jueves, 9 de febrero de 2012

Todos los Flacos se van al cielo




Hay muertes que son inevitablemente colectivas; la del Flaco Spinetta es una de ellas.
Como si la puta muerte se empeñara en sacarnos a dentelladas otro pedazo de vida, de una vez y a todos juntos.
El Flaco que se murió se lleva una parte de nuestra adolescencia. De esa adolescencia eterna en la memoria; herrumbrada para algunos, victoriosa para otros, dolorosa para los que sobrevivieron; orgullosa adolescencia, al fin y al cabo.
El Flaco que se murió ayer era uno de los músicos poetas de la generación del setenta, de los que creaban belleza con una sola nota, hablaban en nombre de los pibes pese a ellos mismos e interpretaban sentimientos masivos sin presumir por eso.
Como se verá, estamos tristes. Y seguiremos tristes de aquí hasta el pedazo de cielo o de infierno que nos toque en suerte cuando nos vayamos.
Sólo pedimos, si se nos permite hacerlo, que cuando nos llegue a nosotros, si no nos corresponde el cielo, al menos que nos dejen pasar a saludarlos.
A saludar a Flacos como Spinetta y Kirchner, aclaro por si no se entiende.
Ponerse a escuchar en esta hora o cualquiera, “Muchacha ojos de papel”, convoca a la memoria de la novia ausente, allá a lo lejos y hace tiempo.
Pura poesía. La perfección en un acorde de dios. La armonía fugaz que se le cayó a un ángel que pasó por el barrio. Y el Flaco Spinetta la encontró en el baldío de la esquina.
O quizás era él ese ángel. Y no nos dijo nada.
“Para saber lo que es la soledad” o “Tema de Pototo” era la melodía para el compañero o la compañera que se fue de golpe.
Muchos la cantamos disimulando lágrimas y apretando los dientes en tiempos en que estaba prohibido cantar y prohibido llorar.
“Para saber como es la soledad, habrás de ver que a tu lado no esta,
Que nunca a ti te dejará pensar en dónde estaba el bien, en dónde la maldad.
La soledad es un amigo que no está, es su palabra que ya nunca ha de llegar;
Si es que sus sueños son luces en torno a ti, tú te das cuenta que él ya nunca ha de morir.
Al observar como muere la flor, veras que al fin también muere la paz,
Y es que esa paz revivirá en su voz, la flor te la dará para cantarla igual.
La soledad es un amigo que no está, es su palabra que no ha de llegar igual;
Si es que sus sueños son luces en torno a ti, tú te das cuenta que él ya nunca ha de morir... nunca ha de morir...”
Y ahora la cantamos por el Flaco que se va.
Lo vamos a recordar pleno de la vida que compartimos juntos o distantes.
Desde los más veteranos hasta los pibes que hoy inauguran su vuelo.
Los miserables que lo fotografiaron contra su voluntad, esos sí que no pasarán siquiera ni por la esquina del cielo.
Perdón por la tristeza. Y hasta siempre, poeta.

El Argentino, jueves 9 de febrero de 2012

4 comentarios:

Anónimo dijo...

simplemente desagradable vincularlos. Si bien no tengo nada en contra de Kirchner, me parece una falta de respeto al flaco usar su muerte xa realzar la imagen del difunto expresidente.

la verdad, quién sea que creó el artículo, debería repensar cómo contribuir en algo útil a través del periodismo y no forreadas como esta.

J. N.

Anónimo dijo...

Tal vez si Spinetta pudiese leer esto (por suerte para él no puede) parafrasearía su propia poesía y en vez de decir:
"Asi fue que el dios de la guerra
desmoronandose aplastó la luz de las almas."

entonces diría:
"Asi fue que el dios de la PRENSA
desmoronandose QUIERE APLASTAR la luz de las almas."

Si hasta se lee incomodidad en el rostro del Flaco que fue sentado, al mejor estilo presidencial, bajo presión en el sillón.

Eugenia L.

Nicolás Arrobbio dijo...

No veo la razón de criticar ni mucho menos de atacar el escrito de alguien q plasma su afecto por Spinetta y por Kirchner,q sólo los vincula,en principio,por el hecho de lamentar su muerte.
Es lamentable q se ataque una pena.El dolor duele más allá de las ideologías.

Roberto rojas- dijo...

Por eso el Flaco dijo, esto no es un Oscar esto es un NESTOR!!!