domingo, 1 de marzo de 2009

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA, DURO CON ÉL..

Miles de ciudadanos, trabajadores, jóvenes, pequeños empresarios, organizaciones políticas y sociales, se movilizarán hoy hacia el Congreso de la Nación para escuchar, en vivo y en directo, el mensaje de la Presidenta Cristina Fernández desde el recinto parlamentario. Siempre es importante escuchar a un mandatario elegido por el voto popular, aunque se disienta con él; pero mucho más cuando anuncia, en la apertura del año legislativo, los grandes lineamientos y objetivos de su gestión.
En esta oportunidad, hay algo así como un condimento especial en el aire. Veamos porqué.
Las expresiones tradicionales del viejo poder económico están alborotadas. Reunieron todas sus municiones partidarias y rurales en el Congreso y ahora publicaron una solicitada advirtiendo el peor de los mundos, si el gobierno nacional no modifica el rumbo impuesto a su gestión desde el 2003, con el ex Presidente Néstor Kirchner.
En la prehistoria de nuestro destino democrático, no acudirían precisamente a solicitadas sino a otros métodos, más extorsivos e invasivos, menos inocentes e indoloros. No es un dato menor, porque habla de la consolidación del sistema democrático y de las fronteras que impone a todos los actores políticos de la comunidad, por poderosos que algunos de ellos sean. Al modelo gubernamental de redistribución del ingreso, responden que lo acumulado en sus silos bolsas repletas de soja es exclusivamente de ellos, de su propiedad privada, de su egoísmo social. En otras épocas, algunos se quedarían a dirigir el trabajo sucio y otros estarían viajando a París o EE.UU., ante tanto “populismo”; pero ahora saben que en el primer mundo están peor que nosotros. Así que el final es incierto para tantos desventurados. “Es un horror lo que está pasando con este gobierno”, dicen a menudo por la televisión. Asustan a los chicos con sus pronósticos de caos y éxodo masivo del campo hacia los cordones de pobreza de los grandes centros urbanos, en caso de mantenerse firmes las retenciones a la soja. Son maestros de la deformación discursiva, ellos y los medios que los representan. ¿Porqué? Porque el caos social y el éxodo de 160.000 personas en estos últimos años fue causado precisamente por la masificación territorial de la soja transgénica, un cultivo que no requiere mucha mano de obra, que aniquila bosques nativos, que envenena con el glifosato, que afecta la diversidad alimentaria de los argentinos y que no agrega valor industrial y productivo. En fin, la soja no multiplica los panes, aunque sostengan lo contrario, Llambías, Biolcatti, Buzzi y “el evangelio, según Monsanto”.
Está en juego el modelo de país que elegimos los argentinos. Queda más claro que nunca que la Mesa de Enlace, la UCR oficial, el Pro de Macri, la Coalición de Carrió y el duhaldismo de Solá y De Narváez, amenazan con inmolarse, si el gobierno avanza con su intención de recuperar para el Estado, es decir para la sociedad democrática, y en particular para los trabajadores y los jubilados, más y mejores instrumentos de decisión que posibiliten devolver la justicia y la equidad social al pueblo. Un pueblo que viene desde hace décadas con sus heridas a cuestas, pero que no tiene otra riqueza para defender, más que su esperanza y decisión en construir un país mejor.
Un párrafo especial se merecen algunos personajes menores pero muy funcionales al poder que resiste; los que ofenden su propia historia y rompen todos sus espejos. La memoria se muere de vergüenza cuando los ve sentados a la derecha de los poderosos. Eduardo Buzzi y su guardia rural, otroras defensores de las causas de los campesinos y hoy devenidos en socios ilustres de los dueños del país dual e injusto que vamos dejando atrás. Rubén Giustiniani, un socialista que expulsa a socialistas, como Ariel Basteiros y Oscar Gonzáles, que siguen la huella de aquel Maestro ejemplar de la política argentina, como fue y es Alfredo Bravo.
En cambio, Felipe Solá, con una coherencia brutal, firmó en los noventa la invasión de la soja transgénica y la desaparición del Estado, siendo Secretario de Agricultura de Carlos Menem. Es de mal gusto que hoy se presente como la nueva oferta electoral y de la mano de Eduardo Duhalde.
Pese a ellos, y como dice Serrat, hoy puede ser un gran día, donde todo está por descubrir. Habla la democracia en nombre de su pueblo. Y más allá de lo que Cristina vaya a decir en el recinto, sólo con ese condimento especial, uno se pone feliz y sale a las calles a encontrarse con el prójimo.

(El Argentino. tapa y contrapa 1.03.09)

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