miércoles, 25 de septiembre de 2013

Sólo la paz es justa



Todos hablaron de la paz en la 68° Asamblea General de las Naciones Unidas.
Todos pidieron por la paz y negaron la guerra como vía de resolución de los conflictos que hoy sacuden al mundo. Todos condenaron el uso de armas químicas.
Aún el mismo Barack Obama con su duro discurso de gendarme mundial con fecha de vencimientoapostó por la paz; eso sí,en medio de amenazas,por las dudas. A ver si alguien se da cuenta que el gigante está más débil.
Tendrán que repensar el rol de los EE.UU. ante el mundo. Nadie les dio el rol de país “excepcional” para violar la soberanía de ningún pueblo en la tierra.
La apelación a la paz es una buena noticia. Ahora habrá que defenderla y transformarla en hechos.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no tuvo pelos en la lengua cuando condenó sin ambigüedades el espionaje de los EE.UU. que afectó a su país.
Imagine Ud. a su vecino pinchándoleel teléfono o pispiando por arriba de la medianera  para saber qué hace Ud. en la intimidad de su hogar. ¿Lo podría saludar amablemente al otro día como si no pasara nada?
El nuevo presidente de Irán, Hassan Rohani, también abogó por la paz.Y le tendió una mano al presidente Obama en retribución al llamado a negociar que aquel hiciera antes. “La paz está a nuestro alcance” dijo, como convocatoria a formar una coalición mundial por la paz y contra todo tipo de guerra.
“Hay que traer la primavera y expulsar al invierno”, citó a un poeta iraní.
Y luego habló la presidenta de los argentinos solidarizándose con las víctimas de Kenia y de todos los atentados terroristas en cualquier lugar del planeta.
Propuso con firmeza la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU por demostrarse obsoleto ante el conflicto en Siria y ante todos los conflictos.
“Derecho de veto, no; consenso, sí” fue la propuesta de Cristina.
Hiroshima y Nagasaki, el napalm en Vietnam, las cámaras de gas de los nazis, los cadáveres de estadounidenses arribando a su tierra, desfilaron por su discurso. 
Porque “No hay guerras justas, sólo la paz es justa”, enfatizó.
Condenó al Reino Unido por militarizar con armas nucleares el Atlántico Sur.
“No tenemos doble estándar, lo condenamos”, afirmó.
Son los que hablan de derechos humanos, pero no los respetan. Respondió indignada contra el discurso único que prevalece en aquellos que hablan y miranimperialmenteal mundo.
Pidió reformar y empoderar a la ONU.
Con elocuencia exigió a Irán, avanzar en la causa AMIA.
Malvinas, el armamentismo, Siria, la crisis mundial, la pasión y el mensaje del Papa y los fondos buitres estuvieron presentes en el discurso de Cristina.
Y en todos ellos, la idea madre de que la paz no sólo es una meta. La paz es el camino.

El Argentino, miércoles 25 de septiembre de 2013