viernes, 6 de septiembre de 2013

Buitres por aquí, buitres por allá



Allí está Cristina.
Es la primera vez en nuestra historia que la Argentina está sentada en el lugar exacto donde se decide una nueva configuración del mundo.
Antes nunca había sucedido.
Éramos peones del destino que marcaban otros. 
Perón abrió el camino con su tercera posición en los años de posguerra. Pero Argentina estaba sola. No existía el Mercosur, la Unasur, ni la Celac.
Hoy el domicilio de esas decisiones está en San Petersburgo, Rusia. Y sus participantes son los jefes de estado de los 20 principales países del planeta, más los representantes de los organismos financieros y comerciales multilaterales. 
Si habrá paz o no en Siria es una vigilia que nos desvela a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Pero también es la demostración del aislamiento de los EE.UU. y la reducción de su poderío al tenebroso poder de daño militar de sus misiles.
Podrán vencer, pero no convencer.
Si pese a todas las presiones a favor de la paz y el dialogo, finalmente el gobierno de Obama se decide arrojar sus bombas sobre Siria, la grieta abierta a nivel mundial se profundizará entre los países que emergen después del colapso neoliberal, de un lado, y aquellos que se aferran al viejo orden que dejó la Segunda guerra y la guerra fría, del otro. 
La irrupción del G-20 ya es un efecto de la crisis del multilateralismo. Y el fallo a favor de los fondos buitres en la justicia norteamericana, también. Y la actitud opositora en el Congreso negándose a votar a favor de la quita de impuestoa las ganancias a los trabajadores que perciban sueldos hasta 15 mil pesos, deberá anotarse en ese mismo viejo orden injusto que dominó la vida en el planeta hasta no hace mucho.
Los buitres viven de la carne muerta. Igual que los guerreros que pretenden convencernos que la multiplicación de la muerte redundará en una vidamejor.
Allí está el artículo de Joseph Stiglitz que recomendó Cristina para alumbrar mejor el panorama.
Allí está la presidenta de los argentinos planteando a viva voz ante sus pares que “necesitamos un sistema justo para reestructurar deuda soberana”.
Allí está planteando “la necesidad de formular una ley de quiebras a nivel internacional”. Y que se llamen guaridas fiscales y no “paraísos” a los centros financieros donde se esconde el dinero.
Allí está defendiendo la paz y condenando la guerra contra el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino.
¿Qué pensarán Massa y Macri sobre estas cuestiones?
¿Y Magnetto que le da letra a los buitres? ¿Qué tal si se les pregunta?
Como pidió Cristina se le pregunte a Obama porqué se niega a debatir sobre los fondos buitres en la Cumbre del G 20.
O sea.
Buitres hay en todos lados.

El Argentino, viernes 6 de septiembre de 2013