viernes, 8 de julio de 2011

Mi Buenos Aires querido…

imagen: gentileza la culteria

Alguna vez Raúl Scalabrini Ortiz, correntino de nacimiento, porteño por adopción, padre inmortal de FORJA, escribió “El hombre que está solo y espera” mirando la vida desde la mesa de un viejo café de Corrientes y Esmeralda.

Era el hombre escéptico y solitario de la gran Ciudad.

El ventarrón nacional y popular del 17 de Octubre del 45 lo encontró finalmente acompañado.

Se había reconstituido el pueblo federal, el de Yrigoyen, el de Perón.

El hombre ya no estaba solo. Y volvía a creer, a soñar y a tener trabajo.

Quizá este domingo vuelva a suceder el milagro de empezar de nuevo. O caer en el intento.

O Filmus o Macri, es la disyuntiva.

Hay que volver a las fuentes para hacer futuro.

Hay que refundar un pueblo que crea en sí mismo, que alegre las calles, que viva la certeza de habitar una Ciudad más justa, más sana, más limpia, más bella.

Scalabrini Ortíz es el que dijo:

“El pueblo escucha, mira, coteja y continúa en silencio su tráfico habitual. El pueblo tiene esos desplantes de gran señor, porque la conciencia del pueblo sabe adonde va aunque lo ignore cada uno de los individuos que lo componen”

El cierre de campaña del Frente para la Victoria nos abrió la puerta a este pensamiento.

Los sueños acompañan desde ahora la vigilia del porteño que aún sigue solo y espera.

Hay que animarse nuevamente a mojarse los pies en las fuentes de la memoria y volar bien alto, hasta donde den las alas.

El domingo se vota en Buenos Aires.

200 años de historia nacional enseñan que todo lo que sucede en esta gran Aldea, tarde o temprano nos impacta a todos.

Para bien o para mal.

Por eso urge que pensemos juntos a escasos horas de elegir a solas en el cuarto oscuro.

Los sueños se alborotan. Están pendientes las cosas que no se dijeron, que no se hicieron, que no vinieron a tiempo para rescatarnos.

Esta Ciudad que supo cobijar a Manuel Dorrego, a Moreno, a Belgrano y a Castelli en las orillas de su pueblo y que un siglo después los levantó en andas para bañarle los pies en las fuentes rumorosas de Plaza de Mayo, no merece tanta mediocridad, tanta chatura, tanta basura, tanta falta de ideas, tanta derecha colonizada, tanta UCEP, tanto espionaje a los propios vecinos, tanto hospital abandonado, tanta escuela muerta de frío.

Esta Ciudad que se batió contra los ingleses, que los expulsó hasta el río y los corrió hasta el mar con lo que tuvo a mano, su convicción de libre, no merece cuatro años más de soledad y espera.

Esta Ciudad debe sentirse como lo que es, fundante de la Argentina, de su mismo pueblo, de sus provincias hermanas.

Esas que desde el domingo empiezan a esperarte con los brazos abiertos, Ciudad de Buenos Aires.

Que así sea.


El Argentino, viernes 8 de julio de 2011

1 comentario:

Gabriela Aguar dijo...

Estimado Jorge, gracias por esto. En ppio. debo decir que carezco de eso que por estos días escuché que es el "ADN porteño". Soy del Conurbano... y sinceramente me cuesta mucho entender el 40% que, según rezan las encuestas, tendrá Macri como piso. Leer sus palabras fue como calmar un poco cierta rabia interna que me produce que algunos por el afán de "sentirse diferentes" puedan errarle tan feo. Y no es que me crea dueña de la verdad. Son los hecho o más bien los no-hechos los que son la peor publicidad de Macri. Y sin embargo así estamos... Le vuelvo a agradecer... Veremos mañana cómo se sucede todo. Y que sea lo mejor para todos y todas.