miércoles, 31 de julio de 2013

La naturaleza del escorpión



Una vieja fábula cuenta que un escorpión le pidió a una rana que lo ayude a cruzar el río. La rana le respondió que “No” por temor a ser picada por el escorpión.
Pero éste la convenció diciéndole: “Si te picase, me hundiría contigo y me ahogaría”. 
Cuando llegaron a la mitad del río, el escorpión fatalmente picó a la rana; y entonces la rana preguntó mientras se hundían los dos:
“¿Por qué me picaste?”. Y el escorpión respondió: “Lo siento. Es mi naturaleza”.
La oposición se parece en mucho a lo que de veneno tiene esta fabula.
Tienen como jefa de fiscales de Sergio Massa a Graciela Camaño, la esposa del sindicalista Luis Barrionuevo que agrediera violentamente al diputado Carlos Kunkel en el Congreso.  
Tienen a Mauricio Macri, jefe del PRO, que afirmara que sería candidato presidencial “aunque tenga que tirar por la ventana del tren a Néstor Kirchner”. 
Tienen al senador radical Ernesto Sanz que difamara contra los humildes diciendo que la plata de la Asignación Universal por Hijo “se va por la canaleta de la droga y el juego”.
Podríamos seguir enunciando frases opositoras tan o más ofensivas que estas.
¿Pero se imaginan lo que hubiese sido de este bendito país si el oficialismo hubiera  respondido con el mismo calibre de agresividad y violencia verbal?
No quedaría ni el loro, respondería la tribuna.
Como es fácil advertir, esa agresividad surgió en estos años exclusivamente de la oposición.
No es para sorprenderse entonces con el desaguisado que esta vez los acosa internamente.
Antes se peleaban al llegar a sus bancas o al gobierno. Ahora lo hacen una cuadra antes. 
Allí está Carrió acusando a su compañero de ruta Pino Solanas, de ser “demasiado PJ”.
Allí está también Carrió soltando el veneno contra sus propios aliados, como Terragno y Prat Gay y allí están estos respondiéndoles.
Gil Lavedra, otro de los socios de esa alianza, llegó a decir que confiaba en “domesticar a Carrió”.
Allí está De Narvaez tirando sopapos televisivos y disparando a granel contra Massa y contra Macri. Y está Sergio Massa sacándose el saco para ir a pelear no se sabe contra quién, mientras le niega a Gabriela Michetti el convite para formar un solo bloque. Todos contra todos.
Como si la frustración de no poder subir al ring de esa violencia verbal al oficialismo, los hiciera pelear entre ellos mismos.     
Esta oposición no sólo se distingue por su pereza intelectual, sino fundamentalmente por su natural pobreza de espíritu.
De estos cuencos, nada bueno se podrá beber.  
Lejos de allí, en Cañuelas, la Presidenta informó ayer que la desocupación siguió bajando y se ubicó ahora en el 7,2 %.
O sea.
La del gobierno sí que es una pelea que dignifica la vida.

El Argentino, miércoles 31 de julio de 2013