del gobierno, de criticar su talla, de condenar sus formas, cuando el gobierno está cruzando esforzadamente cadenas de resistencia contra los poderosos del mundo, como lo hiciera Rosas en 1845 en la Vuelta de Obligado.
Para ser más claro desde esta modesta e incolora columna: nos sentimos orgullosos del gobierno que preside Cristina Fernández de Kirchner y creemos que es hora de dejar de mirar este partido desde las tribunas para entrar a jugar con la camiseta argentina bien puesta.
Como dijo Sabella: “El equipo, como la patria, es el otro”.

Miradas al Sur, domingo 20 de julio de 2014


lunes, 14 de julio de 2014

Germán, el mar y la memoria

Comparto convocatoria a la charla de este martes 15 de julio a las 19:30hs en Almagro.
Germán siempre con nosotros.
Nosotros siempre con Germán.
El que quiera sumarse, bienvenido.


domingo, 13 de julio de 2014

Argentina en una batalla decisiva


Argentina se juega hoy una patriada brava y linda en el Maracaná; mientras sigue jugando otra patriada feroz en Nueva York.
Futbolistas por un lado, buitres por el otro. Vaya con la diferencia.
Dejamos al libre vuelo de la imaginación las consecuencias que acarreará el resultado final de una y otra batalla.
Sólo diremos que hoy en Brasil, ganar o perder en la final de la Copa, ya es una verdadera gloria.
En la otra batalla, no.
Ganar o perder con los fondos buitres es una cuestión de vida o muerte, de ser libres o ser colonizados, de apostar a la esperanza o hipotecar el futuro, de ser un país alegre o ser un país de tristes.
La sensación generalizada es que contra el arco de los carroñeros, se impone el juego habilidoso del equipo económico argentino y la garra heroica, estilo Mascherano, que vienen desplegando nuestros funcionarios. 
Y eso nos alienta a pensar que saldremos airosos de una y otra instancia.
Hay un sesgo cultural del kirchnerismo que esta vez, como en tantas otras, brilla en el centro de la escena con sus mejores luces.
Desde un primer momento negoció a cara descubierta la pesada deuda que dejaron los gobiernos anteriores. No se dejó empujar y acorralar hacia los rincones oscuros donde se dirimían estos asuntos y donde todos los actores, acreedores y deudores, mediocres y victimarios, sabían reír cínicamente mientras descuartizaban a un país y a un pueblo en una mesa de dinero.
El gobierno de la Nación descorrió las cortinas, también como otras veces, y puso a la vista de todo el mundo lo que estaba ocurriendo con el juez Griesa y la extorsión de los buitres. Y jugó fuerte.
En este trance lo hizo rompiendo una lógica de hierro del capital usurero: la Argentina pagó sus deudas aún en medio de la amenaza del puñal acerado del embargo tan temido. Para ese capital usurero, las deudas están para no pagarse; las deudas están para seguir endeudándose hasta el infinito. Esa es la lógica que nos impusieron siempre y quieren imponer ahora.
Pero Argentina dijo basta desde que Kirchner dijo basta y pagó lo que se debía y se podía pagar.
Hoy el punto de inflexión está al alcance de la mano. Se lo puede mirar, tocar, oler, gustar. Quizá por eso mismo la estrategia y la táctica se confunden en un mismo plano si de actitud y decisión se trata. Permítannos sostener, sin pudor alguno, que esta batalla política la venimos  ganando por goleada.
La coronación de la victoria será el ingreso efectivo al nuevo espacio de acumulación de poder mundial que constituye en escala ascendente, el MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, G77 ampliado y ahora el BRICS, junto a las nuevas potencias emergentes, Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica.
Los buitres no podrán resistir semejante poder en contra. Y si lo siguen haciendo, peor para ellos, porque corren el serio riesgo de quedarse sin el pan y sin la torta.
Es que la victoria política de Argentina en los foros regionales y mundiales, por ejemplo la OEA y la ONU, es tan contundente que hace volar por el aire cualquier pretensión desmedida de esos fondos extorsivos y del juez que los representa.
Es una batalla épica e histórica la que está dando la Argentina.
Federico II, que reinó entre 1740 y 1786 la antigua Prusia, no casualmente admirado dos siglos después por los nazis y particularmente por Hitler, confesaba: “Los crímenes se enlazan forzosamente, unos con otros, como eslabones de una cadena; la sed de gloria y de placeres ocasiona gastos; para sufragarlos se necesitan riquezas; para obtenerlas no hay medio más cómodo que robarlas a sus legítimos poseedores y para disfrutarlas con toda seguridad es preciso exterminar a las víctimas”.
Como se verá, el modus operandi de los grandes criminales es de vieja data.
El valor de la digna posición del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner frente a los delincuentes de guante blanco es, entonces, inconmensurable. Porque es ella la que rompe la lógica del “pague todo ahora y reclame después”. Pagamos lo que podemos, se dijo y se sostuvo con Néstor primero y Cristina después.
Hasta hace una semana esta batalla parecía a grandes rasgos con final abierto.
Hoy no.   
Argentina no negociará la suerte de su pueblo, su dignidad, su vida.
Y esa es nuestra primera victoria.
Una referencia más que especial nos merece la solicitada de los fondos buitres en diarios locales: ello constituye una verdadera afrenta al orgullo nacional.
No por lo que esos fondos extranjeros pudieron decir y amenazar y aconsejar al gobierno argentino en el manejo de la cosa pública.
Ni por el descaro de insultar el buen nombre y honor del 93 % de los acreedores de distintos países que dialogaron y acordaron con la Argentina en estos años.
La principal afrenta la ocasionaron los medios hegemónicos de comunicación local que sirvieron de pista de aterrizaje y bombardeo mediático de esos buitres, para que puedan desplegar aquí sus alas, sus picos y sus garras contra los argentinos todos.  
“Traidores a la patria” es la única figura conceptual, democrática y constitucional que les puede caber. Porque ya no se trata de simpatías o antipatías políticas con el gobierno de turno. Se trata de estar del lado de la patria o de sus enemigos. Y los buitres se demuestran enemigos de la salud, la educación, el trabajo, la producción y la cultura de los argentinos. Y con eso no se jode. Mucho menos después de haber caído como caímos el 19 y 20 de diciembre de 2001.
Lo hicieron de nuevo, habrá que decir ante tanto cinismo editorial.
En el 2002 titulando que “la crisis causó 2 nuevas muertes” y ahora facilitando espacio para este ataque brutal contra nuestra economía.
Es preciso hacer docencia con estos pesares. Es preciso no olvidar.
Es preciso ligar cada concepto de las solicitadas mencionadas de los buitres con la dirigencia política local y los medios hegemónicos; y hay que identificarlos ahora, mientras ocurre la batalla decisiva contra esa extorsión. 
Todos ellos son parte de un mundo que se muere de viejo.
Argentina y su gobierno son partes de un mundo nuevo que recién está amaneciendo.

Miradas al Sur, domingo 13 de julio de 2014