viernes, 10 de mayo de 2013

Un país entre sonetos y sanatas



La Presidenta habló por Cadena Nacional y rindió cuentas ante la sociedad acerca de la ayuda estatal a los damnificados por el temporal del pasado 2 y 3 de abril. 
¡Cuánta distancia entre la palabra de una Presidenta que trabaja de Presidenta y los opositores que sólo cumplen el triste papel de lenguaraces del poder económico y mediático! 
Dejemos el soneto por un rato.
Después de la extensa exposición del equipo económico en el Senado de la Nación reafirmamos algunas certezas:
El gobierno  busca blanquear los dólares no declarados en el sistema financiero. Y  la oposición, no.
El gobierno busca generar propuestas alternativas y novedosas para enfrentar las cuevas de la economía ilegal. Y  la oposición, no.
El gobierno busca defender y profundizar su modelo de crecimiento con inclusión social, creando herramientas útiles y necesarias para crear a su vez más empleo y producción. Y  la oposición no.
El gobierno camina calles, comercios, empresas y bancos buscando acortar la distancia entre los intereses sectoriales y los intereses colectivos. Y  la oposición, no.
El gobierno reafirmó su decisión irrenunciable de no enfriar la economía, de no devaluar la moneda nacional, de no rebajar los salarios, de no destruir ni frenar el proceso de industrialización abierto en los diez últimos años, de no apostar al ajuste salvaje ni estimular el desempleo ni el endeudamiento externo. Y la oposición, sí.
Esta ristra de certezas fue dicha por los Senadores de la oposición como una letanía de las tapas de Clarín y La Nación de todos los días.
Vergüenza ajena.
Llama la atención la sanata catastrófica de opositores y periodistas “especializados” contra las iniciativas del  gobierno, cualquiera fuese esta.
Ante cada pasoque da elgobierno contra las corporaciones económicas, mediáticas y financieras, los opositores sanatean como si fuese el fin del mundo.
Así pasó con la recuperación del ahorro de los trabajadores y la demolición del negociado espurio  de las ex AFJP; con el uso de reservas del Banco Central para afrontar las deudas heredadas de gobiernos anteriores; con la ley de movilidad jubilatoria; con la recuperación de Aerolíneas e  YPF; con la ley de matrimonio igualitario; con el “No al ALCA” y el “Chau FMI”. 
La lista sigue.
Entonces que ningún opositor se enfade si le preguntan: ¿A quiénes defienden ustedes?
Al ciudadano de a pie, seguro que no.
Porque si el gobierno hubiese claudicado ante cada sanata e intento de golpe de mercado de los últimos años, la Argentina volaría por los aires como en el 2001 y 2002.
Paciencia. La solidaridad con los inundados está garantizada.
La felicidad del pueblo y la grandeza de la nación también.  

El Argentino, viernes 10 de mayo de 2013