miércoles, 17 de abril de 2013

Rebelión en los Llanos - Vida, resistencia y muerte del Chacho Peñaloza


Difundimos invitación


Los invitamos a participar de la presentación de "Rebelión en los llanos. Vida, resistencia y muerte del Chacho Peñaloza", este miércoles 17 de Abril a las 18.00 en Canal 7 con una propuesta integral que incluye una muestra y un debate abierto a la ciudadanía con la presencia de los historiadores Norberto Galasso, María Pía López, Hernán Brienza, Víctor Robledo y Jorge Giles.

La exposición, realizada por la TV Pública en conjunto con la Secretaría de Cultura del Gobierno de La Rioja, cuenta con imágenes y parte del patrimonio histórico de la vida del Chacho Peñaloza, y puede visitarse con entrada libre y gratuita, desde el viernes 12 hasta el 26 de Abril.

Los esperamos en Figueroa Alcorta 2977 o a través de nuestra Página Web, donde se transmitirá en vivo la charla-debate y toda la presentación de esta serie.

El cazador cazado



Venezuela nos duele y nos conmueve. 
Los muertos siempre los pone el pueblo. La derecha sólo pone el odio y la violencia. Es una constante en la historia de la Patria Grande. Aunque el analfabetismo político de algunos noticieros y dirigentes opositores, cuando no la mala fe, pretendan igualar la responsabilidad del golpe que intentaron los derrotados en las urnas el domingo pasado.
Los que llamaron a la cacerola del odio y la desesperanza son los únicos violentos. Tendrá que rendir cuentas ante la justicia de su país, el candidato Capriles.
Nos conmueve la actitud mesurada,  inteligente y sabia del gobierno chavista del presidente Maduro.
Los movimientos populares garantizan la paz en nuestros pueblos, es la otra constante de la historia. Y es lo que se está demostrando en estas horas de luto y dolor por semejante salvajismo de los opositores en la hermana Venezuela.
En la Argentina,mientras tanto, un nuevo golpe mediático acaba de naufragar. 
La hoja de ruta destituyente se encontró con un problema inesperado.  Y no lo puede resolver. 
El cazador, supongamos que se llame Lanata, ha sido cazado en su propia red. 
El asunto, dicen los que saben, es que habrían montado una operación mediática para robustecer la convocatoria de mañana jueves por parte del Grupo A;o sea, la Unión Democrática bis; o sea, el Grupo Clarín y La Nación; todos juntos bajo el mote de “independientes” e “indignados  caceroleros”.
Había que agitar el avispero para inculpar al kirchnerismo y motivar así la convocatoria a la marcha opositora.
La democratización de la justicia impulsada por el gobierno fue la gota que rebalsó la paciencia del alto mando opositor; no hablamos del que asienta su osamenta en el Congreso, sino en el poderoso monopolio mediático  y sucursales afines.
Husmearon en los archivos que tenían y decidieron salir con un programa dominguero que hace de nave insignia en el guion de  la agenda para toda la semana.
Rodaron nombres y cabezas, se habló de lavado de dinero y adyacencias, se intentó salpicar al gobierno, se agitaron las aguas acá mientras su candidato en Venezuela, ese tal Henríquez Capriles, llamaba a incendiar el territorio.
Pero lo imprevisto sucede. El presunto denunciante, Leonardo Fariña, se presentó ante las cámaras y confesó que él siempre supo que lo estaban filmando y por eso se mandó con una novela de ficción para entramparlo a Lanata.
Un circo total. Un verdadero “enchastro”, diría al filósofo macrista de la patronal rural.
La democratización de la justicia avanza en el Congreso; la oposición sigue empantanada y la Presidenta presentó ayer los avances en la gestión de los residuos sólidos urbanos.
O sea, la vida continúa. 

El Argentino, miércoles 17 de abril de 2013








martes, 16 de abril de 2013

Cuando se gana y cuando se pierde



En el año 2007 el presidente Hugo Chávez recibió la noticia de una derrota electoral por una diferencia que no alcanzaba los 30 mil votos.   
Reconoció el triunfo de la oposición sin titubear.
Como un verdadero líder democrático.
En el año 2009 el presidente Néstor Kirchner recibía los cómputos que daban una difusa derrota electoral en la provincia de Buenos Aires por uno o dos puntos de diferencia.
Le puso el cuerpo al momento y reconoció los resultados.
Como un verdadero líder democrático.
En el año 2013, este pasado domingo, el bolivariano Nicolás Maduro se impuso al candidato opositor Henrique Capriles por una diferencia cercana a los 300 mil votos.
Sin embargo, el opositor Capriles niega la victoria de Maduro y la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano.
Ahí están a la vista las distintas conductas éticas y políticas de los dirigentes.
Que en paz y en democracia, nuestros pueblos y la historia que vienen escribiendo en todo el continente, los juzgue como corresponde.
La victoria de Maduro acontece después de la irreparable pérdida del fundador del movimiento bolivariano y líder indiscutido venezolano. No es un dato necrológico más, sino un cimbronazo político y cultural del que aún no salió indemne el proceso de cambio en el país hermano.
Por eso esta victoria vale doble.  
Maduro irá creciendo con su pueblo. Su crecimiento significará el desarrollo horizontal en la representación que construya el pueblo para garantizar y  profundizar las conquistas sociales. Y ese desafío empieza ahora.
La victoria de Maduro era, además, una necesidad de Venezuela y de América Latina. No da lo mismo que gane la derecha en cualquiera de nuestros países. Porque no está en juego la suerte personal de los candidatos.
Lo que se juega es el destino de nuestros pueblos. Hay mérito suficiente, como el consignado en los primeros párrafos, para garantizar que ninguna victoria será a cualquier precio.
Ganó Maduro por un voto, ponele. Pero ganó.
Perdió Capriles por un voto, ponele. Pero perdió.
Los movimientos populares nunca fueron tramposos ni golpistas. Respetan a rajatabla el resultado de la voluntad popular.
No sucede lo mismo con la derecha.  
Ahora van por la Argentina con su campaña de limar la credibilidad en los gobiernos populares.
La acusación de Lanata y la repetición manipuladora del monopolio mediático de Magneto no es nada original. El pionero fue el viejo Mitre.
Hagamos memoria: cada vez que atacaron al pueblo y a su juventud empezaron por desprestigiar a sus gobiernos.
Lo sufrieron Yrigoyen y Perón. Hoy lo sufre Cristina.   
No hay nada que temer.
Estar del lado de Cristina es estar del lado de la vida, la verdad y la democracia.  

El Argentino, martes 16 de abril de 2013

lunes, 15 de abril de 2013

El continente está Maduro



Estamos en La Plata, capital nacional de la solidaridad. Aquí están los pibes y las pibas que garantizan la victoria del amor contra el odio de los miserables. Ya hablaremos de esta gesta militante de La Cámpora y otras organizaciones populares que aquí dieron un ejemplo de amor por el prójimo y de orgullo nacional.
Las elecciones en Venezuela concitan la atención del continente y el mundo.  
Esta virtud propia de la democracia, de saber procesar la historia a través de urnas repletas de votos populares, demuestra que la paz y sólo la paz, es el camino.
Los pueblos se manifiestan todos los días del año y deciden con su voto el proyecto de país. Como ayer en Venezuela.
La derecha, sin embargo, está en operaciones allá y aquí. Nada hay que temer. Pero la sociedad democrática debe estar alerta en una semana donde la oposición llama nuevamente a movilizar en las calles con su cadena de odio y revanchismo.
También fue un 15 de abril, pero de 1953, cuando la Argentina gobernada por el peronismo sufría la violencia de las minorías del privilegio.
Ese día hablaba el presidente Juan Domingo Perón ante una Plaza de Mayo desbordada de pueblo. Las cosas no venían nada bien después de la muerte de Evita, amada por sus descamisados, odiada por las minorías del privilegio.
De pronto fue el espanto. Varias detonaciones de bombas estallaron en medio de la multitud causando cinco muertos y un centenar de heridos.
Los terroristas fueron luego identificados. Roque Carranza se llamaba uno de ellos.
Advertido del ataque, el General Perón exclamó: “Ustedes ven que cuando yo desde aquí  anuncié que se trataba de un plan preparado, no me faltaban razones para anunciarlo. Compañeros: podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya.”
El ambiente se enardeció. Perón se enardeció. La multitud se enardeció. Y Buenos Aires fue un pandemónium de odio, incendios, angustia y desesperanza.
Hoy las mayorías aprendieron de su propia historia. Se identifican con las medidas del gobierno nacional y con el liderazgo de Cristina.
¿Y entonces qué expresan con el cuerpo?: Que esta vez no pisarán el palito de la provocación. No saldrán a la calle al grito de “leña, leña”.
Ponen la otra mejilla a los provocadores y la seguirán poniendo para garantizar que los pibes sigan en la escuela, con sus vacunas al día, con la Asignación Universal y el trabajo de sus padres, con nuestros viejos queridos percibiendo una digna jubilación, con una justicia legítima, con la Patria Grande palpitando en Venezuela.
La historia enseña. La juventud también.


El Argentino, lunes 15 de abril de 2013








domingo, 14 de abril de 2013

Punto de inflexión y amor a cuatro manos




El 14 de abril de 2002 el Comandante Hugo Chávez fue rescatado por su pueblo y por su Ejército de los oscuros calabozos del olvido y el destierro al que lo habían  confinado los golpistas cívico-militares venezolanos. 
Fue un punto de inflexión para la nueva democracia latinoamericana.
Como se habrá notado, no decimos venezolana, solamente.
Sin embargo, el golpismo continuó trajinando el continente con su afán desmoralizador, despolitizador  y ajustador de cuentas.
Allí están para demostrarlo los gobiernos populares de Bolivia, Ecuador, Honduras y Paraguay.
Está faltando un desempate en esta zaga. ¿Cuál será el próximo intento? ¿Argentina quizás? ¿O pensamos seriamente que no habrá más penas ni olvidos y que todos entendimos que el pueblo y su democracia son lo mejor que tenemos en este lugar del mundo? ¿En serio alguien piensa así?
Cuidado. Una cosa es no pisar el palito de ninguna provocación destituyente y otra cosa muy distinta, es esconder la cabeza como el avestruz. 
De todos modos, si se animan, será la definitiva derrota política y cultural que sufrirán las derechas en todo el continente. Si algo de inteligencia les resta, llegarán hasta la raya pero no la pasarán sabiendo lo que hay del otro lado: una sociedad que quiere vivir en paz y en democracia, un movimiento popular unido y organizado y un claro y firme liderazgo de Cristina.
No es poco cosa.
Este 14 de Abril la vida se juega otra partida decisiva en Venezuela. Ganará Nicolás Maduro y con su victoria, triunfará toda la región.
Chávez, igual que Kirchner aquí, nunca se irá de su pueblo.
En la Argentina vivimos nuevamente un punto de inflexión. Repasemos el tablero para poder apreciar la posición de los protagonistas de esta coyuntura.
La derecha, como categoría política, es una versión del golpismo en casi toda América Latina. Las excepciones, que las hay, no hacen más que confirmar la regla. Y esa derecha está furiosamente   alborotada. En general siempre lo está, pero hay veces que el cuadro político social no le da pie para mostrarse tal como es.
La oquedad de Elisa Carrió,  el descrédito vertical del discurso de Mauricio Macri, la ruptura definitiva del FAP que supo liderar Hermes Binner, la inevitable dilución fisiológica del conservadorismo “pejotista”, la feroz interna que atraviesa la UCR, sumado a la no aparición de un nuevo liderazgo de ese espacio en estampida, hacen suponer que la fragmentación opositora en el campo político continuará su irremediable destino de derrota tras derrota. Ese peligro fue advertido desde la cabina de mando de Magneto hace mucho tiempo. Y no se equivocaban. Y eso mismo es lo que ven ahora las huestes violentas y antidemocráticas de la patronal rural. Por eso dicen lo que dicen. No hay en ese sector excesos de vocabulario, sino ausencia de conductas civilizadas,  que es otra cosa.  Ellos son lo que dicen sus palabras. No tienen al lenguaje de eficaz intermediario, así como no tienen una “clase política ganadora” que debía representarlos. Ellos son su lengua. Y esa lengua está pidiendo nuevamente revancha. La impotencia les viene por no tener instrumentos eficaces para modificar el rumbo del proceso político. No tienen partido político con un claro liderazgo unificador. Los cuarteles sólo se abren para ir en ayuda de los inundados. Y  lo que es peor: van a contramano del proceso histórico que viven y protagonizan las mayorías.  Porque es el pueblo el que determina el espacio y el tiempo donde se inscriben las políticas del modelo y el proyecto de país que lidera Cristina.
La crisis de hegemonía los corroe por adentro, al punto de caer en la contradicción casi grotesca de querer construir un liderazgo político que “eche al kirchnerismo”, negando a la política y a los políticos. Lo dijeron el jueves en el Congreso frente a un grupo de notables diputados opositores los caceroleros que convocan para este jueves próximo: “queremos que dejen ser políticos y sean ciudadanos”.
¿Porqué vía entonces si no es la política? ¿Por la violencia y la provocación?  ¿Por el voto en blanco? ¿Por el exilio en masa?
Ya estamos avisados que la campaña anti política que desarrollaron tenía como único fin vaciar la democracia de representación para ir después, por el medio que sea, contra el gobierno popular. Con corridas cambiarias, dólar ilegal, sobreprecios e inflación, hechos de violencia callejera, provocación verbal, obstrucción parlamentaria.
 ¿Y? ¿No es acaso lo que vienen haciendo desde el 2008 hasta acá?
No se trata de subestimar a nadie y mucho menos a sectores que llevan el odio y la violencia en el ADN de su historia de clases privilegiadas.
Se trata sí de valorar correctamente el salto cualitativo que dio este pueblo organizado.
Vayamos hoy a La Plata y lo veremos en vivo y en directo. Aproximadamente 10.000 militantes de todo el país se dan cita desde ayer, nuevamente,  a trabajar organizada y articuladamente con las fuerzas del Estado en ayuda de los sectores sociales afectados por el temporal del 2 de abril.
¿En qué clave hay que leer e interpretar lo que allí se ve?
Si la derecha dice y escribe que están entrando a la fase final de su embestida, diremos entonces y en la vereda opuesta, que el pueblo entró a recorrer los primeros tramos de una nueva etapa en la construcción de una nueva democracia.
Después de lo vivido y lo sufrido en estos días, nadie saldrá igual de esta experiencia.
Ni los militantes del oficialismo ni los soldados, suboficiales y oficiales de las fuerzas armadas que participaron del magno socorro solidario ni los vecinos afectados saldrán igual.
Saldrán mejores personas que antes. 
La derecha es impotente si no puede presentar cautelares para frenar el progreso social.
Les queda sólo la foto del Clarín y La Nación del día siguiente.
Por el contrario, los miles de militantes que en La Plata y a lo largo y ancho del país expresan una nueva energía social y un amor a cuatro manos, están escribiendo la historia, la de ellos mismos y al hacerlo, reescriben la historia de una nación y un pueblo.


Miradas al Sur, domingo 14 de abril de 2013



viernes, 12 de abril de 2013

Oración a la Justicia



Habló Cristina. Y aunque algunos se enojen, nuevamente anunció el reparo de derechos conculcados sin quitarle nada a nadie: promulgó dos leyes que amparan a la niñez y a las trabajadoras a domicilio.
Los abusadores, los explotadores, los “negreros” de siempre, vayan poniendo las barbas en remojo.
Nosotros, mientras tanto, oremos con la bella poesía de María Elena Walsh:
 “Señora de ojos vendados, con la espada y la balanza, a los justos humillados no les robes la esperanza. Dales la razón y llora. Porque ya es hora”.
Cantemos  todos. O casi todos. Porque hay quienes desafinan hasta cuando respiran.  
Y vendrá la lluvia nuevamente y luego saldrá la luna y después el sol y así será sin parar hasta el último de los días sobre la faz de la tierra.
Y estaremos siempre aquí. Sin penumbras en el alma.
No habrá descanso mientras quede un solo pibe sin la luz de su candil; es decir, sin la escuela ni el abrigo ni el juguete que le corresponde por derecho propio.
No habrá descanso hasta que la justicia sea una justicia plena y vigorosa en manos del pueblo.
Y eso no será posible sin que vos y yo y nuestra descendencia y nuestro vecindario entendamos que ha llegado el momento de calzar las alas, no para volar al cielo sino para que el cielo baje a la panadería y de allí a la plaza del barrio donde juegan nuestros pibes.
El domingo la patria es Venezuela.
Dicen los que saben que el chavismo bolivariano es como el peronismo de los años cincuenta.
Si es así, entonces el kirchnerismo es el chavismo cincuenta años adelante. Y vaya la paradoja: la oposición anhela ser apenas un Capriles. O sea. Una oposición que atrasa cincuenta años de historia. Braden o Perón.
No les vendría mal notificarse que estamos ya en pleno siglo XXI.    
El domingo Nicolás Maduro vencerá. Para que Chávez se reencuentre con su pueblo. Y con nosotros.  
Vendrá la lluvia otra vez y no habrá cautelares que sirvan de paraguas. Sólo servirá para guarecernos esto que aquí decimos: unidad, solidaridad y organización contra los temporales que vengan al derecho y al revés.
Fijate los que se juntan en Rosario con Vargas Llosa y compañía.
La derecha en nuestro país no es una variante de la democracia, sino del golpismo. Con ellos en el gobierno no habrá justicia que valga. Ni Asignación Universal por Hijo ni Fútbol para todos ni TV Pública ni Jubilación digna ni soldados y pibes abrazados solidariamente socorriendo inundados. Los soldados serían mandados nuevamente a tirar contra los pibes.
Fijate Carrió, los ruralistas y los camaristas.  
Blasfeman. Con un incendio de azufre y osamenta que pretende  asustar el patio de la escuela y quemar el sillón de la abuela.
Aún así, seguiremos cantando.

El Argentino, viernes 12 de abril de 2013

jueves, 11 de abril de 2013

La única verdad es la lluvia



Primera imagen. 
La Argentina fue sacudida en los últimos días por un terrible temporal que cayó sobre la Plata y la Ciudad de Buenos Aires.
Desbordaron los arroyos, los desagües y las alcantarillas, con su secuela de muertos y victimas, a las que lamentaremos por el resto de nuestras vidas.
Como toda tragedia, hay que decirlo, dejó al trasluz las cualidades de la sociedad en sus diferentes expresiones.
El Estado nacional está presente y la solidaridad social también.
“Acercame esa cámara ahí chango”, diría un viejo periodista de TV.
Lo que estamos viendo en vivo y en directo en este preciso instante es un pibe flaco y desgarbado de veinte y pico de años que luce la pechera de La Cámpora, repasando la cuadrícula de los barrios más afectados para reforzarlos con más agua, colchones y comida caliente. Se acerca otro flaco tan joven como él a la mesa de trabajo, se saludan amigablemente y combinan juntos la prioridad del momento. Pero este último flaco no luce ninguna pechera partidaria, sino que viste el uniforme del Ejército Argentino.
Sucedió en La Plata. Nos ponemos de pie y aplaudimos.
El que no se de cuenta que ya estamos viviendo en un nuevo país, se está perdiendo  uno de los momentos más sublimes de la historia de este pueblo.
Segunda imagen.     
El Congreso de la Nación empezó a debatir los proyectos de ley enviados por Cristina para la Democratización de la Justicia. El último bastión conservador y anquilosado del viejo país enquistado en el Estado, está a punto de caer vencido.
La sociedad, hay que recordarlo, llegó al hastío total la tarde aquella que el tribunal tucumano que juzgaba en el caso del secuestro de Marita Verón, terminó por liberar a todos los culpables del delito de trata. La indignación,  entonces, encendió la mecha de la vergüenza ciudadana.
Pues bien, esta batería de leyes busca reparar esa indignidad y crear los puentes necesarios para acercar la justicia al pueblo y viceversa.
¿Y dónde estaba la oposición política ayer?
Estaba ausente nuevamente de los grandes temas y asistiendo al fin del endeble entramado que habían logrado amontonar alrededor de Hermes Binner y el radicalismo. No aprendieron nada. Están en cualquiera, enfrascados en un enfermizo internismo partidario mientras la sociedad se organiza solidariamente en el territorio y las instituciones debaten y construyen la mejor justicia para el siglo XXI.
Ni ellos ni Macri entienden que lo que se mueve no es el kirchnerismo. Solamente.
Es la sociedad la que se movió de lugar para construir un país más justo.   
Los únicos que quedaron petrificados, cual estatuas de sal, son los opositores.
Y ya se sabe, la sal es perjudicial para la salud.

El Argentino, jueves 11 de abril de 2013
  

miércoles, 10 de abril de 2013

Por mujeres como Hebe



La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, está internada desde hace varios días por un agravamiento de su asma crónico. 
La viene peleando. Como lo hizo a lo largo de su vida. Como peleó la aparición con vida de sus hijos y de todos los hijos desaparecidos por la dictadura. 
Aún así, Hebe se inventó las fuerzas necesarias para hablarles a los jóvenes militantes que vienen construyendo solidariamente el nuevo país que emerge después del temporal.
Hebe los alienta, los admira, les agradece y les pide que no bajen la pechera ni el corazón ante nada ni ante nadie.
Por mujeres como Hebe, la Argentina sigue viva.
En la otra orilla de la vida, no esperaron ni un segundo para responder.
La Presidenta anunció el envío al Parlamento de los proyectos de ley para democratizar la justicia, y el aparato de propaganda del viejo país injusto y excluyente atacó sin piedad.
Lo venían haciendo de manera preventiva antes de hablar Cristina.  
“Por las dudas, decimos que No” sigue siendo su consigna.  
El Grupo A de las corporaciones mediáticas funciona en estos casos de manera aceitada y consecuente.
En nombre de la república perdida, atacan a la república encontrada.
En nombre de la década perdida, dictan cátedra de libertad y civismo a esta década ganada.
Así estamos. Con un gobierno nacional que pasa de ponerle el cuerpo a la peor tragedia de los últimos años, a diseñar y presentar en sociedad una propuesta que mejore, que agilice, que transparente, que haga más justa la justicia ¿y qué propone la oposición?:  nada. O lo que es peor, seguir como estamos con esa injusta justicia. Total, los que sufren prisión sin condenas durante años, son pobres entre los pobres.
Ellos, los poderosos, están a salvo siempre.
Una cautelar y chau pinela.
Sin querer queriendo, Macri homenajeó a la extinta Margaret Thatcher con esta frase: “Con más estatismo tenemos menos Estado”.
Se queja, claro, de la Asignación Universal por Hijo, del Fútbol para todos, del Programa de Viviendas Pro-Crear, de la participación del Estado en la defensa del trabajo, la producción y el consumo.  
Se queja de este Estado, no del que se sirvieron hombres de igual calaña en tiempos del  neoliberalismo.
Abal Medina le respondió con datos, respetando el ámbito universitario que los albergaba, repasando cifras del incremento en la matrícula universitaria que en 2001 era de 1.400.000 y en 2011 de 1.800.000 estudiantes.
El número de egresados universitarios en 2001 era de 65 mil y en 2011 trepó a los 110.000 egresados. La población con nivel universitario completo, en 2001 alcanzaba a 2.174.672 personas y en 2010 se elevó a 3.363.119 argentinos.
O sea.
Pese a Macri, la Argentina avanza igual.

El Argentino, miércoles 10 de abril de 2013



martes, 9 de abril de 2013

La impunidad en tiempo de descuento



La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner presentó ayer los proyectos de ley para la Democratización de la Justicia.
Más participación popular, más y mejor acceso a la información judicial, más agilidad y modernización del sistema legal argentino; en definitiva, más república y más democracia.  
Estuvieron presentes, el presidente de la Corte Suprema, los más importantes funcionarios judiciales y juristas del país y centenares de dignos y honrados  aplaudidores de una democracia cada vez más inclusiva y justa.  
Estuvieron ausentes, como en casi todos los momentos trascendentales del país, los principales dirigentes opositores. Una pena.
Queremos subrayar el énfasis que puso Cristina en la transparencia que necesitan las acciones de los tres poderes del Estado, en la información judicial en general y en el seguimiento de las declaraciones juradas de los funcionarios, en particular.
Se acabó el oscurantismo en la Argentina.
El verdadero negocio de la justicia cautelar, ese dique contra la justicia legítima, fue puesto en cuestionamiento.
La elección por voto popular del Consejo de la Magistratura será un salto maravilloso, así como la incorporación interdisciplinaria del mismo y el acceso a los cargos por concurso y no por acomodos.
Que tiemble la corporación judicial, señores. Y que todas las corporaciones vayan poniendo sus barbas en remojo.
¿Pero cuál es la noticia principal para nosotros, ciudadanos de a pie?
Que la Argentina profundiza su democracia a horas de sufrir una de las peores tragedias de los últimos años.
¿Saben porqué? Porque el mundo viene demostrando, lamentablemente, que cuando ocurre una tragedia como la que sufrimos nosotros, los países con democracias tuteladas por los factores de poder concentrado, achican los derechos ciudadanos, no los expanden.
Todo ajuste se explica mejor después de una tragedia. Suena fiero, pero así era la Argentina antes del 2003. ¿O no lo recordamos?
Las guerras, los conflictos raciales y las catástrofes ambientales siempre fueron utilizados para hacer más dura e injusta la vida de la sociedad.
En nuestro país, sucede lo contrario.
Con un fuerte llamado a la participación social, Cristina condenó todo acto de violencia, venga de quien venga. Sean los que quisieron dejarnos sin combustibles en medio del temporal, como la patota que atacó a los pibes de La Cámpora por el pecado de ser solidarios.  
“Merecemos jueces y juezas decididos a jugarse la vida por una mejor democracia”, fue un campanazo presidencial que ojala sea escuchado por todos.
La batalla cultural es ahora la batalla por la democratización de la justicia.
La impunidad entró en tiempo de descuento.

El Argentino, martes 9 de abril de 2013




lunes, 8 de abril de 2013

Si no creyera en la locura



Alguien cantaba por lo bajo La Maza, esa bella canción de Silvio Rodríguez, cuando ella hizo su entrada al lugar.  
Cristina sabe que aunque disimulen por pudor y responsabilidad, los pibes siempre la esperan.  
Apareció así, tan de repente. Se abrazó con todos y arrancó la tarea compartida con los militantes de La Cámpora y otras organizaciones que la escuchaban y a los que ella escuchaba atentamente.  
Preguntó por el rol de cada uno, la cantidad de ayuda recibida y repartida entre los damnificados, los lugares asistidos, la organización que se daban, las horas dedicadas.
Y fue como si el viento encontrara la justa dirección con su presencia.
Recién cuando se marchaba, la emoción se desbocó y nuevamente la Presidenta fue “Cristina”, la compañera.  
Sucedió ayer en la dolida ciudad de La Plata, en la Facultad de Periodismo que dirige Florencia Saintout.
En la otra punta de la vida la TV anunciaba que habitantes de Los Piletones denunciaban a   Mauricio Macri por atropellar  a dos vecinos afectados por el temporal en la Ciudad.
Una mujer embarazada y un joven que sólo pedían ser escuchados por el jefe del PRO fueron atropellados por el auto oficial que escapaba de las voces desarmadas que lo increpaban por el desamparo.
De las tragedias se aprende. Es el ejercicio que venimos haciendo en estos días de dolor colectivo. Ahora ya sabemos, por si había dudas, quiénes ponen el cuerpo a la desgracia y quiénes no. Quiénes se hacen cargo y quiénes no.
Quiénes abrazan y quiénes atropellan.
Flotan como náufragos de otros tiempos la palabra chabacana del  presidente Mujica, el vademécum de derecha del periodista Juan Miceli y Macri justificando su ausencia por la necesidad de más descanso que los 100 días que ya se tomó, igual que Rodríguez Larreta, igual que el jefe del PRO en la Plata paseando por Miami, igual que Bruera por Río de Janeiro.
No es banal discutir lo de Miceli, como pretende la liviandad de cierto progresismo baja caloría. Puso en tela de juicio el valor más sublime que recuperó la democracia  desde el 2003: la participación política de la juventud. Ya debería entender que la política es la herramienta de transformación que tienen las democracias cuando la conducen los pueblos y no los poderosos como su antiguo mesías Magneto.
La ausencia de los gobernantes no debería quedar como un desliz de ocasión. Es lo que son. 
Como ayer en Bariloche, el pueblo decide la suerte de sus gobernantes si traicionan su mandato.
Y el Pepe Mujica.
Duele que un viejo guerrero termine quebrando aquella terca voluntad que lo ayudó a sobrevivir en dictadura. Si le queda un resto de memoria, lo seguimos esperando. 
Que para esperar, también somos  tercos.

El Argentino, lunes 8 de abril de 2013

sábado, 6 de abril de 2013

La tragedia y la política en el ojo de la tormenta




La tragedia es el origen y la razón de ser de la política.
Ahora que estamos dolidos y rabiosos por las muertes y las víctimas del temporal de lluvia en La Plata y en la Ciudad de Buenos Aires.
Ahora que denunciamos las obras que no se hicieron y ni siquiera limpiaron la alcantarilla de la esquina.  
Ahora que los miserables se muestran sin tapujo como lo que son.   
Ahora que la tragedia es usada para reforzar el odio contra el gobierno de Cristina y salvar en simultáneo la imagen amarilla de Macri y sus ministros paseanderos.
Ahora que nos duele hasta los huesos la muerte de Lucila Ahumada, la Abuela de Plaza de Mayo ahogada en el temporal, como nos duele y repugna que un titular de Clarín la desaparezca bajo el agua como hicieran con su hijo.
Ahora que la TV se encarga de saturar  la pantalla con un dolor impotente y carga contra la política, en general y La Cámpora, en particular, mientras resalta la caridad anónima como única respuesta posible ante semejante drama.
Ahora es tiempo de preguntarnos entre todos para qué carajo sirve la política.
Cuando Néstor Kirchner supo que iba derecho a la Rosada y que urgente debía armar equipos de gobierno y tomar decisiones trascendentes, supo por sobre todas las cosas, que debía lidiar con la tragedia que heredaba de una democracia a la que hacía tiempo le habían vaciado los ojos.
Para que la mirada sea propiedad exclusiva y excluyente de los poderosos que escribían la agenda pública.  
La dictadura se había encargado de la faena vaciadora. La democracia tutelada la completó.
En el 2003 veníamos de la peor tragedia humana que haya afrontado jamás nuestro país. Veníamos de los 30 mil desaparecidos; el hijo, la nuera y el nieto o la nieta de Lucila entre ellos, pero también de un país con las costillas quebradas y la médula social fragmentada hasta el tuétano después de aquel diciembre del 2001. ¿Y qué hizo Kirchner? Se hizo cargo del conflicto y la tragedia hasta elevarlos a la categoría de razón de ser de su acción de gobierno.  No modeló el conflicto y mucho menos lo negó. Se hizo cargo con lo poco que tenía y se largó al camino sabiendo que desde algún lugar de la memoria popular se reconstruiría una hoja de ruta para renovar la esperanza colectiva.    
Y  empezamos a andar.
Este proceso político abierto en la Argentina y en América Latina se construyó del mismo modo, sobre la desesperanza y las arcas agotadas por el neoliberalismo dominante durante varias décadas.   
La tragedia, entonces, estuvo en el origen de la recuperación de la política y por eso mismo, la política fue entendida como la épica de un pueblo. Si así no hubiese sido, si Kirchner se hubiese escudado en la magra relación de fuerzas que lo asistía, no habríamos dado ni un paso para la reconstrucción de un país literalmente devastado.
Cristina fue aún por más. Salidos de aquel pozo original era consciente que los poderes fácticos que provocaron la tragedia colectiva desde 1976 en adelante, andaban vivitos y coleando entre nosotros. Había que ir por ellos para redistribuir la riqueza y el ingreso. Había que juntar más fuerzas con los países hermanos en la Patria Grande. Había que reparar derechos e inventar otros nuevos que no estaban inventados.
La lista es larga y cada cual está en su sano juicio de confeccionarla a su antojo. Lo cierto es que crecimos en casi todos los frentes. Argentina es el país que más creció en el último lustro superando cualquier record en su propia historia de 200 años.
Pero las tragedias son partes constitutivas de la condición humana. Irreparables. Dolorosas. Angustiantes. Y  tan desbordantes como el Arroyo Del Gato del barrio Tolosa en la ciudad de La Plata.
Y es aquí donde nuevamente aparece la política como acción o inacción.
Y es aquí donde la anti-política de los medios es la política vacía de pueblo y militancia; como si la caridad de los poderosos se reservara el derecho de admisión. Una canallada tan profunda como la de los funcionarios y políticos ausentes al momento que más se los necesitaba.
Con este punto de coincidencia haremos una patria, diría Jauretche.  
Allí está Cristina chapoteando el barro junto a los vecinos. No se quedó en el cálculo de si convenía o no para su imagen exponerse a alguna que otra puteada de una vecina angustiada. No se atemorizó ante el informe que le indicaba que había patotas violentas de una derecha extraviada  esperándola para provocarla si pisaba el territorio de la desolación. Se mandó. Y se abrazó con todos.
Repasemos nuevamente ese momento porque allí estuvo en vivo y en directo la política. Todo lo demás es puro palabrerío. 
Algo semejante sucedió con Alicia Kirchner, con Sergio Berni y con la militancia kirchnerista de La Cámpora, Kolina, Movimiento Evita y Unidos y Organizados. 
Ahora viene un desafío mayor ya que no se trata de ser caritativos hoy e indolentes mañana. Ni se trata de provocar la lluvia y después repartir paraguas. Ni se trata de imponer conductas antisociales y anti-solidarias y declararse después  compasivos con los inundados.
Hacer política es transformar la realidad con el infinito amor de los más humildes.
Una sociedad democrática movilizada y participativa será garantía de continuidad en la acción transformadora.
Un Estado nacional que esté presente siempre y mucho más a la hora que suenan las alarmas del desamparo, que abraza, que asiste, que denuncia, que representa a los que más sufren, es la otra garantía.
Y la principal garantía, quizá, sea ese piberío militante que trajina el barrio de sol a sol todos los días del año y que cuando ocurre una tragedia como esta, reparte frazadas, agua y pañales, mientras contagia la necesidad de organizarse territorialmente para evitar en el futuro otro dolor así.
La política ya no se avergüenza de sí misma, por eso usa pecheras con orgullo y dignidad.
Una tragedia nos puede quebrar o nos puede hacer crecer. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos con nuestras propias  tragedias.
Felizmente, hay voluntad suficiente para seguir haciendo un país más justo. 

Miradas al Sur, domingo 7 de abril de 2013