viernes, 17 de mayo de 2013

No te mueras todavía, Videla



No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí un rato más. Hasta pagar tus cuentas en la tierra y no en el infierno que te espera.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que digas dónde están mis compañeros desaparecidos.
Y dónde están los pibes de los compañeros y las compañeras que todavía no recuperaron su identidad y eso es un crimen de lesa humanidad que aún perdura.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que nos cuentes cómo fue el gran robo de Papel Prensa, qué hablaste con Magnetto, con Ernestina de Noble y con el último de los Mitre cuando se hicieron con aquel botín de guerra que constituye el otro crimen que perdura.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que digas dónde están los hermanos chilenos, peruanos, paraguayos, uruguayos, brasileros, bolivianos que cayeron con el “Plan Cóndor”.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta contarnos cómo fue la Masacre de Margarita Belén que personalmente ordenaste y hasta decirnos dónde está Fernando Pierola y dónde los compañeros que mataste allí y que aún no encuentro.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta contarnos cómo se repartieron el fruto del programa de Martínez de Hoz y la Sociedad Rural a la que vos blindaste con tus bayonetas y cómo prorratearon con Massera la riqueza masacrada del país de los argentinos.

No te mueras todavía, Videla.
Quédate aquí hasta que nos digas dónde están las fosas con los compañeros, el mapa de los vuelos de la muerte, la red de asesinos y ladrones, militares y civiles, jueces, curas y arzobispos, los torturadores que componían con vos la dictadura.

No te mueras todavía, Videla.
Y si te mueres finalmente, como todo parece, pronuncia nuevamente la mejor de tus frases, esa que dice:
“Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”.

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(17 de mayo de 2013. El día que la muerte se miró al espejo y decidió morir)