domingo, 19 de mayo de 2013

Entre lo viejo que se muere y lo nuevo que nació



Terminó la semana. Y se murió Videla.
El Grupo Clarín inventó su propia “intervención”. Mauricio Macri se arrodilló con su DNU ante el altar de Magnetto. Fueron de fracaso en fracaso en cada operación contra el gobierno de Cristina y la memoria de Néstor. Se conocieron las cuentas con que el Grupo lavaba su dinero. No existe más el progresismo cuentapropistas; sólo queda Binner jugando a la rayuela con Lanata. No existe más la oposición; sólo queda Magnetto.  
Aún así no son “días raros” los que vienen sucediendo en la Argentina, como acostumbran a decir algunos. Son días que expresan con toda sonoridad, un momento culminante y apasionante de nuestra historia. Y eso es otra cosa.
Hay un genocida que muere en soledad, preso, condenado y repudiado por la sociedad.
Y una joven democracia que desde que se llenó de memoria, verdad y justicia, baila tan linda en la plaza del pueblo que dan ganas de abrazarla y arroparla de ternura a cada rato.
Venimos hablando del poder últimamente porque estamos convencidos que la historia ya no se define por penales sino por convicciones; ese atributo que inauguró Néstor Kirchner y profundiza Cristina.
En eso estamos. Y es bueno que suceda.   
El poder dominante en las últimas décadas siente, como nunca antes, que ha perdido el poder hegemónico absoluto a nivel estatal y a nivel cultural.
Olfatean, con astucia y pragmatismo, que algo se rompió en las entrañas de la sociedad  y que ha partir de esa ruptura se liberó energía hacia el lado de la vida que ellos no controlan.
Y entonces vociferan por los altavoces del gran circo mediático que “ha llegado el fin del mundo”. 
Las convicciones de los antes dominados, por el contrario, se encuentran desplegando  un arsenal de sueños y proyectos de la mano del Estado y el movimiento identificado con el gobierno nacional. Los sectores populares avanzan todo el tiempo, recuperando espacios nunca antes explorados y otros que se conocían de antiguas experiencias y dejaron sus huellas, pero que se fueron perdiendo a lo largo del tiempo.  
Esas dos fuerzas antagónicas, el viejo poder económico concentrado y el movimiento nacional y popular, encontraron al fin un punto de máxima confrontación en la disputa por la comunicación y la justicia.
La batalla por la hegemonía cultural se configura así, en la pugna por el andamiaje comunicacional y el andamiaje jurídico del sistema.
Uno de los polos en esa pugna es la democracia; el otro es el monopolio.
El Grupo Clarín siente que ambos andamiajes le pertenecen por derecho de pernada. Y juega sucio en la defensa de “su patrimonio”.  
Es que para ellos, imponer diariamente la agenda política y contar con el reaseguro del sistema judicial, es tener definitivamente el poder. No todo es cuestión de poseer capital monetario acumulado. La clave, para ellos, es que ese capital esté eficaz y políticamente administrado desde el manejo del principal aparato del Estado: el poder judicial.
La grieta que produjo el proceso político abierto por Néstor Kirchner en el 2003, continuada y profundizada desde el 2007 por Cristina y coronada recientemente por el conglomerado de jueces y magistrados, fiscales y abogados reunidos en Justicia Legítima, explica porqué aquel viejo poder unifica personería mediática y judicial en el programa dominguero de Lanata y en su onda expansiva durante la semana.
Parece que están a la ofensiva, pero se están defendiendo, retrocediendo a sus lugares conocidos. Por eso operan sólo desde su retaguardia. No ocupan otro terreno.  
Y el tiempo pasa raudamente y el Grupo sabe que si no renuevan el polvorín disuasivo y represivo corren el riesgo de agotar sus municiones políticas y mediáticas más temprano que tarde.
Ese es el drama que vive el monopolio Clarín, el  “único contrapoder real contra el kirchnerismo” como lo calificó la diputada Carrió, funcionaria judicial del proceso que comandó el genocida muerto.
Si hoy se montan tan rabiosamente sobre el caballito de batalla “contra la corrupción” es  porque se quedaron sin política y se quedaron sin liderazgo ni representación creíble ante la sociedad. Y lo que es peor para ellos, también en esa cruzada “anticorrupción” los verdaderos corruptos del viejo poder van derecho a otro fracaso estrepitoso.
La verdad tarda, pero llega.  
Ahora giremos la mirada hacia el campo democrático.  
Todo se entiende en su contexto y en su dialéctica.
Lo descripto hasta aquí, en este sentido, no sería posible sin el crecimiento y la consolidación de la democracia inclusiva y cada vez más participativa del proyecto de país que lidera Cristina.
A la política de reparación social, posiblemente el viejo poder la soportaba de pie hasta  un próximo recambio de gestión estatal. Pero lo que le resulta insoportable es que el gobierno y un sector claramente representativo de la sociedad se hayan largado a disputarle el valor de uso de la palabra y ahora también del sistema judicial.
“Eso si que no”, habrá  dicho Magnetto y compañía.
Pero el kirchnerismo es apenas la punta de iceberg de un movimiento sísmico que se ha producido en lo más profundo de la sociedad y que en su búsqueda de mayor cantidad y calidad distributiva del poder democrático, no vacila a la hora de ocupar todos los espacios que lo legitimen. Está ocurriendo eso. No pasa por la definición mediocre que desaportan los que afirman que “esta es una pelea entre dos monopolios” o es “una batalla excluyente entre el gobierno y Clarín”.
Las capas geológicas de nuestra historia como nación y pueblo se están acomodando definitivamente. Y es eso lo que viene pasando.
Hasta Macri recurre al viejo afán mitrista de separar la Ciudad de Buenos Aires del país federal. Es que la derecha se quedó sin argumento eficaz para el nuevo siglo.
No recurren a los libros de la hasta hoy llamada “historia oficial” para inspirarse y ser creativos, sino para repetir a Mitre antes y después de Pavón.
El campo nacional y popular, en cambio, sigue avanzando. Aunque a veces parezca que está a la defensiva.
Entre lo viejo y lo nuevo anda la vida.


Miradas al Sur, domingo 19 de mayo de 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

No te mueras todavía, Videla



No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí un rato más. Hasta pagar tus cuentas en la tierra y no en el infierno que te espera.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que digas dónde están mis compañeros desaparecidos.
Y dónde están los pibes de los compañeros y las compañeras que todavía no recuperaron su identidad y eso es un crimen de lesa humanidad que aún perdura.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que nos cuentes cómo fue el gran robo de Papel Prensa, qué hablaste con Magnetto, con Ernestina de Noble y con el último de los Mitre cuando se hicieron con aquel botín de guerra que constituye el otro crimen que perdura.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que digas dónde están los hermanos chilenos, peruanos, paraguayos, uruguayos, brasileros, bolivianos que cayeron con el “Plan Cóndor”.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta contarnos cómo fue la Masacre de Margarita Belén que personalmente ordenaste y hasta decirnos dónde está Fernando Pierola y dónde los compañeros que mataste allí y que aún no encuentro.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta contarnos cómo se repartieron el fruto del programa de Martínez de Hoz y la Sociedad Rural a la que vos blindaste con tus bayonetas y cómo prorratearon con Massera la riqueza masacrada del país de los argentinos.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que nos digas dónde están las fosas con los compañeros, el mapa de los vuelos de la muerte, la red de asesinos y ladrones, militares y civiles, jueces, curas y arzobispos, los torturadores que componían con vos la dictadura.

No te mueras todavía, Videla.
Y si te mueres finalmente, como todo parece, pronuncia nuevamente la mejor de tus frases, esa que dice:
“Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”.

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(17 de mayo de 2013. El día que la muerte se miró al espejo y decidió morir)

El día que saltó la liebre



Ya no hay dudas: Ernestina Herrera de Noble y su séquito del Grupo Clarín lavaban dinero a través de la “JP Morgan”.
Que la investigación publicada ayer por Tiempo Argentino no caiga en el olvido, es nuestro deseo. La democracia se lo merece.
Compartamos la noticia por si usted no leyó Tiempo de ayer.    
La tapa del diario es más que elocuente. Dice en letras de molde: “Las pruebas que vinculan a Herrera de Noble y Clarín con el lavado de dinero”. Y más abajo: “En exclusiva, Tiempo Argentino revela el número de cuenta de la empresaria en el banco con sede en Nueva York que Hernán Arbizu denunció por lavado y fuga de divisas en 2008. El juez de la causa es Sergio Torres y el fiscal, Guillermo Marijuan. Además: el documento que compromete a ejecutivos del holding que dirige Héctor Magnetto con otra cuenta en el denunciado JP Morgan”. Cierra la tapa diciendo: “Quién es Saturnino Herrero Mitjans, el hombre clave del Grupo Noble-Magnetto”.
Si Usted leyera la edición de ayer de Tiempo se encontrará con los documentos reales firmados por Ernestina L. Herrera de Noble, con textos y número fotografiados de esas cuentas, con menciones del listado que entregó Arbizu ante la justicia, de los poderosos que lavaban y fugaban dinero de la Argentina y en la que la señora Noble ocupa el lugar 161, su heredera, Marcela, el 162 y el 163 es de Felipe Noble Herrera. 
¿Sabe por qué es importante que conozcamos esta mugre que se tejió durante décadas en nuestro país?
Porque desde hace décadas los mafiosos se vistieron de comunicadores y los comunicadores del monopolio se convirtieron en “profetas” que certifican quién es bueno y quién es malo en esta sociedad.
Es como si el Petiso Orejudo firmara certificados de buena conducta.
Con perdón del Petiso.
Y porque miramos y escuchamos sus programas de radio y TV. Y nos conmueve Lanata cuando mira a cámara y dispara: “Hagan algo”. Y porque nos asusta Nelson Castro cuando le habla a la Presidenta con ese tono de ultratumba y pisotea la memoria de Kirchner. Y porque el Clarín se sigue leyendo en bares y peluquerías mientras miran TN y la gente como usted y yo reproducimos sin querer el miedo y la mentira que nos tiran.
¡Basta!
Argentinos, a la verdad. Al pan, pan y al vino, vino.
Hoy teníamos muchas cosas para comentar y descifrar en clave de esperanza.
La presencia de Lula, sus palabras y la de Cristina, el zafarrancho opositor, el viejo mundo que se cae y que Francia, por ejemplo, entró en recesión.
Pero quisimos sentarnos en el muelle de esta modesta columna para reflexionar juntos este fin de semana sobre quién es quién en la Argentina.
Como dijo el Padre de la Patria: “Seamos libres, lo demás no importa nada”.  

El Argentino, viernes 17 de mayo de 2013

jueves, 16 de mayo de 2013

El último de los Tres Mosqueteros



Llegó a nuestro país el ex Presidente de Brasil, Lula Da Silva, el último de aquellos Tres Mosqueteros que derrotaron al ALCA en Mar del Plata en el año 2005.
Los otros dos, Chávez y Kirchner, partieron a dar batallas de amor en otros cielos.
El ilustre visitante, el compañero, el estadista de América del Sur, recibirá el homenaje de varias Universidades Nacionales que lo nombrarán Doctor Honoris Causa en reconocimiento a su vocación por la defensa de la Educación Pública, la integración del continente y la felicidad de nuestros pueblos.
Lula acompañará hoy a Cristina en la inauguración de una nueva Universidad en Buenos Aires.
El MERCOSUR y la UNASUR llevan impreso su nombre en el portal de la memoria.
El país que recibe a Lula es el que ayer firmó convenios de trabajo con los sindicatos más importantes: de la Construcción, del Estado, Mercantiles y Metalúrgicos. 
Y es el país que inició su irreversible camino hacia la democratización de la Justicia.
Y es el país que profundiza su modelo de desarrollo con inclusión social y por lo tanto se niega a caer en la trampa de una devaluación que favorezca a los grandes capitales en detrimento de los trabajadores.   
Y es el país que puja por el cumplimiento total de la Ley de Medios de la democracia y que soporta por ello el asedio permanente del Grupo Clarín y La Nación.
Lula lo sabe muy bien.
Pero lo que a Lula le resultará insólito y hasta fronterizo con el separatismo que oportunamente amenazó a Evo Morales en la Santa Cruz de Bolivia, es la actitud grotesca del jefe de gobierno porteño.   
Mauricio Macri acaba de aprobar un Decreto de Necesidad y Urgencia declarando a la Ciudad como coto de caza del Grupo Clarín y sus socios del diario La Nación.  
La Ciudad se convierte así en territorio liberado para las andanzas de Magneto y su soldadesca declarándose en rebeldía contra lo establecido por la Constitución Nacional. 
Y ahí está la gravedad: Macri intenta romper el país federal.
Como dijo el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina: “El decreto de Macri es una falta de respeto al orden jurídico”.
Si algo le faltaba al PRO para identificarse con el cisma porteño provocado por Mitre en el siglo 19, es este decreto que vulnera la unidad jurídica de los argentinos.
¿No conocerán acaso la historia de sangre que derramó la patria antes de construir una sola Nación y una sola Constitución?
La Presidenta inauguró la nueva sede comunal de Ituzaingo, en el conurbano bonaerense.
O sea.
Cristina demuestra que Los Mosqueteros se siguen reproduciendo.
Hacen casas, hospitales, rutas, escuelas, Universidades, resisten el odio de los egoístas de siempre y encienden el sentimiento de sus pueblos.

El Argentino, jueves 16 de mayo de 2013

miércoles, 15 de mayo de 2013

Lo imposible sólo tarda un poco más



La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner  cerró ayer el Congreso sobre la Democratización de la Justicia.  
Más de 10 mil inscriptos participando en el debate de la Jornada organizada por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos habla a las claras, además del éxito de la convocatoria, del profundo cambio que se ha operado en las entrañas mismas de la sociedad y, como no podía ser de otro modo, de la Justicia argentina.  
Algo muy profundo se acaba de romper en el viejo y anacrónico sistema judicial argentino.
En consecuencia también, algo muy profundo acaba de nacer y se ha echado  a andar.
Si invirtiéramos los términos de esta ecuación, el resultado seguiría demostrando lo  mismo: el cambio de época esta sucediendo entre nosotros y ya no tiene vuelta atrás.
Si primero se rompió y después nació o a la inversa será parte de la crónica histórica.
Hoy lo cierto es que lo sucedido en La Matanza ayer es una clara muestra de la grieta abierta en la corporación judicial y del bautismo masivo de los nuevos actores de la nueva justicia que se viene al galope.  
Las diversas exposiciones dieron cuenta de un espacio abierto en la sociedad que pugna por articular lo político con lo jurídico, con lo institucional, con un proyecto de país justo, inclusivo y democrático.
No fue el reciclaje corporativo “por izquierda”, para decirlo mal y pronto. Fue otra cosa distinta. Fue la irrupción multitudinaria de una nueva manera de concebir la justicia en este tiempo de cambios.
Cuando lo excepcional empieza a ser la regla, es señal que ha cambiado una época en la historia. Y observando panorámicamente los cambios operados desde el 2003 en la Argentina, queda claro que la democratización inclusiva abierta en toda la región empieza a abrir las puertas y ventanas de la justicia.
Horacio Verbitsky denominó al evento como parte de la “Argentina año verde”.
Y es cierto que es un nuevo país el que viene alumbrando.
Una muestra elocuente que el cambio ya empezó fue cuando el ministro Julio Alak expresó en la apertura:
“El Poder Judicial no es de los jueces ni de los abogados, es del  pueblo” y una ovación rubricó la definición categórica. 
Pero la mejor noticia de los últimos años es ese campo multitudinario del cierre del encuentro en La Matanza abrigando cada palabra de la Presidenta.
La emoción envolvió el aire cuando Cristina nombró a Kirchner y a cada uno de los familiares de las víctimas de nuestros más hondos dolores.
Fue un discurso medular en torno al tema que había convocado semejante marea humana.
Al terminar la Jornada, todos sabían que empezaban a saldar una vieja cuenta pendiente de la democracia: la democratización de la Justicia.  


El Argentino, miércoles 15 de mayo de 2013






martes, 14 de mayo de 2013

La sociedad le habla a la Justicia



La democracia dará hoy uno de sus saltos de calidad participativa más trascendentes en estos últimos treinta años.
Mira lo que te digo.
Cuando la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner cierre hoy por la tarde el Congreso Nacional sobre la Democratización de la Justicia, la sociedad estará dando un brinco hacia un país más justo, más participativo, más transparente y más legítimo.
El encuentro reunirá a magistrados, fiscales, juristas, abogados, legisladores y familiares de víctimas que debatirán sobre los alcances de la reforma judicial impulsada por el Poder Ejecutivo y recientemente aprobada por el Poder Legislativo.
Debatirán los temas que atañen al sistema judicial y que preocupan al conjunto de los ciudadanos.
Decir que participarán, además de las máximas autoridades políticas y judiciales del país, representantes de las causas judiciales más emblemáticas de la Argentina, otorga un certificado de autenticidad ciudadana sin precedentes.
Estarán presentes en los debates Susana Trimarco, de la Fundación María de los Ángeles; Viviam Perrone, de la Asociación Madres del Dolor; Pablo Ferreyra, hermano de Mariano Ferreyra; Sergio Burstein, de la Asociación 18-J y Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo.
Finalmente, a las 18.30, hablará la Presidenta.
Para quienes eran detenidos por la represión en tiempos de la dictadura, la secuencia “procesal” era siempre la misma.
Si no los desaparecían, los llevaban a la sesión de tortura una y otra vez y al cabo de varios días eran depositados en calabozos de aislamiento en los que recibían la visita del juez y sus secretarios.   
Los jueces sabían todo. Los secretarios también. Eran parte del infierno y su sistema de aniquilamiento. Su función consistía en darle un viso legal a la confesión obtenida a través del “auxiliar” más eficaz que la justicia tenía en ese tiempo: la picana eléctrica y otros instrumentos de tortura medieval.
El juez Abel Córdoba, del Chaco, es uno de los casos emblemáticos de aquel perverso sistema. Su “señoría” escuchó de muchos presos de la dictadura la denuncia angustiante sobre la suerte corrida por sus compañeros en la masacre de Margarita Belén.
Y el juez respondía lacónica y cínicamente: “No es de mi competencia”. Si alguien le aceptaba el argumento, pero que le rogaba que como hombre de justicia traslade la denuncia a otro magistrado para que se investigue sobre tan doloroso hecho, el juez volvía a responder: “No es de mi competencia”.
Ese modus operandi del terrorismo de estado selló el derrotero del sistema judicial hasta nuestros días. Y que nadie se haga el asombrado. 
De allí venimos. De allí empezamos a salir.
Es para celebrarlo.

El Argentino, martes 14 de mayo de 2013




                                                      

lunes, 13 de mayo de 2013

Siguiendo las huellas de Cristina



Un hombre solo es un hombre a la intemperie. 
Mira desconfiado todo cuanto ve a su alrededor.
Desayunó con Clarín y La Nación. Almorzó viendo TN.
Anuncian temporal. Catástrofes. El Apocalipsis en tiempos de Paka-paka. 
“Ante un terrorismo simbólico de Estado”, dice el diario de Mitre.
“Sin rumbo, en medio de un gran vacío”, dice el de Magneto.
El hombre se llena de miedo. Y se echa a dormir para escapar de esa pesadilla.
Cuando despertó, Lanata todavía estaba allí.
Como el dinosaurio en el cuento de Monterroso.
El hombre, entonces, se propuso seguir las huellas de Cristina. Se habla tan mal de ella. Los diarios, la tele y la radio que escucha le advierten que todo irá de mal en peor, mucho más ahora que la viga mayor del kirchnerismo se ha resquebrajado, según escribe uno de los pavos reales del Grupo Clarín.
A ver, a ver, dice el hombre solo y toma la agenda presidencial de los últimos días.
Prejuicioso y mal informado, augura que estará vacía.  
Y  repasa:
El 23 de abril Cristina visitó el centro de acopio oficial para asistir a los inundados en La Plata y alrededores.
El 25 se reunió con su par de Brasil, Dilma Rousseff.
Y qué extraño, dice el hombre: firmaron decenas de convenios de intercambio comercial y productivo entre ambas naciones. ¿No es que estábamos aislados del mundo?
El 29 de abril presidió en Las Heras, Santa Cruz, obras que fueron desde hospitales, caminos, entrega de netbooks a estudiantes y las nuevas inversiones en la empresa YPF.
Al día siguiente presentó un Plan de Obras Públicas para distintas provincias.
El 3 de mayo hizo anuncios en igual sentido.
El 6 de mayo anunció medidas de reinversión en el sector triguero. El Estado dejaba de percibir tributos por exportación para destinar esa suma al mismo sector productivo.
A cada cual según su necesidad, de cada cual según su capacidad.
El 7 presidió un acto en la planta FIAT en Córdoba donde se presentaron Tractores y cosechadoras para el agro.
Al otro día nomás, mantuvo una larga reunión de trabajo con  el Presidente Nicolás Maduro y la delegación de primer nivel del gobierno Bolivariano de Venezuela.
El jueves 9 de mayo rindió cuentas por la Cadena Nacional de la ayuda efectiva que el Estado brindó a los ciudadanos afectados por el temporal en La Plata y ciudades vecinas.
El 10 de mayo se reunió con el Vicepresidente de la República China.
Y al día siguiente Cristina tuiteó: “Siguen con el operativo de despliegue de trabajo territorial y ayuda solidaria. Es increíble, no paran nunca. Al rato, después del horror, aparecían otra vez los chicos de Unidos y Organizados en La Plata”.
La única verdad es la realidad, se dijo el hombre solo.
Y  ya no estaba solo.

El Argentino, lunes 13 de mayo de 2013


domingo, 12 de mayo de 2013

En la Argentina se está debatiendo y disputando poder




Una democracia está viva sólo cuando disputa la hegemonía cultural de la sociedad.
Si no es así, está colonizada y parasitada por las corporaciones.
Que nadie se haga el distraído: en la Argentina hoy se está lidiando por el perfil productivo y  el vuelo cultural que tendrá el país de acá a cien años. Y eso es disputa de poder.
Se está definiendo si en el futuro mediato habrá o no escenarios para nuevos golpes de mercado y nuevos golpes de estado.
Se está debatiendo si el Estado seguirá o no garantizando políticas universales y que lejos de cualquier falso neutralismo, se conciba como expresión democrática y vital de las mayorías populares. 
Nos remitimos, para no abundar, al galope con que la nueva época viene signando esta coyuntura.
El kirchnerismo demuestra desde hace diez años que el país seguirá creciendo mientras sea capaz  de garantizar  y producir su propia víspera. Corre la misma suerte que todos los movimientos políticos que sostienen a los gobiernos populares en América Latina. Y decimos bien: corre, porque a diferencia de los opositores que serpentean mirando hacia atrás, el kirchnerismo corre con la vista puesta en el futuro.
En la semana que pasó fue posible advertir, para propios y extraños, que el gobierno y su correlato legislativo constituyen un bloque macizo y casi pétreo cuando se defienden, pero dúctil y creativo cuando pasan a la ofensiva. Y eso es un proyecto político.
Lejos de enamorarse de sus propios instrumentos, adopta los que sean necesarios para defender y profundizar su modelo. La única condición innegociable es,  justamente,  la defensa del modelo.
Hoy preferimos empezar así,  poniéndole un marco al análisis, con el único fin de compartir una mirada que nos ayude a entender  el cuadro semanal.
El kirchnerismo organizó el acto en el estadio de All Boys con el Presidente venezolano Nicolás Maduro, como corolario del encuentro político institucional que éste mantuvo con nuestra Presidenta. Allí está la voluntad política de ligar el destino de Argentina a la Patria Grande. Por eso, cuando Maduro se declaró militante peronista y kirchnerista venezolano, estaba sellando la unidad histórica y estratégica entre nuestros pueblos. 
De paso, hay que decirlo, estaba denunciando el uso que hacen de Chávez y el chavismo las minorías extraviadas que en nombre de  “la izquierda”  alimentan la barriga ociosa de la derecha. 
Y al que le quepa el sayo, que se lo ponga.
El kirchnerismo logró que el Congreso Nacional aprobara la democratización de la Justicia. Y no se detuvo el pulso de nadie. No se incendiaron las praderas. No se destruyó el planeta ni nada que se parezca a las catástrofes anunciadas por la oposición si esto llegara a ocurrir.  Y ocurrió.
Como ocurrió la extinción de las AFJP y después la vida creció más vigorosa todavía.
Es un proceso semejante al que explica la aparición de una mayor diversidad biológica después de la extinción de los dinosaurios.
Un llamado a  los perezosos: este es el comienzo de una nueva era en el campo de la justicia. La llama  está encendida, pero la pava recién se está calentando. Que nadie crea que esto es el final de la reforma judicial. Es el comienzo. Es la víspera de lo que está por venir. Se cierra un ciclo de la historia y se empieza a abrir otro nuevo. Los magistrados lo saben o lo intuyen.
Los ciudadanos de a pie, también.
Y ahora vamos al meollo de este asunto del poder.
La trepada delictiva del dólar ilegal es un desafío del viejo poder económico contra el  sistema democrático. Monopolio mediático  mediante. No debería verse esta cuestión como un problema de mera especulación económica y financiera. Es un nuevo intento de golpe de mercado. Es, en consecuencia, la expresión inicial de los golpes modernos. Si acertaran con el cross a la mandíbula del proyecto de país que lidera Cristina, todo se desmoronaría más temprano que tarde. En el imaginario de los golpistas, con una hipotética devaluación lograrían herir de muerte al modelo de crecimiento industrial con inclusión social para después ir por una victoria política en las próximas elecciones. Y  colorín, colorado.
Pero desde hace 10 años tienen un problema que antes no  tenían: el kirchnerismo no se rinde nunca. Podrá perder, pero perderá con las botas puestas. Y esas botas son los 5 millones de empleos recuperados, la unidad latinoamericana, la Asignación Universal por Hijo, PROCREAR y Argentina Trabaja, el presupuesto educativo, la política de Derechos Humanos, el Futbol para todos. Hay miles y miles de pares de botas por las que jugarse la vida.
El kirchnerismo es lo que demostró ser en la derrota, quizá más que en las victorias que siempre son volátiles.
La misma noche de la derrota electoral bonaerense en el 2009, Kirchner marcó el camino cuando señaló: “el pueblo en las urnas nos dio un claro mensaje para que profundicemos el modelo nacional y popular”.
Chupate esa mandarina.
De este lado de la vida hay un solo proyecto, un solo liderazgo que es Cristina, un amplio movimiento popular rico en su diversidad, una experiencia de gestión de gobierno que se muestra exitosa y una incansable voluntad de cambio. 
Quizá por eso haya tanta militancia joven en el kirchnerismo y sean los jóvenes de La Cámpora el enemigo público N°1 de la derecha.
Quizás por eso la oposición y  sus  intelectuales iluminados por las cámaras de Magneto, estén desconcertados y perdidos como están. Como si no entendieran lo que viene pasando.
Sería de  mucha utilidad exhibir  en las escuelas y universidades, en el club del barrio, en las plazas del pueblo, la filmación del debate en el Senado esta semana.
Los senadores opositores haciendo de las tapas de Clarín y el humor de Lanata, su argumento político, versus, el equipo económico del gobierno nacional y los legisladores kirchneristas defendiendo el modelo.
De un lado el viejo país colonizado y del otro, el nuevo país de la esperanza.
El viento de la historia nos acaricia el alma. Y hay que saber disfrutarlo.

Miradas al Sur, domingo 12 de mayo de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Un país entre sonetos y sanatas



La Presidenta habló por Cadena Nacional y rindió cuentas ante la sociedad acerca de la ayuda estatal a los damnificados por el temporal del pasado 2 y 3 de abril. 
¡Cuánta distancia entre la palabra de una Presidenta que trabaja de Presidenta y los opositores que sólo cumplen el triste papel de lenguaraces del poder económico y mediático! 
Dejemos el soneto por un rato.
Después de la extensa exposición del equipo económico en el Senado de la Nación reafirmamos algunas certezas:
El gobierno  busca blanquear los dólares no declarados en el sistema financiero. Y  la oposición, no.
El gobierno busca generar propuestas alternativas y novedosas para enfrentar las cuevas de la economía ilegal. Y  la oposición, no.
El gobierno busca defender y profundizar su modelo de crecimiento con inclusión social, creando herramientas útiles y necesarias para crear a su vez más empleo y producción. Y  la oposición no.
El gobierno camina calles, comercios, empresas y bancos buscando acortar la distancia entre los intereses sectoriales y los intereses colectivos. Y  la oposición, no.
El gobierno reafirmó su decisión irrenunciable de no enfriar la economía, de no devaluar la moneda nacional, de no rebajar los salarios, de no destruir ni frenar el proceso de industrialización abierto en los diez últimos años, de no apostar al ajuste salvaje ni estimular el desempleo ni el endeudamiento externo. Y la oposición, sí.
Esta ristra de certezas fue dicha por los Senadores de la oposición como una letanía de las tapas de Clarín y La Nación de todos los días.
Vergüenza ajena.
Llama la atención la sanata catastrófica de opositores y periodistas “especializados” contra las iniciativas del  gobierno, cualquiera fuese esta.
Ante cada pasoque da elgobierno contra las corporaciones económicas, mediáticas y financieras, los opositores sanatean como si fuese el fin del mundo.
Así pasó con la recuperación del ahorro de los trabajadores y la demolición del negociado espurio  de las ex AFJP; con el uso de reservas del Banco Central para afrontar las deudas heredadas de gobiernos anteriores; con la ley de movilidad jubilatoria; con la recuperación de Aerolíneas e  YPF; con la ley de matrimonio igualitario; con el “No al ALCA” y el “Chau FMI”. 
La lista sigue.
Entonces que ningún opositor se enfade si le preguntan: ¿A quiénes defienden ustedes?
Al ciudadano de a pie, seguro que no.
Porque si el gobierno hubiese claudicado ante cada sanata e intento de golpe de mercado de los últimos años, la Argentina volaría por los aires como en el 2001 y 2002.
Paciencia. La solidaridad con los inundados está garantizada.
La felicidad del pueblo y la grandeza de la nación también.  

El Argentino, viernes 10 de mayo de 2013