miércoles, 27 de noviembre de 2013

Hoy todos somos YPF



El mundo gira alrededor del sol y del petróleo.
El sol tiene asegurada su existencia por 5.000 millones de años más. Pero el petróleo no.
Por eso los países que cuentan con ese recurso son y serán los más preciados del planeta hasta que la humanidad logre reemplazar esta principal fuente de energía que utiliza masivamente  desde hace más de un siglo.
En este marco hay que ubicar la decisión histórica de la Presidenta de la Nación de recuperar para los argentinos nuestra empresa nacional madre, Yacimientos Petrolíferos Fiscales.
La prolijidad y la solvencia en la gestión expropiatoria de YPF permitieron llegar a este momento en que el Estado argentino impulsa un acuerdo de compensación con la española Repsol en los términos que marcan nuestra Constitución Nacional y la ley aprobada oportunamente por el Congreso.
La Argentina tendrá ahora el campo libre de acechanzas y amenazas externas e internas para negociar con empresas de cualquier parte del mundo a fin de aprovechar para el crecimiento y el desarrollo del país las riquezas con que cuenta el subsuelo de la patria.
Esto tiene un nombre propio: Soberanía energética.
Pasando en limpio: El Estado volvió a ser el dueño de sus recursos; pero como son necesarios miles y  miles de millones de dólares para explotar esos recursos, se asocia con aquellas empresas que reúnan y acepten las condiciones que ponga el Estado argentino para explorar, por ejemplo, el preciado yacimiento de Vaca Muerta.
No hay misterios ni milagros. Hay voluntad de ser libres y crecer en un mundo que se achica y busca hacernos dependientes. Al parecer, México cumplió un importante rol en la negociación que hoy llegaría a su fin.
En un mundo que no sale de su crisis y contra tanta mala onda de cabotaje mediático, el Estado recuperó en estos años para la sociedad argentina el manejo del ahorro nacional con la eliminación de las ex AFJP, las rutas aéreas con la recuperación de Aerolíneas Argentinas, inició el proceso de recuperación de los ferrocarriles y las vías navegables, construyó políticas de ciencia y tecnología que hoy permiten que la CONAE y el INVAP puedan construir satélites y plataformas de lanzamiento propios y ahora libera de deudas a YPF para seguir avanzando y creciendo.
Estamos hablando de las columnas principales que sostienen la estructura sólida de cualquier país que se precie de ser un país soberano.
La Presidenta, que ayer recibió de punta en blanco a directivos alemanes de una compañía química líder a nivel mundial, irá coronando de ahora en más las inversiones que sean necesarias para nuestro desarrollo.
Pese a los agoreros, la Argentina es a ojos del mundo real, un país previsible para vivir y para invertir.

El Argentino, miércoles 27 de noviembre de 2013