lunes, 8 de agosto de 2011

Memoria de elefante

Empieza la semana del P.A.S.O.

La semana que encontrará su muelle el próximo domingo con sus Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

Se acuerda cuando decíamos “¿porqué los candidatos siguen digitados entre cuatro paredes y por cuatro punteros”?

Hete aquí que el 14 de agosto concurriremos a las urnas para elegir con nuestro voto a los candidatos que finalmente competirán en las elecciones presidenciales y legislativas del 23 de octubre.

Sucederá esta vez lo que nunca antes. Y seremos más libres, con una calidad institucional sin precedentes.

No se deje encandilar por los que nos tratan como si fuésemos vulgares consumidores y no ciudadanos plenos, con derechos y deberes, ciudadanos con memoria y dignidad.

Las propagandas opositoras “venden” a sus candidatos como si fuesen chocolatines en el Súper del chino.

Más respeto, señores. Somos un pueblo con historia.

Algunos creen que los pasos que da el gobierno nacional siempre van adelantados a los pasos que da la sociedad.

Si resultara así, el 14 de agosto habrá que apurar la marcha al ritmo necesario.

Sin mirar hacia atrás.

Al fin y al cabo, este gobierno no es el menos malo de los gobiernos.

Es por lejos el mejor gobierno en 200 años. Por eso hay que cuidar lo conquistado.

Y ahora… ¡Salud! ¡Hay una nueva nieta entre nosotros!

Lleva el número 105 entre los nietos recuperados.

Y es una fiesta cada vez que ocurre. Como si todos se preguntaran en las calles y en las plazas del pueblo: “¿viste que el milagro es posible?”.

La vida es esa categoría que sucede a la muerte. Y no al revés como nos decían.

Quizá la nieta recuperada lo diga con su cuerpo, su mirada, su aliento, su vestido floreado en pleno invierno.

Quizá indique el camino por delante y el que va quedando atrás.

Habrá que amarla, abrigarla, cuidarla y festejarla hasta desprendernos de todo lo que se le ocurra a ella, ahora que recuperó su plena identidad de ser.

Amada nieta, sos. Amados nietos, somos. Amados hijos, seremos.

Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo son la memoria de la tribu.

Dicen que el animal más memorioso es el elefante y que la solidaridad tiene su mismo tamaño, cuando es verdadera.

Viajan en grupos y no se pierden jamás. Cuando se aleja uno de ellos, la familia entra en estado de alerta y avisa a todos para salir a buscarlo.

¿Alguna vez fuimos menos que ellos en la orientación de manada?

Los animales suelen recordar a quien le hizo un daño, pero nadie recuerda tanto como el elefante.

Sólo las Madres y las Abuelas.

El poeta uruguayo Rafael Courtoisie escribió una vez: “Un día, todos los elefantes se reunirán para olvidar. Todos, menos uno”.

Bienvenida memoria, bienvenida nieta, bienvenida vida.

1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

excelente, como siempre, compañero. abrazo grande