miércoles, 4 de diciembre de 2013

Es la hora del dialogo




Al final del día la imagen en pantalla mostraba al Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich y, bandera argentina de por medio, al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.
A un costado del funcionario kirchnerista miraba desde su retrato, Rodolfo Walsh. 
A la espalda de Macri, los ojos atentos de Arturo Jauretche. 
La fotografía de ayer tiene el precio de la democracia. Así nomás.
Por que pese al bombardeo de odio y resentimiento que a diario dispara el monopolio de medios, Clarín y La Nación y pese al llamado permanente a la discordia y al desánimo de algunos sectores beligerantes de la oposición, esta vez la Argentina se pone a la altura de su circunstancia histórica.
Ganó la democracia; perdió el autoritarismo de Magnetto y de Lanata.
Y perdieron los cultores de la mano dura contra los pobres y la mano blanda con los dueños del poder económico concentrado.
En la conferencia de prensa Capitanich tuvo tiempo para fundamentar los logros económicos y sociales de la década. Y Macri para hablar de la inflación.
Mientras Daniel Scioli completaba la ronda del dialogo y Chivilcoy enfrentaba su drama, en  Neuquén  fue condenado a prisión perpetua el policía Claudio Salas por un caso de gatillo fácil.
Su víctima fue el joven Brian Hernández de 14 años.
Los jueces fundamentaron su sentencia en que el uniformado usó su arma reglamentaria “en forma innecesaria e irracional” cuando el vehículo en el que se trasladaba el adolescente no se detuvo en un control policial.
Imagínese.   
“Alto, alto” dice el policía. El automóvil no se detiene porque no escuchó la orden, o no lo vio, o escuchaba música, o es medio sordo; o por lo que sea, pero no paró.
Y el policía sin mediar razón, disparó. Y mató.
¿Se imagina una situación semejante, pero con aviones derribados como quiere Sergio Massa?
Sucedió en Perú el 20 de abril de 2001.
Una avioneta Cessna 185 fue interceptada por la Fuerza Aérea del Perú con apoyo logístico de la CIA y la DEA. La pequeña nave no modificó su vuelo y fue derribada. Cuando cayó a tierra fueron encontradas muertas en su interior  la misionera bautista Verónica Bowlers y su hija Charity de siete meses y gravemente herido al piloto Kevin Donaldson. Todos estadounidenses.
No había drogas ni mercadería ilegal a bordo.
Fue una pena de muerte sin juicio previo.  
Así como condenaron al asesino de Brian, deberían condenarse socialmente a quienes irresponsablemente alientan estos crímenes.
Sean contra peatones, autos o aviones.
La asunción de hoy de la nueva ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez y del titular de la Sedronar, el  cura Juan Carlos Molina, reafirma que el gobierno opta por la vida.  
Nunca por la muerte.

El Argentino, miércoles 4 de diciembre de 2013