miércoles, 12 de junio de 2013

Cualquier bondi los deja bien



Hoy vence el plazo de presentación de alianzas para participar en las elecciones primarias de agosto próximo.
Uno tiende a creer que por estas horas los partidos afinan su instrumento, repasan el programa político que van a proponer a la ciudadanía y terminan por componer los equipos de estudio, investigación y gestión que desarrollarán los futuros legisladores. 
El Frente para la Victoria, por ejemplo, gobierna a nivel nacional, la mayoría de las provincias y ciudades de todo el país. O sea. Sus propuestas y sus equipos están a la vista de todos desde hace diez años.
Importa lo que digan sus candidatos, pero importa mucho más todo lo que hicieron en esta década transcurrida.
La oposición que no gobierna, salvo un puñado de provincias y municipios ¿qué puntos cumple de esta guía para la acción democrática electoral que antes enunciábamos?
Dicho de otra manera: ¿Cuáles son sus propuestas, equipos y perfiles de sus candidatos?
Por el carril derecho todo pasó por amontonarse contra el gobierno nacional, contra Cristina, contra el kirchnerismo, contra La Cámpora, contra el proyecto nacional, popular y democrático que inauguró Néstor Kirchner y continúa Cristina. O sea. Todo es “contra de”. ¿Pero qué proponen como política superadora para cuando estén sentados en sus bancas?
Por el carril de la progresía queda claro que el objetivo es el mismo. Pero pagando un costo irreversible: el progresismo antiperonista estalló en varios pedazos. Y lo que es peor: Solanas ya anunció que la alianza que constituyeron tiene fecha de vencimiento en el próximo octubre. O sea. Todo es un envase vacío. Como si usted eligiera en la góndola del supermercado la latita de tomates más vistosa pero cuando la abre en su cocina, sólo encuentra aire en su interior.
La otra particularidad de este cierre de listas es el fracaso estrepitoso de la operación mediática instrumentada en el programa de Lanata con los ya famosos lumpen-boys Fariñas y Elaskar. Todo tiene que ver con todo y la serie de operaciones de difamaciones de presuntos ilícitos que conjeturalmente afectarían al gobierno para que luego favorezcan a los candidatos opositores se pinchó antes del día indicado, es decir, el día de las elecciones. Era todo mentira.
Como mentira fue que Pino era la izquierda y De Narvaez tenía un plan contra la inseguridad.
En el estribo: hoy más que nunca hay que volver a las palabras de la Presidenta cuando ligó la seguridad a la democratización de la justicia. 
El horrible y repudiable asesinato de Ángeles Rawson y la muerte del hincha de Lanús así lo exigen.
Que el que las hizo las pague.
Si a la oposición cualquier bondi los deja bien; a la democracia y a la gente, no.

El Argentino, miércoles 12 de junio de 2013