domingo, 17 de mayo de 2009

CUANDO OFENDEN A EVITA NOS OFENDEN A TODOS

Se llama Hugo Biolcatti, presidente de la Sociedad Rural Argentina, el poderoso empresario que dijo hace un par de días que “Eva Perón no puede asumir porque está muerta y cuando la quieran hacer asumir, se van a dar cuenta de que es Nacha Guevara disfrazada”. Quiso aclarar después y oscureció más aún, afirmando que en el oficialismo “usan la memoria de Eva Perón para, a través de una artista disfrazada, engañar a una parte de la población y provocarle sentimientos fuera de lugar en una campaña”.
Eso es Biolcatti, el patrón rural de esa Mesa de enlace a la que rinden pleitesía los opositores como Francisco De Narváez, Elisa Carrió, Mauricio Macri, Margarita Stolbizer y Gabriela Michetti. Es el mismo que hace poco declaró, en vivo y en directo, junto a su amigo Mariano Grondona, que si el oficialismo pierde las próximas elecciones, la noche del 28 de junio habrá un nuevo gobierno, con Julio Cleto Cobos dando el golpe final. Es el mismo Biolcatti que presidió clases de adoctrinamiento de los ruralistas teniendo como instructores a personajes como Vicente Massot, el fascista ex vice ministro de Defensa de Menem, que defendió públicamente el empleo de la tortura durante la dictadura. El mismo Biolcatti que de manera racista y xenófoba supo decir que había piquetes blancos y piquetes negros y que el de ellos, los realizados contra el Gobierno durante el conflicto sojero junto a Eduardo Buzzi y Alfredo De Angelis, eran piquetes blancos. Obvio.
El es parte de la clase social más retrógrada, intolerante, violenta y egoísta de este país que nos duele tanto a veces. Y es esa clase social, precisamente, la que causó los mayores dolores que llevamos a cuesta, desde que somos una nación.
Es Biolcatti, sucesor de Alfredo Martinez de Hoz, el prócer de los patrones rurales, el que insulta con desprecio y sorna a este pueblo manso, tratándolo de bruto, ignorante, manipulable.
El dirigente rural no está en condiciones de entender que Eva Perón está más viva que nunca en la memoria colectiva, mucho más después que toda una generación recogiera su nombre y lo llevara hasta el final como bandera, pagando por ello con la vida de los 30.000 argentinos que desapareció la dictadura genocida apoyada por la misma entidad que hoy preside Hugo Biolcatti.
No hay casualidad sino causalidad histórica en ese maridaje siniestro.
Tampoco son exabruptos sus palabras. Ellos son así. Pero además dicen lo que dicen por que están convocando a lo más rancio y nefasto de la sociedad para juntar fuerzas contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y contra los candidatos del proyecto nacional y popular que preside junto a ella, Néstor Kirchner.

Precisan delimitar los campos que disputan el modelo de país para los próximos años.
Por eso Francisco De Narváez confesó hace unos días que hubiese preferido una tercera presidencia de Menem antes que la primera de Néstor Kirchner.
Por eso Mauricio Macri reivindicó en la semana que pasó al Estado mínimo del neoliberalismo de los noventa, reclamando que Aerolíneas y las AFJP vuelvan a manos privadas y convocó a organizar la despedida del gobierno.
Por eso Elisa Carrió defiende a capa y espada a su candidato Prat Gay que reclama la vuelta de Argentina a las “relaciones carnales” con el FMI.
Por eso Gabriela Michetti se suma a la campaña junto a De Narváez
para intentar ponerle una cuota de mínima “ternura” a la más cruel máquina del pasado, la que pretende volver a gobernar para arruinar la vida de los argentinos. Michetti comparte el mismo proyecto político que a fuerza de puro marketing, busca seducir invocando la desmemoria de los argentinos.
¿Vieron que era nomás una disputa sobre el modelo de país?
Ya no lo pueden negar los opositores escudándose en la crítica sobre los modales de Cristina o de Néstor.
La mejor plataforma de los candidatos que se identifican con el Gobierno nacional es mostrar todo lo hecho desde la presidencia de Néstor Kirchner y profundizado por Cristina.
Mejor que decir es hacer, decía Perón hace muchos años y lo recordamos aquí días atrás. Esta vez será más difícil que confundan al ciudadano de a pie.
Porque entre volver al país de la desocupación y la tristeza, siempre será mejor defender y profundizar este modelo de trabajo y de inclusión social.
Sólo el trabajo es la fuente de nuestras alegrías colectivas y personales.


(El Argentino. 17.05.09)