viernes, 26 de julio de 2013

Imposible no recordarte en este día



El salario argentino, el más alto de América, sigue subiendo: $ 3.600 desde ayer y con el aguinaldo a cobrar completo, sin deducción de impuestos.
Es el mejor homenaje a Evita, la Abanderada de los humildes, esa mujer que murió un día como hoy en 1952.
Imposible no recordar cuando dijo “Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre  y lo llevarán como bandera a la victoria”.
Imposible no recordarla así, con esa lúcida pasión de mujer y militante y no sentir un poco de vergüenza ante tanta mediocridad opositora, tanta desfachatez candidateada.  
El partido radical, el que abreva su primera historia en la Revolución del Parque del 26 de Julio de  1890, el que supo de luchas y sacrificios personales como los de Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, volvió a doblarse ante los poderosos.
Así como en el último gobierno radical la represión asesinó a una treintena de argentinos y se reprimió por primera vez en democracia a las Madres de Plaza de Mayo, ayer el radicalismo denunció a un hijo de desaparecidos, Martín Fresneda, el que posibilitó la condena al genocida Videla y hoy es Secretario de Derechos Humanos del gobierno que facilitó los juicios de lesa humanidad contra los criminales amnistiados por esos mismos radicales que ejercen esta suerte de recurrente leso oportunismo.
Los firmantes de semejante afrenta a la Memoria, la Verdad y la Justicia, son el rostro de la vergüenza de esta democracia.
La historia gusta de las paradojas.  
10 años antes de morir Evita, moría un gigante de nuestras letras plebeyas: Roberto Arlt.
El de las “Aguafuertes porteñas”, “Los 7 locos”, “Los lanzallamas” y “El Juguete rabioso”.
Un año después de la muerte de Eva, el 26 de julio de 1953, los rebeldes comandados por Fidel Castro asaltaban el Cuartel Moncada, en Cuba.
Mucho más atrás en el tiempo, el 26 de Julio de 1822, en Guayaquil, se encontraban en un abrazo histórico San Martín y Bolívar.
Hay un hilo invisible que zurce estas historias; porque la vida no sería la misma después que ellas se produjeran.
Después del Encuentro en Guayaquil, nuestro destino de unidad continental quedó sellado.  
Después de la Revolución del Parque nació el radicalismo de Yrigoyen y los sectores populares irrumpieron en la escena nacional inaugurando el siglo XX.
Después de Arlt la literatura sería para todos y no para una elite.
Después del Moncada, la Cuba revolucionaria alumbró su dignidad.
Después de Evita una mujer gobierna la Argentina y es Jefa del movimiento nacional y popular de su país.
“Nosotros elegimos al pueblo, a los trabajadores y a la inclusión social”, dijo la Presidenta.
La historia escribe así su círculo de amor.

El Argentino, viernes 26 de julio de 2013