viernes, 8 de febrero de 2013

Una voz y 40 millones de voces



“Habla la presidenta por cadena nacional”, dice la radio, la tele y la calle.
Y fue como si el mundo se detuviera por un instante.
Se entiende.
La balacera mediática de Clarín, La Nación, sus señales de TV y las radios de la cadena del odio y el desánimo calan hondo en una buena parte de la sociedad.
Las dudas están a flor de piel de algunos.
Felizmente, las mayorías apuestan por la esperanza.
“Que los precios suben”, “que el desabastecimiento de productos de la canasta familiar”, “que el acuerdo con Irán para desentrañar el mayor atentado terrorista contra la Argentina es una farsa”, que patatín, que patatán. Miente el monopolio.
Ocho de la noche. La presidenta habla del memorándum de entendimiento con Irán enviado al Congreso de la Nación.
La verdad se abre paso por cadena nacional.
Allí está el mensaje en los diarios del día. Una verdadera clase de civismo y soberanía.
Más allá de las formas y las buenas costumbres de occidente, la Argentina nacional, popular y democrática sólo busca la verdad, la memoria y la justicia.
Unas horas antes del anuncio presidencial regresaba de Londres el canciller Héctor Timerman.
La política exterior es una continuidad de la política interior cuando hay proyecto de país. Como ocurre ahora.
El canciller no dejó puertas sin golpear ni pasillo británico por trajinar.
La búsqueda de un dialogo diplomático con las autoridades de Gran Bretaña, el país usurpador, recibió un fuerte apoyo por parte de dirigentes políticos y sindicales europeos, prestigiosos y reconocidos intelectuales del viejo continente, legisladores ingleses, gente de la cultura.
Hace tiempo que la Causa Malvinas rompió el cerco impuesto por el colonialismo. Y esta vez se hizo muy visible.
Aunque Clarín diga lo contrario y el gobierno conservador inglés se niegue a recibir al canciller si no acepta la presencia de los kelpers. Es así.
Hacerlo hubiese sido avalar el ultraje colonialista. 
Por que el único pueblo de Malvinas es el pueblo argentino.
Los isleños que viven en Malvinas son británicos gobernados por británicos, son parte del presupuesto británico, juran por la Reina de Inglaterra y fueron intrusados por el Reino Unido desde 1833.
Los ingleses tienen príncipes. Nosotros tenemos principios. Pavada de diferencia. 
Cómo no recordar a Néstor Kirchner cuando ante el asombro inglés le dijo al premier Tony Blair “Vengo a hablar de la soberanía en Malvinas” y años después la visita de Cristina a Londres acompañada de una comitiva que incluyó a nuestros ex combatientes.  
Los argentinos vuelan alto cuando se unen para defender la patria.
Por eso, dijimos, somos expertos en izar banderas en la luna.
La historia lo demuestra.

El Argentino, viernes 8 de febrero de 2013