miércoles, 18 de diciembre de 2013

La justicia es posible y necesaria



Ayer, cuando más golpeaba el calor sobre el asfalto ardiente, una brisa de aire fresco llegó desde Tucumán: La Corte Suprema de Justicia de esa provincia resolvió revocar el fallo absolutorio que un Tribunal otorgó anteriormente a la banda imputada por la desaparición de Marita Verón y disponer, en consecuencia, las penas que corresponden a 10 de los 13 acusados.
La justicia es posible y necesaria.
También en Tucumán la justicia ordenó la detención de otros 7 policías que participaron de la sedición policial reciente y la vinculación simultánea con los violentos saqueos que conmocionaron a la población.
La justicia es posible y necesaria.
Ni el dolor de Susana Trimarco, la madre de Marita, ni la angustia de los millones de compatriotas que sufrieron el alzamiento de la policía y la acción criminal de las bandas que actuaron en varias provincias, encontrarán una reparación hasta que la justicia castigue con ejemplar sanción a los culpables. Por eso decimos que es una brisa de aire fresco lo dispuesto ayer por la justicia tucumana. Por algo hay que empezar y está bueno que haya sido así.
En el país de la impunidad los criminales nunca iban presos. Por el contrario, desde el poder que tenían, eran ellos los que decidían a su antojo y conveniencia la cárcel o la libertad de los ciudadanos.
Ya no es tan así.
Los genocidas de la última dictadura están presos, enjuiciados y condenados como dicta la ley. Y en este país que se enorgullece de ser el país de la memoria, la verdad y la justicia, todos los criminales deberán rendir cuentas ante la justicia.
En una democracia fuerte y decidida a profundizar el cambio y la inclusión social, el que las hace, las paga.
Si los recientes sucesos violentos que arrancaron en Córdoba no fueron producto de un estallido social, de muchedumbres hambrientas en busca de alimentos, pues entonces fueron y son producto de la criminalidad. Por eso cada bandido que atente contra la paz social, vista o no vista uniforme, se tendrá que atener a las consecuencias que dicta la ley en una sociedad civilizada.
Sería deseable, además, que el sistema democrático encuentre la forma de defender mejor la honorabilidad y la humanidad del pueblo, en general y de quienes representan a ese pueblo, en particular.
Los salvajes ataques contra la Presidenta y contra la memoria de su esposo, el Presidente Kirchner, no tienen antecedentes en estos 30 años de democracia. Las voces y las plumas del Grupo Clarín y su socio La Nación son una provocación constante contra la inmensa mayoría de la población.
¿Qué están buscando? ¿Una reacción agresiva en sentido contrario?
No la habrá.
Sólo  la paz es el camino. Así lo quiere el pueblo.

El Argentino, miércoles 18 de diciembre de 2013