domingo, 24 de noviembre de 2013

La mesa, el trabajo y la utopía



Volvió Cristina y volvieron los pibes al centro de la escena. Todo un rasgo del cambio de época.
El aire que se respira en las calles vuelve a ser un verdadero torbellino esperanzador.
Se hace evidente, para los que la aman y para los que no, que faltaba Cristina para que el milagro suceda. 
La huella inaugural que en esta semana le imprimieron a la gestión de gobierno el nuevo Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, reafirma la certeza de que el Kirchnerismo es un movimiento que siempre está comenzando.
Hace y comienza. Hace y comienza. No se detiene a disfrutar las mieses de la gloria vana por lo que construyó en estos últimos años. Ni se detiene a lamentar lo que de bueno no obtuvo en las últimas elecciones.
“Se suelta el pelo y me invita a salir con ella a escena”, parece decirnos como la canción de Serrat. 
Entramos de lleno al tramo decisivo que coronará el proyecto de país inaugurado en el 2003 con Néstor Kirchner y profundizado luego por Cristina.
Un tramo que llegará a cruzar su recta luminosa cuando Michelle Bachelet, Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner relancen la UNASUR más temprano que tarde.  
Ese será el tiempo de la gran victoria, cuando al mismo tiempo y por fin, la justicia se digne a enjuiciar a los civiles de la dictadura que ensangrentaron sus manos para quedarse con el poder de Papel Prensa. Sólo entonces la plena vigencia de la ley de medios marcará todos los relojes de la democracia.
La mirada histórica está indicando que nos acercamos velozmente a ese tiempo de resolución. Ya falta menos.
Si el objetivo es cuidar la mesa y el trabajo de los argentinos, como afirmaron los flamantes ministros, la Presidenta convocó a un objetivo igual de sublime: defender la utopía de seguir construyendo un país más justo e inclusivo.
Algunos recuerdan seguramente las imágenes televisivas de los primeros científicos repatriados por el gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En una de ellas se veía a una pareja joven, con dos hijos, científicos ambos, que contaban en cámara el motivo y el momento de su vuelta al país. Fue cuando Néstor Kirchner luego de perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires en el 2009 interpretó y así lo declaró públicamente, que el pueblo le estaba pidiendo al gobierno que profundice su proyecto inclusivo.
Los científicos en cuestión, escuchando a la distancia estas declaraciones, se miraron emocionados y a dúo se dijeron: “Estos tipos están locos. Hay que volver al país para apoyarlos. No los dejemos solos”.
No hicieron cuentas ni especulaciones económicas. No preguntaron por el valor del dólar ni por los índices de inflación. No les importó la derrota electoral en Buenos Aires. Se enamoraron del proyecto político. Y volvieron a casa.
La utopía de un país mejor los convocó nuevamente a la patria.
Quizá la esencia del Kirchnerismo sea justamente esa voluntad de construir y vivir en un país más libre, más igualitario, más inclusivo, más soñador y más esperanzado. Y si todo eso viene, además, acompañado por un modelo económico que funciona bien, tanto mejor.
Lo primero es lo primero.
Con la vuelta de Cristina sucede algo así en estos días.  
Volvió la mística, volvió la pasión, volvió la causa nacional, popular y democrática. Y los nuevos ministros  aceleraron el paso y las medidas y los encuentros con empresarios y sindicalistas se sucedieron vertiginosamente. 
Cuando la Presidenta afirmó desde los patios de la Casa Rosada que volvía para profundizar el modelo, estaba marcando en un solo trazo el horizonte mediato e inmediato de los argentinos.
Habría que ordenar, en consecuencia, cualquier análisis político y cualquier valoración que se tenga sobre las designaciones y las bajas en el gabinete, partiendo de ese eje ordenador del debate. El rumbo es claro: el proyecto será profundizado de aquí hasta el último minuto de la gestión presidencial de Cristina.
Pero nos quedaríamos cortos con esta sola idea. Porque la Presidenta también marcó los principales objetivos del proyecto.
Repasemos brevemente las principales definiciones de Cristina.
*Llamó a la unidad de los argentinos, sin agravios ni violencias y respetando nuestra diversidad.
*Comprometió los esfuerzos del Estado en la recuperación de los ferrocarriles y de las vías navegables.
*Subrayó la recuperación de YPF y de Aerolíneas Argentinas como empresas nacionales emblemáticas.
*Valoró la baja del desempleo al 6,8 % y el resurgimiento de la industria y el aparato productivo nacional.
*Destacó especialmente la recuperación de la soberanía en sus distintos planos: la soberanía energética, la soberanía industrial y la soberanía alimentaria.
*Renovó el apoyo y el reconocimiento a la inmensa labor del INVAP y el ministerio de Ciencia y Tecnología, igual que a la política educativa, la política de derechos humanos y la política social.
Dijo la Presidenta en un pasaje de aquel emotivo y profundo mensaje a los jóvenes:
“Estamos poniendo mucha inversión a la educación, a la innovación tecnológica, a la ciencia y al amor. Porque la política no es ajena a la vida y la economía menos aún. No pueden llevarse a cabo como empresa, como objetivo si, además, no tenemos también utopías, ilusiones y esperanzas. Quiero rescatar que hemos vuelto a enamorar a muchísimos jóvenes que se han acercado a la política. Yo digo que este mundo, este mundo globalizado, del que se han apoderado flagelos que asolan todos los países sin distinción de fronteras, tiene que ver con la pérdida de las utopías”.
Detengámonos aquí por favor.
Que el amor es una categoría política lo aprendimos con la poesía de Roque Dalton y otros grandes poetas como él. Pero escuchar el concepto en labios de la Presidenta de la Nación le da una sustancia diferente, cualitativamente superior, maravillosamente lúcida y esperanzada.
Algunos se van y otros vienen. Pero quien escribe la Historia es un pueblo que canta envuelto en sus banderas, con un mismo proyecto y una misma conducción.
Y  el mismo amor, la misma lluvia.    

Miradas al Sur, domingo 24 de noviembre de 2013