viernes, 19 de agosto de 2011

Un brindis por la Patria Grande


El siglo 21 nos encontró felizmente unidos y liberados.

El encuentro de ayer entre el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y nuestra Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, es la mejor prueba de ello.

En esa amistad, forjada a puro corazón por Néstor Kirchner, está la clave para entender el tiempo histórico que atraviesa la región.

El presidente Santos, que se asume conservador, liberal y de derecha republicana, es antes que nada, un defensor a ultranza de la unidad latinoamericana.

Allí está el signo elemental que hay que valorar para enfrentar los nubarrones que sacuden al llamado “primer mundo” y es tarea de los pueblos, hacerlo inteligentemente. Cuidando lo logrado. Profundizando el rumbo.

Allí está el presente y el futuro del continente.

Allí está la América unida más allá de cualquier otra circunstancia que nos pueda diferenciar.

Por eso el brindis de ayer entre ambos mandatarios resume la profundidad del proceso de cambio y unidad de toda la América del Sur.

Los nuevos paradigmas que hoy se están escribiendo, le ganaron definitivamente la partida a los viejos desencuentros ideológicos.

Hemos aprendido la lección de la historia.

Esta vez nuestros pueblos y nuestros gobiernos no caerán en la trampa de los poderosos de adentro y de afuera, aunque insistan con “la estrategia del miedo” para dividirnos.

La UNASUR avanza en medio del vendaval que sacude a la vieja Europa, más vieja que nunca.

La unidad latinoamericana es mucho más fuerte que el Tea Party que le escribe la agenda a Barack Obama.

Mientras las bolsas cayeron nuevamente, en una demostración elocuente de que el monstruo financiero que engendró el neoliberalismo, se muestra más insaciable cuando más se rinden ante él, los gobernantes.

Al Sur del mundo ocurre todo lo contrario.

Se atiende la demanda de los pueblos, promoviendo trabajo y producción y más Estado.

El camino que falta por recorrer, cautivará las almas bellas de la gente común mucho más que lo alcanzado hasta ahora.

Más educación, más viviendas, más consumo y la vuelta progresiva del ferrocarril, por ejemplo.

A ese estado de gracia hay que sostenerlo con representatividad parlamentaria para evitar el boicot de un posible retorno del “Grupo A” opositor.

Recuerde que desde el día que la oposición copó el Congreso con una falsa mayoría, período 2009-2011, el Poder Legislativo dejó de producir como debía. Y se engendró un desequilibrio institucional tan escandaloso, que por primera vez dejaron a un gobierno democrático sin presupuesto nacional.

El voto masivo en octubre deberá repararlo, envuelto en esperanza y no en el miedo.

Mal que les pese a los que aún ofenden la voluntad del pueblo.


El Argentino, viernes 19 de agosto de 2011

No hay comentarios: