lunes, 29 de abril de 2013

No hubo errores; no hubo excesos



Aún se respira en el ambiente el humo de los gases lacrimógenos y la acidez en los ojos del gas pimienta. Y duelen las heridasde las balas disparadas por la policía Metropolitana de Mauricio Macri en el Hospital Borda de la Ciudad de Buenos Aires.
“No hubo errores; no hubo excesos; son todos asesinos los milicos del Proceso”,  se cantaba en las plazas populares cuando amanecía la democracia.  
Igual que ahora. No hubo errores ni hubo excesos.
Hasta donde fue posible reconstruir los hechospor el periodismo, los médicos, los enfermeros  y la militancia que acudió solidaria hasta el lugar de la represión,  fue el mismísimo Macri el que dio la orden de reprimir a mansalva.
La bajada de línea editorial del monopolio mediático fue más que manifiesta: lo ocurrido en el Borda no fue una represión,  sino un “enfrentamiento”.
Desconfiemos entonces.
¿Quién se enfrentó con quién? ¿Los pacientes contra la policía? ¿Los médicos contra la policía? ¿Los trabajadores contra la policía?
Y si fuese así ¿qué armas usaron los locos, los médicos y los trabajadores? ¿Quiénes tiraron gas pimienta y cartuchos de posta contra la humanidad del otro?
Vamos. Nos conocemos todos.
Por ejemplo, durante la dictadura el eufemismo “enfrentamiento” sirvió para que la prensa justificara la Masacre de Margarita Belén, Chaco, donde fusilaron una veintena de presos políticos que eran “trasladados”.
Iban esposados y vendados.  ¿Y se “enfrentaron” contra sus asesinos? 
El título de “Enfrentamiento” sirvió para encubrir la desaparición de 30 mil personas, entre ellas mujeres embarazadas, niños y niñas de uno o dos años de edad.
Seguramente las monjitas francesas y Azucena Villaflor, arrojadas desde un avión de la Marina a las aguas del río, “enfrentaron” a sus asesinos con la última mirada.
Y no es que la historia se repita. Lo que se repiten son las conductas de los protagonistas. 
La derecha siempre repite su argumento de fondo.
¿O quién fue el primero que acuñó el término “fin de ciclo” para dictaminar que el peronismo estaba muerto y con él, el Estado y la Justicia social?
Fue Martínez de Hoz, ministro de economía y comandante civil de la última dictadura.
La derecha también habla hoy de “fin de ciclo”.
Lo cierto es que estamos avisados de cuál será el país que nos espera si estos cosos llegan a ganar las elecciones.
Tomá mate y avívate.
Nos vamos con dos estadísticas publicadas ayer: la de la Consultora X que indica que el 51,3 % de la población respalda al  gobierno de Cristina.
Y en Rosario el Índice de Confianza del Consumidor se incrementó en marzo un 12,6% respecto de diciembre de 2012.
Pese a la balacera de la derecha, la esperanza está más viva que nunca. 

El Argentino, lunes 29 de abril de 2013