martes, 4 de agosto de 2009

EL DÍA QUE LA CONFIANZA ABRIÓ EL CORRALITO


¿Pudo leer de ojito los titulares de los otros diarios mientras va viajando?
¿Dirán hoy con letras de molde que el Gobierno argentino hizo efectivo en el día de ayer el pago de la cuota del BODEN 2012, por un valor de 2.251 millones de dólares?
¿Se animarán a decir la verdad y nada más que la verdad, con titulares así?:
“¡EL GOBIERNO CUMPLIO Y PAGÓ!” o “¡VOLVIO LA CONFIANZA AL PAIS!”
Estamos diciendo que este Gobierno, tan criticado por la cadena de los medios monopólicos, demonizado por la Mesa de Enlace y por alguna que otra tilinguería flojita de memoria, por los gurúes de las consultoras que no aciertan ni jugando al ta-te-ti, este Gobierno decíamos, honró la deuda contraída por aquella Alianza que dejó a los argentinos colgados de la palmera, corralito mediante.
Hagamos memoria entre todos, no fue hace mucho tiempo.
Usted tenía una platita en el banco, confiaba en la inviolabilidad de su cuenta de ahorro, después de todo era el fruto de su esfuerzo personal y familiar, y esperaba confiado que rinda sus intereses para poder disfrutarla, invertirla o pagar las merecidas vacaciones o comprarse un automóvil o terminar de construir la vivienda propia.
Pero hete aquí que un día se levantó, prendió la televisión y lo vio al indeseable de Domingo Cavallo, el cruzado de la estatización de la deuda privada durante la dictadura, el demoledor del Estado con Carlos Menem, el corralero de Fernando de la Rúa, anunciando que sus depósitos quedaron atrapados hasta nuevo aviso.
Y anda a llorarle a Gardel.
Después del desastre y el estallido, de tantas lágrimas y cacerolas frente a los bancos reclamando por los ahorros de toda una vida, le dieron a cambio un papel sellado y le dijeron que se llamaban “Bonos” y que podía pasar a cobrar en agosto del año 2009.
¿Alguien creyó que efectivamente se los iban a pagar alguna vez?
Y ese día llegó, cuando el ministro de Economía, Amado Boudou, anunció ayer el pago en efectivo de los desaguisados que ocasionaron otros, no precisamente este Gobierno. Y dijo más. Que el efecto del pago es neutro para el Tesoro nacional en tanto se pudo pagar con los fondos provenientes del superávit acumulado en todos estos años.
Vamos a pasar en limpio, así nos entendemos mejor.
Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de este bello país el 25 de Mayo de 2003, pidió que le informen cuántos dólares quedaban de reservas y le respondieron lacónicamente: “12.700 millones, Presi”.
Él ya lo sabía. Pero la confirmación oficial le produjo la misma sensación que se tiene cuando se sale a la ruta para un largo viaje y se descubre que el tanque está casi vacío. No llegábamos ni a Chascomús con ese combustible.
Y desde entonces, el país no dejó de crecer, con viento de cola, primero y con la mayor crisis del mundo en un siglo, después.
Hoy las reservas alcanzan los 46.000 millones de dólares, y el PBI pasó de los 127 mil millones en 2003 a cerca de 330 mil millones de la misma moneda, triplicando las cifras desde que están “los malditos pingüinos” en el Gobierno, según los denomina y dignifica la guardia de gladiadores rurales.
Es decir que el PBI creció un 164 % y las reservas 254 %.
Aún así, creemos que mucho más importante que estas cifras, es destacar este legado cultural que se va conformando, este piso de confianza en el valor de la palabra contraída por el Estado, pese a los gobiernos que van y vienen de acuerdo a la voluntad popular, y por sobre todo un dato histórico: no se crece económicamente ni se pagan las deudas a costa del hambre, la marginación, la exclusión de los argentinos.
Se crece con los argentinos adentro, no afuera, como era antes.
Los salarios avanzaron 1,50 % en junio y subieron 19,4 % en los últimos doce meses, y Llambías admitió que van a tener una cosecha gruesa más que importante y el empresario Ratazzi dijo que la industria automotriz está pasando por una linda primavera y sin recordar los 1.500 pesos del salario mínimo, vital y móvil acordados la semana pasada y los 21.700 millones de pesos que el Estado, es decir el pueblo, lleva invirtiendo en subsidios al “pobre” campo de los patrones rurales.
Hay que desenmascarar a los jinetes del Apocalipsis, que ya falta poco para la primavera.




(Jorge Giles. El Argentino. 4 de agosto de 2009)
http://www.elargentino.com/nota-52219-La-confianza-abrio-el-corralito.html

1 comentario:

MONA dijo...

El Gobierno cumplió y pagó la cuota del BODEN 2012, por un valor de 2.251 millones de dólares.
Aprecio que haya servido para que la PAZ vuelva al País. Y espero ver reflejada esta medida en las noticias de todos los diarios, rasdios y TV.
Esos bonos se pagan con el dinero del Estado. Y el Estado somos todos. Entonces, TODOS estamos pagando esas erogaciones... Y los que compònemos el Estado nos cansamos... nos gana el fastidio, cuando vemos que dineros que podrían ser invertidos en educación o en salud, o en viviendas, se destinan al pago de los bonos que se originaron en la estafa llamada del corralito.
¿Será que siempre el hilo se corta por lo más delgado? ¿No tendrían que haber pagado los Bancos y entidades financieras?
La misma reflexión cabe para el reclamo de la lechería. Dicen los tamberos que el problema de la leche es que la industria se queda con la mayor parte de las ganancias y a ellos les queda muy poca rentabilidad. Entonces, no cabe presentar la demanda al Gobierno, porque no corresponde que éste intervenga en las empresas privadas. Menudo lío armaría la oposición en tal caso, como ya ha pasado, cuando reclaman por el respeto de la propiedad privada. (como si alguna vez, una sola, se hubiera cometido un acto en tal sentido).
Bueno, de nuevo el Estado va y paga subsidios a los productores, hasta los 3.000 litros.
Si al menos esas medidas, contribuyeran a la PAZ social... pero con todas las erogaciones dadas, no hay satisfacción, y los reclamadores vuelven a la carga, día a día... Hasta han institucionalizado las demandas en la sede de la Exposición rural...
Saludos