domingo, 17 de noviembre de 2013

La mujer que está volviendo




Algunos dicen, más por intuición que por información, que Cristina Fernández de Kirchner nunca terminó de alejarse de las  decisiones que se adoptaron en su tiempo de reposo y que vuelve mucho mejor que antes.
Y otros dicen que no volverá a ser la misma y que padece de males que sólo profesionales de la talla “científica” de Nelson Castro pueden alcanzar a conocer. Lo dicen por revanchismo y odio, no por certeza alguna. 
Son dos países distintos los que hablan estos días: uno es el que ama y otro es el que odia a esa mujer que está volviendo a un lugar del que presuntamente nunca se fue del todo.
Lo cierto es que la bienvenida, como expresión de deseo, es para la Presidenta de todos los argentinos. La Presidenta de los 40 millones, como la anuncian en los actos públicos. 
La mujer que está volviendo es, para oficialistas y opositores, el vértice político institucional irremplazable en esta democracia que construimos.  
Por eso mañana será un momento especial en el devenir de nuestro pueblo. Porque la mujer que está volviendo inaugurará una etapa que seguramente se recordará como la etapa donde muchos de los sueños colectivos acunados en los últimos años, empezarán a dar sus frutos para las generaciones que vendrán.
Algunos laten. Otros, tiemblan.
¿Qué busca sino el equipo técnico jurídico de la AFSCA trabajando a destajo con las presentaciones de adecuación que hicieran los grupos de poder mediático?
Busca dictaminar con precisión y justicia el cumplimiento de la ley de medios.
¿Y qué busca descubrir desde que amanece el día, el equipo que designó el ministro Agustín Rossi clasificando hoja por hoja los archivos secretos de la dictadura que encontraron en un oscuro subsuelo?
Busca saber la verdad de lo ocurrido en tiempos de la dictadura y el maridaje espurio con el poder económico cada vez más concentrado desde entonces.
Podríamos seguir preguntando y respondiendo con el camino que recorre el proyecto de país que conduce Cristina.
Y saber entonces que José Sbatella, al frente de la UIF, también trabaja incansable y valientemente para que la justicia disponga de todos los elementos que permitan detectar el lavado de dinero de los poderosos y el origen del poder que usurparon con el terrorismo de estado.
En otro orden de cosas, podríamos anotar con letras de molde la decodificación por primera vez del genoma completo de tres argentinos realizado por científicos argentinos, en laboratorios argentinos y con el pleno apoyo del Estado argentino.
¿Qué vino a buscar sino en los centros de investigación el científico repatriado número 600, Adrián Turjanski, acompañado por el doctor Marcelo Kauffman?
La Argentina, en términos científicos tecnológicos, entró de lleno al siglo XXI.
Cuando en unos días más se lance un satélite que tendrá por meta enviar información sobre la tierra, la salinidad, las plagas y el clima, información vital para la agricultura, pesca, hidrología y planificación territorial, como afirmó el ministro Julio De Vido, la Argentina se ubicará en el selectivo club espacial que conforman sólo 11 países en  el mundo, con satélites diseñados, creados y fabricados aquí, con científicos argentinos dedicados por entero al desarrollo espacial y por si fuera poco, con plataforma de lanzamiento enteramente nacional.
Es el Estado volviendo.
La pregunta que cabe, ahora que vuelve Cristina, es: ¿esa Argentina que se desarrolla por arriba y por abajo se corresponde, por ejemplo, con Tecnópolis y sus más de 4 millones de visitantes o con la mala onda que tiran día a día los titulares de Clarín, TN y La Nación?
Siguiendo con el ejercicio de saber preguntarnos: ¿qué busca el grupo monopólico con su política comunicacional permanente de agraviar, ofender el buen gusto y el honor de las personas, mentir y difamar sobre las conductas de los funcionarios del gobierno, tirar el ánimo colectivo al nivel de sus zócalos?
Busca generar una realidad virtual donde se imponga el odio y la desesperanza.
A  río revuelto. Como si desearan que el país, no el gobierno, fuese invadido por el narcotráfico que hoy devasta otros países hermanos y que no fuera cierto que seamos un país de vanguardia en políticas sociales, en ciencia, en seguridad, en turismo, en desarrollo con inclusión, en desendeudamiento, en educación, en trabajo.
Sólo les falta publicar en los clasificados que “se precisa mano de obra para realizar saqueos y toma de rehenes”.
Mientras se está en guardia permanente para evitar cualquier desmán enloquecido de aquellos que sienten la pérdida de sus privilegios y mientras se despliega en abanico un sinfín de medidas gubernamentales para la coyuntura, sería deseable centrar y atrapar con todas las manos con que cuenta el Estado, el huevo de la serpiente que anida en nuestro suelo.
¿Es cierto que la Justicia ya dispone las actas originales que demuestran que la dictadura secuestró y obligó a firmar bajo torturas la entrega de Papel Prensa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón?
¿Es cierto que la UIF dispone ya de las pruebas que ameritan denunciar por apropiación, durante el terrorismo de Estado, de varias empresas argentinas?
Hay que hincarle el diente allí a la serpiente. Que no pueda escapar. Que no pueda hacer como si aquí no pasa nada y que esto es fantasía trasnochada del zurdaje kirchnerista.
Durán Barba alabando a Hitler y Macri sosteniéndolo, es la misma cara de Sergio Massa proponiendo la pena de muerte sin juicio previo derribando aviones sospechosos.
Al retorno de esa derecha apelan los sindicalistas Barrionuevo y Micheli cuando alientan la destitución de la Presidenta.
Al retorno de esa derecha corresponde la situación carcelaria como se ve en las tenebrosas imágenes de la Alcaidía de Resistencia.
Al retorno de esa derecha apuestan los que apuestan a la devaluación de la moneda y el fin del Estado al servicio del pueblo.  
La mujer que está volviendo conoce en su propio cuero el ácido cruel de esa derecha.  
Y mañana vuelve. Hay que saber cuidarla, como dijo Fidel.
Ojalá la veamos nuevamente vistiendo los colores de la primavera.

Miradas al Sur, domingo 17 de noviembre de 2013