lunes, 29 de octubre de 2012

El héroe colectivo entre nosotros





Este 27 de octubre debería ser valorado por los académicos, los periodistas, los analistas, los comunicadores, como un mirador panorámico de la historia argentina y sus asuntos.  
¿Por qué?
Primero, porque nos permitió observar cómo miles de voces, de manos y de cuerpos se movilizaron a lo largo y ancho del país para pintar escuelas, plazas, paseos, parques, reparar los juegos de los pibes en la placita de los barrios humildes, expresando así su homenaje a Néstor Kirchner.  
Luego fueron los actos unificados. En Buenos Aires, en Parque Lezama; y así en cada provincia y ciudad.
Segundo, por que vimos una Plaza de Mayo que se llenó de pueblo al anochecer, de hombres y mujeres que acudieron solos o en familias o en racimos barriales a decir “presente” a la memoria de Néstor.
Tercero, porque esa multitud que se derramó en cientos de lugares recordaba el nombre de Néstor vivando a Cristina; la Presidenta, la compañera, la militante, la conductora del proyecto nacional, popular y democrático.
Paremos aquí.
Constituye todo un dato político comprobar que la fuerza organizada del kirchnerismo probó su tonicidad muscular, tanto en lo organizativo como en su capacidad de movilización y quedó a la vista que cumplió con creces sus objetivos.
Realizar más de 1500 actividades solidarias, en distintos pueblos y ciudades de la Argentina, no es para cualquiera.
Por eso mismo es necesario subrayar la masiva concurrencia espontánea a la Plaza de Mayo. Esa es la reafirmación de lo que alguna vez dijimos en esta columna: el kirchnerismo es una revolución cultural con alta definición política y social; pero no está enlatada en una  estructura fija.
Ninguno de los acontecimientos del día hubiese ocurrido sin la existencia de organización militante ni unidad popular bancando este proyecto de país que lidera Cristina.
Y ya que estamos.
Tanto Oscar Parrilli  hablando en el acto realizado en la ex ESMA, como Juan Abal Medina, en distintas oportunidades a lo largo de la jornada, coincidieron en afirmar que el gran legado que dejó Néstor tiene nombre de mujer: Cristina.
Ese es un dato político mayor en esta coyuntura.
Porque recordar a Néstor, pese a Clarín y sus voceros, no tuvo el atractivo de la nostalgia estéril e impotente de los homenajes con que se recuerda lo que ya es pasado, sino la potencialidad del futuro alumbrando el día a día.
Cuando los entrevistados, conocidos o no, señalaban que Kirchner les devolvió la política como herramienta y la autoestima como nación y pueblo, enseguida agregaban el nombre de la Presidenta.
Esa es la fuerza popular que se prepara para la gran batalla política y cultural del 7D.
Y demostró que tiene con qué darla.

El Argentino, lunes 29 de octubre de 2012


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