martes, 9 de abril de 2013

La impunidad en tiempo de descuento



La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó ayer los proyectos de ley para la Democratización de la Justicia.
Más participación popular, más y mejor acceso a la información judicial, más agilidad y modernización del sistema legal argentino; en definitiva, más república y más democracia.  
Estuvieron presentes, el presidente de la Corte Suprema, los más importantes funcionarios judiciales y juristas del país y centenares de dignos y honrados  aplaudidores de una democracia cada vez más inclusiva y justa.  
Estuvieron ausentes, como en casi todos los momentos trascendentales del país, los principales dirigentes opositores. Una pena.
Queremos subrayar el énfasis que puso Cristina en la transparencia que necesitan las acciones de los tres poderes del Estado, en la información judicial en general y en el seguimiento de las declaraciones juradas de los funcionarios, en particular.
Se acabó el oscurantismo en la Argentina.
El verdadero negocio de la justicia cautelar, ese dique contra la justicia legítima, fue puesto en cuestionamiento.
La elección por voto popular del Consejo de la Magistratura será un salto maravilloso, así como la incorporación interdisciplinaria del mismo y el acceso a los cargos por concurso y no por acomodos.
Que tiemble la corporación judicial, señores. Y que todas las corporaciones vayan poniendo sus barbas en remojo.
¿Pero cuál es la noticia principal para nosotros, ciudadanos de a pie?
Que la Argentina profundiza su democracia a horas de sufrir una de las peores tragedias de los últimos años.
¿Saben porqué? Porque el mundo viene demostrando, lamentablemente, que cuando ocurre una tragedia como la que sufrimos nosotros, los países con democracias tuteladas por los factores de poder concentrado, achican los derechos ciudadanos, no los expanden.
Todo ajuste se explica mejor después de una tragedia. Suena fiero, pero así era la Argentina antes del 2003. ¿O no lo recordamos?
Las guerras, los conflictos raciales y las catástrofes ambientales siempre fueron utilizados para hacer más dura e injusta la vida de la sociedad.
En nuestro país, sucede lo contrario.
Con un fuerte llamado a la participación social, Cristina condenó todo acto de violencia, venga de quien venga. Sean los que quisieron dejarnos sin combustibles en medio del temporal, como la patota que atacó a los pibes de La Cámpora por el pecado de ser solidarios.  
“Merecemos jueces y juezas decididos a jugarse la vida por una mejor democracia”, fue un campanazo presidencial que ojala sea escuchado por todos.
La batalla cultural es ahora la batalla por la democratización de la justicia.
La impunidad entró en tiempo de descuento.

El Argentino, martes 9 de abril de 2013