martes, 31 de julio de 2012

El Mercosur no aró en el mar



Al final de su vida, Bolívar decía lleno de tristeza: “hemos arado en el mar”.
Sin embargo, dos siglos después, hoy brilla una nueva estrella en el cielo suramericano: la República Bolivariana de Venezuela.
Y el faro del Mercosur ilumina con sus mejores luces todo el continente.
Del Caribe a Las Malvinas, ida y vuelta.
Que ocurra en medio de la tormenta política económica global más terrible que haya  padecido el planeta, significa otra gran victoria para la Patria Grande.   
San Martín, Bolívar y Artigas andarán sonriendo por algún lugar del cosmos.
Hoy es un día histórico y  hay que celebrarlo.
Tentados estamos de quedarnos respondiendo las emboscadas que tienden contra el pueblo día a día.  
El bombardeo infame de Clarín y La Nación, amplificado por su cadena del odio y el desánimo, obliga a presentar batalla en nombre de la esperanza.
Allí anda el honorable periodista, Víctor Hugo Morales, respondiendo las infamias.  
Allí anda Juan Abal Medina desmintiendo las mentiras del diario que deforma la verdad.  
Allí anda el ministro Alak poniendo las cosas en su lugar con la justicia, la cárcel y los presos que cumplen su condena, pero sin perder su condición de personas.   
Allí anda el industrial Mendiguren respondiendo con un mensaje productivo a ese odio  tan parasitario que derrama Biolcati.
Allí anda Mercedes Marcó del Pont reafirmando el valor y la seguridad  del nuevo billete con el rostro de Evita.
Son partes del fogoneo diario.
Pero no debemos confundir lo principal de lo accesorio.
Y lo principal de la semana es este nuevo Mercosur y el fin del Corralito, el viernes 3 de agosto.   
Dicen que Venezuela tuvo que esperar 6 años para ingresar.
Si el calendario incluye el Bicentenario, tendríamos que decir que atravesamos 200 años de soledad para organizarnos definitivamente.
La última Cumbre en Mendoza convocaba a “todos los países de América del Sur para que en el complejo escenario internacional actual se unan, para lograr que el proceso de crecimiento e inclusión social protagonizado en la última década en nuestra región, se profundice y actúe como factor de estabilidad económica y social en un ambiente de plena vigencia de la democracia en el continente”.
Y allí va la Patria Grande con todas sus banderas.  
Con sus reservas de gas y de petróleo, con sus ríos, sus mares, sus montañas, sus acuíferos, su biodiversidad, sus 13 millones de Km. cuadrados, sus 250 millones de habitantes,  su PBI de más de tres millones de millones de dólares al año, sus alimentos, su historia y por sobre todo, su pueblo, su gente, sus jóvenes, sus trabajadores, sus científicos, su democracia inclusiva.
Como se verá, el Mercosur no aró en el mar.  

El Argentino, martes 31 de julio de 2012


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