domingo, 10 de mayo de 2009

CON LAS LISTAS CERRADAS, ES LA HORA DE DISCUTIR PROYECTOS

NI UN SOLO PASO ATRÁS
Con el cierre y presentación de las listas partidarias, finalizó la instancia preliminar del acto electoral del 28 de junio próximo. Ahora empieza un corto y fecundo momento donde los candidatos expondrán sus ideas y proyectos y los ciudadanos juzgarán, evaluarán y decidirán su voto.
No serán unas elecciones más. Tendrán el carácter plebiscitario que surgió del largo y agudo enfrentamiento entre las decisiones del Gobierno y la resistencia política activa de los patrones rurales y de los sectores partidarios, económicos y mediáticos afines a sus intereses. Allí está el origen de esta instancia crucial. En la confrontación inconclusa de los dos modelos de país en pugna desde hace 200 años. Y que esta vez se expresó en un gobierno que en el arranque de su gestión, cumplió cabalmente con su lema de “el cambio recién empieza” y una oposición que logró cuajar un frente común convocado por el más viejo y poderoso de los sujetos sociales argentinos: la patronal rural; a la que en otras épocas llamábamos simplemente, “la oligarquía”.
La historia de nuestra sociedad está marcada por los procesos genuinamente nacionales y populares abortados violentamente con la razón de los tanques y las metrallas golpistas que supieron servir de partido blindado de la derecha nativa.
Todo intento de escribir y ejercer un nuevo cuerpo de leyes que respondiera doctrinariamente a los intereses populares, terminó licuándose por defección y por debilidad propia, pero la determinación última siempre corrió por cuenta de las bayonetas destituyentes.
¿Qué cambió entonces ahora? Que ya no está “el partido militar” y por el contrario, hay una voluntad inalterable del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de no dar ni un paso atrás en el desarrollo de un modelo de país que se sustenta en la redistribución del ingreso. Por eso mismo, precisa consolidarse democráticamente en las urnas.
Mientras tanto, la derecha agitará hechos violentos como los ocurridos contra el Municipio de Lanús o la irrupción belicosa contra la Presidenta en Paraná, por parte de la guardia rural de Alfredo De Angelis.
Habrá que acumular mucha fuerza y representatividad popular para poder profundizar el modelo gobernante y superar así la etapa de los procesos populares interrumpidos.
Los poderosos nunca conceden nada, y el Gobierno lo sabe. No es un dato menor.
Por eso la derecha tira la toalla del “consenso”, advertida que el Gobierno concibe la construcción del futuro como la consecuencia de una lucha permanente y necesaria para conquistar los derechos de las mayorías y que para librarla, se ubica en uno de los campos en pugna, el que contiene a los trabajadores y amplios sectores de la clase media.
¿Estarán todos los actores democráticos a la altura de la historia? Ojala.
De todos modos, el que finalmente decidirá, será el pueblo en su conjunto.
(Miradas al Sur, 10.05.09)

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