jueves, 26 de septiembre de 2013

El Granadero de Perón



Federico Deacon era soldado granadero en 1973.
Estaba asignado a la custodia de la Residencia presidencial de Olivos, cuando el 20 de Junio de ese año volvió Perón a la patria.
Y fue la Masacre de Ezeiza.
Y una piba de la JP llamada Cristina Fernández se encontró de golpe con la balacera y corrió para seguir viviendo.
Y en Olivos el granadero Federico vio a Perón por primera vez. Y Perón lo saludó y le puso ambas manos sobre el hombro.
Con el paso del tiempo, Federico fue capitán de barcos, hasta que renunció por un infarto provocado por las políticas neoliberales que entregaron nuestro mar en los años noventa.
La joven fue diputada, senadora y después presidenta.
Ahora se escribieron.
Y es imposible no emocionarse en los tiempos que corren.
A cada paso que damos, la vida nos regala una caricia como esta para convencernos que no nos merecemos el dolor de volver a ningún pasado feo. 
Es imposible no emocionarse con el discurso de la Presidenta en la ONU.
Es imposible no alegrarse con la noticia que afirma que las ventas aumentaron en agosto 15% en supermercados y 20,1 en shoppings y reírnos con la inocente y certera definición del legislador Juan Cabandié: “Clarín le quiere hacer creer a la gente que Massa es Mickey Mouse y Tigre es Disney World".
Es imposible no indignarse y enojarse con Hermes Binner cuando acusa a los compatriotas chaqueños, paraguayos y bolivianos de la pobreza  que sufre Santa Fe desde que el propio Binner era gobernador.
Es todo pasión en los días que corren.
Es imposible no esperanzarse con la noticia que informa acerca de  los trenes que vendrán  a mejorar nuestro sistema ferroviario,  como lo viene anunciando el ministro Randazzo y que el ministro Rossi anuncie que  después de varias décadas volvemos a construir embarcaciones para la Defensa  y que Mariano Recalde informe sobre el crecimiento continuo  de Aerolíneas Argentinas y  que el ministro De Vido anuncie nuevas obras para la sufrida Córdoba.
O sea.
Avanzamos en rutas, en trenes, en barcos y en aviones… ¿y en serio que no te emociona?
Martín Fresneda presentó el libro “La patria es el otro”  de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, ligando la defensa y el valor de esos derechos en todos los terrenos de la vida, en el trabajo, en la educación, en el deporte, en la cultura. ¿No es para emocionarse?
¿Y no es para indignarse observando la reiterada postura de la oposición en el Congreso votando y discurseando contra el Presupuesto Nacional enviado por el Poder Ejecutivo cada año?
El corazón no da para respiro: al final de la jornada Cristina entregó certificados de la casa propia a otros miles de argentinos.
O sea. La Argentina ya no vive a la intemperie.

El Argentino, jueves 26 de septiembre de 2013