martes, 21 de agosto de 2012

Cristina y la Cruz del Sur



La imagen y la representatividad popular de la Presidenta están en lo más alto del firmamento político.
Lo dice la calle, más allá de cualquier encuesta. Y lo dice el cielo, que se llenó de estrellas. Sólo hay que saber leerlas.
Están allí, sobre nuestros techos, nuestras miradas y nuestros sueños.
No son estrellas fugaces. Dependerá de nosotros hasta cuándo se quedan.
Julián Assange, revelador de fantasmas, iluminador de cavernas, canillita del ciberespacio, se colgó de una estrella para correr el eje de rotación de la tierra. 
Ya venía sucediendo; sólo que ahora el mundo cruje.
“¡Pero miren lo que hay acá!” dijo Julián un día y alumbró Wikileaks.
“¡Oh, maldición, nos descubrieron!” respondieron desde los centros de poder, sus medios monopólicos y desde la alcoba del político que vio su propia decadencia, reflejada en un cable que lapidariamente decía:   
“Macri habló con franqueza del actual gobierno de los Kirchner. Dijo que los argentinos estarían contentos si cayeran los Kirchner…”.
El mundo mira la Embajada de Ecuador en Londres.
La conciencia universal, con domicilio en la América Latina, la custodia de cerca, mientras la anciana Europa, cuna de la civilización occidental y cristiana, cerró sus puertas al cielo.
Dejó de a pie su humanidad, ocupada como está en licuar sus últimos activos.  
Y es entonces que Julián dice: “La próxima vez que alguien les diga que es inútil defender aquellos derechos que nos son tan preciados, recuérdenles su vigilia en la oscuridad ante la embajada de Ecuador y cómo en la mañana, el sol salió en un mundo distinto y una valiente nación latinoamericana se impuso por la justicia”.
Hablaba de nosotros, de la Unasur, sudacas irredentos que en plena agonía del desencanto capitalista, soltamos las amarras de la esperanza.
Y sigue mostrando Wikileaks la miseria de los hombres cuando están a oscuras:
“Como ya lo ha hecho en el pasado, Macri presionó sobre el enfoque de los Estados Unidos hacia los Kirchner, urgiendo una crítica más abierta de las medidas que consideramos poco sabias…”
Y continúa el cable revelado por Julián, asilado por el digno gobierno de Ecuador: “Macri cree que hay una tendencia regional hacia la derecha…”
Preguntado por su formación para ser presidente del país respondió: “el reparto de entradas y el manejo del vestuario en Boca”.
Dan vergüenza ajena los opositores, herederos de Rivadavia y Mitre.
Han perdido el rumbo.
La generación del Bicentenario, en cambio, conoció su camino antes que existieran las computadoras; de cuando se guiaba por la Chakana, nuestra Cruz del Sur.
Ni Macri ni Magneto entenderán jamás el cielo de un pueblo soberano.   
Aunque pongan un 0-800 para averiguarlo.  

El Argentino, martes 21 de agosto de 2012