martes, 2 de julio de 2013

Republicanos de opereta



Todo sucede escandalosamente. 
El video que demuestra que el tren a Castelar no paró cuando debía hacerlo.
El monumento mutilado de Colón en la Costanera sur de Buenos Aires, mientras el otro monumento, el de la Casa Rosada, espera horizontal para que lo restauren y lo pongan en el lugar que se merece.
“Me dan vergüenza ajena”, diría Oscar Parrilli en relación al comportamiento del PRO frente al abandono total de la ciudad.
El presidente de Independiente recibiendo sillazos y otras agresiones por cumplir sus funciones.
La delegada de TN en la lista de Massa aclarando que ellos están más cerca de De Narváez que de cualquier otro candidato.
Los candidatos del radicalismo y sus socios amasando panes para ver si cuelan una foto en los diarios.
Pero al caer la tarde sucede la declaración del titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, informando lo que sigue.
Y aquí  te quiero ver Cortesano.
El Secretario Administrativo de la Corte, el que maneja la caja del Poder Judicial, el contador que trajo Ricardo Lorenzetti de Rafaela para que le administre los fondos, Héctor D. Marchi, se entrevistó con el titular de la DGI para pedirle explicaciones sobre la presunta investigación y acoso de la AFIP sobre miembros de la Corte, sus familiares y sobre su misma persona. Ajá.
La DGI le responde que no hay nada al respecto. A no ser por un cruce de datos sobre una operación comercial y financiera del propio Marchi con hijos de Lorenzetti y una empresa extranjera. Ajá.
Y Marchi que insiste personal y telefónicamente luego, reproduciendo el fétido aliento que baja de Clarín y La Nación y casi amenazando que su jefe se vería con la Presidenta para tratar el asunto.
Mirá como tiemblo.
Marchi presenta recién ese mismo día su declaración jurada. Ajá.
La historia que siguió es conocida. La Corte Suprema emitió un escuálido comunicado diciendo que iban a investigar qué pasaba con la AFIP.
Y patatín, patatán.
Imaginémonos por un momento una situación en la que el Poder Ejecutivo hubiese intervenido de forma semejante a la Corte para encubrir a un funcionario suyo ante una investigación judicial legítima. Escándalo. Y escándalo mayor.
¿Cómo van a poner en juego al máximo tribunal de Justicia de la Argentina por la sencilla razón de que un funcionario administrativo es monitoreado legalmente por el organismo estatal que tiene la obligación de hacerlo para velar por los ingresos de todos los ciudadanos del país?
¿Sabrán que ya no gobierna Videla sino la democracia?
Somos una República, no una republiqueta.
Ojala las urnas de agosto se vean desbordantes de votos populares en defensa de la República. 
Sólo con más democracia nos liberaremos de los republicanos de opereta.

El Argentino, martes 2 de julio de 2013