jueves, 8 de agosto de 2013

La vida entre los escombros



La Presidenta viajó desde la ONU hasta Rosario, sin escalas, para poner el cuerpo en el lugar exacto donde habitó la vida y hoy habita la muerte y la desolación. 
El calendario marca que el próximo domingo vamos a las urnas nuevamente. Lo que no previó la justicia electoral ni nadie, es que esta vez no habría actos de cierre.    
La tragedia de Rosario nos incendió el corazón y el almanaque, abriendo una nueva herida colectiva y cerrando por duelo la campaña.  
El primer paso en esa decisión lo dio el Frente para la Victoria. Luego lo siguieron todos los partidos de la oposición. Más vale tarde que nunca.
El rostro desencajado y triste de Cristina ayer sobre los escombros, nos representa a todos los argentinos en un mismo sentimiento de dolor. Al menos, a todos los argentinos de bien.
Los desgraciados de siempre, los portadores de odio y revanchismo, son ese monstruo que surge sin pudor alguno de las entrañas del espanto. Y que agrede. Y que muerde. Y que titula y estimula más y más odio desde la página de Clarín, la pantalla de TN y la de todos los medios del Grupo de Magnetto.
Ojala todos los días votemos con el alma un final de ciclo para ese “país” del resentimiento.
Un “país” que va con lista propia. ¿O acaso no son los que comulgan y destilan odio todos los días del año levantando el dedo medio con Lanata?
¿O acaso no son los que llevan candidatos de Clarín, con ilustres duhaldistas y hasta con ex integrantes de la maldita policía de Duhalde?
Dijimos que una elección se puede ganar o perder, lo que no se puede hacer es mentirle descaradamente al ciudadano como lo hizo Sergio Massa y su escandalosa denuncia sobre el presunto robo a su vivienda.
Ahora resulta que el ladrón era un hombre de su íntima confianza.
Si estos tipos ganan el domingo, la democracia decente, inclusiva y participativa, estará seriamente amenazada.
Para hoy se aguarda ansiosamente lo que en su momento dijimos desde aquí, sería el otro cierre de campaña entre la verdad y la mentira, entre la decencia y la corporación mafiosa, entre Víctor Hugo Morales y Magnetto.
Allí estaremos muchos junto a Víctor Hugo, junto a los trabajadores de prensa, junto a los que se identifican orgullosos con la fuerza del amor, acompañando como se debe y se puede el lado digno de la vida, como dice el propio Morales.  
Será una forma de abrazar a las Madres, a las Abuelas de Plaza de Mayo y a los nietos y las nietas recuperadas en una ronda que es eterna.
La recuperación de Pablo Germán, el nieto número 109 anunciado ayer, es una linda razón para seguir eligiendo la esperanza y para seguir viviendo y construyendo un país cada vez más justo e igualitario.
Que así sea para siempre.

El Argentino, jueves 8 de agosto de 2013