lunes, 31 de mayo de 2010

AQUELLOS SOLDADITOS DE PLOMO

Hacia finales de la dictadura militar Víctor Heredia compuso como en un lamento, su bella canción “Aquellos soldaditos de plomo”.

“De pequeño yo tenía un marcado sentimiento armamentista, tanques de lata, de cromo y níquel y unos graciosos reservistas de plomo, a mano pintados, con morriones colorados que eran toda una delicia para mi mente infantil…

¿Qué nos paso, cómo ha pasado?

¿Qué traidor nos ha robado la ilusión del corazón?

Creo que quiero cerrar los ojos para no ver los despojos de lo que tanto amaba entonces.

Que vuelva el bruñido del bronce, que se limpien las banderas;

Yo quiero ser una fila entera de soldados desfilando y todo un pueblo cantando con renovada pasión.

Quiero de nuevo el honor aunque no existan victorias, quiero llorar con la gloria de una marcha militar y un banderín agitar, frente a un ejército popular...”

No se si la Presidenta recuerda esa canción, pero con otras palabras ella deslizó esa misma poesía el sábado, en el Día del Ejercito Argentino.

Y volvimos a emocionarnos. (Deja ya de emocionarte corazón, que no te hará nada bien)

Un ejército lleno de pueblo fue el de San Martín, el de Belgrano, Castelli y Güemes en el norte de la Patria que nacía; el que puso cadenas en La Vuelta de Obligado cumpliendo la Orden del Brigadier General Juan Manuel de Rosas de no dejar pasar la flota más poderosa de la tierra sobre nuestros ríos; el que siguió al General Manuel Belgrano quemándole las patas al enemigo que avanzaba desde arriba.

Y aquí estamos de nuevo.

Reconstruyendo la patria con nuestras viejas heridas. Codo a codo, a paso redoblado, sin tiempo que perder.

Hay una propaganda televisiva de no se qué y que muestra a estrellas del fútbol internacional intentando ganarle un partido a los africanos dueños de casa en el ya inminente Mundial. Cada vez que los famosos se acercan al arco contrario, el pueblo de la negritud que delimita la cancha, se corre un metro para aquí y otro para allá, haciendo imposible el triunfo de las estrellas súper poderosas.

¿La vieron? Bueno, eso es lo que hizo el pueblo en los Días del Bicentenario. Marcó la cancha y con su alegría rescató la verdadera historia de los argentinos.

¿Quiénes nos ocultaron que la Patria se defendió con cadenas sobre el río? ¿Quiénes les arrancaron los hijos a las Madres del pañuelo? ¿Quiénes desmalvinizaron la democracia? ¿Quiénes negaron la producción y el trabajo para todos?

Son varios los méritos de la pueblada del Bicentenario.

Reconocernos a nosotros mismos tal cual somos y no como decía Clarín que éramos, es quizá el merito mayor. Ahora sabemos de dónde venimos, adónde vamos, cuáles son nuestras emociones, cuáles nuestros dolores, cuales nuestras esperanzas.

¡Somos nosotros, carajo!

Somos éstos que viajamos apretados en el colectivo para no llegar tarde al trabajo, a la Facultad, a la Escuela, a una cita de amor o a ver el partido de la Selección.

Somos nosotros. Los que pusimos la humanidad en el Paseo del Bicentenario, agitamos las banderas y bautizamos con lágrimas la alegría colectiva.

La pueblada fue un torrente que se adueñó de todas sus orillas.

Ahí está el pecado maldito de Cristina: posibilitarle un cauce a ese río popular. Ella no inventó los diques, propuso que el río corra libre. No se arrogó capital alguno ni se echó a descansar bañada en la multitud.

Por eso la derecha se muerde los talones, desesperada, porque esa mujer no pierde la paciencia ni cae en la emboscada.

Es un nuevo país el que desfiló con sus verdades en el Paseo del Bicentenario.

Ayer domingo, un diario mitrista informó que el gobierno nacional prepara una batería de medidas sociales muy importantes para distintos sectores sociales, pero en especial para los sectores más humildes.

¿Sabés que declaró al respecto un patrón rural de la Mesa de Enlace?: que era “un error creer que por darle pan y circo al pueblo van a perpetuar la idea kirchnerista”

Muestran la hilacha los resentidos llenos de odio. Esta vez, no pasarán.

Los sueños de aquella canción se empiezan a cumplir ¿Verdad don Víctor?


Jorge Giles. El Argentino, 31 de mayo de 2010
http://www.elargentino.com/nota-92899-Aquellos-soldaditos-de-plomo.html

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