domingo, 23 de noviembre de 2014

El día que la democracia recuperó Malvinas


Perón decía que el pueblo reclamaba su regreso del exilio y la vuelta del peronismo al poder, “no porque hayamos sido muy buenos, sino porque los que vinieron después de nosotros fueron muy malos”.
Nos resultaría fácil decir ahora algo parecido midiendo la profundidad del abismo cualitativo que existe entre el Kirchnerismo y la oposición.
Pero no.
El Kirchnerismo demuestra con sus acciones de gobierno que expresa un proyecto de país, una estrategia política y un liderazgo social ampliamente superior y superador de todas las variantes opositoras.
O sea.
Revirtiendo aquel concepto de Perón, con todo respeto por el General, podríamos afirmar que el oficialismo es tan eficiente en su gestión de gobierno que deja en orsay permanente a una oposición que se quedó sin combustible, con el tanque vacío y lo que es peor, sin un conductor que los transporte por caminos más seguros.
Habría que decir que el verdadero conductor está fuera de la pista de carrera.
En conclusión: si la oposición se demuestra mala es porque el Kirchnerismo se demuestra bueno, políticamente hablando.
No vamos a caer en la tentación reduccionista de calificar el último desaguisado de Carrió con la recurrente frase: “está piantada”. Y no lo haremos, no por una cuestión de buenos modales, sino porque no acordamos con esa calificación, más allá del rigor psiquiátrico que puedan ostentar los que la afirman. Pero si seguimos ese camino tendríamos que ser justos con el resto de la oposición y decir que todos están piantados. Porque si no parecería que la única responsable de la caída vertical de la oposición ante la sociedad es Carrió. Y son todos ellos. No se salva nadie. Viven haciendo abstracciones sobre la realidad, o mejor dicho, viven una realidad que no vive la gente del común, quedaron anclados en la Argentina pre-kirchnerista. Y eso es muy grave. Porque cualquier dirigente político, opositor u oficialista,  puede tener un desliz en su derrotero, pero transcurrir la vida en un desliz permanente y prolongado, significa que se cayeron del mapa de la democracia real. Y del mapa de la cordura más elemental.  
Hay una nueva sociedad ¿no se dan cuenta acaso que están pasando muchas cosas en la superficie y en el subsuelo de la patria y el pueblo? ¿Dónde viven? ¿Sólo en la tapa del Clarín y La Nación y en los estudios de TN?  ¿No son capaces de preguntarse siquiera a qué obedece esta demanda masiva de alquileres veraniegos ya a esta altura del año? ¿No son capaces de salir a recorrer las calles y las plazas de las ciudades más populosas para observar con sus propios ojos los bares y pizzerías repletos de clientes? ¿No se preguntaron por qué en la Noche de los Museos en Buenos Aires casi un millón de personas circularon llenos de entusiasmo y ganas de pasarla bien y comprando un libro o un recuerdo para la familia?
Podrán estar o no de acuerdo con la realidad, pero no pelearse con ella.
Eso sí que es locura total.
A propósito.
El sábado 15 de noviembre sucedió algo maravilloso en el Espacio de la Memoria y los Derechos Humanos, en general y en el Museo Malvinas, en particular. Era un mar de personas que se contaban por miles los que allí llenaron de pueblo la Noche de los Museos. Ya desde temprano, el ECUNHI, Espacio Cultural Nuestros Hijos de Madres de Plaza de Mayo, se llenó de un piberío multitudinario que participaban de una actividad organizada por la entidad con el auspicio del Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación de la Nación.
Desde allí, al cierre del festival, se dirigieron con sus tambores y su colorido a encender las luces del Museo Malvinas. Y fue una fiesta. La multitud ingresaba a la ex ESMA y se dirigía al Centro Cultural “Haroldo Conti” y de allí culminaba el recorrido en el Museo Malvinas.
Cuando las bandas de música hicieron oír sus primeros acordes, los chicos y los miles de jóvenes que colmaron las instalaciones del Museo y el Parque que lo rodea, se largaron a bailar y a cantar con los pies en el espejo de agua que simboliza nuestro mar argentino y que tiene en su centro una escultura a escala de las Islas Malvinas. Danzaban al grito de “el que no salta es un inglés”, cantaban canciones de amor, se besaban y se abrazaban emocionados como si en democracia los argentinos hubiésemos recuperados las Islas.
Fue una constante ver con los pies desnudos caminar entre el Museo y el simbólico mar (la “pileta” para los desinformados) a los pibes que disfrutaron de la Noche hasta bien pasadas las 3 de la mañana.
Señor opositor, señora opositora: ¿cómo explican este hecho cultural en vuestro país imaginario?
Algo está pasando para que los pibes jueguen en el Espacio de la Memoria y pisen Malvinas y rían a carcajadas, libres, libres, libres.
En definitiva, podríamos decir que toda acción de gobierno que sea propositiva encastra   armónicamente con los deseos y los intereses de la sociedad y viceversa, la sociedad responde positivamente a las propuestas gubernamentales que vayan en esa dirección por donde anda la vida en los días que corren. 
El tacticaje político de la oposición, como bien conceptualiza el dirigente radical Leopoldo Moreau a los desvaríos de sus antiguos correligionarios, los llevó a perder el rumbo definitivamente. Están envueltos en una crisis terminal toda vez que, hagan el movimiento que hagan en el tablero político electoral, el resultado será catastrófico. 
Lo que cuecen por un lado, lo descuecen por el otro.
La UCR, aunque quiso disimularlo, se feudalizó y al hacerlo, sellaron su suerte y la suerte ajena del resto opositor. ¿O quién le dará la estructura territorial a Macri y a Massa sino los radicales?
En este marco se entiende que la pateada de tablero de Carrió no fue más que otro intento de acumular por derecha lo que definitivamente perdieron por centro-izquierda. Se morderán la cola cada vez más, a medida que empiecen a vencer los plazos electorales.
Es la consecuencia letal de la falta de proyecto político.
Encima el capitán no está en la cancha embarrada sino dando órdenes desde un palco VIP.
Alpiste.  

Miradas al Sur, domingo 23 de noviembre de 2014

domingo, 16 de noviembre de 2014

No se vaya que ahora viene lo mejor


El proyecto opositor ha fracasado. Estalló por el aire. Se hizo añicos la meta de juntar toda o una buena parte de la oposición en un mismo frente o alianza, ni bien asomaron las primeras definiciones acerca de candidaturas rumbo al 2015.
Era de esperar, pero es una pena para el oficialismo no tener con quién discutir proyectos de país diferentes, debatir ideas, marcos de referencia democráticos para la región y el mundo.
Es que la mediocridad hizo estragos en las filas de una oposición política y  mediática que intentó unificarse en torno a un motivo que la historia reciente demuestra como ineficaz en términos de construcción: la oposición por la oposición misma.
Chau, no va más.
Ni FAUNEN, ni la progresía anti-K, ni el radicalismo, ni el massismo comelotodo, ni el macrismo como fase superior de la derecha neoliberal, expresan hoy una opción superadora y tentadora para la porción de ciudadanos que querrían votar una alternativa al gobierno actual.
Pero atención: eso no significa que el escenario quede libre de opositores. Por el contrario, igual van a llover ofertas desde de la diáspora obstruccionista contra todo lo que haga o deje de hacer el gobierno nacional.  
Venimos sosteniendo desde hace tiempo que la falta de liderazgo político y la ausencia de un proyecto de país sustentable que pueda presentarse como pretendido “cambio” del actual proyecto nacional, popular y democrático, tornaba inevitablemente estéril cualquier intento de armado político superador. 
Es lo que viene pasando.
Nito Artaza, de la UCR-FAUNEN, sostiene que cometieron un tremendo error cuando firmaron un acuerdo con Elisa Carrió.  
Luis Juez, el dirigente ex progresista cordobés de FAUNEN, sostiene la necesidad de acordar con el PRO de Macri.
Otro radical importante como Gerardo Morales sostiene que hay que acordar con Sergio Massa.
Otro correligionario importante como Mario Barletta, afirma que no deben opinar puertas afueras del FAUNEN, que todo deben discutir puertas adentro del partido.
Ernesto Sanz y Elisa Carrió promueven la necesidad de aliarse con Mauricio Macri. 
Hay más, pero el muestrario sirve para mostrar el grosero contraste entre una oposición que sólo sabe mirarse el propio ombligo al enfrentarse entre ellos mismos y un Frente para la Victoria gobernante que casi en soledad, en cuanto representación institucional, enfrenta a los Fondos Buitres, al gobierno de Obama por prestarles su apoyo, al Reino Unido en defensa de la soberanía argentina en las Malvinas y a las principales cuevas financieras que responden a grandes bancos y que son autores penalmente responsables de sobrevalorar el dólar y atacar continuamente la moneda nacional.
Imagínese el país que nos aguardaría con estos señores gobernando. La ciudad porteña, en tal sentido, sigue siendo una maqueta viviente de esa oposición. Un ejemplo sirve para explicarlo todo, decía Napoleón: la mortalidad infantil, que es el principal indicador de calidad humana en todo el mundo, ha descendido constantemente a nivel nacional, menos en Buenos Aires donde aumentó en el último año.  
Una vergüenza total, tratándose de la comarca más rica de la Argentina.
Claro que con el quiebre final del último partido que aún queda en pie del viejo sistema de partidos políticos fagocitados por la crisis del 2001 (el radicalismo), es posible que el voto a Macri, pese al dramático dato mencionado antes, termine siendo vendido por la corporación mediática como el voto útil de la derecha.
Qué país generoso, diría mi padre.
Si a la dirigencia opositora le va de mal en peor, a su base social conservadora no le va nada mejor. ¿Por qué lo decimos? Porque no hay que dejar de señalar el rotundo fracaso del último y desesperado intento de convocar a un nuevo “cacerolazo” este jueves pasado. No fue nadie. Y los que fueron, asustaban a los chicos que pasaban por allí, que creyendo ver fantasmas, lloraban pidiendo upa a sus respectivas madres.   
Es de antología la consigna que utilizaron para esta nueva convocatoria fracasada: “Patria o Kirchner”. ¿Quién les escribe el guion? ¿El juez Griesa? ¿Paul Singer? ¿Frankenstein?  ¿Nelson Castro? ¿Quién?
Si no fueran tan vendepatrias y  no estuvieran tan llenos de odio, sinceramente nos darían mucha pena. Pero como argentinos que somos, sólo nos despiertan indignación. Mucha indignación.
El Kirchnerismo deberá estar atento a las operaciones cruzadas que prenderán instalar sobre la cabeza de sus dirigentes. Esas operaciones siempre serán orquestadas desde afuera de la gestión de gobierno y del frente gobernante. Le inventarán candidaturas, reuniones “secretas” que se hacen públicas, alianzas que nada tienen que ver con la génesis del Kirchnerismo, aviones que se cruzan en la pista.  
El mundo es un pañuelo, Magnetto; y en esta historia nos conocemos todos.
En cambio, la oposición no precisa que nadie lo opere desde afuera, porque se operan entre ellos mismos con sus rencillas internas.
Por eso, cuando repetimos la muletilla televisiva de que “no se vaya que ahora viene lo mejor” estamos diciendo, en serio, que si lo mejor está por venir para el grueso del país a partir de las políticas de estado del gobierno de Cristina, lo más estruendoso de la caída opositora todavía no ocurrió.
Será para alquilar balcones.
No es esta una afirmación del orden de la moralina, como dijimos en una nota anterior. Es una estricta descripción y cotejo de un gobierno que juega en las grandes ligas que definen el futuro del país, de la región y el mundo, de un lado y del otro, una oposición que se la pasa jugando a la silla vacía en el patio de su casa.
¿Nos vamos cantando una de Silvio Rodríguez?
“Me vienen a convidar a arrepentirme, me vienen a convidar a que no pierda, me vienen a convidar a indefinirme, me vienen a convidar a tanta mierda.
Yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Allá dios, que será divino.
Yo me muero como viví, yo me muero como viví”
O sea.
La única necedad que admitimos, es la de honrar la vida.  
Y esto lo reafirmamos con dos patriotas de nuestro tiempo: Néstor y Cristina.


Miradas al Sur, domingo 16 de noviembre de 2014


domingo, 9 de noviembre de 2014

El candidato natural del Kirchnerismo


Aclaremos de entrada nomás que para nosotros el único “candidato natural” del Kirchnerismo se llama Cristina Fernández de Kirchner.
Pero como la legislación vigente impide al pueblo votarla, el Kirchnerismo deberá construir, para triunfar, un candidato que lo pueda expresar con meridiana claridad.
Como fuerza política democrática, el Kirchnerismo podrá ganar o perder elecciones.
Lo que no está en su ADN ni en su hoja de ruta es la posibilidad de perder o licuar su identidad.
Tener en claro este apotegma ilumina cualquier análisis que se haga sobre el porvenir que nos espera en el horizonte electoral del 2015.
Ahora que ya votó Brasil, nos toca a nosotros.  
Por eso hay un bullicio que crece por adentro y por afuera del amplio espacio kirchnerista.  
Aunque el único apuro en este lío lo tiene la oposición que no da pie con bola en ninguna de sus variantes.   
Son ellos, los opositores con Magnetto al frente, los que están desesperados por inventarse una carta para poder entrar en el juego democrático electoral.
Calma: el candidato Kirchnerista saldrá de las PASO el año que viene.
Seguramente antes, la conducción del proyecto nacional, o sea Cristina, tendrá mucho para decir. 
Pero ya ronda una convicción colectiva: quien la suceda viene para profundizar el proyecto, no para frenarlo.
En este marco, el Kirchnerismo debería instalar un candidato propio que garantice coherencia y consecuencia con el camino que iniciara Néstor Kirchner y hoy conduce Cristina; que crezca en la instalación pública y en la intención de votos.
Los tiempos de la etapa los decide la conducción.
Que nadie se haga los rulos: pensar en ir a la elección encabezados por un candidato salido del formato noventista, sólo es garantía para la desesperanza y la incertidumbre.  
Además, el Kirchnerismo siempre fue transgresor, jamás posibilista. Se atrevió a encarar las empresas más difíciles con 2 $ en el bolsillo. Si hoy saliera de ese carril, se desnaturalizaría en menos que canta un gallo.
O sea.  
Lo peor que le podría pasar al Kirchnerismo no sería perder con Macri o con Massa, sino ir a elecciones con un candidato que se pareciera a esos dos.  
De ganar así, incluso, se compararía un boleto de ida a una crisis generalizada en la cima del poder político del próximo gobierno.
Y de perder así, sólo habría reproches y desmoralización. Y se sabe: uno puede perder con lo propio, pero nunca con lo ajeno o con lo que le vino prestado.
La derecha, la que tiene intereses de clase, ideología y herramientas suficientes para bancar esa ideología, sufre su hora más angustiosa en los últimos cien años: no logra aferrarse al terreno donde se disputa poder en democracia.
Es que cuando confrontan dos proyectos de país, como en este caso, los contendientes buscan hacer pie en una playa de desembarco para alcanzar desde allí la conquista de la colina. Es decir, de la hegemonía en disputa.
Si no tenés un punto de apoyo, no será posible activar la palanca para transformar la realidad.
El Kirchnerismo construyó una enorme playa de inclusión social allí donde antes sólo había exclusión y desesperanza y tiene en la juventud movilizada, el más importante sujeto social de cambio.  
La derecha, en cualquiera de sus versiones, no logró hasta hoy encontrar un agarre al terreno para poder derrotar a su adversario.     
Con otro agravante: las políticas sociales y culturales del oficialismo empiezan a demostrarse partes de un nuevo sentido común. Es la única explicación del cambio de opinión acerca de lo que es “derogable” y lo que no, según esa derecha.
Mantendrían algunas partes del proyecto kirchnerista, dicen, habida cuenta del alto costo que tendrían que afrontar si derogaran la AUH, Fútbol para Todos o la Jubilación estatal.
Como si fuera posible salvar un brazo o una pierna del cuerpo, mutilando el proyecto de país que nos gobierna desde el 2003. 
¿Podrá Magneto y compañía encontrar en los próximos meses el candidato que le posibilite alcanzar esa playa de desembarco, con representatividad y votos propios?   
Todo indica que no; que están en un serio problema, habida cuenta de la ristra de derrotas electorales sufridas por la derecha en toda América Latina.
¿Qué harán entonces?
Creemos que seguirán horadando la confianza pública en la Presidenta y en su gobierno. Al menos lo intentarán. Mentirán. Difamarán. Provocarán. Escandalizarán.
Con un movimiento de pinzas buscarán agrietar el espacio social que acompaña al gobierno ya que su deseo inconcluso sigue siendo construir ese punto de agarre al terreno que les hace falta imperiosamente. 
O sea.   
Balurdo financiero, más balurdo callejero.
Si se le facilitara a la derecha, desde el “adentro” del campo nacional, desembarcar a una hipotética confrontación electoral a través de candidatos que siempre fueron condescendientes con los poderes fácticos y monopólicos, la derrota y la fragmentación social estará a la vuelta de la esquina.
Y eso el Kirchnerismo lo tiene más que claro.
Brasil demuestra que la derecha no olvida ni perdona.
Por eso el mundo financiero reaccionó tan rabiosamente con la victoria de Dilma. 
Si tuvieran una luz de distancia a su favor, pasarían a degüello todas las conquistas sociales realizadas a costa de la distribución más equitativa y justa del ingreso. En consecuencia, los gobiernos populares de la región, deberían apurar el ritmo de la profundización de sus respectivos proyectos transformadores.
Es ahora o nunca.
Repasemos.  
El candidato del Kirchnerismo, en este marco conceptual, será aquel que exprese el más amplio espacio de unidad nacional, desde (y sólo desde) la centralidad del proyecto político que representa Cristina.
Descentralizar ese eje de representación política, sería como viajar sobre un rodado sin volante.
No es una cuestión de moralina, es una cuestión de estricta razón política. 
Si el Kirchnerismo tiene el liderazgo indiscutible de Cristina, un proyecto político de país y    una fuerte inserción y organización territorial ¿cómo no tener entonces un candidato que lo represente?    
Naturalmente, digo.      

Miradas al Sur, domingo 9 de noviembre de 2014





domingo, 2 de noviembre de 2014

El casete de Néstor Kirchner


Gisela Wild no imaginaba aquel 17 de Octubre de 2002 que estaba grabando una charla con el futuro Presidente de los argentinos.
Néstor Kirchner visitaba Rosario predicando sueños y convicciones cuando, previamente a un acto en la sede local de Luz y Fuerza, charló con un grupo de jóvenes del Centro Cultural “Arturo Jauretche” y la Revista “Paso de los Libres”.
Eran tiempos de desesperanza y de flacura política; los nombres de las agrupaciones sumaban más palabras que la cantidad de militantes que las constituían.
Fueron apenas 10 minutos de conversación, con conceptos fundantes del proyecto político inaugurado por Kirchner y que hoy conduce Cristina, su compañera de vida.  
Compárelos con la humillante actitud de los opositores pasando en fila por “TN” a recibir la hostia de Magneto.
Compárelos con la mediocre actitud de Binner que tiene que leer su discurso parlamentario porque sólo sabe decir de memoria que cree “en la mano invisible del mercado”.
El 27 de octubre de 2010, atravesada por el dolor de la noticia, Gisela se acordó de aquella grabación, la fue a buscar al viejo altillo de los recuerdos y se abrazó al casete como aferrándose a la vida del que se estaba yendo.
Apreto play.
Los jóvenes cuentan del descreimiento en la política y en los dirigentes.
Y Kirchner responde:
“El justicialismo ha dejado de representar lo que tiene que representar: una herencia policlasista histórica, con sectores medios, con trabajadores y se ha convertido en un partido aliado de los sectores de la economía concentrada. Los frentes que hacía el justicialismo en sus mejores épocas eran frentes nacionales con sectores progresistas de la sociedad y desde la época menemista, fueron con los sectores más conservadores y liberales. El PJ ha sufrido una mutación…ha dejado de expresar lo que expresaba y lo aprovechan para, en base a la identidad social que tienen, a la inserción social y a lo que significa el peronismo y significó el liderazgo de Perón y Eva Perón, a lo que significó como transformación y evolución de la sociedad, tratar de colocar ese fuerte basamento popular para sustentar un proyecto que nada tiene que ver con el peronismo. Esta es la gran verdad y la gran pelea…Antes debatíamos por ideas, por proyectos, pegábamos algunas pancartas, tirábamos algunos tiros, pero peleando por el país que se quería; la lucha era ideológica. Lamentablemente hoy se ha convertido en un partido donde los locales en vez de hablar de política hablan de negocios. En vez de que concurran cuadros de militantes concurren gerentes y clientes. Gerente  que va a repartir lo que le da el otro para abusarse de  la enorme necesidad que tiene la gente y el cliente, lamentablemente con la necesidad que tiene se subordina a la indignidad. Yo no estoy dispuesto a acompañar más. Estamos dando una de las últimas batallas por ver si el PJ puede servir para construir un frente nacional; y si no lo haremos desde cualquier lugar. Pero tenemos que volver a recuperar nuestra identidad, nuestra historia y el rol que tenemos que tener en la vida…Tenemos que volver a recuperar la capacidad transgresora…tenemos que volver a ser un país, volver a fundar una nación, es una lucha ética la que tenemos que llevar adelante”
Los pibes preguntan: “¿Nosotros tenemos la posibilidad de volver a reunirnos con Ud.?”
“Pero invítenme, yo vengo”, resuelve rápido Kirchner.
Los pibes agregan: “…el rol de la juventud es para hacer bulto, para pegar afiches”
Kirchner responde: “No chicos. Yo fui militante de la JP regional, preso de la dictadura, participé   activamente como generación en todo el drama argentino y te puedo asegurar que estoy absolutamente a disposición de Uds. Porque nosotros tenemos que volver a entrar a las fábricas, a las universidades, debatir, discutir como hacíamos en el pasado. No sentir vergüenza de los que nos representan y que nos han hecho parte de un sistema del que no tenemos nada que ver. Y tenemos que volver a dar el gran debate nacional en todas partes, esto es fundamental y la universidad es central. La construcción de un nuevo país va a pasar por la construcción de un nuevo proyecto de pensamiento en la Argentina…yo me estoy deslomando caminando el país… No queremos construir solamente un esquema electoral…queremos ser poder en la Argentina porque una estructura electoral sin espacio de pensamiento, no tiene  destino…Queremos construir un espacio de pensamiento que sintetice el proyecto nacional que después se refleje electoralmente en la sociedad. Porque si no vamos a ser un fraude más, un fracaso”
Le preguntan por el rol del Estado.
Y Kirchner dice:
“Creo en el Estado promotor…el Estado tiene que tener el control de los instrumentos macroeconómicos…una nación sin estado es una nación que no existe. No hay que tener vergüenza del Estado…”
Le preguntan si es posible trasladar a escala nacional el modelo santacruceño.
Y responde Kirchner: “…el presidente que tengan los argentinos tiene que sentarse, entrar a decidir y jugar. O juega por un proyecto argentino o juega por otro. Vos no podes levantarte como hace Duhalde a la mañana y decir el  Fondo me tiene así. A la tarde dice los banqueros se están llevando la plata. A la tarde toma un vermut con el Fondo y a la noche con otro banquero…En esta primera etapa estamos tratando de instalar el pensamiento, porque no tiene sentido llegar de cualquier forma. Yo creo en un frente nacional y popular, se va a hacer con la doctrina peronista. Se podrá hacer con el PJ o no, habrá que ver. Habrá que convocar a todos los sectores nacionales, populares y progresistas con absoluta amplitud. Hay muchos sectores que nos son peronistas, o son pero no se dan cuenta…”
Por último le preguntan por la deuda externa.
Y Kirchner dice: “…la Argentina debe negociar con autonomía. No podes negociar con organismos  internacionales e ir a pedir plata para un vaso de leche, como hizo Duhalde cuando mandó a Chiche a buscar planes sociales a EEUU. Una vergüenza…” 
Todo está guardado en la memoria. Y en Cristina. Y en su pueblo. Y en un casete rosarino. 


Miradas al Sur, domingo 2 de noviembre de 2014

domingo, 26 de octubre de 2014

Una democracia parida por las Madres



Todo lo que determina el presente y anuncia el posible curso de acción futuro, está puesto en escena como pocas veces antes en la historia. 
Pase y vean, señoras y señores.
Por eso es más que interesante acumular en la memoria, los gestos, las palabras, las señales, las afirmaciones y negaciones que se suceden en el amplio abanico de la política argentina en los días que corren.
Memorice hoy; vote después.
Hoy no vamos a extendernos en analizar y rebatir la larga lista de derogaciones con la que amenazan los opositores, sino que vamos a entrarle al análisis de la coyuntura a partir de un hecho puntual acontecido en la Cámara de Diputados esta última semana: se aprobó la estatización de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo que pasará a convertirse de aquí en más en un Instituto Universitario nacional bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
La nueva ley establece que el flamante Instituto formará profesionales altamente capacitados para la defensa de los derechos humanos.
Hasta allí la noticia.
¿Pero cuánto pasó en el antes y el después de esta legislación aprobada?
¿Cuánta historia escribieron las Madres para darle forma y contenido a la democracia que hoy gozamos los argentinos y quienes habitan nuestro suelo patrio?
¿Cuánto dolor, cuántas lágrimas, cuántas frustraciones y cuántas traiciones tuvieron que sufrir las Madres para afrontar la pérdida de sus hijos inventando y creando lo que sintieron debían hacer para reemplazar con honor y dignidad la militancia desaparecida en la larga noche de la dictadura?
La oposición volvió a mostrar sus miserias también en este tema que es fundacional y constitutivo del país democrático.
En cierta forma actuaron con la lógica fascistoide del que opina que el primer culpable de una violación es la propia joven violada por usar minifaldas y amplio escote a la vista de todos. La misma lógica de quienes en tiempos de la dictadura sostenían sin pudor alguno que si te desaparecían o acribillaban: “por algo será”.
Ese ser fascista tuvo crías y sigue vivito y coleando al interior de nuestra sociedad. Y sobre esa falsa conciencia amasa su conducta política la oposición.
Fíjese como se votó esta ley: los diputados del Frente para la Victoria votaron todos a favor; 132 en total. La UCR de Sanz y Cobos, el FAP de Hermes Binner, el Frente Renovador de Sergio Massa, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, Unión PRO de Macri y el FIT del “recontra-revolu” Pitrola votaron en contra, sumando juntos 87 votos.
Por supuesto que también hubo legisladores que se expresaron absteniéndose de acompañar a las Madres: Alcira Argumedo del bloque de Pino Solanas; Claudio Lozano, Víctor De Gennaro y Antonio Riestra de “Unidad Popular” y Facundo Moyano.
No olvidar, es la tarea.
Tomando este recorte de la realidad que estamos abordando, podemos apreciar distintos actores en movimiento: las Madres de Plaza de Mayo en primer lugar.
Por si no recuerdan los desmemoriados, son las mujeres del pañuelo blanco que cuando muchos de estos mediocres opositores estaban bajo la cama muertos de miedo o quizá colaborando activa o pasivamente con la dictadura, ellas hicieron una ronda eterna en la Plaza y lucharon en nombre de todo un pueblo.
Una repulsión especial merecen quienes durante aquellos años de plomo y aún después, en pleno liberalismo de los noventa, tuvieron una conducta ejemplar y hoy tiran su honra a los perros jugando a favor de los enemigos del pueblo y de las Madres.
El Estado es el otro actor imprescindible para entender lo que hoy se juega.
Allí están los ministros de Educación Alberto Sileoni, Desarrollo Social Alicia Kirchner, Seguridad Cecilia Rodríguez  y Defensa, Agustín Rossi, trabajando codo a codo con las Madres para invertir en futuro desde la memoria viva que ellas significan.
También hay que contar la militancia en los balcones del recinto al momento de la aprobación de la ley, cual si fueran una representación genuina de una larga marcha popular.  
Los opositores se quedaron sin palabras cuando Juliana Di Tullio, la presidenta del bloque oficial les espetó: “¿Ustedes creen que un partido político puede cooptar Madres de Plaza de Mayo, que no se han dejado amedrentar ni por la dictadura?”. Y a renglón seguido  agregó: “Es vergonzoso que lo digan. Las Madres no le pueden dar explicaciones a este Parlamento, le han dado el ejemplo.”
El nieto recuperado y hoy diputado nacional, Horacio Pietragalla, tuvo que contener la indignación al escuchar tantas ofensas juntas para poder desarrollar sus argumentos a favor de las Madres.
Al día siguiente de esta sesión parlamentaria, otro diputado de La Cámpora, Andrés Larroque, recorría las calles del barrio “La Carbonilla” junto a los ministros mencionados, el flamante Secretario de Hábitat, Ruben Pascolini, el Jefe del Ejército, César Milani y Hebe de Bonafini, titular de las Madres, inaugurando obras de tendido de cloacas, luz, agua potable y asfalto.  
Crecimiento con inclusión, que le dicen.
¿Nos damos cuenta de la trascendencia de este acto en que los desagües y el mejorado de las calles fueron construidos por soldados, oficiales y suboficiales del Ejército junto a la militancia de Unidos y Organizados y junto al Estado en su conjunto y junto a las Madres y  a los vecinos?
Ergo: el proyecto político del oficialismo se asienta sobre esta masa crítica y este nivel de conciencia que demuestran las Madres y los jóvenes.
La potencialidad de esta fuerza, las energías que desata en la construcción de futuro, son de una fuerza inconmensurable.     
Mientras que la oposición, como ya dijimos, asienta su política, suponiendo que la tiene, sobre lo más oscuro de nuestro pasado, sobre lo más retrógrado de la sociedad, sobre el más bajo nivel de conciencia y carente por ello de la mínima autoestima como nación y como pueblo.
En estas profundidades se jugarán las urnas del 2015.
Igual que hoy en Brasil con Dilma.
Por eso es bueno advertir a tiempo que todo lo que se haga y diga en los días que corren debería ser tenido en cuenta a la hora de elegir nuestro destino. 

Miradas al Sur, domingo 26 de octubre de 2014


domingo, 19 de octubre de 2014

La patria baila entre las estrellas


Juro que lo vi y cuando lo vi me largué a llorar sin que se dieran cuenta los que me acompañaban: era el cohete levantando al satélite argentino ARSAT-1 y era Néstor Kirchner con sus alas desplegadas volando emocionado al lado suyo, como haciendo fuerzas para que nada falle, para que todo salga bien, para que se  corone esa bella locura que él tuvo apenas comenzado su gobierno y diera la orden de reservar la órbita en el espacio para que en un futuro que habría construir a puro esfuerzo y voluntad la Argentina tuviera su satélite propio.
La patria vuela ahora entre las estrellas y baila y comunica y nos ayuda a estar   comunicados de La Quiaca hasta Malvinas, ida y vuelta.
Gracias a los técnicos, trabajadores, científicos y funcionarios de ARSAT, de INVAP, la CONAE y el Ministerio de Planificación.
Gracias a la vida por permitirnos vivir este momento histórico.
Gracias a Cristina por haber llevado a la patria tan alta en el cielo.
Quizá por esto mismo no es tan difícil entender a la oposición como algunos analistas y dirigentes suelen afirmar.   
Si el proceso político argentino corre a la velocidad de la luz, los opositores siguen haciendo salto rana según las órdenes publicadas por Magnetto diariamente. Están detenidos en el tiempo y empantanados en el odio reaccionario contra todo lo que huela a pueblo.
¿Cómo no entender entonces a quienes provocaron el desastre del 2001 y hoy le hablan a ese país de la exclusión que ellos mismos apadrinaron?   
No registran el avance y el cambio que experimentó la sociedad en estos últimos años. 
No aceptan que la Argentina es otra, que ya no están Menem ni de la Rúa. Ni Cavallo.
Están en un serio problema los opositores: la ven pasar (a la realidad) y no atinan siquiera a entenderla, comprenderla, valorarla, pesarla, medirla, compararla y en última instancia, ayudar a transformarla según su legítima mirada.  
Por eso no construyen una propuesta política autónoma del gobierno. Ni siquiera atinan a hacerlo.  
Para la oposición, el centro de referencia excluyente es el gobierno de Cristina; pero no una referencia para acompañar con patriotismo y dignidad lo que de bueno y patriota tenga el gobierno, sino para lanzarse contra sus filas y borrarse del mapa cada vez que tuvieron la oportunidad histórica de acompañar esta etapa política; y encima amenazar con derogar una por una las conquistas sociales obtenidas. 
El kirchnerismo, mientras tanto, la baja con el pecho, la pisa, la amasa y avanza por delante y por detrás. Por eso muestra a don Arturo Jauretche en la avenida más ancha del mundo mientras lanza un cohete nacional y popular a  las estrellas.
En ese enorme hiato que va del cielo raso opositor al cielo azul del espacio de la Argentina real, se nos va la vida en estos días.
Y digamos algo más: se rasgaron las vestiduras recientemente con las palabras de Alex Freyre respecto al futuro cantado que les espera a todos los pacientes de SIDA y otras enfermedades, remediadas sólo por las políticas públicas de salud de este gobierno.    
¿Y no es cierto acaso? ¿No es cierto que si vacían el tesoro del Estado los primeros en sufrir las consecuencias serán los que siguen viviendo por acción del Estado?
¿No es cierto acaso que en tiempos de neoliberalismo se transfieren ingresos de quienes menos tienen a los que más tienen en la sociedad?
¿No es cierto que esa situación dramática y dolorosa, humillante y letal ya la sufrimos en la Argentina antes de Kirchner?
Hipócritas.
La Argentina viene de experimentar en estos años una enorme traslación de poder social que podríamos graficar en el camino que va de la Exposición anual en la Sociedad Rural a la Feria de Ciencia y Técnica más importante del planeta llamada Tecnópolis.
Los opositores quieren que desandemos ese camino y si les fuera posible mandar las topadoras a Villa Martelli para desarmar la Feria del país que somos y del país que será.
Tarde.
Hay una voluntad irreversible en el núcleo más consciente de la sociedad argentina que no está ni estará dispuesta a desarmar un gramo de Tecnópolis, para continuar con la figura.
¿Qué no nos puede faltar para garantizar que, llegada la ocasión, así suceda?   
No puede faltar la memoria fresca que nos recuerde permanentemente de qué país venimos, a qué país no queremos volver y qué país estamos construyendo.
Si falta la memoria, mi amor, nos falta todo.   
El cohete ARSAT 1 es de tal categoría y trascendencia política que está destinado a escribir un antes y un después en la vida de la nación.
A diferencia de otros sucesos que vienen aconteciendo, haber llegado a ser uno de los 8 países del mundo que tienen su propio satélite es el resultado de una trayectoria sólo comparable espacial y temporalmente a la del propio satélite.   
No se podría explicar ni entender este momento si no se sabe apreciar el proceso transcurrido desde que el presidente Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidieran institucionalizar como política de estado a la ciencia y la tecnología. Para tal fin, se asentaron sobre la experiencia y el conocimiento acumulado por nuestros científicos e investigadores desde hace 60 años, es decir, desde épocas del primer peronismo.
Los corrieron a los bastonazos, los exiliaron, los desaparecieron, los encarcelaron, los hambrearon, los mandaron a lavar los platos, pero finalmente esa voluntad inquebrantable de nuestros científicos logró acoplarse con la voluntad política del Estado.
Todo eso junto es el ARSAT-1.  
Sinceramente, con una mano en el corazón: ¿alguien se imagina a estos opositores gobernando con satélite propio, con vacunas para todos, con AUH, con YPF recuperada, con millones de puestos de trabajo reconquistados, con 9 universidades y 1.300 nuevas escuelas construidas? ¿Alguien se los imagina gobernando a los opositores con ley de medios de la democracia, con matrimonio igualitario, con futbol para todos, con la UNASUR y CELAC?
Demos gracias a la vida: no estamos estrellados como en el 2001.
Vamos hacia las estrellas para comunicarnos mejor, que es muy distinto.  

Miradas al Sur, domingo 19 de octubre de 2014





domingo, 12 de octubre de 2014

Aquí no se rinde nadie


Rezaba una pancarta con el rostro de Cristina en el acto realizado en Las Heras, provincia de Santa Cruz, este jueves pasado: “Aquí no se rinde nadie”.
Y vaya que la realidad de estos días lo demuestra con creces.
Sin embargo, la adecuación de oficio al Grupo Clarín, más la fuerte embestida política diplomática contra los fondos buitres, la aprobación y promulgación del Código Civil y Comercial, la inauguración del Sistema Federal de Medición de Audiencias y la lucha sin cuartel contra las cuevas ilegales del dólar ilegal, por poner apenas un puñado de ejemplos, hablan que el proyecto de país que hoy nos gobierna avanza a paso redoblado derribando una por una las resistencias que los representantes del viejo país siguen oponiendo.
Es el viejo poder el que resiste y se defiende como gato entre las leñas; en tanto el kirchnerismo, como expresión contemporánea del país inclusivo, demuestra ser una fuerza política y cultural que marca nítidamente el tiempo y el espacio de este nuevo siglo.
Seguramente esta impronta y esta voluntad de pasar permanentemente a la ofensiva,  conservando y acrecentando la iniciativa política, será la marca registrada que el gobierno de Cristina impondrá a la marcha de los acontecimientos hasta el último de sus días.
Por ese lado no habrá nada que temer.    
Será la sociedad la que tendrá que lidiar con su propio destino. Y saber elegir bien cuando llegue la hora de las urnas, será una forma de hacerlo.
Decía Antonio Gramsci que “ninguna sociedad se propone tareas para cuya solución no existan ya las condiciones necesarias y suficientes o no estén, al menos, en vía de aparición y de desarrollo”.
Más allá de la prudencia que nuestra apreciación subjetiva requiere, no se puede negar   que la sociedad argentina viene labrando su propio camino y sentido común por el lado contrario que proponen los grandes medios de comunicación.  
El poder mediático hegemónico, que es el que mejor expresa a las clases dominantes y es parte constitutiva de esas clases, viene perdiendo paulatinamente su antigua capacidad de construir a su antojo el sentido común de los argentinos.
Este diagnóstico alienta mucho.   
Pero a decir verdad, será la sociedad la que deberá cultivar en su pródiga memoria los quehaceres de los días que corren.  
Cultivar, por ejemplo, la miserable conducta de los dirigentes opositores que en su gran mayoría estuvieron ausentes de las grandes decisiones que afectaron y afectan la vida de las personas y de la patria misma.   
A todo dicen que no.   
Ausentes de la patria sin aviso previo de modo permanente. 
Si la política fuera un trabajo, hace rato que ya los habrían cesanteado. Pero es harto evidente que para esos opositores, Macri, Binner, Carrió, Massa, Cobos, Sanz, la política es apenas el maquillaje previo a exponerse a las luces de un estudio de televisión.  Y si de TN se trata, obviamente que para ellos mejor. 
Es tal la distancia que media entre la mediocridad opositora y el paso distinguido del kirchnerismo en sus diferentes expresiones que, mientras los primeros debaten si está bien que el radical Gerardo Morales se saque una fotografía con Massa o si irán amontonados con Macri o no, la Presidenta dialoga con Vladimir Putin sobre la suerte del planeta y el rol decisivo de las comunicaciones.  
Pues bien, la sociedad deberá acumular y procesar todos estos datos para saber construir el futuro mediato e inmediato de los argentinos.
A un año de una nueva elección general, el kirchnerismo ya avisó que seguirá avanzando y renovando el escenario día a día.   
El que se queda quieto, pierde.  
El que se demora en el camino, pierde.  
El que no entiende la dinámica del proceso histórico que vive el mundo, la región y el país, pierde.   
Claro que la mecánica no es el fuerte del kirchnerismo.   
La dialéctica, sí.    
Dice Gramsci citando al mariscal Caviglia: “La experiencia de la mecánica aplicada de que la fuerza se agota alejándose del centro de producción es dominante en el arte de la guerra. El ataque se agota avanzando; por ello la victoria debe ser buscada lo más posible en la proximidad del punto de partida”.
La política, en cambio, como arte, oficio y vocación militante, demuestra que se pueden lograr muchas victorias aun estando lejos del punto de partida.   
No lo dice Gramsci, lo decimos nosotros. 
¿Acaso el kirchnerismo no lo viene demostrando?   
El amplio espacio kirchnerista es eso, una dinámica que avanza y renueva escenarios todo el tiempo. Es difícil que la oposición lo emule. Porque no entiende y lo que es peor, se niega a entender las leyes que rigen el devenir humano. Para ellos la vida es una fotografía, no una película que no tiene fin.
El proceso político argentino sigue trepando cimas. Viene de llevar a juicio a los fondos buitres ante las Naciones Unidas.
Es la primera vez que un país soberano se planta ante el costado más salvaje y poderoso del capitalismo neoliberal concentrado y  que no solamente no se rinde sino que obliga a pasar a la defensiva a los mismos que pusieron de rodillas a gobiernos de pueblos milenarios como Grecia.  
Ahora la política se metió de lleno en el templo sagrado del poder mediático: Clarín. Digamos más: se les metió la democracia y la ley. Y de esta cima ya no se vuelve. Allí está el nudo desatado del principal problema de la modernidad mediática. El monopolio fue tomado por la ley  y  no por un gobierno ni un partido político, que es lo que hubieran  preferido Magneto y compañía. 
La adecuación de oficio impuesta al Grupo Clarín es  la mayor y la mejor demostración del poder emergente de esta nueva democracia.
Ocurre en medio de un mundo que viene avanzando desde Oriente y que al llegar a estas playas abraza solidario a la Argentina y a toda la región.
Ver y escuchar a Putin hablando desde Moscú a Santa Cruz y a Cristina viceversa, es ver y escuchar a la nueva configuración del poder en el planeta.
No hay batalla que libre el kirchnerismo en soledad; aunque parezca solitario en una sesión del Congreso.   
Hay un nuevo mundo que los acompaña.
Y hay un pueblo que no afloja.  


Miradas al Sur, domingo 12 de octubre de 2014