domingo, 28 de marzo de 2010

Que la revolución viene oliendo a jazmín

Así reza una de las estrofas de la bella canción dedicada a Juana Azurduy.
La evocamos hoy por el viaje de la Presidenta a Bolivia y en honor a una historia que vuelve a unir los pedacitos del alma del proyecto de la patria grande.
El apoyo de Evo a Néstor Kirchner para presidir UNASUR es una prueba de ese amor inquebrantable.
La historia tiene sus propios misterios.
Saber develarlos es una pasión inconclusa, pero fructífera para los pueblos.
¿Acaso no es un misterio lo que viene sucediendo en las napas profundas de la sociedad, en sus sectores medios, enamorados nuevamente del proyecto político que preside Cristina?
¿No es un misterio que en un mismo tiempo presida el país una mujer y Eva Perón sea designada Mujer del Bicentenario y las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo sean las principales protagonistas políticas de esta etapa y Juana Azurduy sea el magno símbolo de unidad latinoamericana con el hermano pueblo boliviano?
Pensar en la heroína de la revolución patria y en el gesto de Cristina entregando el sable de la Generala del Ejército Argentino al Presidente Evo Morales, es una de las claves más significativas para entender este proceso continental que nos incluye y que viene oliendo a jazmín, como dice la canción que inmortalizó Mercedes Sosa.
La Presidenta rindió homenaje en la semana que pasó a Tupac Amaru, San Martín y Bolívar, en el Perú; a Manuel Belgrano y la Generala Azurduy, en Bolivia.
Esa actitud tiene un valor político inconmensurable.
Señala con toda claridad, el mojón de la historia donde referenciarnos en este Bicentenario de la Patria, indicando cuáles son los valores políticos de hace 200 años que hoy se elijen para hacer política en este presente del siglo XXI.
Atrás quedaron los tiempos en que los políticos putativos del neoliberalismo traicionaban su apelación al honroso pasado histórico, con su presente de deshonra y deslealtad a la voluntad popular.
Atrás quedó la apelación a un falso eclecticismo histórico que terminaba juntando la biblia con el calefón.
En consecuencia, ayuda a entender lo que viene ocurriendo en la Argentina, develar antes que nada, los antecedentes históricos del proceso de cambio estructural abierto en el 2003 con el Presidente Néstor Kirchner. Para luego, recién, meterse de lleno a descifrar los signos que acontecen en la coyuntura real y concreta de nuestros días.
Marzo, a punto de finalizar, quizá constituya en el futuro un hito fundamental para entender la cambiante realidad que nos cuenta como protagonistas.
Las movilizaciones organizadas y autoconvocadas a favor del gobierno, durante gran parte del mes, fueron multitudinarias. Pero lo sucedido el 24 de Marzo, en conmemoración del Día Nacional de la Memoria, es un vital y contundente fresco de época.
La resistencia a olvidar el genocidio del terrorismo de estado y el compromiso de verdad y justicia con los crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar, constituyen en sí mismo un hito fundante de la nación del nuevo siglo.
Pero si esa identidad tozuda y persistente hizo nido, como se vio, en las nuevas generaciones de argentinos, es una señal más que esperanzada para los tiempos que vienen.
En extensión geográfica, las marchas y concentraciones de ese día fueron desde Plaza de Mayo hasta Rosario, de Curuzú Cuatiá, Corrientes, a Córdoba, a Jujuy, a Neuquén, a todos los rincones del país.
Empieza a ser valorada como la mayor de estas marchas en democracia.
En su composición, abundaron predominantemente los jóvenes, muchos de ellos participantes por primera vez en este tipo de actividad. Se hicieron presentes como nunca antes, gruesas columnas de los sindicatos de la CGT y sectores definidos por su identidad progresista, nacional y popular.
Las víctimas directas del terror dictatorial y sus herederos culturales, ocuparon el centro movilizador que por derecho propio les corresponde.
Los indicadores de la nueva etapa que se empieza a percibir, son más que elocuentes:
El acto oficial fue en la ex Esma con la presencia de la Presidenta, de Néstor Kirchner y de los distintos organismos de derechos humanos.
El acto central y de cierre masivo del día fue organizado por Madres de Plaza de Mayo y el gobierno nacional.
La presencia de los ministros Alicia Kirchner y Aníbal Fernández, de Martín Sabatella, Jorge Rivas y otros dirigentes progresistas identificados con el trazo grueso del modelo gobernante, fue saludada con verdadera emoción y efusividad por los manifestantes.
No son datos menores.
En la histórica Plaza donde anida el corazón de la memoria popular, el amplio espacio nacional y popular, en su más diversa expresión, recuperó la voz de las mayorías.
La derecha conservadora, obviamente, no estuvo presente en el homenaje. O mejor dicho, fue representada por Eduardo Duhalde, el de la bonaerense, proponiendo un nuevo indulto para los criminales de la dictadura.
No es un gesto destemplado. Es la derecha que se planta contra una Presidenta que cortó amarras definitivas con el pasado de oprobio de los argentinos. Saben que esos principios no se negocian. Por eso tampoco conservan un mínimo de pudor al sostener a Julio Cobos en la vicepresidencia, al tiempo que es proclamado candidato de la oposición.
Con tal de retener un espacio de poder institucional, los radicales están definitivamente tirando su honra a los perros. De esa desvergüenza republicana no se vuelve.
Están, Cobos mediante, inaugurando una nueva dosis de golpismo palaciego.
La historia, en un tramo muy corto, pronto les ordenará pasar por la ventanilla de los pagos incobrables. Y sucumbirán nuevamente.
Es el final anunciado de una oposición que sobredimensionó su propia capacidad y subestimó la conciencia popular.
El modelo de inclusión social profundizará sus objetivos, convocando a la movilización popular para garantizar el cumplimiento de la Ley de Medios.
No hay tercera vía en esta etapa histórica. O se está con la ley de la democracia o con una de la dictadura.
Cuando la historia manda, los caminos se estrechan.


Jorge Giles. Miradas al Sur. 28 de marzo de 2010

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