martes, 6 de agosto de 2013

Robó, mintió, huyó y lo pescaron



Alguien robó la casa del candidato Sergio Massa. ¿Seguro que robó?
Alguien mintió sobre ese robo. ¿Cuántos son los que mintieron?
Alguien huyó de la escena del robo. ¿Fue uno solo o fueron varios?
Alguien fue pescado con las manos en la masa. ¿Pero a la masa que amasa cuántos más la amasaron?
El partido de Tigre tiene un régimen de apartheid donde, por un lado, hay señores y señoras de alta alcurnia viviendo en barrios privados muy bacanes y por el otro, arrinconados sobre el borde, a punto de caerse de la vida y de los sueños, hay otro tanto de personas sin cloacas, sin trabajo digno, sin agua potable, sin tendido de gas, sin salud y sin escuelas.
Esa división social resulta siempre indigna para la convivencia de cualquier comunidad que se precie de tal. Pero hete aquí que a Massa y a la oposición le preocupen  mucho más los “buenos modales” antes que esa división entre la gula obscena de los más ricos y el hambre miserable de los más pobres.
Massa, adalid de la bandera de la seguridad y de “la ancha avenida” de la concordia, nos acaba de informar a todos los argentinos que en el distrito que el gobierna cualquier ladrón de cuarta puede ingresar hasta la alcoba del intendente, robar sus pertenencias y huir por la misma puerta que utilizan él y sus vecinos ricos que habitan ese country.
Massa, el que encabeza las encuestas electorales según sus promotores y anunciadores de los grandes medios del poder económico ¿nos acaba de mentir al ocultar que el ladrón que ingresó a su casa es un puntero de su propio partido?   
Massa, el que irrumpió hace poco como la cara nueva de los opositores, ayer brindó una conferencia de prensa para denunciar públicamente un robo cometido 15 días atrás. No estuvo acompañado por “jóvenes renovadores de la buena onda” sino por antiguos personajes como la diputada Graciela Camaño, esposa de Luis Barrionuevo y por Alberto Fernández, otrora Jefe de Gabinete, ex asesor de YPF-Repsol y ex nexo de Clarín con el gobierno y nunca viceversa, según dicen por allí.
O sea.
Esta meresunda nos lleva a una sola pista: alguien está muy asustado y sale desesperado a embarrar la cancha antes del domingo.
Lo acosan con una citación judicial a Víctor Hugo y arman algún zafarrancho como este robo, más la sospecha de “fraude electoral”.
Si fuese así, ojala bajen un cambio porque por esta senda irán de mal en peor. La gente ya no come vidrios.
Además ¿cómo creerles a quienes se ausentan siempre del trabajo legislativo, como Gabriela Michetti, Carrió o De Narváez y hoy piden descaradamente el voto ciudadano diciendo que “la política es un servicio”?  ¿O a qué “servicio” se refieren?
Que la memoria nos ayude a la hora de votar. 

El Argentino, martes 6 de agosto de 2013