domingo, 27 de octubre de 2013

La democracia en estado de gracia




A 30 años de inaugurar esta democracia recuperada y a tres de la muerte del ex Presidente Kirchner, las urnas se aprestan a recibir nuevamente el voto ciudadano.
Como si los nombres de Raúl Alfonsín y el de Néstor Kirchner unieran en este día  las coordenadas más importantes de la historia que estamos escribiendo.  
Para celebrarlo, ellos nos convocan a votar y festejar el poder que reside en la voluntad del pueblo.
Es un homenaje que nos hacemos entre todos. O entre muchos. O entre las mayorías.
Nada es casual. Los dos grandes hombres que aquí citamos convocan a la épica y al compromiso inmanente de la democracia real. Con sus más y con sus menos, con avances y retrocesos, con virtudes y defectos, ellos fueron los Presidentes que en distintos momentos y circunstancias señalaron con el dedo índice de la autoridad legitimada por el pueblo, quiénes eran los enemigos de la democracia y quiénes los que la sostuvieron siempre.
Ambos coincidieron en señalar al poderoso grupo económico, financiero y mediático Clarín, como el verdadero patrón de la vereda en los tiempos que corren; esto fue así desde el maridaje espurio con la dictadura que les permitió quedarse con Papel Prensa y constituirse en un poder que está por afuera del Estado de derecho.  
Repasar los andariveles por los que transitó la democracia en estos treinta años o abreviarlos incluso en esta última campaña electoral, nos da una medida certera de esta puja que aún perdura.
Tres círculos de representación, diversos y convergentes, se ciernen sobre el gobierno nacional, igual que sucede en otros países de la América del Sur.
Imagine usted la Casa Rosada como centro geométrico político y abra el compás desde allí.
El circulo mayor, que va de afuera hacia adentro, de la lejanía hasta nuestro territorio, lo conforman las fuerzas del capitalismo financiero que desde Europa, los EE.UU. y en particular desde los fondos buitres, buscan atenazar nuestras democracias imponiendo a golpes de corridas cambiarias y operaciones políticas mediáticas, la voluntad maliciosa del poder financiero global. 
Ahora abra un círculo más cercano en relación al centro. Allí tendrá a las poderosas fuerzas económicas y financieras locales y trasnacionales que operan desde adentro y desde afuera de nuestro país. Son grandes terratenientes, son bancos, son cuevas financieras, son medios corporativos nucleados y conducidos por el Grupo Clarín, son empresarios que prefieren la devaluación y la importación para hacer lo que mejor saben hacer: apostar al mercado externo y vaciar la demanda de consumo en el mercado interno.  
Por último, abra un círculo más pequeño y más cercano alrededor del centro político que expresa la voluntad popular. Son los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones y agrupamientos de la oposición al gobierno nacional, popular y democrático.
Pues bien, la mayor obra cultural que deja el kirchnerismo es haber puesto a la luz estos tres círculos, desnudar el poder real y expresar y defender con uñas y dientes el poder de representación que emana del pueblo. Se entiende porqué se enfrenta con el primer y segundo círculo y trata de no antagonizar con el tercer círculo que representa a la oposición. Sabe que ellos no son el adversario principal del desarrollo, pero sabe también que ese círculo está íntimamente ligado a los dos primeros. Esos opositores están colonizados por los dos círculos del poder. No hablan por sí mismos ni por sus representados. Hablan más en nombre de la agenda que les dictan los poderes económicos mediáticos, que por los genuinos intereses que podrían expresar sus votantes.
La democracia no estará completa hasta que el camino liberador que emprendió el hombre que se murió un día como hoy se haga eco y verdad en el universo de la política, ese universo que integran oficialistas y opositores, o para dejarlo más claro, todos los que hoy se someten a la máxima institución de la República: la voluntad del pueblo cuando va a las urnas.
Hoy se eligen legisladores nacionales que compondrán la nueva relación de fuerzas que tendrá el Congreso Nacional.
Más allá del bendito lugar común de celebrar este día de plena democracia, habrá que decir que al final de la jornada habrá ganadores y perdedores. El espacio político que se quede con la representación mayoritaria en el Poder Legislativo, será el verdadero ganador. Todas las demás contiendas, provinciales y locales, serán victorias y derrotas importantes pero constituirán resultados parciales que sólo tendrán impacto en una primer lectura. Y habrá que valorarlas como tales. Pero a poco de andar, la realidad sólo se preguntará quién tiene más bancas en diputados y quién en senadores.
El kirchnerismo atenderá el resultado de hoy para saber cómo seguirá avanzando en el  proyecto de país inclusivo que conduce Cristina. Si triunfa es una historia, si pierde otra.
En un caso afinará la sintonía fina entre el Ejecutivo y el Legislativo en torno a las leyes que precisa el modelo de desarrollo. En otro, tendrá que enfrentar un Congreso adverso que será capaz, por ejemplo, de dejarlo sin Presupuesto como ya lo hizo.
La oposición es un archipiélago que sólo se constituye en continente cuando de pegarle al gobierno se trata. Antes y después cada cual atiende su juego.
La lectura plana y geométrica de esta teoría de los círculos, por llamarlo de algún modo, tiene otra lectura quizás más profunda y menos descriptiva: la batalla de este tiempo histórico se libra en nuestras cabezas y en nuestros corazones. Hacia allí van dirigidos los dardos más venenosos de la desesperanza y el pesimismo crónico que nos tiran diariamente desde los diarios, las radios y la televisión corporativa.
Hoy es una linda ocasión para demostrar que somos definitivamente un pueblo libre de ataduras coloniales y tutorías medievales.
Pensamos y votamos libremente igual que vivimos y amamos apasionadamente.
Un día la voluntad popular se tenía que juntar con la memoria y el futuro en el recuerdo de Néstor Kirchner.
Y ese día es hoy. 

Miradas al Sur, domingo 27 de octubre de 2013