martes, 23 de abril de 2013

Si te dicen que caí



El programa de mentiras de Lanata, genera violencia.
Y de la peor que hay en el mercado de las pasiones: la violencia moral de asistir a la profanación impúdica y criminal de los seres más queridos por una buena parte de este pueblo que somos.
El ataque a la memoria del ex presidente Néstor Kirchner en ese medio y repetido en cadena por los otros medios del Grupo Clarín, sólo se entiende en el contexto violento de la última marcha cacerolera. 
La convocatoria de la diputada Carrió, otrora funcionaria de la dictadura cívico militar, para impedir que los legisladores voten por la democratización de la justicia, genera violencia.
Y de la peor que hay en el mercado de la democracia: la violencia institucional de imposibilitar que funcione uno de los poderes de la República. 
Los días que corren son días donde definimos  el perfil y el sustento de la sociedad que somos y queremos ser. Quizá sea siempre así. Pero en días virulentos, las disyuntivas sociales y personales se ponen al rojo vivo.
Pase y participe, entonces. Reflexione junto a su vecino. No se pelee con nadie, pero participe. Sepa que no existe el progreso social como destino inevitable.
A la Argentina la construimos entre todos o no la construye nadie, diría el General.
Somos nosotros, juntos, los que nos ganamos la paz y la convivencia en estos 30 años.
Y ahora vienen por ella. No es una pesadilla. Es la realidad. 
La gente que acorraló al joven militante del PRO en la puerta del Congreso gritaba que lo querían matar  “porque es de La Cámpora”.  Se salvó no porque mostró su carné de identidad partidaria. Se salvó porque corrió y encontró refugio en un mini mercado.
Supongamos ahora que lo hubiesen atrapado. ¿Qué hubiese pasado? ¿Acaso le hubiesen cantado La Marsellesa y recordado su derecho a defensa?
Esa gente es capaz de matar cuando se encuentra en banda. Eso es el fascismo. Eso es el golpismo.
Y supongamos más aún: que el pibe acorralado era efectivamente de La Cámpora. ¿Y qué? ¿Es un delito acaso ser uno de los miles de pibes que militan solidariamente junto a los vecinos inundados en la ciudad de Buenos Aires y en La Plata?
Estremece pensar que los carteles que pedían la horca para el kirchnerismo en los cacerolazos, como la carroza de la agrupación de Ritondo el 8N, más que una metáfora, eranuna sentencia de muerte.
“Si te dicen que caí” es el nombre de una bella novela del catalán Juan Marsé y que retrata la degradación de la infancia durante el largo y cruel franquismo en España.
En esta Argentina, la infancia es la franja social más cobijada por las políticas de Estado.
Cuando las hordas golpistas agreden a la democracia, sepamos que en primer lugar  agreden a los pibes.  


El Argentino, martes 23 de abril de 2013