viernes, 11 de octubre de 2013

Una semana muy particular



No fue una semana cualquiera. Fue una semana donde la respiración de un país quedó suspendida por una eternidad que duró unos cuantos  días.
Desde el chequeo médicodel sábado, pasando por el cosquilleo del domingo y llegando al  primer parte médico después de la intervención quirúrgica del día martes, ocurrieron muchas cosas que resumimos  así: la presidenta se operó y la Argentina se desnudó.
La historia que venimos construyendo colectivamente en la última década no reniega de la épica,  ni del asombro, ni del susto en la garganta, ni de la alegría a borbotones. La dolencia de Cristina fue todo eso. Y lo seguirá siendo hasta verla nuevamente entre nosotros.
Pero lo peor ya pasó y hoy sentimos que estamos todos convalecientes y evolucionando favorablemente sin complicaciones, como expresan los informes anunciados por Alfredo Sccocimarro en las puertas de la Fundación Favaloro. 
La ausencia temporaria de la presidenta sirvió para darnos cuenta, una vez más y de manera dramática, que ella es la jefa de una nación, más que de un gobierno.
Ella se enferma y a la Argentina le duelen todos los huesos.
A quienes la aman, les duele  el corazón y rezan.
Pero hablemos de los huesos que temblaron en la semana que se fue.
La Argentina se desnudó porque cada uno fue cada cual en ese breve espacio.
La corporación del poder económico mediático aprovechó la volada para agitar las aguas por si pescaba algo.
No estaba sólo quebrantada la salud de la presidenta; según Clarín, La Nación y  sus socios menores, estaba quebrantada “la salud de la república”. 
Que lo sepan todos: la miseria humana de escribas y parlanchines bailaba en una pata mientras la presidenta exponía su cráneo en el quirófano.
Lo cierto es que Cristina se recupera, el gobierno gobierna y la oposición no da pie con bola.
En el medio sucedió un debate televisado donde Elisa Carrió se pareció más que  nunca a Cecilia Pando y Juan Cabandié reafirmó su condición humana y su inclaudicable compromiso político.
De Bergman, el candidato del Pro, no podemos decir mucho porque casi no habló.
Cuando la presidenta vuelva a casa se encontrará con tres novedades mayores:
1)      Los republicanos locales no pudieron replicar lo que hicieron sus pares de EE.UU. y felizmente, Argentina tiene su  Presupuesto aprobado.
2)       En estos diez años el salario mínimo argentino se multiplicó por 14 y superó ampliamente el de la región, EEUU y España.
3)      Informes privados,  igual que el Banco Mundial, reafirmaron que la clase media argentinase duplicó en la última década y que Argentina se destaca por ser el país latinoamericano con el mayor aumento de su clase media.
Falta mucho. Pero el camino es este. 

El Argentino,  viernes 11 de octubre de 2013