jueves, 21 de noviembre de 2013

El día que juramos todos



La principal noticia que se produjo ayer es que Cristina, la Presidenta, la compañera, se reencontró con su pueblo.
Casi podríamos decir que fue su tercera asunción del mando.
La primera en el 2007. La segunda en el 2011. Y la tercera ayer.
Fue el día que asumieron sus funciones  los nuevos ministros, Capitanich, Kicillof y Casamiquela y ella les tomó juramento en la Casa Rosada.
El Salón Blanco estaba repleto de invitados, familiares y amigos de los funcionarios.
Pero el alma de la tarde fue que volvió Cristina y se encontró con una juventud que llenó hasta el último rincón de la Casa de Gobierno.
Todos los patios estaban cubiertos por una multitud que no se veía desde hace mucho tiempo.  
Y  Cristina habló a todos en dos oportunidades y los saludó otras tantas veces.
Fueron mensajes cargados de emoción y bajada de línea. Para decirlo pronto.
Rescatamos a las apuradas cuatro ejes centrales:
*Vuelve para profundizar el modelo y el proyecto de país en curso desde el 2003.
*Vuelve para unificar definitivamente a los argentinos; en paz, en democracia y sin agravios. 
*Vuelve para alimentar los sueños y las utopías de un pueblo que ha vuelto a creer.
*Vuelve para ayudar a defender las conquistas logradas en estos años.
Pasaron por su imaginario nuestra empresa YPF, los Ferrocarriles, las vías navegables, Aerolíneas Argentinas y por supuesto, el rol protagónico de la juventud y los trabajadores en la construcción de esa consigna escrita en la pata del pingüino que le regalaron: “Organizarse para transformar”.
Ese encuentro entre la Presidenta y una parte de su pueblo, la más joven, la más soñadora, la más comprometida con pasión y vida con el proyecto de país que ella lidera y conduce, quizá sea un signo de estos tiempos que hay que saber leer y valorar.
El clima que se vivió ayer era el clima de un estreno antes que el de la despedida que auguran los medios concentrados.
La Argentina demuestra que en tiempos del kirchnerismo la vieja ley de gravedad que regía a los gobiernos al llegar a medio término, también se cumple ahora, pero al revés.
El pato rengo es la oposición, no el oficialismo.
El kirchnerismo luce tan renovado y luminoso como su conductora. 
Pasemos lista.
*El nuevo gabinete cuenta con un amplio apoyo de la opinión pública y de los principales sectores representativos de la sociedad.
*El peronismo territorial cuenta desde ayer con uno de los suyos en el elenco gubernamental. El más votado de los gobernadores peronistas es el nuevo Jefe de Gabinete.
*El nombramiento de Kicillof es aire fresco y puro para la gestión.
No importa el lugar que cada uno ocupe. Importa el viento que soplamos.
Quizá por sentimos que ayer juramos todos.

El Argentino, jueves 21 de noviembre de 2013