martes, 11 de junio de 2013

La patria es un peligro que florece



Mañana vence el plazo para presentar las alianzas partidarias que competirán en las próximas elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
Diez días después, el 22 de junio, se deberán presentar ante la Justicia electoral las listas de candidatos de esas alianzas. 
Que nadie lo dude: las PASO vienen marchando a paso de vencedores.
¿Dónde quedó la oposición que aseguraba estar predestinada para ser la superación de este ciclo kirchnerista que, según ellos, se estaría terminando?
¿Cuáles son las alianzas y cuáles sus programas?
¿Dónde quedó la progresía iluminada con su potente luz alumbrando el camino a incautos como nosotros?
¿Dónde está la derecha unificada?
¿Se presentará Magnetto como Berlusconi en Italia?
“La patria es un peligro que florece”, decía Leopoldo Marechal, el escritor y poeta que nació un día como hoy en 1900.
Quizá la historia de la patria siempre haya sido así.
En esta década que transitamos juntos, como pueblo y como nación, supimos atravesar el  peligro con el que amenazaban las corporaciones locales, las multinacionales, el extinto ALCA, la patronal rural.
Y la verdad que tan mal no nos fue en la superación del peligro.
Superamos la garra imperial de Bush, el desabastecimiento de la vieja y la nueva oligarquía, las 1500 tapas adversas de Clarín y sus asociados, las varias corridas cambiarias, las mil y una operaciones de Lanata. Y crecimos y lo hicimos juntos, sin renunciar un milímetro al proyecto de país inclusivo que inició Néstor Kirchner y continuó Cristina.
“El miedo sólo sirve para perderlo todo” dijo alguna vez Manuel Belgrano y la verdad sea dicha: este pueblo que somos ha perdido el miedo.
Ahora bien, del otro lado del camino los opositores ofrecen otros peligros que también conocimos en carne propia los argentinos, allá en la antigüedad, antes del 2003. El peligro de la ingobernabilidad, de la mediocridad en la gestión, el peligro de tener una bolsa de gatos gobernando sin proyectos, sin modelos, sin destino. Y ya sabemos cómo termina eso: con un helicóptero levantando vuelo desde la Casa Rosada y un tendal de muertos, heridos y millones de hambrientos en las calles desoladas de la patria herida.
El peligro de la patria de Marechal, vale la pena.
El de los opositores, nunca más.
El gobierno mientras tanto, gobierna. Inaugura obras, como ayer lo hizo la Presidenta en Santa Cruz, Santiago del Estero y Chaco. Resuelve cada frente de tormenta con la mejor gestión posible. Denuncia al imperio de Cablevisión. Promueve la democratización de la justicia.
Cristina abrevió así su programa de gobierno:
“Voy a enfrentar todo lo que venga con tal de dejar un país organizado”
De eso se trata.

El Argentino, martes 11 de junio de 2013