jueves, 11 de junio de 2009

DE LA BANELCO A LA EFEDRINA


Dicen que Julio Cobos y Francisco de Narváez se admiran mutuamente.
Algunos hombres suelen parecerse en el oscuro deseo por las mieles del poder.
Ayer se los vio juntos, retratados en el despacho senatorial del vicepresidente, sonriendo, felices de la hazaña mediática.
Ellos pudieron hacerlo, en un lugar institucional varias veces violado y saqueado, ninguneando una cédula judicial que citaba al candidato, casi para la misma hora. Rompiendo todos los códigos de la prudencia y el respeto republicano a un Parlamento que parece verlo todo, sin ponerse colorado.
Desde la causa Banelco hasta un presunto vínculo con la causa de la efedrina.
Mírela bien por que esa foto no es una anécdota más. Es un fresco de este tiempo. Dos tipos audaces. Dos versiones recicladas del menemismo y el delarruismo, duchos en mandar señales a varias puntas.
A la justicia, recusándola y sacándole la lengua con la arbitrariedad de un fuero. Burlando el consejo cívico de presentarse y aclarar de una buena vez las cuentas pendientes en los tribunales.
A la Presidenta de la Nación, traicionándola una y mil veces.
A la sociedad argentina, advirtiéndole que con ellos no se jode, que ellos son el núcleo duro del poder, que suyas son las vacas, la soja, todo el dinero del mundo. Y todo el silencio que quieran.
Sólo los autoritarios hacían cosas así. Los que se sentían dueños de la vida y la hacienda de los ciudadanos de a pie, los que ordenaban que sobreviva o que muera Juan o Pedro o María, los que quemaron los libros y asesinaron a Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Roberto Santoro, Germán Oesterheld, ellos sí que provocaban a destajo, humillaban, emboscaban la inocencia, la esperanza y la justicia allí donde asomaran la cabeza.
No hay dolor más lacerante que la tristeza de sentirse solo y humillado. El taconeo infame de los genocidas haciéndose sentir con su risa de hienas, estremece la memoria de los ultrajados. Mandaban ellos. Dominaban. Reinaban. Encarcelaban. Torturaban. Desaparecían. Mataban. Y lo hacían saber a cada rato a sus víctimas. Es decir, a un pueblo entero.
Al final de la faena, marchaban a la mesa familiar, porque también ellos decían ser “tipos comunes”.
A ese pasado no habrá que volver más que con la memoria para recordarlo.
Y por que la democracia no debería parecerse jamás a las dictaduras.
La reunión Cobos-De Narváez es un acto de contracultura antidemocrática. Hiere a las instituciones. Lastima el alma de la democracia. Pisotea la política en su más excelsa magnitud. Amordaza la palabra. Es un acto de violación contra la buena fe de la buena gente. La complicidad exhibida ayer le puso un traje de arlequín a la señora de los ojos vendados, la baboseó a plena luz del día.
Parecen jugar con fuego. Y lo saben y lo muestran impúdicamente.
¿Lo hacen porque se saben promotores de incendios?
Si no pueden reinar con inmunidad ¿están avisando que lo harán desde los albañales?
Las veces que gobernaron desde los mismos intereses que ellos representan hoy, fue por que desacoplaron nuestro destino de libres para atarnos al carro de los poderosos.
Pero mal que les pese, la Argentina camina en la misma dirección de los vientos que soplan en el mundo y particularmente en Latinoamérica.
Ahí está la carta de Ángela Merkel, la Canciller alemana, invitando especialmente a Cristina y al país a una reunión extraordinaria del G-20, el grupo compuesto por los veinte países más importantes del mundo.
El Gobierno argentino respondió aceptando el convite y adelantando que irán a sostener la superación definitiva de los viejos paradigmas del neoliberalismo y su economía de especulación, promoviendo aquellos que sustentan su arraigo en la defensa del empleo, la producción y la dignidad de los trabajadores.
El modelo de redistribución del ingreso es eso.
Es un viento colectivo que empuja hacia adelante. Que se corrige a si mismo.
Que vale si amplía la inclusión social. Pero que vale mucho más si logra redistribuir la palabra, la cultura y la esperanza.
Hay que reconstruir el tejido social todos los días, defendiendo esos vientos.
Pero también construir entre todos, los sueños de un país más justo y más bello. Solidario siempre, pero con los que menos tienen.


(Jorge Giles- El Argentino. 11.06.09)

*** Fotomontaje por Clan "recuperón"

1 comentario:

Daniel Mancuso dijo...

impresionante cumpa, sueño junto a vos y junto a millones de compatriotas una patria para todos.