martes, 5 de noviembre de 2013

El hallazgo del dinosaurio vivo



De todos los dinosaurios encontrados en el subsuelo del  Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea, uno está vivito y coleando: Papel Prensa es su nombre.
El país se sacude con el hallazgo del mayor archivo de la dictadura anunciado ayer por el ministro de Defensa, Agustín Rossi.
Algunos se emocionan. Otros, ponen las barbas en remojo.
Si la política de Memoria, Verdad y Justicia inaugurada por el Presidente Néstor Kirchner  y profundizada por Cristina fuese un árbol de pie, hoy estaría cargado de flores y de frutos y de un follaje tan esperanzado como la primavera.
Y el país se sacude en estos días con el fallo de la Corte Suprema de Justicia declarando la constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, con la firmeza y claridad del Estado democrático en hacer cumplir la Ley de inmediato, con la decisión del monopolio Clarín de aceptar cumplir con lo que obliga la Ley  y con el hallazgo del valioso archivo oculto de la dictadura. 
Todo ocurre ahora. 
El paso dado por la corporación mediática supera los aviesos fines que, sospechan algunos,  tiene el grupo de Magnetto.  
Pero los dinosaurios que durante una vida ningunearon al Estado o se sirvieron de él para enriquecerse  y marcar la agenda cotidiana, ayer sacaron número en la mesa de entradas del AFSCA, es decir del Estado democrático, para presentar la prolongación de su plan de adecuación.
Ahora viene la fase de la sintonía fina, es decir, peritar los bienes que se ponen en juego, investigar sobre el alcance de la presentación empresaria, laudar sobre su validez legal y varias cuestiones más.
La adecuación de Clarín significa en términos históricos que vinieron al pie de la ley y el derecho como cualquier hijo de vecino.
En esta democracia manda el pueblo y el Estado que lo representa.
Se acabaron las tutorías de facto.
Volvamos al hallazgo de los dinosaurios. 
El anuncio realizado por el ministro Rossi  muestra el trasfondo más oscuro de la dictadura y lo que es peor, su continuidad a través de los poderosos socios civiles que supieron tener los genocidas.
Más allá de las abominables “listas negras” de los dignos artistas populares, del  tratamiento comunicacional perverso y siniestro sobre los desaparecidos, hay que prestar mucha atención a la documentación que liga a los bancos privados con la dictadura.
Y más allá de todo eso, prestar mucha atención al caso Papel Prensa.
Resulta ser que está documentado que la dictadura analizaba y ejecutaba acciones para con la empresa a la par de la detención de la familia Graiver, la propietaria genuina.
La historia que escribe nuestro pueblo se vale de sus dolores.
Que la justicia se valga de las cuentas pendientes.

El Argentino, martes 5 de noviembre de 2013