viernes, 12 de julio de 2013

La vuelta de Germán Abdala



Sentir, que es un soplo la vida, que 20 años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras te busca y te nombra”.
Germán siempre está volviendo, como dice el tango.
A 20 años de su partida es imposible no incluir a Germán en el proyecto de país que hoy abrazan las mayorías populares.
Germán fue un militante de la vida que en medio de la muerte espantaba soledades, tristezas y dolores, combatiendo el sectarismo, el vanguardismo y el burocratismo de los que se sienten a salvo porque no se juegan el pellejo al lado del pueblo real, el de carne y hueso, el que labura y sueña con un mundo mejor y más justo.
Para decirlo como se debe: Germán es una bandera fundadora del proyecto nacional y popular en todo tiempo y lugar.  
Lo fue marchando a Ezeiza a esperar a Perón en 1973. Lo fue enfrentando a las patotas de la derecha peronista. Lo fue cuando decía, tan brillantemente, que había que rescatar el peronismo que inventó la heladera SIAM justo cuando había carne y leche para conservar en los hogares humildes. Y en esta huella de sus convicciones ¿quién podría dudar que Germán hoy esté presente en el mismo sendero que recorre esta Patria que nos duele y enamora?
Germán no estaría jamás del lado de las corporaciones. Ni se abrazaría con Biolcati ni con este Moyano ni con Macri ni con De Narváez ni con Massa ni con la vieja derecha que ataca al Gobierno de Néstor y Cristina por haberse atrevido a recuperar el Estado para el pueblo.
No estaría tampoco con las minorías soberbias y “esclarecidas” que siempre patean contra el arco que defienden los pueblos cuando construyen la historia.
Germán es parte indisoluble de este pueblo que sueña y pelea por una país más justo.
En 1990 advertía que si el menemismo se estabilizaba, habría 50 años de neoliberalismo por delante, “con una Nación en proceso de disolución política y donde el pueblo se iría despolitizando”.
Decía Germán entonces: “La crisis económica, social y política de estos últimos 20 años no es una crisis que incorpora a la gente a la conciencia política; no ha sido una crisis como en los años 50 o 60, la Resistencia, el “Luche y Vuelve”, el nacionalismo en el pensamiento…los jóvenes en todos los lugares, los trabajadores, la pequeña burguesía en la Universidad y en la cultura, se nacionalizaban y se incorporaban a la política porque era una crisis que politizaba, porque había conducción, había alternativas, había consignas por las cuales militar. Hoy es el desamparo total y es la desmoralización, entonces la crisis despolitiza, es la crisis del “son todos chorros”, de “la política no sirve para nada”, la de la ideología del usuario”.
Si la Patria es el otro, hoy la Patria es Germán.

El Argentino, viernes 12 de julio de 2013