lunes, 28 de mayo de 2012

Bariloche, la patria recuperada



La niña se acercó hasta Cristina y se miraron ambas con un amor tan inmenso que llenó el espacio de una infinita luz.    
Cristina le tendió su mano, acarició sus cabellos, la besó suavemente y en sus miradas entrecruzadas se detuvo el mundo por un breve instante.
Hice un esfuerzo para no aflojar ni perder el equilibrio grotesco en el que estaba, parado sobre un banco de la Catedral Nuestra Señora de Nahuel Huapi, en Bariloche, participando del Tedeum del 25 de Mayo.
El coro de la iglesia cantaba melodías tan sublimes que algunos de los presentes parecían levitar.
Yo levitaba con los ojos bien abiertos para no perderme ni un detalle.
La niña mapuche de la que hablo, se abrazó a la Presidenta de los argentinos.
Y era la Patria en su Día. 
Dos años atrás, en esa misma ciudad de nuestra Patagonia, un asesino con uniforme mató “por las dudas” a Diego Bonefoi, de apenas 15 años. Todo un peligro para la civilidad de los que sólo saben gobernar sin pueblo, sin pibes, sin vida.
“Que no nos maten más sólo porque somos pobres” declaró una joven de la pueblada que salió a las calles para reclamar por ese crimen. La policía brava de aquella Bariloche represiva y reaccionaria, cargó esa vez contra todo el pueblo. Y la sangre tempranera de otros dos muchachos, pintó de rojo ese lago, testigo de una historia de matanzas que siempre se hicieron en nombre de la “civilización”.
Nicolás Carrasco, de 16 años y Sergio Cárdenas de 29, murieron por las balas policiales en junio de 2010.
El Intendente de entonces, Marcelo Cascón, de la UCR, se fue vencido como se cae vencido en democracia: con el voto popular.
El Intendente hoy, es el kirchnerista Omar Goye.
¿Se entiende ahora porqué el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, dijo en el Acto patrio que la presencia de Cristina “cierra los desencuentros y abre la etapa del encuentro en Río Negro con los argentinos?”
¿Se entiende ahora porqué esta emoción de ver en esas calles a tantos jóvenes cantando y alzando sus banderas, tantas familias humildes saludando a su Presidenta, tanto piberío saltando y jugando como si el Centro Cívico de Bariloche fuese por una vez el patio de la escuela?
Ellos son la patria recuperada de la que habló Cristina.
Ellos son el brote después de las cenizas, creciendo más verde y luminoso.
En el altar hablaron los distintos credos religiosos.
Y los representantes de los pueblos originarios.
Y estaban los ex soldados de Malvinas.
Y los curas comprometidos con su pueblo, como Juvenal Currulef.   
Y estaban Adriana, Osvaldo y los del ‘73 mezclados con los pibes que a cielo abierto celebraban la vida.
Argentina es un abrazo que nos contiene a todos. Como esta vez en Bariloche.  

El Argentino, lunes 28 de mayo de 2012

1 comentario:

Gabriela Aguar dijo...

Querido Jorge... como siempre tan bellas, tan sentidas, tan ciertas tus palabras. Es realmente gratificante ver allí reflejados todos los sentimientos, toda esa emoción y sentir lo mismo y saber que somos muchos, y que seremos muchos más. Y que este momento es maravilloso y que, por supuesto, vamos por más. Un gran abrazo. Me encanta leerte.