domingo, 8 de septiembre de 2013

Política y anti-política en tiempos de Cristina



Lo imposible, sucede. Pasemos lista y luego analicemos.
*Cristina Fernández de Kirchner fue una de las principales protagonistas en la última Cumbre del G-20 realizada en San Petersburgo, Rusia. ¡Ole!.
*Allí confluyeron, en un mismo plano, la situación nacional con el contexto internacional; se expresó en un par de cuestiones que no tienen desperdicios a la hora de hacer cualquier análisis comparativo con nuestra historia más reciente o más lejana. Vergüenza ajena.
*La soledad de Obama fue patética cuando solicitó a sus pares que lo acompañen en su vuelo de escarmiento letal contra el pueblo sirio. En el Palacio Constantino retumbaron las voces de China, Rusia, Argentina y Brasil abogando por la paz mundial y en las calles miles de jóvenes replicaban el clamor del Papa en la misma dirección.
*Que la Cumbre se haya expedido contra las guaridas fiscales y no de “los paraísos”, como propuso Cristina y en contra del afán financiero endeudador y la flexibilización laboral, son la muestra elocuente que el mundo sigue girando y en cada giro inventa nuevas coordenadas que, más tarde o más temprano, lo llevarán a girar alrededor de una nueva fuerza de gravedad que no sea la impuesta en estos años por el sistema capitalista tragamonedas. Ojala que llueva café en el campo.
*En nuestro parlamento nacional sucedió lo previsible: el Frente para la Victoria votó la quita del impuesto a las ganancias para el 90 % de los trabajadores y el casi 100 % de los jubilados, gravando la renta financiera para compensar lo que no perciba el Estado de aquí en más. 
La oposición se opuso nuevamente. Lamentable.
*El diario La Nación recibió la indignada respuesta que se merecía por su negacionismo de la dictadura que alentaron en 1955 y 1976.
Empecemos a desgranar este breve cuadro de situación.
Asistimos en vivo y en directo a un profundo cambio en la relación de fuerzas a nivel planetario  como no se daba desde los tiempos de la posguerra mundial. El ocaso de los EE.UU., en tanto potencia hegemónica y ordenadora, se hizo más que evidente. Enfrente de él emergen nuevos países que, felizmente, no tienen correlato con ese mismo afán belicista y depredador: China, Rusia y la India entre ellos.
Fue en ese contexto donde la Argentina, representada por nuestra presidenta, se ubicó en un rol central. Las fotos sólo dan cuenta de ese protagonismo político y sirven, de paso cañazo, para mostrar el grotesco de quienes siguen aquí con la cantinela del “aislamiento” internacional.
En esas cumbres nadie es invitado a sentarse, a pararse, a caminar ni hablar donde no le corresponde.
En el debate por la paz en Siria, Argentina estuvo en la vanguardia junto a Rusia. Que no haya sido mencionado el tema en la declaración final es un triunfo de la política contra el ánimo guerrerista que buscó desesperadamente un apoyo al propósito de arrojar bombas y misiles en nombre del imperio.
Pero Cristina también tuvo un rol destacado en la discusión por un reordenamiento económico que impida el pase libre al capital financiero y sus guaridas fiscales. Y aquí sobrevolaron los buitres nuevamente. Pregunten a Obama por qué no se trató ese tema, Cristina dixit. Como si lo peor de la humanidad en tiempos del capitalismo decidiera refugiarse en los depósitos de los fabricantes de armas y en las guaridas de los fondos buitres.
Si el sistema mundial se redujera a estas dos guaridas, la armamentista y la financiera, habrá que redoblar los esfuerzos para seguir alimentando la política y empoderando a los pueblos para defender la paz y la inclusión social.
Si no es así, estaremos en el horno.
En este marco se tuvo la prueba de la infamia más vergonzante para cualquier ciudadano que se precie de tal al comprobar que el acoso a la Argentina de algunos organismos se fundamenta en las tapas y las editoriales y las declaraciones opositoras que consignan los diarios locales, particularmente Clarín y La Nación. 
Incluso el viernes, cuando la Cumbre culminaba, una editorial de Clarín se ubicó de manera alevosa contra la Argentina y a favor de la negativa de Obama a tratar tan espinoso tema para el sistema a nivel mundial.
Cipayismo explícito, le dicen.
Habría que remontarse al brindis por el Pacto Roca-Runciman de la Década infame para encontrar alguna huella antinacional tan escandalosa.
El desacople de la política genera todos estos daños a la sociedad.
La anti-política, mata; para decirlo bien y pronto. 
Obama no apela a la política para buscar una solución al drama sirio; apela al poder de las armas.
El capital financiero no sabe ni quiere saber nada de política económica para el desarrollo sustentable de las naciones; sólo sabe comprar a diez para después reclamar que vale mil.
El monopolio mediático extorsiona y aprieta con sus titulares para obtener mejor renta global; no respeta a la política porque estaba acostumbrado a la subordinación de  la política.
El gobierno inglés no quiere hablar políticamente con la Argentina sobre la soberanía en Malvinas. Porque sabe que pierde cualquier discusión política. 
Y  los pueblos, como decía Germán Abdala, que no tenemos armas nucleares ni las queremos tener, que no tenemos guaridas financieras ni las precisamos, que no tenemos grandes medios corporativos para dominar mediáticamente ni pretendemos tener, los pueblos, decía Germán, sólo tenemos a la política para transformar la vida en dirección a la justicia y la inclusión social.
Hay que hacer docencia diciendo a los cuatro vientos que la anti-política declamada por Massa, por Macri, por Carrió, por Duhalde, por De Narváez y amplificada por Clarín y La Nación, es parte constitutiva de la política de los poderosos.
Massa es la anti-política en la misma medida que hace antiperonismo. Por eso pide “no mirar el pasado”, para que nadie se acuerde que cuando nos inocularon el virus de la anti-política, la política la puso Cavallo, Redrado y las balas policiales que asesinaron a Kosteki y Santillán.
Dar este debate entre la política y la anti-política, es debatir a fondo el sentido de la vida.

Miradas al Sur, domingo 8 de septiembre de 2013