viernes, 19 de abril de 2013

La cacerola del día después



Ya pasó el “18-A”. Ya pasó la furia, la ofensa y el mal gusto.
¿Y ahora qué? ¿Qué propuesta nueva? ¿Qué programa de gobierno? ¿Qué liderazgo político que unifique esa energía rabiosa de las calles del espanto?
Posiblemente la propuesta sea programar otro cacerolazo. Y después otro. Y así hasta el final de los días.
Mientras, la democracia continúa su marcha construyendo un país más justo, inclusivo y  libre.
La vaciedad política se manifestó esta vez con una novedad: los referentes políticos de la oposición pusieron la cara.
Todos juntos manifestando su odio al gobierno nacional y popular.
El comandante de la nave insignia, Clarín, habrá pasado lista antes y después de la concentración.
En nombre de la antipolítica, convocaron a los políticos. Vaya contradicción.
Ese rasgo pre-democrático aumenta dramáticamente la oquedad opositora. Tamaño despropósito deberá resolverse a la brevedad porque es breve el paso que queda para cumplir con la ley electoral.
Se vienen al galope las Primarias Abiertas para elegir candidatos y cuando nos demos cuenta estaremos en octubre y habrá que ir a votar.
¿Pero a quién votar luego del cacerolazo?
¿A Cecilia Pando o a Nelson Castro? ¿A Mauricio Macri-Magneto o Hermes Binner-Bonelli? 
¿O se unirán como lo hicieron ayer y ordenarán su desorden rumbo al plazo electoral?
A lo largo de la historia encontramos la configuración de climas y escenarios nuevos construidos luego de marchas como las de ayer.
¿Será este el caso? 
¿Se viene entonces la fórmula Carrió-Biondini? ¿O Macri-Binner? 
La base está.
Claro que el único espacio ordenador lo expresa hoy el gobierno y su espacio político organizado. Y un proyecto de país integrado a la América Latina no ordenará retirada por un cacerolazo opositor como el de ayer.
Son dos proyectos de país y continente que deberán dirimir en las urnas.
Eso es la democracia. 
Saben que en el cacerolazo de ayer estuvieron apenas los instrumentos que agita la derecha real, esa que maneja jueces y camaristas, como antes manejaba coroneles y generales.
Esa derecha del poder mediático económico es la que logró el fallo judicial que favorece al Grupo Clarín.  
Se entiende la indignación de Cristina y de Martín Sabbatella.
Se entiende la indignación de una buena parte de la sociedad democrática que no ha sido colonizada por la metralla mediática.
Es que los jueces corporativos esta vez llegaron lejos; provocativamente.
No contra el gobierno nacional, sino contra la honra y el sentido común de los argentinos.
La cacerola del día después, deberá rendir cuenta ante sus propios caceroleros. 
Gobernar un país es otra cosa.
Es rendir cuenta ante un pueblo que eligió vivir en paz y en democracia.

El Argentino, viernes 19 de abril de 2013