martes, 24 de septiembre de 2013

Una cumbre entre buitres y halcones



Antes de partir a Nueva York donde hoy participará de la Asamblea General de la ONU, la presidenta argentina definió que esta  vez “será una cumbre entre los buitres de la deuda y los halcones de la guerra”.
Razones no le faltan a Cristina.
Bajo el acoso judicial y mediático de los fondos buitres que buscan desesperadamente comerle  las entrañas al conjunto de los argentinos y el mal aliento de los halcones armamentistas que “descubren armas químicas” cada vez que bombardean a otro país, nuestra presidenta deberá  participar del máximo ámbito internacional existente alzando su voz por la paz y la justicia.
Antes estará la queja y  la denuncia de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, contra las autoridades de los EE.UU. por el espionaje que hicieran a varias dependencias oficiales del país hermano.
La rémora de la deuda externa,  el conflicto en Siria, el regreso de los topos norteamericanos (¿o nunca se fueron?) más la búsqueda de justicia en la causa AMIA y Embajada de Israel y el reclamo permanente por la soberanía en Malvinas, son el marco de la intervención de la presidenta en la ONU.
Mientras Cristina asume el rol de jefa de la nación argentina ante un frente externo que es un tembladeral por la gravísima crisis que afronta el mundo y los continuos desaciertos de los países centrales para resolverla, el gobierno nacional se debe seguir ocupando aquí de defender un frente interno atacado por los miembros de la vocería del Grupo Clarín y por su mascarón de proa, Jorge Lanata.
La campaña está al rojo vivo y el círculo rojo mete la cola como diablo que es.
La última trapisonda la están cometiendo con el Banco Nacional de Datos Genéticos que se trasladará del Hospital Durand a un lugar donde estará en mejores condiciones aún.
Pero mienten todo el tiempo.
Si ahora duele mucho la mentira es porque atacan de manera salvaje a una institución que es respetada y valorada por los organismos de derechos humanos.
Es  tan alevoso el ataque mediático, tan cruel, tan inhumano, que además afecta a los médicos y personal profesional  responsables de buscar y encontrar  la verdad en la memoria más dolida de los argentinos.
Ayer se conoció que la redistribución del ingreso en la Argentina mejoró en el segundo trimestre  del año. El “Coeficiente de Gini” que mide la desigualdad del ingreso, demostró la veracidad de algo que afirmó recientemente Juan Carr: estamos muy cerca de lograr el Hambre Cero en el país.
Sumemos al feliz augurio, otro que informa que está llegando en pocos días más la científica repatriada número 1.000.
Perdón por la inocencia, pero… ¿no sería bueno para  los argentinos que los candidatos destaquen más estos temas?


El Argentino, martes 24 de septiembre de 2013