viernes, 16 de octubre de 2009

ERA EL SUBSUELO DE LA PATRIA SUBLEVADO


17 de Octubre será mañana. Desde 1945, proclamado como Día de la Lealtad.
Volverá Raúl Scalabrini Ortiz a recorrer las callecitas de Buenos Aires para contarnos que “el sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Llegaban cantando y vociferando unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. Descendientes de meridionales europeos iban junto al rubio de trazos nórdicos y al trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún.
Era el subsuelo de la patria sublevado. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente como la brisa fresca del río.
Aquellas muchedumbres que salvaron a Perón del cautiverio, eran las mismas multitudes que asistieron recogidas por el dolor al entierro de Hipólito Irigoyen, las mismas que lo acogieron cuando el pueblo argentino comenzó a reconocerse a sí mismo.
Son las mismas multitudes argentinas armadas de un poderoso instinto de orientación, político e histórico, que desde 1810 obran inspiradas por los más nobles ideales cuando confían en el conductor que los guía. Con esa sustancia se elabora la historia.
Aquel día vi el rostro de la historia en toda su esplendorosa plenitud.
Por allí, alguien, un sencillo magnifico, gritó con voz estentórea:
¡Aquí comienza la rebelión de los pueblos oprimidos!
Yo regué con una lágrima viril esas palabras para que no se marchitaran nunca”
Y John William Cooke hará tronar su dulce voz para afirmar que desde ese día, “el peronismo es el más alto nivel de conciencia al que llegó la clase trabajadora argentina”.
Arturo Jauretche se mojará las patas en las fuentes del pensamiento nacional, para decir que “el 17 de Octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país con su vanguardia más combatiente”
Y será Juan José Hernández Arregui el que sume a la polifonía de estas voces luminosas, su propia voz para afirmar que “Octubre no sólo fue una lección histórica para las fuerzas del antiguo orden, sino la gigantesca voluntad política de la clase obrera. Su adhesión a Perón no se fundó en artes demagógicas sino en las condiciones históricas maduras que rompían con las antiguas relaciones económicas del régimen de la producción agropecuaria, que superaban los programas de los partidos pequeños burgueses. La revolución política exigía la reforma social”
Un maestro de escuela, escritor y poeta, Leopoldo Marechal, nos regala un bello soneto a la Epopeya que hablando de este pueblo decía “De pronto alzó la frente y se hizo rayo, era en Octubre y parecía Mayo, y conquistó sus nuevas primaveras. El mismo pueblo fue y otra victoria, y como ayer enamoró a la gloria. ¡Y Juan y Eva Perón fueron banderas!”
Es cierto que la historia no se repite. Pero es un viento que orienta. Es una huella en el camino. Un farolito que alumbra en la más oscura noche. Una canción que recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Para eso sirven estos días, para apreciarnos mejor y aprender a reconocer dónde está el compañero y dónde el histórico adversario.
¿Dónde estaría entonces la opositora que hoy protege obscenamente el crimen de los desaparecidos y sus hijos apropiados por los represores y sus poderosos cómplices civiles?
¿Dónde estarían los opositores que hoy renuncian a la digna disputa de la política para convertirse en sabuesos, alcahuetes y conversos de la más baja estofa?
¿Dónde estarían los gerentes de los monopolios mediáticos que hoy se rasgan las vestiduras por una Ley de la democracia que nos hace más libres?
Sobre la medianoche de aquel día, se oyó hablar a Perón con su pueblo.
“Trabajadores. Hace casi dos años desde estos mismos balcones, dije que tenía tres honras en mi vida. La de ser soldado, la de ser patriota, la de ser el primer trabajador argentino. Trabajadores. Únanse. Sean hoy más hermanos que nunca…”
Hay que seguir el rastro de esa huella solidaria. Es la cuna de nuestro futuro.


Jorge Giles. El Argentino. 16.10.09
http://www.elargentino.com/nota-62082-Era-el-subsuelo-de-la-Patria-sublevado.html

3 comentarios:

Fernando Bonatto dijo...

Erupción plebeya
encuentro y desencuentro
puertas abatidas por el viento
parición de un día
impronta y mito
recuerdo esfumado entre
la niebla

quedó al costado el mortero
de la alquimia
el libro del dogma
la oración del manso
se puso de pié la nueva maza
en asimétrica lealtad

pude verte años después
en calles sublevadas
con gritos y banderas
mareas serpenteantes
de tus días

hoy digo:
¿Habrá otra madrugada? ¿Habrá otra vez pueblo?
quien sabe
no hubo presagios para Octubre
no hay augurios para otro el 17

Anadri dijo...

La sabiduría del pueblo no se puede dimensionar. Ese día de Octubre de 1945, sabían que tenían que ir a rescatar al LIDER que nos conduciría desde entonces hasta hoy, ya pasados 64 años.
Las columnas partieron de mi ciudad, Berisso, donde los trabajadores eran explotados en los frigoríficos ingleses.
Perón está presente y nos habla desde la Doctrina, no la olvidemos !!!

Un abrazo peronista, hoy y siempre.

Daniel Mancuso dijo...

hermoso relato compañero