martes, 10 de julio de 2012

Si somos libres, todo nos sobra



Un día como ayer, hace 196 años, el Congreso de Tucumán aprobó el Acta de las Provincias Unidas en Sudamérica declarando la Independencia.
El día después fue un día de festejos populares.
El 10 de julio de 1816 hubo baile en el pueblo; en sus calles y en su plaza, criollos, indios, morenos y españoles acriollados, danzaban y cantaban celebrando la Independencia de la Patria.
Fue la mayor victoria política de José de San Martín.
Aunque Bartolomé Mitre lo haya negado cuando escribió la historia oficial de los argentinos y aunque el colonialismo cultural del mitrismo conservador lo siga haciendo.
Ayer, dos siglos después, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner reiteró desde Tucumán su llamado a la unidad y a la organización para construir la solidaridad, la igualdad y la inclusión plena de todos los argentinos.
Unidad, Solidaridad y Organización, creemos, contiene y completa la frase sanmartiniana de nuestro título de hoy.  
Repasar los datos de la realidad que vivimos desde el 2003 en la Argentina, cotejarlos  con el pasado y contrastarlos con las voces de alarma que llegan desde el viejo mundo, nos lleva a una conclusión inexorable: La Patria está librando su Segunda y definitiva Independencia.
Ni aquella del siglo XIX ni esta del siglo XXI se explican por fuera de la voluntad de los pueblos y de sus líderes. 
San Martín le escribía así a su amigo, portavoz y diputado por Mendoza, Tomás Godoy Cruz el 12 de abril de 1816:
“¿Hasta cuándo esperaremos declarar nuestra Independencia? No le parece a Usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quién en el día se cree dependemos. ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender cuando estamos a pupilo? Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos...
Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Veamos claro, mi amigo; si no se hace, el congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo éste la soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero, es decir, a Fernandito”
Nada nos vino del cielo.
Este pueblo libró, solito su alma, todas las batallas por su libertad.
A veces fue victorioso, a veces derrotado.
Sólo en este contexto histórico es posible entender las emboscadas que tienden los enemigos de la patria. Los de ayer y los de hoy.
Así como aprender del coraje de nuestros padres fundadores.
San Martín tenía entonces 38 años, Macacha 29 y su hermano Martín de Guemes 31, Dorrego 29, Monteagudo 27 y Godoy Cruz 25.
Como dijo Cristina, los jóvenes siempre están cuando la patria los llama.  

El Argentino, lunes 10 de julio de 2012